La salud menstrual es una parte integral del bienestar general de la mujer. Comprender las diferentes condiciones relacionadas con la menstruación, como la dismenorrea, es fundamental para buscar el apoyo y el tratamiento adecuados.
La dismenorrea se define como el dolor o las molestias en la parte baja del abdomen que se producen durante la menstruación. Este dolor puede variar desde una leve molestia hasta un dolor intenso que interfiere con las actividades diarias. A pesar de que la dismenorrea es una condición común, no es algo que deba ser ignorado.
¿Qué es la dismenorrea?
La dismenorrea se refiere al dolor que ocurre antes y durante la menstruación. Este tipo de dolor puede variar en intensidad y duración, afectando la calidad de vida de quienes lo experimentan. El término procede de los vocablos griegos dys (difícil) y rhoia (flujo), por lo que literalmente significa “flujo menstrual difícil”.
Tipos de dismenorrea
Existen dos tipos principales de dismenorrea: la dismenorrea primaria y la dismenorrea secundaria.
- Dismenorrea primaria: Es el tipo más común y no está asociado a ninguna enfermedad o condición médica subyacente. El dolor en este caso está relacionado con las contracciones del útero durante la menstruación. Suele comenzar poco después del inicio de la menstruación (menarquia) y no está asociada con ninguna patología pélvica subyacente. Se cree que está causada por la liberación de prostaglandinas, sustancias que estimulan las contracciones uterinas.
- Dismenorrea secundaria: Por otro lado, se atribuye a problemas ginecológicos subyacentes, como endometriosis o fibromas. Puede desarrollarse en cualquier momento durante los años reproductivos de una mujer y está relacionada con afecciones ginecológicas subyacentes.
Es primordial consultar con un ginecólogo si este dolor se presenta todos los meses. En la consulta el médico comenzará por realizar una anamnesis detallada y dirigida, siendo muy importante la exploración ginecológica.
¿A quién afecta la dismenorrea?
Según la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO), aproximadamente una de cada tres mujeres sufre dolor menstrual. Es común especialmente en adolescentes y adultas jóvenes -se trata de uno de los síntomas ginecológicos más frecuentes en la adolescencia-, aunque algunos tipos -dismenorrea secundaria- son más frecuentes en mujeres mayores de 30 años.
Causas de la dismenorrea
La causa de la dismenorrea dependerá de si ésta es primaria o secundaria.
- Dismenorrea primaria: Experimentarás contracciones uterinas anormales como resultado de un desequilibrio químico en tu cuerpo (particularmente la prostaglandina y el ácido araquidónico - ambas sustancias químicas controlan la contracción del útero) y no existe una patología ginecológica como causa de dolor. El dolor de la dismenorrea está relacionado con la actividad de las prostaglandinas, unas sustancias químicas que desempeñan un papel importante en distintos procesos de nuestro organismo.
- Dismenorrea secundaria: Esta clase de dismenorrea es causada por otros trastornos clínicos. Las infecciones, los quistes de ovario o los pólipos en la cavidad uterina.
Factores de riesgo
Se cree que tienen más probabilidades de padecer dismenorrea las mujeres que fuman, las que ingieren alcohol durante la menstruación, las que tienen antecedentes familiares de dismenorrea, las que presentan ciclos menstruales largos o intensos o aquellas que tuvieron su primera regla (menarquia) antes de los 11 años.
Síntomas de la dismenorrea
El síntoma más significativo es un dolor intenso en la parte baja del abdomen o el área de la pelvis que aparece antes de la menstruación o a la vez que esta. Puede desaparecer a lo largo del primer día o persistir durante todo el periodo. A la dismenorrea le gusta la compañía por eso puede presentarse no sólo como un dolor aislado, sino asociada a un conjunto de síntomas diversos que engloba otros problemas, como náuseas y vómitos (89%), fatiga (85%), diarrea (60%), dolor de cabeza (45%), dolor en la parte baja de la espalda, mareos, dolor de piernas, ansiedad, irritabilidad, depresión e hinchazón.
El dolor, que puede irradiarse a la región lumbar y a las piernas, puede ser agudo y espasmódico o constante y sordo. Asimismo, puede aparecer sin más síntomas o estar acompañado de otros como hinchazón, náuseas y vómitos, cefalea, diarrea, mareos, ansiedad, depresión e irritabilidad.
