Durante el embarazo, la seguridad de los medicamentos es una preocupación primordial. Muchos fármacos pueden atravesar la placenta y afectar al feto, causando potenciales complicaciones. Este artículo profundiza en los riesgos asociados con el uso de omeprazol durante el embarazo, así como en alternativas más seguras.
Es importante saber que la mayoría de los medicamentos atraviesan la placenta y llegan al feto, por lo que si éste está expuesto a dosis de adultos puede producirle anomalías congénitas graves.
Diagrama de la placenta y su función durante el embarazo.
Omeprazol: ¿Qué es y para qué se utiliza?
El omeprazol fue el primer inhibidor de la bomba de protones comercializado en nuestro país. Su aparición supuso una revolución del mercado farmacéutico, ya que se situó entre los productos que generan mayor consumo en el sistema nacional de salud.
Los inhibidores de la bomba de protones (IBP) son antisecretores más potentes (dos-diez veces según modelos) que los antihistamínicos H2 (anti-H2) debido a que su lugar de acción se sitúa en la fase final de la secuencia que transcurre desde la secreción de ácido clorhídrico por las células parietales hasta la liberación de protones en el lumen del estómago.
La inhibición de la bomba de protones produce un efecto antisecretor más efectivo e independiente del estímulo secretor. Además, aunque la vida media del fármaco es muy corta (0,5-1 h), el efecto antisecretor perdura durante más de 24 h a causa de su unión irreversible con la bomba de protones.
El omeprazol posee un buen perfil de seguridad a corto plazo aunque a largo plazo se requiere más experiencia sobre todo con relación a su efecto sobre las concentraciones de gastrina, el aumento de la hiperplasia celular y la gastritis atrófica observados en tratamientos crónicos de esofagitis por reflujo.
En los últimos años la implicación de Helicobacter pylori y de los antiinflamatorios no esteroides (AINE) como principales agentes etiológicos de las úlceras gastroduodenales ha modificado sustancialmente las pautas de tratamiento habituales.
Úlceras y Helicobacter pylori
El tratamiento de elección en pacientes que presentan infección por H. pylori debe encaminarse a la erradicación de la bacteria. La mejor pauta depende sobre todo de las resistencias locales de cada zona, pero los últimos consensos recomiendan la utilización de terapias triples que combinan un antisecretor (preferentemente omeprazol, ya que posee también una capacidad antimicrobiana frente a H. pylori) junto a dos antibióticos (claritromicina y amoxicilina) durante una semana.
Con estos tratamientos las recaídas disminuyen y pasan a ser del 4-6% y, por tanto, la utilización de pautas de mantenimiento queda circunscrita a aquellos pacientes refractarios a estos tratamientos, que presenten riesgos importantes o en úlceras no causadas por H. pylori.
Úlceras y antiinflamatorios no esteroides
Los AINE son fármacos muy útiles en el tratamiento del dolor y la inflamación pero presentan un riesgo de toxicidad gastrointestinal no desdeñable. El 15-30% de los pacientes tratados con AINE presentan síntomas dispépticos y la incidencia de úlceras sintomáticas se sitúa en un 2% anual.
Las complicaciones se presentan con una frecuencia inferior al 1% pero el riesgo relativo es de dos a cuatro veces superior en los consumidores de AINE que en la población general. Además, existen otros factores de riesgo que pueden agravar la situación como la edad elevada, la historia previa de ulcus y la utilización de dosis altas de AINE.
El mecanismo responsable de la enfermedad gastroduodenal causada por los AINE radica básicamente en la inhibición de la ciclooxigenasa en la mucosa gastrointestinal que produce una disminución de la síntesis de prostaglandinas.
En relación con el riesgo de hemorragia digestiva alta y de complicaciones, varios estudios publicados permiten establecer de una forma aproximada un gradiente de toxicidad según el tipo de AINE utilizado, siendo el ibuprofeno uno de los AINE con menor riesgo y el piroxicam uno de los AINE con mayor riesgo.
