Historia de Llíria: Un Viaje a Través del Tiempo

Llíria, ubicada al noroeste de la provincia de Valencia, es una ciudad con una rica historia que se remonta a la Edad del Bronce. A lo largo de los siglos, ha sido testigo del paso de diversas culturas, dejando un valioso legado arqueológico y monumental.

Mapa de Iberia en el siglo III a.C.

Llíria Íbera: Edeta, Capital de la Edetania

En Llíria se encuentran los restos de la que fuera una de las ciudades ibéricas más importantes. Llíria es una de las ciudades históricas más importantes de la Comunidad Valenciana, en ella podemos encontrar excelentes vestigios de todas las culturas que han ocupado la antigua ciudad ibérica conocida como Edeta o Lauro.

Este territorio estaba organizado alrededor de una capital, Edeta, a partir de la que había un primer cordón de poblados de tamaño medio -aldeas-(la Mont-ravana), rodeado a su vez por otro cinturón de caseríos de dimensiones pequeñas dedicados a la explotación agraria (el Castellet de Bernabé). Edeta ocupó el cerro de San Miguel desde el siglo VI hasta el siglo II a.n.e. Las casas, construidas con zócalo de piedra y paredes de adobes, solían tener varias plantas y se comunicaban interiormente con escaleras de madera o de piedra y con salida a dos calles.

Los iberos eran un pueblo civilizado y culto del que cabe destacar la habilidad que tenían para representar su mundo en la cerámica que elaboraban. La estructura económica del mundo ibérico estaba sustentada en el campo, ya que de la actividad agraria se obtenían los productos necesarios para la subsistencia.

Fue capital de la región denominada Edetania que a principios del siglo I d.C. se extendía desde el río Júcar hasta el Palancia. Tuvo una gran influencia política, social y económica en la península ibérica, desempeñando un papel relevante durante la Segunda Guerra Púnica entre romanos y cartagineses (siglo III a.C.).

El yacimiento arqueológico Tossal de Sant Miquel muestra restos del poblado de la antigua Edeta íbera. Situado en un cerro a las faldas del monasterio de San Miguel, a unos 400 metros del núcleo urbano de Llíria, fue declarado Bien de Interés Cultural (BIC) en 1995. Se conservan restos de la vía de acceso excavada en la roca, así como una de las mejores colecciones de cerámica ibérica de todo el Mediterráneo Occidental con escenas de la vida cotidiana de sus habitantes, sus costumbres, sus vestimentas y armamento de la época. También se han encontrado cerámicas con representaciones de rituales y actos festivos en los que aparecen personajes tocando instrumentos musicales. Estos motivos musicales son frecuentes en los vasos edetanos, lo que avala la gran tradición musical de Llíria conocida como la Ciutat de la Música.

Desde el cerro del tossal los íberos edetanos controlaban el territorio y los recursos obtenidos en los poblados de su entorno principalmente el aceite, el vino y la miel. De esos poblados conservamos importantes yacimientos como el de la Mont-ravana y el Castellet de Bernabé.

El yacimiento de la Mont-ravana (siglo V a.C.) es un poblado ibérico ubicado geográficamente sobre un primer cordón de poblados alrededor de Edeta, de la que dependían política y administrativamente.

El Castellet de Bernabé es un pequeño asentamiento construido “ex novo” en el siglo IV y finales del siglo III d.C. periodo de máximo esplendor de la cultura ibérica. Un claro exponente de este tipo de poblado es el Castellet de Bernabé, que está ubicado en el término municipal de Llíria, concretamente en la zona montañosa de la Concordia, a 15 km del núcleo urbano en dirección a Alcubles. Fue construido de una sola vez al inicio de la ocupación y no sufrió ampliaciones posteriores. Es un claro ejemplo del urbanismo de la época, cuya estructura gira alrededor de una calle central con viviendas a los laterales, generalmente de dos plantas.

La ciudad de Edeta fue escenario de las guerras sertorianas y de la guerra civil entre César y Pompeyo, conservando de ese hecho el tesoro de los denarios republicanos de Sant Miquel.

La Época Romana: Edeta se Transforma en Ciudad

Una vez finalizados los conflictos internos, los romanos se instalaron creando una nueva civitas a la que denominaron Edeta. La ciudad romana fue construida en lo que conocemos como las partidas de Censals, Pla de l´Arc y Mura. En la época de Marcus Cornelius Nigrinus se construyeron los principales monumentos que hoy conserva Llíria.

