La industria porcina requiere que las piaras estén libres de enfermedades infecciosas debido a que, con ello, se incrementa la productividad. La fiebre en cerdas gestantes puede ser un síntoma de diversas enfermedades que comprometen la salud de la madre y la viabilidad de la camada. A continuación, se exploran las causas más comunes, los métodos de diagnóstico y las estrategias de tratamiento y prevención.
Parvovirosis Porcina
La parvovirosis porcina es una enfermedad vírica causada por un Protoparvovirus ungulado 1 de la familia Parvoviridae, subfamilia Parvovirinae. Este virus ADN de cadena sencilla, está ampliamente distribuido en el cerdo doméstico, donde provoca una infección cuya acción patógena se ejerce sobre el embrión o el feto, originando reabsorción embrionaria, infertilidad, aborto, fetos momificados, nacimientos muertos, muerte neonatal y un número muy bajo de lechones por camada. Se han descrito diarrea y lesiones cutáneas también ligadas con el PPV1; sin embargo, su etiología no ha sido plenamente establecida (Brown et al., 1980).
La transmisión del parvovirus porcino se produce principalmente por vía fecal-oral a través de la ingestión de agua o alimentos contaminados por heces u orina procedente de animales infectados y la transplacentaria (Mengeling, 2000). La característica más importante desde el punto de vista epidemiológico es la extremada resistencia del parvovirus en el medio ambiente (resistente a la mayoría de los desinfectantes comunes etanol (70%); amonio cuaternario (0,05%); hipoclorito sódico a bajas concentraciones (2500 ppm); Ácido peracético (0,2%)) por lo que es prácticamente imposible su eliminación del ambiente.
La enfermedad se desarrolla, principalmente, cuando madres seronegativas son expuestas oronasalmente al virus durante la primera mitad de la gestación, los fetos se infectarán antes de que su sistema inmunológico pueda responder (inmunotolerancia). El virus causa muerte embrionaria o fetal con reabsorción o momificación y retorno de las cerdas al estro. La habilidad del PPV1 para cruzar la barrera placentaria en cerdas gestantes varía un poco de acuerdo a la virulencia de la cepa y al estado inmunológico específico.
Una vez que un feto está infectado, los otros podrán ser contaminados por contigüidad, por lo que los fetos momificados suelen ser de diferentes tamaños. Si la infección aparece cuando la gestación está más avanzada, los fetos desarrollan respuesta inmune protectora contra el virus (inmunocompetencia) y, por lo tanto, supervivencia. En los lechones infectados que consiguen recuperarse de la infección se observa disminución del crecimiento de manera considerable. Las cerdas afectadas que se recuperan de la infección presentan una sólida inmunidad humoral transmitida vía calostro a su descendencia (Obando, 2011).
Diagnóstico y Tratamiento
Si bien el fallo reproductivo con muerte embrionaria o fetal, el aumento en el número momias que, por lo general, son menores de 17 cm, y la ausencia de efecto en las cerdas gestantes es indicativo para el diagnóstico de parvovirosis. No hay tratamiento específico para el fallo reproductivo inducido por PPV1. Las pautas vacunales más comunes en cerdas incluyen una primovacunación con dos dosis separadas 3-4 semanas y una revacunación en cada lactación 7-10 días post-parto. Igualmente, se recomienda enterrar o incinerar sistemáticamente las placentas o los fetos abortados, desinfección periódica de las salas de partos, naves de hembras gestantes, etc.
Mal Rojo Porcino (Erisipelosis)
Es una enfermedad infectocontagiosa de distribución mundial producida por una pequeña bacteria Gram-positiva, Erysipelothrix rhusiopathiae, que provoca grandes pérdidas económicas en las explotaciones porcinas. Los cerdos portadores, clínicamente sanos, representan la fuente más importante de infección (Skoknic et al., 1981). Un gran número de cerdos son portadores de E. rhusiopathiae en amígdalas y linfonodos digestivos, principalmente a nivel de la válvula ileocecal (Wang et al., 2010).