La aparición de los nuevos AINE, cuya actividad es más selectiva sobre la ciclooxigenasa 2, no ha proporcionado hasta el momento resultados clínicos que permitan concluir su menor gastrolesividad.
Ante esta situación, ningún AINE es completamente seguro y siempre es recomendable iniciar el tratamiento con analgésicos como el paracetamol. Si no es útil y se tiene que iniciar un tratamiento con AINE en pacientes de riesgo, puede ser adecuado realizar un tratamiento gastroprotector.
Antiinflamatorios no esteroides y gastroprotección
Hasta el momento, la profilaxis generalizada a todos los pacientes en tratamiento con AINE no debe recomendarse de forma rutinaria a falta de estudios que ofrezcan la suficiente evidencia. La mayor parte de los estudios que demuestran la efectividad de estos tratamientos están realizados en pacientes de alto riesgo.
Misoprostol (análogos a la prostaglandina E2)
El primer fármaco que demostró claramente la reducción de la incidencia de úlceras gástricas y duodenales y de complicaciones fue el misoprostol. A dosis de 200 µg/6 h ha demostrado, en un estudio realizado en más de 8.800 pacientes, una disminución del 40% de las complicaciones gastroduodenales cuando se compara con placebo, en enfermos de artritis reumatoide tratados de forma crónica con AINE.
A pesar de la demostrada utilidad del tratamiento, en este mismo estudio se observó que el número de pacientes a tratar con misoprostol para prevenir un episodio grave durante un año es de 83 (IC del 95%, 55-160). Este número disminuye notablemente si sólo se consideran los pacientes de alto riesgo.
El principal problema del misoprostol es la tolerancia al tratamiento, ya que aproximadamente el 40-50% de los enfermos presentan diarreas, lo que dificulta el cumplimiento. Las pautas a dosis más bajas son mejor toleradas a expensas de una disminución de la efectividad.
Otras desventajas radican en su nula efectividad sobre los síntomas dispépticos y su contraindicación absoluta en el embarazo, puesto que puede dar lugar a aborto o a parto prematuro.
Acexamato de cinc
El acexamato de cinc a dosis de 300 mg/día demostró en un solo estudio nacional, en 276 pacientes de alto riesgo y con un período de observación muy breve, una disminución de la incidencia de úlceras gastroduodenales, pero no se evaluó si disminuían las complicaciones.
Hasta el momento, cabe recordar que sólo el acexamato de cinc y el misoprostol están indicados para este tratamiento en España. Si estos resultados se confirmaran con futuros estudios, sería una alternativa coste-efectiva a tener en cuenta.
Famotidina
Al igual que sucede con el acexamato de cinc, la famotidina a dosis elevadas (40 mg/12 h) ha demostrado, en un estudio con 285 pacientes, ser eficaz para prevenir las úlceras gastroduodenales, pero tampoco se estudió su impacto sobre las complicaciones de las úlceras.
Omeprazol y el Embarazo
Desde el momento en el que te quedas embarazada (o incluso antes, cuando ya estás planeando buscar un bebé) muchas preguntas y preocupaciones te rondan por la cabeza. Una de ellas, y de las más importantes, es si se pueden o no tomar medicamentos durante el embarazo y, más especialmente, cuáles hay que intentar evitar durante la etapa gestacional.
Por norma general se debe evitar tomar cualquier medicamento durante el embarazo, sea de la naturaleza que sea (químico o natural, incluyendo suplementos nutricionales o hierbas) y se suministre por el medio que sea (oral, intramuscular o de uso tópico), sin tener una prescripción médica previa.
Del mismo modo, debes tener en cuenta que hay circunstancias en las que tu médico puede considerar que es imprescindible tomar ciertos medicamentos, por ejemplo, ante crisis asmáticas o infecciones.