Otro importante vestigio son los Mausoleos romanos (siglo I), monumento funerario de la necrópolis de la ciudad romana, de enorme valor histórico y patrimonial. Además de los mausoleos, también hay que destacar el Santuario Oracular de Mura (siglo I) uno de los conjuntos arquitectónicos más singulares e importantes de la Hispania Romana. Desde el templo dedicado a las ninfas y ubicado en el actual manantial de San Vicente llegaba el agua a uno de los centros religiosos más importantes de la Hispania Tarraconense: el Santuario Oracular de Mura. El Templo oracular tenía, en su interior, un "ónfalo", que era el elemento por donde manaba la sabiduría que permitía a la sibila poder interpretar las predicciones que le servían para responder así a las cuestiones de los ciudadanos preocupados por su futuro. Y al lado del templo, las termas. Baños dobles, uno para las mujeres y otro para los hombres. El promotor de esta magna obra arquitectónica de la época de Domiciano fue Marcus Cornelius Nigrinus Curiatus Maternus.

Algunos edificios monumentales no han tenido la misma suerte en cuanto a su conservación, como es el caso del Templo de las Ninfas (Templo Nympharum) que se situaba en el actual Parque de San Vicente, un importante ninfeo construido sobre zona de nacimientos de agua. Dibujado con detalle por el francés A. de Laborde, se conserva la inscripción que conmemora su construcción por los edetanos Q.

Tabla resumen de la época Romana:

Monumento Descripción Siglo
Mausoleos romanos Monumento funerario de la necrópolis de la ciudad romana I
Santuario Oracular de Mura Uno de los conjuntos arquitectónicos más singulares e importantes de la Hispania Romana I
Templo de las Ninfas Ninfeo construido sobre zona de nacimientos de agua I

La Medina Islámica: Lyria

Del siglo VIII al XIII la actual Vila Vella era una medina islámica denominada Lyria. En época islámica, una nueva ciudad, una nueva medina llamada Lyria, se alza en otro enclave, un pequeño cerro entre la ciudad ibérica y la romana: la villa vieja. Esta nueva ciudad aparece mencionada en las crónicas del Cid (año 1090). De esta ciudad se conservan importantes restos de la muralla, del alcázar, de la mezquita aljama y los baños. Todos datan del siglo XII.

La alcazaba, con la intención de disponer de una posición táctica privilegiada, ocupaba la parte más alta de la ciudad, es decir, el lugar donde hoy s'encuentra el Museo Arqueológico de Llíria -edificio que exteriormente intenta recrearla- y que tenía una muralla propia que aún se puede ver en la cuesta que lleva a la iglesia de la Sangre. La medina, totalmente amurallada -cuyas almenas aún podemos ver-, protegía a los ciudadanos.

De la mezquita, principal edificio de culto, se conservan importantes restos en el entorno de la iglesia de Santa María, más conocida como la iglesia de la Sangre. Iglesia de conquista declarada Monumento Nacional en 1919 y Bien de interés Cultural en 1985. Posee elementos arquitectónicos de transición del románico al gótico. La decoración policromada del techo es del siglo XIV, emparentada con la tradición mudéjar, y se presenta con escenas caballerescas, escenas de animales del bestiario medieval y de motivos vegetales y heráldicos.

Así, hay que destacar los restos de la mezquita integrados en la iglesia de la Sangre y, además, los Baños árabes. Este hammam del siglo XII está ubicado en la calle de Andoval y tenía doble funcionalidad: por una parte, higiénico-religiosa, ya que los ciudadanos se bañaban para purificarse antes de la oración; y por otra, político-social, ya que además de ser un lugar de encuentro el cadí realizaba recepciones oficiales.

Otro de los edificios más emblemáticos de la época son los baños públicos conocidos como Baños Árabes o hamman. Se conservan en el exterior de la muralla y probablemente estos baños son los que se mencionan en el Libro del Reparto (año 1249 d.C.).

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La Conquista Cristiana y la Villa Real

En el año 1239 el rey Jaime I conquista la ciudad y en 1253 otorga la carta puebla que confirma la ciudad como villa real. La conquista cristiana apenas modifica la configuración de la ciudad islámica, pero sí incorpora nuevos edificios de la nueva sociedad feudal y cristiana.

Lyria es repoblada por cristianos de procedencia catalana y aragonesa. La ciudad se concede en el año 1238 al Consejo de Calatayud y pocos días después se otorga a Fernando, infante de Aragón, quedando constituida en señorío, en Villa real; pero la ciudad recién conquistada aún no está ocupada. En 1248 la ciudad vuelve a manos del Rey Jaime I y asienta un importante contingente de repobladores cristianos a los que reparte casas y terrenos, concediéndoles la Carta de Poblamiento en el año 1253.