Es una enfermedad endémica cada vez más controlada pero que puede dar lugar a brotes epizoóticos ante la presencia de factores predisponentes como pueden ser enfermedades inmunodepresoras (infecciones víricas), cambios bruscos de alimentación o alojamiento, y cambios climáticos. De hecho, suele tener carácter estacional (Beer, 1981). Domínguez et al. Las vías de contagio son muchas: oral, cutánea (incluyendo cortes en la piel) y nasal. Pero las más importantes es la ingestión de agua y alimentos contaminados. La bacteria invade el torrente sanguíneo a través de la pared del tracto digestivo y se produce septicemia. El periodo de incubación es de 24-48 horas.
Síntomas
- Septicemia y muerte repentina, principalmente en cerdos de engorde y cebo.
- Fiebre de 40-42ºC, debilidad, rechazo al alimento, dolor en extremidades y movimientos rígidos.
- Estreñimiento que puede terminar con diarrea según progresa la enfermedad.
- Abortos en hembras gestantes.
En la forma crónica los linfonodos se vuelven hiperplásicos y necróticos, las lesiones articulares, en la forma aguda son de artritis serosa y en la crónica hay proliferación de tejido adyacente que aumenta el tamaño y deforma la articulación. La presencia de fiebre y del típico eritema, sobre todo en las nulíparas de la explotación, es un buen elemento de diagnóstico.
Tratamiento y Prevención
E. rhusiopathiae es sensible a los betalactámicos y los casos agudos responderán entre 12 y 24 horas de tratamiento.
Pautas vacunales:
- Nulíparas: 2 dosis con intervalo de 3-4 semanas durante el periodo de recría cuarentena/adaptación sanitaria antes de su entrada en la explotación.
- Verracos: primovacunación a partir de los 6 meses de edad y, al menos, 1-2 semanas antes de su primera monta.
Síndrome Reproductivo y Respiratorio Porcino (PRRS)
Actualmente, el síndrome reproductivo y respiratorio porcino, conocida más comúnmente como el PRRS, por sus siglas en inglés (se pronuncia pirs), representa uno de los principales dolores de cabeza de las granjas porcinas. Un brote de PRRS causa problemas reproductivos en las cerdas, como abortos en el último tercio de gestación, partos prematuros y nacimiento de lechones débiles, muchos de los cuales mueren antes de ser destetados. En los lechones de transición y cerdos de engorde el PRRS se manifiesta con signos respiratorios, retraso en el crecimiento e incremento de la mortalidad.
Pero la complejidad de este virus no se acaba aquí, su elevada tasa de mutación hace que el genoma vírico cambie constantemente y sea extremadamente complicado producir una vacuna universal y efectiva. En los programas regionales de control y erradicación del virus las granjas se clasifican según su estatus de infección. Esta clasificación se establece según unos resultados diagnósticos, basados en la detección del virus o sus anticuerpos en sangre.
El virus del PRRS tiene una afinidad especial por los macrófagos alveolares del pulmón, células fundamentales del sistema inmune. Al multiplicarse dentro de estas células, el virus puede destruir hasta un 40% de los macrófagos, eliminando gran parte del mecanismo de defensa del animal y permitiendo la proliferación de bacterias y otros virus que dañan el sistema respiratorio. Esta característica explica la gravedad de las infecciones secundarias que suelen acompañar a los brotes de PRRS.
La bioseguridad es fundamental para prevenir la entrada del PRRS en las granjas, pero la vacunación se ha convertido en una herramienta esencial en las estrategias de control. Las vacunas contra el PRRS se dividen principalmente en dos categorías: vacunas vivas modificadas (MLV) y vacunas inactivadas. Cada tipo presenta ventajas específicas según el contexto epidemiológico de la granja y los objetivos del programa sanitario.