Hay algunos medicamentos de uso común, que si bien en un momento en el que la mujer no esté embarazada no son perjudiciales, durante el embarazo pueden suponer un grave peligro para el feto y su correcto y sano desarrollo.
Existen estudios que no han encontrado riesgos para el feto durante el 1er trimestre (tampoco durante los posteriores), se considera que hay pocas posibilidades de riesgo fetal.
Hay estudios en animales gestantes que no han mostrado riesgo fetal, pero no existen estudios controlados en mujeres gestantes. Existen estudios en animales gestantes que indican riesgos y no hay estudios controlados en mujeres o bien, no hay estudios ni en animales ni en mujeres. Se han demostrado efectos teratógenos sobre el feto humano. Existen estudios en animales o seres humanos que han demostrado anomalías fetales.
PELIGROS de tomar OMEPRAZOL MUCHO TIEMPO
Medicamentos a evitar durante el embarazo
- Antiinflamatorios no esteroideos: medicamentos tan comunes como el ibuprofeno o la aspirina pueden causar problemas graves en el bebé si se toman el tercer trimestre de embarazo ya que pueden alterar el flujo sanguíneo del feto.
- Omeprazol: este protector de estómago se utiliza mucho entre la población, entre otras cosas, para el reflujo gástrico.
- Vitaminas, suplementos nutricionales: aunque al ser naturales puede parecer que no le hacen daño a tu bebé, lo cierto es que pueden conllevar riesgos reales si se toman.
Como ves, algunos medicamentos, incluso aquellos que pueden parecer inofensivos a simple vista, pueden ser perjudiciales si se toman durante el embarazo.
Algunos medicamentos pueden ser perjudiciales durante el embarazo.
Estudios sobre Omeprazol y AINEs
Se han realizado recientemente los siguientes estudios con la administración de omeprazol (tabla 1):
Estudio SCUR (Scandinavian Collaborative Ulcer Recurrence). Su objetivo era investigar si la utilización pragmática (sin endoscopia previa) de omeprazol (20 mg/día) frente a placebo durante 3 meses podría disminuir la incidencia de efectos adversos gastrointestinales asociados al consumo de AINE en pacientes con historia previa de enfermedad ulcerosa o dispepsia que iniciaban un tratamiento crónico con AINE. Se definió como fallo terapéutico la presencia, observada por endoscopia, de úlcera gastroduodenal, la presencia de más de 10 erosiones o de síntomas dispépticos moderados y graves, que se observó en 21/85 pacientes (24,7%) del grupo tratado con omeprazol frente a 45/90 pacientes (50%) en el grupo placebo (p=0,0005) Se desarrollaron 4 úlceras (dos gástricas y dos duodenales) en el grupo tratado con omeprazol frente a 15 (seis gástricas y nueve duodenales) en el grupo tratado con placebo. Los síntomas dispépticos también fueron menores en el grupo de omeprazol (el 8,2 frente al 20%).
Estudio OPPULENT (The Omeprazol versus Placebo as Prophylaxis of Ulcers and Erosions fron NSAID Treatment). Su objetivo era examinar la efectividad de omeprazol (20 mg/día) frente a placebo en la profilaxis de la úlcera péptica en pacientes que no presentaban erosiones o úlcera, ni síntomas dispépticos importantes al inicio del tratamiento. Fueron aleatorizados un total de 168 pacientes, de los cuales continuaban sin úlcera ni síntomas importantes al cabo de 6 meses el 78% del grupo tratado con omeprazol comparados con el 53% del grupo tratado con placebo (p=0,004). En el grupo tratado con omeprazol se desarrollaron 3 úlceras (todas gástricas) frente a 15 en el grupo tratado con placebo (nueve gástricas y seis duodenales).
