Tener un hijo es toda una revolución vital que impacta en todos los órdenes de la vida. Un bebé pone el día a día patas arriba y los cambios en lo cotidiano son muy notables. Tradicionalmente, se ha reconocido que la maternidad conlleva transformaciones significativas en el cerebro de la mujer, el proceso que supone el embarazo transforma el cerebro de la futura madre para facilitar la adaptación a esta nueva situación vital en la que está inmersa.
Sin embargo, investigaciones recientes revelan que la paternidad también induce cambios notables en el cerebro masculino. Estos hallazgos ofrecen una nueva perspectiva sobre cómo la experiencia de ser padre puede moldear la estructura y función cerebral, subrayando la importancia del cuidado paterno en el desarrollo infantil. Estos descubrimientos subrayan que la paternidad no solo implica cambios sociales y emocionales, sino también transformaciones biológicas y neurológicas en los hombres.
Reconocer y comprender estos cambios puede ayudar a desmitificar la idea de que el cuidado infantil es una tarea exclusivamente materna, promoviendo una mayor participación paterna en la crianza y fortaleciendo el vínculo entre padre e hijo. Para los padres y madres, es esencial estar conscientes de estas adaptaciones y apoyarse mutuamente en el proceso de crianza. La paternidad activa y comprometida beneficia no solo al desarrollo del niño, sino también al bienestar y crecimiento personal de los padres.
Imagen de un padre abrazando a sus dos hijos pequeños.
Cambios en el Cerebro del Papá
Un estudio publicado en la revista JAMA Psychiatry analizó los cambios cerebrales en hombres tras convertirse en padres. Los investigadores, Hugo Bottemanne y Lucie Joly, observaron una disminución de la materia gris en áreas como el córtex orbitofrontal, el córtex cingulado posterior, la ínsula, el giro fusiforme y el córtex cingulado anterior del caudal izquierdo. Estas regiones están implicadas en la empatía, la cognición social y la autorreflexión, funciones esenciales para la paternidad.
Además, se detectó un aumento de la materia gris en otras áreas, incluyendo el polo temporal derecho, el hipotálamo, la amígdala, el cuerpo estriado, el córtex subgenual, la circunvolución temporal superior y el córtex prefrontal lateral. Estas zonas están relacionadas con la motivación, la regulación emocional y el procesamiento de recompensas, lo que sugiere una adaptación del cerebro paterno para responder eficazmente a las necesidades del bebé.
Investigaciones realizadas en torno a la imagen funcional del cerebro han revelado que los padres muestran una activación preferente en ciertas áreas cuando se les expone a estímulos relacionados con su bebé, en contraste con hombres que no son padres. Áreas como la ínsula y el córtex prefrontal medial se activan más al ver imágenes o escuchar sonidos de su propio hijo en comparación con otros bebés desconocidos. Esto indica una adaptación neural que promueve la atención y el cuidado hacia la propia descendencia.
Los Cuidados en la Plasticidad Cerebral
La experiencia directa en el cuidado del bebé es fundamental para las transformaciones en el cerebro paterno. Un estudio señaló que los padres que asumen roles principales en la crianza, sin la participación de la madre, presentan una mayor activación en las redes de procesamiento de emociones durante las interacciones con sus hijos, similar a la observada en madres. Estos hallazgos sugieren que el tiempo y la calidad del cuidado paterno son cruciales para la plasticidad cerebral, facilitando una adaptación óptima a las demandas de la paternidad.
Papá con bebé riendo.
También Cambian sus Hormonas
Aunque los hombres no experimentan cambios fisiológicos tan evidentes como las mujeres durante el embarazo, distintos estudios han demostrado una disminución en los niveles de testosterona en los futuros padres durante la gestación de sus parejas. Esta reducción hormonal se ha correlacionado con respuestas cerebrales más sensibles a los estímulos infantiles después del nacimiento. Por ejemplo, una menor testosterona puede facilitar comportamientos de cuidado y aumentar la sensibilidad hacia el bebé.
Asimismo, se ha observado que los niveles de oxitocina, conocida como la "hormona del amor", aumentan en los padres durante las interacciones con sus hijos. Este incremento está asociado con comportamientos de vinculación y cuidado, fortaleciendo el lazo entre padre e hijo.
“Yo Soy Tu Padre”
La antropóloga Sarah Blaffer Hrdy también ha investigado estos cambios que viven los hombres cuando se convierten en padres cuidadores. Ella ha recogido sus investigaciones y sus conclusiones en un libro que acaba de salir a la luz, “El padre en escena” (Editado por Capitán Swing) donde explica por qué y cómo se producen todas estas transformaciones biológicas que van viviendo los hombres cuando cuidan de los bebés.
La crianza masculina supone para la autora una transformación continua en el mundo masculino no solo cultural, también biológica que quizás se había pasado más por encima y que sin embargo muestra muchas similitudes a las que se producen en el cuerpo y el cerebro de la mujer cuando se convierte en madre. “Cuidar de un bebé activa algo muy profundo en el cerebro masculino”, señala esta antropóloga y primatóloga, profesora emérita de la Universidad de California y asociada del Museo Peabody de Arqueología y Etnología de la Universidad de Harvard.