Vacunas Inactivadas
Las vacunas inactivadas contra el PRRS, como FIXR PRRS inac, ofrecen importantes ventajas en términos de seguridad al eliminar el riesgo de reversión a la virulencia asociado con vacunas vivas modificadas. Estas vacunas están especialmente indicadas para su uso en cerdas y cerdas jóvenes, contribuyendo a la estabilización inmunológica de las granjas afectadas.
Aunque históricamente las vacunas inactivadas se han considerado menos potentes para inducir respuestas inmunes humorales, investigaciones recientes han demostrado que pueden generar respuestas inmunológicas diferenciales tras la exposición al virus, ofreciendo protección a los animales vacunados. Esto es particularmente valioso en programas de control que buscan reducir el impacto económico del PRRS en las explotaciones porcinas.
MANEJO- PORCI XPERT ON LINE - PRRS: Estrategias de control y eliminación
Diarrea Neonatal en Lechones
Las enfermedades que afectan al aparato digestivo de los lechones durante el periodo neonatal, mientras se alimentan de leche e inmediatamente después del destete, alteran la digestión y absorción de nutrientes y rompen la barrera defensiva. El resultado es la diarrea neonatal, que supone una de las principales causas de mortalidad neonatal en las explotaciones porcinas.
Causas de la Diarrea Neonatal
Las causas de la diarrea neonatal de los lechones son múltiples y en algunas explotaciones pueden ser complejas y difíciles de detectar, pero aquí vamos a revisar las más frecuentes.
- Infecciones por Escherichia coli enterotoxigénica (ETEC): Afectan a lechones que tienen pocos días de vida, a lo largo de la lactación y después del destete.
- Clostridium perfringens tipo A y C y Clostridium difficile: Estas bacterias liberan toxinas que provocan una inflamación grave del intestino, una enteritis hemorrágica, que puede terminar siendo mortal para una importante proporción de los lechones lactantes.
- Rotavirus: Afecta sobre todo a los lechones lactantes o recién destetados, que pueden sufrir una diarrea leve que se cura sola en pocos días si el estado inmunitario es bueno.
- Coronavirus: Pueden causar diarreas en los lechones neonatos. En este caso se pueden encontrar dos enfermedades de interés, la diarrea epidémica porcina (DEP), y la gastroenteritis transmisible.
- Coccidiosis: Puede producirse por Isospora suis, un protozoo que suele invadir el intestino procedente de las madres y provocar diarrea en los lechones si se contaminan las salas de partos cuando las condiciones higiénicas son deficientes.
Tratamiento y Control
Para recuperar los animales enfermos hay varios tratamientos registrados y autorizados, pero lo más interesante es prevenir y evitar que sucedan los casos de diarrea neonatal, ya que esto reduce los costes económicos y las consecuencias de la enfermedad en los animales.
Las mejores medidas preventivas frente a la diarrea neonatal, prescindiendo de los antibióticos y el óxido de zinc, suponen mantener medidas estrictas de bioseguridad, higiene y desinfección en las explotaciones para evitar la entrada de agentes infecciosos en la explotación y su diseminación entre naves y lotes.
Es imprescindible asegurarse de que los lechones reciben una cantidad adecuada de calostro de alta calidad de sus madres para que estén protegidos frente a las infecciones después del nacimiento. Para mejorar la calidad del calostro se recomienda vacunar a las cerdas gestantes con vacunas comerciales frente a los microorganismos causantes de la diarrea neonatal. La más común es la que incluye cepas de Escherichia coli y Clostridium perfringens tipo C, como Colidex-C, que está aprobada para su aplicación en cerdas primíparas y multíparas.
Leptospirosis
Aunque la mayoría de las infecciones por leptospiras son subclínicas, cuando se produce la entrada de la infección en explotaciones que no han tenido contacto previo con la bacteria, puede dar lugar en algunos casos a una “tormenta” de abortos junto con un incremento de la tasa de nacidos muertos y de nacimiento de lechones poco viables, lo que produce un aumento de la mortalidad antes del destete.
