Uno de los trastornos más comunes durante los primeros meses de vida del bebé son los cólicos del lactante. Éstos pueden ser muy intensos y provocarle dolor espasmódico abdominal, gases, diarreas, vómitos ácidos, hipo y dificultades para dormir. Si esta escena te resulta familiar, no estás solo: miles de familias viven lo mismo cada día. El cólico del lactante es un trastorno funcional digestivo que afecta hasta al 40% de los recién nacidos sanos.
Se caracteriza por episodios de llanto intenso, inconsolable y prolongado, generalmente sin causa aparente. Suele aparecer entre los 10 y 15 días de vida, alcanza su máxima intensidad alrededor de las 6 semanas y desaparece de manera espontánea hacia los 3-4 meses, aunque puede desaparecer antes. Otros signos que lo acompañan incluyen: cara enrojecida, piernas encogidas hacia el abdomen, abdomen tenso y ruidos intestinales.
El cólico del lactante, también llamado cólico de los gases, es el nombre que se le da al cuadro que presenta un bebé sano cuando llora mucho, tiene cara roja, el vientre distendido, y nunca se asocia a diarrea, vómitos o fiebre durante estos episodios. El llanto puede durar un tiempo que los padres perciben como excesivo o largo, llegando a pasar las tres horas diarias varias veces a la semana, pero entre los períodos de crisis es un niño tranquilo y no tiene otros síntomas.
Los cólicos del lactante aparecen en las primeras semanas de vida y se suele resolver sin intervenciones antes del sexto mes de vida. La causa exacta se desconoce, pero se han postulado las siguientes posibles razones para que el bebé se sienta así:
- Causas gastrointestinales: desde inmadurez del sistema digestivo hasta problemas con la flora intestinal, pasando por el estreñimiento y el aumento de los gases por mal procesamiento de los alimentos.
- Causas psicosociales: mala técnica de alimentación, tanto a la hora de succionar del pecho como de utilizar el biberón, sobreestimulación del lactante, etc.
- Alergias o intolerancias a los alimentos: los niños alérgicos a la leche de vaca, o que han recibido anticuerpos contra la leche de vaca a través de la leche materna, pueden presentar cólicos molestos al tomar fórmulas hechas con leche de vaca.
Hasta un 40% de los niños pueden sufrir los cólicos del lactante, pero no suele ser un problema para el niño: es un problema mayor para los padres, que ven llorar al bebé sin parar y no saben cómo reaccionar. Puede llegar a ser una situación desesperante y difícil de gestionar, pero lo importante es saber que, en la mayoría de los casos, los cólicos del lactante remiten solos y la época del llanto pasará.
Algunos casos como los relacionados con la alergia a la fórmula con la que se alimenta al bebé o la mala técnica de alimentación requerirán cambios. Corresponde consultar al pediatra para descartar otras causas de llanto y molestias digestivas, pero una vez recibido el diagnóstico de cólico del lactante el pronóstico es muy bueno y basta con tomar medidas para mejorar los síntomas del niño.
Los cólicos del lactante son un hecho común entre los recién nacidos, pues los sufren el 20-30% de ellos. Pueden empezar en torno a las dos semanas de vida y prolongarse durante algunos meses. Pero lo que sí es cierto es que ponen a prueba la paciencia de los padres y su capacidad de angustia a causa del llanto, fuerte e incontrolable, con el que manifiesta el dolor que siente y que es más intenso aún durante la noche.
Sin embargo, no es nada grave, aunque tampoco se sabe muy bien qué los causa. Se barajan diferentes opciones, aunque no se ha demostrado ninguna de ellas: demasiados gases intestinales causados por ingerir demasiado aire al mamar o al tomar el biberón, una posible y normal intolerancia inicial a la lactosa, una cuestión de temperamento, etc. Los cólicos del lactante acaban desapareciendo por sí solos, sin que haya un tratamiento específico para ellos. Lo mejor, tratar de calmarlo y consolarle.
Es por ello que lo primero que los padres y cualquiera que esté al cuidado de un bebé con cólicos se pregunta es qué ha de hacer para que el niño deje de sentir esas incómodas molestias. Hablamos de un trastorno leve caracterizado por unas molestias en el bebé que provocan que este llore de forma desconsolada y continuada. Habitualmente, esas molestias se manifiestan en forma de acumulación de gases e inflamación estomacal.
5 técnicas de masajes para calmar los cólicos en recién nacidos y bebés |AAP
Remedios Naturales Contra los Cólicos
Para prevenir los cólicos infantiles existen remedios naturales que facilitan la eliminación de los gases. Las infusiones destinadas a los bebés deben ser ligeras y, preferiblemente, a temperatura tibia:
- Hinojo: Consigue influir sobre las flatulencias y los gases.