Padre hablando con su hijo adolescente.
La Investigación sobre las Madres
La investigación sobre las madres ha demostrado que tener un primer hijo es un periodo de la vida que se asocia con una mayor plasticidad neuronal. El cerebro se adapta a las nuevas circunstancias de vida del cuidado de un recién nacido. La maternidad se ha asociado con cambios en muchas áreas del cerebro que se han caracterizado como parte de la "red de cianza", que es relevante para identificar lo que un bebé quiere y necesita y tomar las medidas adecuadas.
Un nuevo estudio publicado en la revista científica Cerebral Cortex se centró precisamente en esta cuestión (Martínez-García et al., 2022). Los científicos escanearon los cerebros de 20 padres primerizos en Barcelona, España, antes de los embarazos de sus parejas y nuevamente dos meses después del nacimiento de su hijo. Como grupo de control, 17 hombres sin hijos y sin planes de ser padres fueron escaneados en puntos de tiempo similares a los utilizados para escanear a los padres.
El estudio mostró un resultado sorprendente: para los hombres sin hijos, no se detectaron diferencias en el volumen general de la corteza cerebral entre las dos sesiones de escaneo. Sin embargo, la paternidad se asoció con una reducción de aproximadamente el 1 por ciento de la corteza cerebral. Luego, los científicos analizaron qué redes específicas en el cerebro cambiaron en la paternidad. ¿Cuál es el papel de estas redes en el contexto de la crianza?
Los científicos señalaron que la red de modo predeterminado puede ser relevante para la llamada mentalización (por ejemplo, reflejar e interpretar el comportamiento del bebé recién nacido). Si bien una reducción de las regiones del cerebro puede estar asociada con la degeneración del cerebro, como en la demencia, los científicos señalan claramente que es poco probable que los cambios cerebrales observados en su estudio sean negativos. Por ejemplo, la adolescencia también se asocia con la eliminación de sinapsis redundantes en el cerebro, lo que se refleja en el desarrollo cognitivo y emocional.
Por lo tanto, una reducción en el volumen cerebral puede estar relacionada con una mejora en la función. Un proceso similar puede tener lugar durante la paternidad, con la optimización de las redes relevantes para el cuidado de los niños. Cuando nace el primer hijo, se reduce la materia gris de los padres más motivados para cuidar.
Ser padre es muy agotador. Supone un coste económico y sanitario, porque las madres y los padres tienen que hacer frente a numerosos cambios en la crianza, como trasnochar, desarrollar la comprensión de las necesidades del pequeño, al que le cuesta comunicarse durante el primer año, y una reordenar totalmente sus prioridades. De repente, la persona más importante de tu vida ya no eres tú.
Mientras que en el pasado el cuidado de los niños era principalmente tarea de las mujeres, hoy en día los padres se implican mucho más en el cuidado de los niños, incluso en los primeros meses de vida, y esto afecta no sólo al equilibrio familiar, sino también al bienestar de los hombres.
Cambios en los Nuevos Padres
En el pasado, algunos estudios (publicados en Nature en 2016 y en enero de 2024) han demostrado que el cerebro de las mujeres cambia físicamente con el embarazo, precisamente para ayudarlas a sobrellevar la tensión de la maternidad. Ahora, una nueva investigación (publicada por Oxford University Press) demuestra que los nuevos padres también se enfrentan a cambios similares, precisamente en virtud de que juegan un papel más activo en la familia.
En concreto, parece que los hombres sufren una pérdida de volumen de materia gris, vinculada al compromiso de la paternidad, la privación de sueño y los síntomas de salud mental. Darby Saxbe, profesor de psicología de la Universidad del Sur de California y primer autor de la investigación, sostiene que los cambios cerebrales masculinos pueden favorecer "la capacidad de formar un vínculo y conectar sensiblemente con el bebé". Se trata de un instinto primario, desarrollado "para la supervivencia de nuestra especie".
Un Cerebro Más Delgado
Una reducción del volumen cerebral puede asustar y asociarse a algo negativo, como una menor capacidad cerebral. Pero no es así. Los investigadores teorizan que un cerebro más delgado podría ser más adaptativo para procesar la información social de forma más eficiente y facilitar así una atención sensible. En la investigación participaron 38 hombres, que se sometieron a exámenes de imagen cerebral antes y después del nacimiento de su hijo.
Durante el embarazo y de nuevo a los 3, 6 y 12 meses del parto, se preguntó a los padres cómo se sentían con respecto a su bebé y cómo dormían. Las imágenes mostraron diferencias cerebrales significativas entre el periodo prenatal y el posparto en todo el córtex, la capa más externa del cerebro que realiza muchas funciones de orden superior, como el lenguaje, la memoria, la resolución de problemas y la toma de decisiones. Por término medio, los hombres perdieron alrededor del 1% del volumen de materia gris.