En el caso de las infecciones por serovariedades adaptadas, las pérdidas se deben principalmente al aumento del porcentaje de repeticiones, el descenso de la tasa de partos, el aumento del porcentaje de abortos y nacidos muertos y la disminución del número total de lechones destetados. Según un análisis realizado en USA, en el que se comparaban granjas donde se realizaba un control de la leptospirosis frente a otras con leptospirosis crónica no controlada, el número de lechones destetados/cerda/año disminuye en aproximadamente un 22,9%.
Características de la Infección
El hecho de que una determinada serovariedad este o no adaptada al ganado porcino, va a determinar diferentes aspectos de la infección.
| Característica | Serovariedades Adaptadas | Serovariedades No Adaptadas |
|---|---|---|
| Respuesta Inmune | Baja o indetectable | Alta |
| Persistencia Renal | Larga | Breve |
| Leptospiruria | Intensa | Corta |
| Transmisión Venérea | Principal | No relevante |
Diagnóstico
Por todo ello, el diagnóstico laboratorial es necesario para la confirmar la leptospirosis. Los métodos directos utilizados incluyen el cultivo, la prueba de inmunofluorescencia y las técnicas de PCR. Los métodos indirectos o serológicos son principalmente la prueba de microaglutinación (MAT) y las técnicas ELISA, siendo la primera la prueba serológica de referencia.
Tratamiento y Control
Aunque diferentes antibióticos como ampicilina, amoxicilina, tetraciclinas, cefalosporinas de tercera generación, doxiciclina, tiamulina y tulatromicina también se han descrito como eficaces para el tratamiento, la estreptomicina sola o en combinación con penicilina sigue siendo el tratamiento de elección.
La forma más eficaz de controlar la infección sería la vacunación regular y sistemática del ganado para conseguir romper el ciclo de transmisión. Las vacunas disponibles generalmente incluyen las serovariedades Bratislava, Canicola, Grippotyphosa, Icterohaemorrhagiae y Pomona, pero no hay ninguna registrada en España.
Peste Porcina Africana (PPA)
La muerte por peste porcina africana (PPA) de dos jabalís la semana pasada en la sierra de Collserola (Barcelona), y la aparición de otros ocho cadáveres en la misma zona, ha disparado las alarmas. España, como mayor productor de carne de cerdo de la Unión Europea, se enfrenta a un virus altamente contagioso y altamente mortal, pero que no se transmite a los humanos.
¿Qué es la PPA?
Es una enfermedad viral altamente contagiosa que afecta a cerdos domésticos y jabalíes. Está causada por un virus de ADN de la familia Asfarviridae. Es muy resistente: puede sobrevivir semanas o meses en la carne, los productos cárnicos y los restos de animales infectados. Se transmite por contacto directo entre animales infectados y sanos; por contacto indirecto mediante alimentos, superficies y utensilios contaminados; y también por garrapatas blandas del género Ornithodoros.
Síntomas
Los síntomas típicos son fiebre alta (40-42 °C), debilidad y apatía, pérdida de apetito, hemorragias internas que provocan manchas rojas en la piel, sobre todo en orejas, vientre y patas, vómitos y diarrea en casos graves, dificultad respiratoria y, en algunas ocasiones, abortos en cerdas gestante. Los animales suelen morir de 6 a 13 días tras la infección. La mortalidad puede llegar al 90100% en cerdos no inmunizados.
¿Tiene Cura o Vacuna?
Actualmente no existe cura ni tratamiento antiviral efectivo contra la PPA. No hay vacuna aprobada comercialmente en Europa, aunque sí se investigan varias vacunas experimentales en África y Asia.
Otras Consideraciones
Además de las enfermedades mencionadas, es importante considerar otros factores que pueden contribuir a la fiebre en cerdas gestantes:
- Infecciones del tracto urinario: Pueden migrar a los riñones y provocar que la cerda enferme gravemente.
- Salud de las pezuñas: Las cerdas con pezuñas imperfectas suelen padecer una infección crónica que consume gran parte de la energía del animal.
- Manejo y ambiente: Evitar corrientes directas de aire, lluvia o sol para proteger la salud de los animales.