Estudio OMNIUM (Omeprazol versus Misoprostol for NSAID-Induced Ulcer Management). Su objetivo era comparar la efectividad de omeprazol (20 mg/día) frente a misoprostol (200 µg/12 h o placebo) para prevenir la aparición de úlcera (por endoscopia) o síntomas dispépticos de moderados a graves en pacientes que previamente habían desarrollado una úlcera (por AINE) que había cicatrizado tras un tratamiento con misoprostol u omeprazol (n=725). Continuaban en remisión de la úlcera el 61% del grupo tratado con omeprazol, el 48% del grupo tratado con misoprostol y el 27% del grupo tratado con placebo (todas las diferencias fueron estadísticamente significativas). Debe destacarse que las dosis utilizadas de misoprostol en este estudio son inferiores a las que habían demostrado más efectividad (200 µg/12 h frente a 200 µg/6 h). La aparición de úlceras (gástricas y duodenales) fue de 69/155 (45%) en el grupo tratado con placebo, de 61/296 (21%) en el grupo tratado con misoprostol y de 42/274 (16%) en el grupo tratado con omeprazol. Los efectos adversos fueron superiores con misoprostol que con omeprazol o placebo.
Estudio ASTRONAUT (The Acid Supression Trial: Ranitidine vs Omeprazol for NSAID-Associated Ulcer Treatment). Con un diseño similar al estudio OMNIUM, 535 enfermos que habían desarrollado una ulcera por AINE fueron sometidos a un tratamiento cicatrizador de la úlcera y posteriormente aquellos en los que la úlcera había cicatrizado (n=425) eran sometidos a una fase de profilaxis gastroprotectora con omeprazol (20 mg/día) o ranitidina (150 mg/12 h) y un tratamiento crónico con AINE. Continuaban asintomáticos y en remisión de las úlceras al cabo de 6 meses el 72% de los pacientes tratados con omeprazol frente al 59% del grupo tratado con ranitidina. En el grupo tratado con omeprazol, 12 pacientes (5,7%) presentaron una úlcera (11 gástricas y una duodenal) frente a 42 (19,5%) del grupo tratado con ranitidina (35 gástricas y nueve duodenales).
Otros. Los antiácidos y el sucrafalto sólo son eficaces para calmar los síntomas dispépticos y la ranitidina únicamente ha demostrado disminuir la incidencia de las úlceras duodenales pero no de las gástricas. La ebrotidina, comercializada recientemente como un nuevo anti-H2 con efecto citoprotector, ha sido retirada del mercado a causa de la sospecha de posibles reacciones adversas de tipo hepático cuando se asociaba al tratamiento con AINE, presuntamente para disminuir su toxicidad.
| Estudio | Objetivo | Resultados |
|---|---|---|
| SCUR | Evaluar el efecto de omeprazol vs. placebo en pacientes que toman AINE con antecedentes de úlcera o dispepsia | Menor incidencia de efectos adversos gastrointestinales con omeprazol (24.7% vs. 50% con placebo) |
| OPPULENT | Examinar la efectividad de omeprazol vs. placebo en la profilaxis de la úlcera péptica | Mayor proporción de pacientes sin úlcera ni síntomas importantes con omeprazol (78% vs. 53% con placebo) |
| OMNIUM | Comparar omeprazol vs. misoprostol vs. placebo para prevenir la recurrencia de úlceras inducidas por AINE | Mayor remisión de úlceras con omeprazol (61%) comparado con misoprostol (48%) y placebo (27%) |
| ASTRONAUT | Comparar omeprazol vs. ranitidina para la profilaxis gastroprotectora en pacientes que toman AINE | Mayor proporción de pacientes asintomáticos y en remisión con omeprazol (72% vs. 59% con ranitidina) |
Conclusión
Si estás embarazada o planeas estarlo, es crucial consultar a tu médico antes de tomar cualquier medicamento, incluyendo el omeprazol. Existen alternativas más seguras para tratar los problemas gástricos durante el embarazo. Nunca te automediques y sigue siempre las indicaciones de un profesional de la salud.
