Reproducción de las Salamandras: Un Mundo Fascinante

La reproducción de las salamandras es un tema apasionante dentro del estudio de los anfibios. En este artículo, exploraremos en detalle cómo se reproducen estos fascinantes animales, desde los diferentes modos de reproducción hasta las adaptaciones que han desarrollado para asegurar su supervivencia.

Salamandras - Ciclo de vida y curiosidades

Salamandra común (Salamandra salamandra)

¿Cómo es la reproducción de los anfibios?

Los anfibios poseen ciclos vitales complejos, en los que normalmente hay larvas acuáticas que realizan la metamorfosis para alcanzar el estado adulto, de forma de vida terrestre. Sin embargo, este modelo general de la reproducción de los anfibios, con las 2 fases: terrestre y acuática, presenta variaciones en los 3 órdenes que hay de anfibios, es decir, en los anuros (ranas y sapos) en los urodelos (salamandras y tritones y en los ápodos (cecilias).

Así pues, la diversidad reproductiva de los anfibios es mucho mayor que la de otros vertebrados como los mamíferos, los reptiles o las aves.

En este sentido, los machos son los primeros en llegar a las charcas en las que tiene lugar la reproducción atrayendo a las hembras con cantos y secreción de hormonas. Pero la fecundación se produce de forma externa, depositando el macho su esperma a la vez que las hembras expulsan los huevos sin fecundar.

Dentro del orden de los caudados, entre los que se incluyen tritones y salamandras, existen también modos de reproducción externa, como la de los propios tritones, que supone complicados cortejos para después las hembras poner los huevos, uno a uno a adheridos a la vegetación acuática. Cuando las larvas surgen de los huevos, al contrario que en el caso de los anuros, son muy semejantes a los adultos, aunque la respiración la hacen por branquias externas, visibles a ambos lados del cuello. Sin embargo, también viven una metamorfosis, aunque menos “radical” que la de los anuros: pierden las branquias y desarrollan los pulmones.

En cuanto a sus modos de reproducción, los machos de las cecilias poseen un órgano copulador y la fecundación es siempre interna. No obstante, existen tanto especies ovíparas que ponen huevos de los que salen larvas de vida acuática hasta que sufren la metamorfosis para convertirse en adultos terrestres, como ovíparas de desarrollo directo, sin metamorfosis, o vivíparos en los que las hembras dan a luz individuos ya formados.

Existen por ejemplo las salamandras neoténicas, que nunca se metamorfosean. También hay algunas particularidades reproductivas entre los anfibios basadas, por ejemplo, en el cuidado de las crías o cuidados parentales, como es el caso del sapo partero (Alytes obstetricans) o en los distintos sistemas de apareamiento de los anfibios.

Reproducción de la Salamandra Común (Salamandra salamandra)

La salamandra común (Salamandra salamandra) tiene dos formas de reproducción: la reproducción ovovivípara y la reproducción vivípara. Existen poblaciones de esta especie de anfibio que se reproducen de una forma y otras que se reproducen vivíparamente.

En las salamandras que se reproducen ovovivíparamente las hembras dan a luz larvas. Ello se debe a que en estas salamandras hay una retención de la descendencia dentro del útero durante la primera fase de su desarrollo, a la que le sigue una fase larval acuática. Las hembras de las salamandras que tienen reproducción vivípara paren un pequeño número de salamandras juveniles completamente metamorfoseadas.

Como dato curioso y útil para el estudio de la salamandra común desde el punto de vista poblacional, conviene saber que las salamandras con reproducción vivípara se pueden reproducir con las salamandras ovovivíparas.

En la salamandra común el apareamiento y la fertilización de los huevos no están sincronizados, sino que se producen en momentos distintos. Las hembras almacenan el esperma en la espermateca hasta que los huevos se forman bien y están preparados para ser fertilizados. La fertilización de los huevos se da después de la ovulación.

En las salamandras ovovivíparas la eclosión de los huevos se sincroniza casi a la perfección con la liberación de las larvas en el agua.