Como se ha indicado anteriormente, el dolor puede llegar a ser tan intenso que provoque absentismo laboral o académico, interfiera en la vida social y afecte al estado de ánimo de la mujer. También pueden expulsarse durante la regla coágulos de sangre o moldes endometriales.
Síntomas comunes asociados al dolor menstrual
- Dolor abdominal: Se presenta como cólicos en la parte baja del abdomen, generalmente como resultado de las contracciones uterinas.
- Dolor lumbar: Las mujeres pueden sentir una pesadez o un dolor sordo en la parte baja de la espalda, que puede estar vinculado a la tensión muscular provocada por las contracciones en el útero.
- Náuseas: Pueden aparecer como resultado de las fluctuaciones hormonales y la producción de prostaglandinas.
- Diarrea: Este puede ser causado por el efecto de las prostaglandinas en el intestino, lo que provoca un aumento en la actividad intestinal.
- Dolores de cabeza: Los dolores de cabeza son frecuentes en el contexto de la dismenorrea y pueden estar relacionados con cambios hormonales significativos.
- Mareos: Estos pueden ser provocados por el dolor intenso o incluso por cambios en el apetito y la dieta durante el periodo menstrual.
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Diagnóstico de la dismenorrea
Suele hacerse por la historia clinica. Para estar segura del diagnóstico de dismenorrea primaria el médico/ginecólogo tiene que descartar otros trastornos menstruales, como síntomas o alteraciones que podrían estar causados o agravados por una patología subyacente. Si existe una patología ginecológica se debe diagnosticar y tratar. Si la dismenorrea es primaria, y en función de las preferencias, el ginecólogo optará por cambios higiénico-dietéticos, ejercicio físico, analgésicos y/o tratamiento hormonal entre otros. Cuidarte y consultar a tú médico siempre será el tratamiento más recomendable.
Pruebas complementarias
Se debe realizar un análisis completo de sangre y VSG si se sospecha enfermedad inflamatoria pélvica. En cuanto a pruebas complementarias, la ecografía supone la herramienta principal para dirigir el diagnóstico, ya que a través de ella podemos diagnosticar gran parte de las anomalías o problemas que se relacionan con la dismenorrea secundaria (quistes ováricos, signos que puedan sugerir endometriosis y adenomiosis…).
Tratamiento de la dismenorrea
Muchas mujeres no necesitan fármacos, pero en las que presentan molestias sustanciales los fármacos más eficaces son los inhibidores de la prostaglandina-sintetasa (p. ej., ibuprofeno, naproxeno, ácido mefenámico). La eficacia puede incrementarse si el fármaco se inicia 24-48 h antes de la menstruación y se continúa durante 1-2 d del ciclo. Si el dolor continúa interfiriendo con la actividad normal, en ocasiones es necesario la toma de anovulatorios, con dosis bajas de estrógenos y progesterona.
El tratamiento farmacológico de la dismenorrea se basa en el uso de antiinflamatorios no esteroideos (AINES, como el ibuprofeno o el naproxeno). Estos fármacos inhiben las prostaglandinas responsables del proceso inflamatorio, por lo que son muy útiles para aliviar el dolor. Además, la toma de anticonceptivos orales también produce mejoría de los síntomas.
En el caso de que las anteriores medidas no sean efectivas, puede recurrirse a la supresión de la ovulación mediante métodos anticonceptivos hormonales de baja dosis. Existen también otras terapias hormonales distintas de los anticonceptivos, que pueden ser de utilidad.
Por último, la cirugía puede ser necesaria, especialmente en casos de dismenorrea secundaria.
Tratamientos médicos comunes
- Analgésicos: Los analgésicos, como los antiinflamatorios no esteroideos (AINE) como el ibuprofeno o el naproxeno, pueden ser eficaces para reducir el dolor menstrual. Estos medicamentos actúan inhibiendo la producción de prostaglandinas.
- Anticoncepción hormonal: Para algunas mujeres, los anticonceptivos hormonales, como las píldoras anticonceptivas o los dispositivos intrauterinos (DIU) hormonales, pueden ser una opción terapéutica para reducir el dolor menstrual.