Pérdida de Materia Gris
Los hombres que declararon querer ausentarse más tiempo del trabajo durante el embarazo y sentirse más conectados con su hijo nonato mostraron una pérdida de volumen de materia gris, especialmente en los lóbulos frontal y parietal, las partes del cerebro implicadas en el funcionamiento ejecutivo y el procesamiento sensoriomotor. También se observó una pérdida sustancial de volumen entre los padres que declararon pasar más tiempo con sus bebés tres meses después del parto, sentir más placer al interactuar con los suyos y experimentar menos estrés parental.
Y eso no es todo, porque el volumen también se redujo en los casos de depresión, ansiedad, malestar psicológico general y peor sueño tanto a los 6 como a los 12 meses después del parto.
El Reto de la Paternidad
Todos estos datos se compararon después con los resultados de estudios anteriores sobre madres y los expertos llegaron a la conclusión de que son sobre todo los padres más motivados y activos durante la transición a la paternidad los que pierden materia gris. Es importante subrayar que esta investigación es preliminar. "Contábamos con una pequeña muestra de padres dispuestos a participar en nuestro estudio intensivo y, ahora, es necesario replicar estos resultados en grupos de padres más grandes y representativos", escribe Darby Saxbe en una nota.
"Como dirá cualquier padre primerizo, cuidar de un hijo es todo un reto. Convertirse en padre impone un reajuste de prioridades y puede aportar magia y sentido a la vida cotidiana. Pero también puede ser tedioso, repetitivo, solitario y agotador". En la actualidad, cada vez es más común ver a hombres implicados en su paternidad. A pesar de no pasar por un embarazo, para muchos de estos hombres convertirse en padres también resulta una experiencia transformadora y un punto de inflexión en sus vidas.
¿Qué Efectos Tiene la Paternidad en la Estructura del Cerebro de los Hombres?
Hasta la fecha, la mayor parte de las investigaciones sobre los cambios cerebrales asociados a tener hijas/os se han centrado en estudiar el cerebro de las madres durante el embarazo y tras el parto. Las hormonas del periparto como el estradiol o la oxitocina aumentan la neuroplasticidad del ‘circuito cerebral de conducta parental’, el cual subyace a la conducta materna y al enamoramiento que las madres suelen sentir por sus bebés al nacer.
En madres primerizas, los cambios cerebrales tras el parto son tan pronunciados que un algoritmo puede diferenciar fácilmente el cerebro de una mujer que ha pasado por un embarazo del de una que no ha sido madre. Curiosamente, el ‘circuito cerebral de conducta parental’ no sólo es sensible a las hormonas del embarazo, sino que también responde a la interacción con el bebé. Este fenómeno se conoce como plasticidad cerebral inducida por la experiencia, y es la base del aprendizaje.
Este tipo de plasticidad se observa en padres implicados en la crianza, los cuales experimentan las exigencias cognitivas, físicas y emocionales del cuidado de un recién nacido sin pasar por el embarazo.
En el artículo en cuestión, titulado ‘First time fathers show longitudinal gray matter cortical volumen reductions: evidence from two international samples’, dos grupos de padres primerizos -uno de padres españoles y otro de padres californianos- se sometieron a dos Resonancias Magnéticas (RMs) del cerebro: una primera antes del parto de sus parejas y una segunda aproximadamente a los seis meses posparto (Figura 1). El estudio también incluía un grupo control de hombres sin hijos.
Las investigadoras cuantificaron el cambio entre estas dos RMs en el volumen y grosor de la sustancia gris del cerebro. Los resultados del estudio indican que, a diferencia de los hombres sin hijos, los padres primerizos muestran cambios importantes en la anatomía de su cerebro. Sin embargo, estos cambios son menos pronunciados, y afectan a menos regiones cerebrales, que los provocados por los factores hormonales del embarazo.
Figura 1. Diseño del estudio. 20 padres de España y 20 padres de California fueron escaneados antes y después del embarazo de sus parejas.
Estos resultados ponen en evidencia que convertirse en padre también modifica visiblemente el cerebro de los hombres, aunque la magnitud y distribución de estos cambios es mucho menor que la inducida por el embarazo en madres primerizas.
Las madres biológicas, que experimentan cambios hormonales drásticos durante el embarazo y parto, muestran cambios cerebrales más pronunciados y consistentes que los padres, cuya plasticidad cerebral depende de su comportamiento e implicación paternal, los cuales pueden ser muy variables. Desafortunadamente, este artículo no contaba con medidas específicas de la implicación paternal de los participantes para informar sobre la relación entre la interacción con el bebé y la plasticidad cerebral de los padres.
En resumen, la paternidad induce cambios significativos en el cerebro masculino, incluyendo la reducción del volumen de materia gris en ciertas áreas y el aumento en otras, junto con alteraciones hormonales que fomentan el vínculo y el cuidado del bebé. Estos cambios reflejan la adaptación del cerebro paterno a las demandas de la crianza y subrayan la importancia del papel activo del padre en el desarrollo infantil.