- Manzanilla: Esta planta tiene propiedades digestivas, carminativas y antiinflamatorias. Su poder calmante y relajante ayudará al bebé a tranquilizarse.
- Hojas de menta: Especialmente indicadas para aliviar los cólicos.
- Eneldo y anís: El eneldo facilita la digestión y actúa contra las flatulencias.
A continuación encontrarás remedios y técnicas que suelen utilizarse para aliviar los cólicos del bebé. No hay una única solución universal, pero muchas familias notan mejoría combinando varias de ellas.
Si estás buscando remedios para los cólicos, aquí tienes un resumen práctico de las estrategias más habituales para ayudar a tu bebé durante un episodio:
- Masajes para cólicos en bebés: ayudan a relajar el abdomen y favorecer la expulsión de gases.
- Posturas para aliviar gases: ciertas posiciones pueden ayudar a que el bebé se calme y expulse aire.
- Calor suave en el abdomen: puede relajar la musculatura y reducir la incomodidad.
- Contacto piel con piel y porteo: el movimiento y el contacto suelen ser muy calmantes.
- Rutinas tranquilas (ruido blanco, balanceo, luz tenue): ayudan a disminuir la sobreestimulación.
- Revisión de la toma y alimentación: ajustar el agarre, el ritmo o el tipo de fórmula puede ser útil en algunos casos (siempre con el pediatra).
Los cólicos bebés recién nacidos (primeras semanas) suelen vivirse con más angustia porque la familia aún se está adaptando. El llanto constante puede generar frustración, cansancio e incluso sensación de culpa.
Masajes para Cólicos en Bebés: Cómo Hacerlos
Los masajes cólicos bebés pueden ayudar a relajar el abdomen y favorecer la expulsión de gases.
Cómo hacerlo:
- Coloca al bebé boca arriba en una superficie cómoda y segura.
- Con manos templadas, realiza movimientos circulares suaves en el vientre en sentido horario.
- Mantén una presión mínima (más caricia que masaje profundo).
- Puedes hacerlo durante unos minutos, varias veces al día, especialmente después del baño o cuando el bebé esté tranquilo.
Consejo: Si el bebé se altera, prueba primero con contacto piel con piel o una postura calmante y vuelve al masaje cuando esté más relajado.
Calor Suave en el Abdomen (Con Precaución)
El calor suave puede ayudar a relajar la musculatura abdominal y reducir la incomodidad.
Cómo aplicarlo con seguridad:
- Usa una bolsa de agua caliente o saco térmico templado, siempre envuelto en una toalla.
- Colócalo unos minutos y observa la reacción del bebé.
- Evita temperaturas altas y nunca dejes el calor sin supervisión.
Posturas para Aliviar Gases y Calmar al Bebé
Algunas posturas ayudan a que el bebé se sienta más seguro y a liberar gases:
- Vertical sobre tu hombro: favorece el eructo y alivia presión.
- “Tigre en el árbol” (boca abajo sobre tu antebrazo): puede calmar en algunos bebés.
- Boca abajo sobre tu pecho (siempre despierto y supervisado): el contacto y el calor corporal relajan.
- Piernas flexionadas con suavidad: con el bebé boca arriba, puedes acercar las rodillas al abdomen lentamente y soltar, repitiendo varias veces.
Importante: El bebé debe dormir siempre boca arriba. Las posturas boca abajo son solo para momentos de vigilia y supervisión.
Movimiento, Porteo y Ambiente Tranquilo
El movimiento rítmico y un entorno con menos estímulos pueden ser un “remedio” muy eficaz:
- Mecerse suavemente o caminar con el bebé en brazos.
- Porteo ergonómico (siempre con la vía respiratoria despejada y posición adecuada).
- Ruido blanco suave o sonidos constantes (por ejemplo, ventilador o app de ruido blanco).
- Luz tenue y reducir ruidos fuertes o visitas si está sobreestimulado.
Cambios en la Alimentación: Cuándo Considerarlos
En algunos casos, revisar cómo se alimenta el bebé puede ayudar:
- Si toma pecho: comprobar el agarre, evitar que trague aire, y consultar si hay dudas.
- Si toma biberón: revisar la tetina (flujo adecuado) y el ritmo de la toma.
- Si toma fórmula: comentar con el pediatra si conviene valorar otro tipo de fórmula (no cambiar por cuenta propia si hay dudas).
Aunque es una etapa agotadora, en la mayoría de casos los cólicos son temporales y disminuyen progresivamente.