Recomendaciones para prevenir y aliviar la dismenorrea
Hacer cambios en el estilo de vida también puede ayudar a reducir la intensidad de los síntomas de la dismenorrea.
Las siguientes recomendaciones pueden contribuir a prevenir este síntoma y aumentar la calidad de vida de las mujeres que lo padecen:
- Aliméntate de una manera equilibrada. Sigue una dieta variada, rica en frutas y verduras y baja en grasas y en sal.
- Considera tomar suplementos dietéticos. Diversos estudios han demostrado que los suplementos de magnesio, ácidos grasos omega-3, vitamina B1 (tiamina) y B6, vitamina E y zinc pueden reducir el dolor menstrual. Hidrátate adecuadamente.
- Bebe al menos dos litros al día de agua. También puedes tomar caldos, infusiones y zumos.
- Mantén la cafeína a raya. El café, el té y las bebidas de cola contienen cafeína, que puede influir negativamente sobre el dolor. En general, las bebidas excitantes producen catecolaminas, una sustancia que aumenta la rigidez del músculo.
- Reduce el consumo de tabaco y alcohol. Ambos constituyen factores de riesgo del dolor menstrual.
- Practica ejercicio físico aeróbico de manera regular. Mejorará tu circulación y te proporcionará bienestar físico y mental, gracias a la producción de endorfinas. Adecúa la intensidad a tu estado físico.
- Intenta reducir el estrés los dos días anteriores a la menstruación. Trata de controlar el estrés, especialmente el derivado del trabajo o estudios antes de que te baje la regla, ya que el estrés, al igual que las bebidas excitantes, produce catecolaminas, que aumentan la rigidez del músculo y, por tanto, el dolor.
- Aplica calor en la zona baja del abdomen. Puedes poner sobre él una compresa caliente, un parche de calor o una bolsa de agua caliente (a temperatura que no queme la piel). También puedes darte un baño de treinta minutos a 39-40º, ya que el agua caliente favorece la vasodilatación.
- Descansa un número adecuado de horas. Trata de dormir entre ocho y nueve horas diarias e intenta que sean reparadoras, porque no solo importa la cantidad de tiempo que pases durmiendo, sino también la calidad del sueño. Establecer horarios regulares para acostarte y levantarte y realizar cenas ligeras puede ayudarte a conseguirlo.
- Terapia de calor: Aplicar calor en la parte baja del abdomen puede proporcionar un alivio calmante de los cólicos menstruales.
- Ejercicio suave: Aunque pueda parecer contradictorio, el ejercicio suave, como caminar, nadar o yoga, puede ayudar a reducir el dolor menstrual.
- Técnicas de relajación: El estrés puede empeorar el dolor menstrual.
- Alimentación saludable: Una dieta equilibrada y rica en nutrientes puede ayudar a reducir la inflamación y mejorar la salud general.
- Suplementos: Algunos suplementos, como el magnesio, la vitamina B6 y el aceite de onagra, pueden ayudar a reducir el dolor menstrual.
- Descanso: Descansar lo suficiente es fundamental para el bienestar general y puede ayudar a reducir el dolor menstrual.
Estrategias de Autocuidado
Para complementar la intervención con medicamentos e intervenciones médicas, puede valorarse la práctica de diversas estrategias de autocuidado que pueden ayudar a aliviar el dolor menstrual. Estas prácticas se centran en escuchar a tu cuerpo, reducir el estrés y promover el bienestar general.
Cuándo buscar ayuda médica
Es fundamental que las mujeres estén atentas a los síntomas que pueden indicar una situación médica más grave durante el ciclo menstrual.
- Cuando el dolor menstrual afecta significativamente la capacidad para llevar a cabo actividades cotidianas, es una señal clara de que se debe buscar atención médica.
- Un aumento inesperado e intenso del dolor menstrual puede ser alarmante y no debe ser ignorado.
- Cuando el dolor menstrual se extiende más allá de los días típicos de la menstruación, es un motivo de preocupación.
- La fiebre acompañada de dolor menstrual es un síntoma que requiere atención inmediata.
- El sangrado extremadamente abundante o irregular durante la menstruación puede ser un indicativo de problemas en el sistema reproductivo.
El diagnóstico temprano de las condiciones que pueden causar dolor menstrual es esencial para asegurar un tratamiento eficaz y evitar complicaciones a largo plazo.