En las salamandras vivíparas la metamorfosis tiene lugar en el interior del tracto genital de la madre y solo nacen unas pocas crías, tras unos 3 meses de gestación.

Mientras que en las salamandras ovovivíparas todos o casi todos los huevos se desarrollan de forma sincronizada, en las salamandras vivíparas una fracción muy importante de ellos son fertilizados pero no experimentan desarrollo y servirán como fuente de alimento para sus hermanos en fase de embrión, en lo que se conoce como canibalismo intrauterino.

Tipos de reproducción de las salamandras: ovovivípara y vivípara.

Aspecto físico de las salamandras vivíparas y ovovivíparas

En el mundo de los vertebrados, encontrar diversidad reproductiva entre individuos de una misma especie es algo poco común. La salamandra común es una de las pocas especies capaz de llevarlo a la práctica con la alternancia de dos modelos reproductivos: el ovoviviparismo y el viviparismo.

Ello se debe a que representan un fabuloso ejemplo de polimorfismo biológico, porque pueden adoptar distintas formas las salamandras, según la estrategia reproductiva que hayan adoptado. En otras palabras, en función de si una misma salamandra común es ovovivípara o vivípara, su aspecto físico cambia.

Así por ejemplo, las salamandras vivíparas son más pequeñas que las ovovivíparas, tienen un patrón de coloración en franjas o, por ejemplo, un hocico más redondeado que las salamandras con reproducción ovovivípara.

Las salamandras ovovivíparas ponen hasta 60 larvas, que necesitan terminar el proceso de la metamorfosis. Su única fuente de alimento es la yema de huevo que tienen almacenada en su intestino, es la llamada lecitotrofia (en contraposición a la planctotrofia de otras especies animales, en las que sus larvas se alimentan de plancton y detritos). La estrategia de este tipo de salamandras se llama larviparidad, como sinónimo de ovoviviparismo.

Las salamandras vivíparas se encuentran a lo largo del norte de la Península Ibérica y corresponden a las subespecies Salamandra salamandra sp bernardezi y Salamandra salamandra sp fastuosa. Las salamandras vivíparas ponen hasta 15 crías totalmente metamorfoseadas, llamadas individuos juveniles. Vía materna, las larvas son alimentadas, en el proceso llamado matotrofia, por lo que no dependen solo de las reservas contenidas en la yema de huevo. Esta estrategia se conoce como pueriparidad.

El viviparismo en la salamandra común se caracteriza por la incubación de los embriones en el oviducto materno que dura relativamente poco tiempo así como los fenómenos de oofagia y adelfofagia, que se engloban dentro de lo que se conoce como canibalismo intrauterino.

Adaptaciones reproductivas de la salamandra común

Tener reproducción vivípara implica ventajas a nivel evolutivo de la especie, porque la supervivencia de las salamandras vivíparas es mayor de las que se reproducen por ovoviviparismo, en las que sus larvas, más indefensas que en estado adulto, necesitan cierto tiempo para desarrollarse, en un medio externo, plagado de depredadores.

En cambio, en ambientes acuáticos libres de la presión predatoria y adecuados para la reproducción de la especie en cuanto a condiciones ambientales, la reproducción ovovivípara es ventajosa para la salamandra común respecto a la reproducción vivípara, porque se forman más crías (en forma de larva) y de mayor tamaño que si se reprodujesen por viviparismo.

Solo ciertas especies de anfibios presentan reproducción vivípara y pertenecen al grupo de los urodelos, como algunas pocas especies de salamandras, dentro de la familia de los salamándridos, tales como la salamandra común (Salamandra salamandra) y la salamandra alpina (Salamandra atra). Se trata de especies de salamandras de costumbres terrestres. Muy pocas especies de anuros son vivíparas, como los pequeños sapos Nectophrynoides. Entre las cecilias, en cambio, la reproducción vivípara es algo relativamente normal.

Esta característica diferencial entre los anfibios, y rara entre los urodelos, de viviparismo, ha permitido una evolución particular de la especie, permitiendo el desarrollo de una estrategia reproductiva que muy pocos anfibios tienen llamada canibalismo intrauterino.

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