No siempre, pero una correcta lactancia, un entorno calmado y rutinas relajadas pueden reducir la intensidad de los episodios. En caso de que los cólicos se mantengan es fundamental consultar al pediatra para que te indique la mejor manera de aliviarle el dolor. El cólico del lactante puede poner a prueba la paciencia de cualquier familia, pero recuerda: no estás solo, y lo más importante es que este proceso es temporal y desaparecerá con el tiempo. Mientras tanto, tu serenidad y cariño son el mejor remedio para tu bebé.
¿Qué medicamentos pueden utilizarse para el cólico del lactante?
Realmente, medicamentos como tales hay pocos. Los bebés pueden utilizar la simeticona, que ayuda a disgregar los gases en el medio líquido del intestino evitando la hinchazón y el dolor producido al moverse el gas por la panza del bebé. La simeticona no se absorbe por el intestino, por lo que se considera seguro para niños y lactantes. Puede causar más gases, ya que ayuda a eliminar el aire, pero no suele causar otros efectos adversos. Eso sí, ayudará sólo en el caso que los cólicos se deban a gases: si se deben a cualquier otra razón este medicamento no será efectivo.
Una posibilidad es utilizar Eupeptin Kids®, un complemento alimentario que combina una enzima digestiva llamada pepsina con sales de sodio y magnesio. La pepsina facilita la digestión de las proteínas de la leche y otros alimentos, mientras que las sales favorecen una evacuación normal y sin molestias. La combinación facilita la evacuación normal y sin molestias, aliviando el estreñimiento y cólicos asociados en lactantes y en niños.
Las plantas ofrecen algunas soluciones para el cólico del lactante. Existen en la farmacia preparados a base de manzanilla, hinojo y/o melisa para aliviar la digestión del bebé, de forma que el cólico no aparezca o sea más ligero. Estas tres plantas tienen acción carminativa y espasmolítica (evitan gases y quitan dolores cólicos) y pueden utilizarse en bebés.
Tradicionalmente se utilizaban preparados de anís estrellado (Illicium verum) pero luego de que aparecieran casos de intoxicación (el aceite esencial puede resultar neurotóxico) se considera que no debe utilizarse esta planta en lactantes y niños menores de seis años.
El problema de las infusiones es el volumen y su preparación: si se preparan en mucho líquido llenan la panza del bebé y evitan que tome el volumen de leche que beberían con el estómago vacío. Es conveniente utilizarlas durante tiempos cortos si el bebé lo pasa mal, pero no deberían utilizarse como un complemento alimenticio de uso rutinario durante muchas semanas.
Por vía oral también existen preparados de probióticos, con o sin añadidos de origen vegetal. La cepa que ha demostrado funcionar se llama Lactobacillus reuterii y funcionan bien en casos de cólicos del lactante relacionados con afectaciones de la digestión del bebé debido a una flora intestinal inmadura.
Los masajes realizados en el vientre del bebé no solamente ayudan a que los gases se muevan por su pancita, sino que además son relajantes para el propio bebé. No deben realizarse durante el ataque de llanto, sino luego de un baño o de un cambio de pañal. Puedes ayudar el movimiento con aceite de almendras, crema de bebé, o aprovechar productos específicos para el cólico del lactante que, además de facilitar el masaje, están preparados con aceites esenciales digestivos y calmantes.
Para los niños que toman fórmula o biberón y tienen cólicos…
En el caso de los niños que utilizan leche de fórmula se puede intentar cambiarle la marca utilizando preparados que modifican su fórmula para que no causen (tantos) cólicos. Las fórmulas anticólico se identifican porque suelen llevar las siglas AC o las palabra Confort, Digest o similar. Las fórmulas de leche anticólico suelen tener proteínas “previamente hidrolizadas”, es decir, tratadas para que el intestino del bebé tenga menos trabajo para digerir la fórmula. También tienen un contenido menor en lactosa, que es un azúcar que puede generar gases, y se le añaden productos para que la flora intestinal se desarrolle bien (fructooligosacáridos y otros prebióticos).
La preparación del biberón puede influir en los cólicos, ya que si agitas mucho la leche puede formarse espuma. Y la espuma es aire atrapado en la leche, aire que al entrar en el sistema digestivo del bebé causará gases. Aunque la tetina sea anticólico, si el aire ya está en la leche desde el momento de la preparación el bebé se lo tragará, ya que los sistemas anticólicos de los biberones evitan que entre aire al succionar, pero no quitan el aire que ya está disuelto.
Si el niño llora mucho y sospechas que sufre de cólico del lactante puedes probar alguna de estas soluciones, pero si no son efectivas consulta al pediatra. Lo fundamental es que no pierdas la calma durante los episodios de llanto, ya que el bebé nota si sus padres están ansiosos y afectados, y le será más difícil calmarse aún. Recuerda que los cólicos del lactante pasarán, ya que se resuelven cuando el sistema digestivo del bebé madura y no afectan el desarrollo posterior del niño. Mientras tanto muchos mimos, muchos masajitos… ¡y mucha paciencia!
Los cólicos en bebés son episodios de llanto intenso y persistente que suelen aparecer en las primeras semanas de vida y mejorar hacia los 3 o 4 meses. Aunque no siempre hay una causa única, se relacionan a menudo con la maduración del sistema digestivo y con una mayor sensibilidad del bebé a estímulos y cambios.
Es importante saber identificar cuándo un bebé sufre de gases. Hacer masajes circulares en el sentido de las agujas del reloj sobre el abdomen ayuda a estimular el tránsito intestinal y aliviar la presión por gases. Coloca al bebé boca arriba y mueve suavemente sus piernas simulando un pedaleo. Una buena postura durante la toma, pausas para eructar y elegir una tetina adecuada (en caso de biberón) marcan la diferencia.
Síntomas habituales de cólicos en bebés
- Llanto intenso que aparece a menudo por la tarde o noche y cuesta calmar.
- Dificultad para tranquilizarse incluso tras comer, cambiar el pañal o mecerlo.
- Cuerpo tenso, con piernas encogidas hacia el abdomen o puños cerrados.
- Gases y barriga que parece más dura o distendida.
- Expresión de incomodidad, como muecas o enrojecimiento.
Importante: si el llanto es inconsolable, hay fiebre, vómitos, diarrea, sangre en heces, falta de apetito o notas algo fuera de lo habitual, consulta con tu pediatra para descartar otras causas.
Recuerda: Los cólicos suelen ser transitorios. No significa que lo estés haciendo mal. Pedir ayuda (pareja, familia, apoyo sanitario) también es una forma de cuidar al bebé. Si te sientes sobrepasada, deja al bebé en un lugar seguro unos minutos y respira. Estar tranquila ayuda a transmitir seguridad.
Crea un “kit de calma”: luz tenue, ruido blanco, porteo o manta, y una rutina corta (balanceo + postura vertical). Reduce la sobre estimulación: menos ruido, menos pantallas, menos cambios bruscos. Prueba técnicas por tandas: masaje 3-5 min → postura vertical → movimiento suave. Descansa cuando puedas: turnos con otra persona si es posible. Consulta al pediatra si algo no encaja con lo habitual o te preocupa.
Confía en Babysalus para aliviar los síntomas del cólico del lactante. Cuando tenemos un bebé, solemos oír comentarios como “se te acabó el dormir”, “ya verás como tenga cólicos”, “prepárate para los llantos”, etc...Los primeros 3-4 meses suelen ser los más duros, ya que en este periodo nuestro bebé puede sufrir los temidos cólicos, pero, ¿sabes cuál es su causa y cómo puedes reducirlos?
¿CÓMO PUEDO REDUCIRLOS?
No hay nada que los haga desaparecer por arte de magia, suelen desaparecer entre los 4-6 meses sin más. A continuación, te dejamos algunas de las medidas que pueden ayudar a tu bebé a reducir el llanto y los cólicos:
- Fórmulas anticólico (AC): son una buena opción si se le está dando leche de fórmula, ya que son más fáciles de digerir y son reducidas en lactosa, con esto se disminuye la formación de gases.
- Probióticos: son totalmente seguros ya que son naturales y su administración puede ayudar a disminuir los cólicos y el llanto del bebé. Algunas de las cepas utilizadas son: Lactobacillus Reuteri, Lactobacillus GG, Lactobacillus acidophilus, Bifidobacterium longum y Pediococcus pentosaceus.
- Masajes en la barriguita: realizar masajes al bebé en la zona del abdomen les ayuda a relajarse y facilita la expulsión de los gases. Existen productos específicos para realizar estos masajes, que contienen aceites esenciales como: manzanilla, lavanda, cardamomo, naranjo, hinojo... Tienen propiedades digestivas y relajantes. Aplicar el aceite masajeando el vientre en sentido de las agujas del reloj formando una espiral desde el ombligo hacia fuera.
- Infusiones: podemos encontrar infusiones específicas para bebés que contienen, manzanilla, anís, hinojo, melisa o hierba luisa, que favorecen la expulsión de los gases, son antiespasmódicas y favorecen la digestión.
- Tratamiento farmacológico: si ninguno de los anteriores remedios ha funcionado y no observas ningún cambio a mejor, consulta con el pediatra, él será el que recete el tratamiento más adecuado.