Años después, el 10 de abril de 1257, el rey Jaime I hace donación de la villa de Llíria a Dª Teresa Gil de Vidaurre, venerada como reina y como santa a su muerte.

Arriba de la Vila Vella encontramos la iglesia de santa María, conocida popularmente como la iglesia de la Sangre (siglo XIII), y que fue construida sobre la mezquita. La mezquita, propiedad de D. Andrés d´Albalat, tercer obispo de Valencia, es consagrada y utilizada los primeros años de la conquista como templo cristiano con pocos cambios en su configuración arquitectónica. Es un excelente ejemplo de arquitectura valenciana de iglesia de conquista con elementos constructivos de transición del románico al gótico. Su estructura es sencilla y la fachada principal es del siglo XIV. El interior es de una sola nave con planta rectangular y testera llana dividida en seis tramos. A través de una escala gótico-mudéjar ubicada en los pies del templo se accede a un coro desde donde se puede ver con detalle las representaciones de escenas caballerescas, de animales mitológicos y de motivos vegetales y heráldicos del artesonado de estilo mudéjar. En los siglos XIV y XV se construyen las cinco capillas laterales de bella tracería gótica y bóvedas de crucería. Sobre el portal lateral encontramos una tribuna para las autoridades municipales decorada con el antiguo escudo de Llíria.

La mezquita aljama sería, por tanto, la primera iglesia de Santa María. La primera construcción de época cristiana realizada en Llíria puede datarse entre los años 1263 y 1270, siendo señor de la villa el infante Pedro, momento en el que se inicia la construcción de la “torre de las campanas” de la iglesia de Santa María, hoy conocida como iglesia de La Sangre.

Más abajo encontramos el antiguo Hospital Medieval. Construido a finales del siglo XIII, fue convertido en la sede de la cofradía de Jesucristo y desde el siglo XVII es conocida como la iglesia del Buen Pastor. Posiblemente el edificio más singular de este tipo sea el Forn de la Vila. Antiguo horno medieval del siglo XV que destaca por su distribución espacial y que contiene un horno de cocer pan con una vuelta de cuarto de esfera, un alcabor en la parte de arriba y un patio, cuyos muros limitan con la muralla medieval. Actualmente este edificio acoge la Agencia Lliriana de Turismo. Otro edificio destacable es Ca la Vila Vella. Edificio de estilo gótico del siglo XV que presenta una estructura espacial de tres alturas recientemente rehabilitado.

Iglesia de la Sangre de Llíria

El Renacimiento y la Expansión Urbana

La segunda mitad del siglo XVII supone, para Llíria, una nueva etapa de crecimiento demográfico y urbano. La ciudad traslada definitivamente su centro a la plaza Mayor. La ciudad a finales del siglo XVI presenta un proceso de transformaciones urbanísticas relevante con un centro urbano bien comunicado y espacioso. Es en definitiva una ciudad más habitable: la ciudad del renacimiento. En esta época se inicia la construcción de una nueva Casa de la Vila, reservando un espacio para la posterior construcción de una iglesia monumental.

En el año 1598 empieza la construcción de un nuevo edificio que, finalizado el año 1602, será sede de las dependencias municipales como son el almudín, la Sala del Consell, la Cambra dels Jurats, la Corte de Justicia y la prisión. El edificio conocido como Ca la Vila es el que en la actualidad alberga las dependencias municipales de la Alcaldía y Secretaría, así como las dependencias de los grupos municipales, y lugar donde se celebran los Plenos del Ayuntamiento. Edificio de estilo renacentista con aportaciones manieristas y clásico en las formas. En el interior conserva una sala de plenos de época isabelina con una curiosa pintura que representa los fusilados de las guerras carlistas.

En la misma plaza Mayor se encuentra la iglesia de la Asunción, que fue construida entre los años 1627 y 1700. Será en el año 1626 cuando el Consejo de la ciudad determina construir una nueva iglesia que estará dedicada a la Asunción de Nuestra Señora (Assumptio Beatae Mariae Virginis), si bien las obras comenzarán en 1627 con licencia de la autoridad eclesiástica. Es uno de los mejores ejemplos de iglesia de contrarreforma, iniciada en tiempos del arzobispo Juan de Ribera; fue construida básicamente en tiempos de su sucesor Isidoro Aliaga y cumple con las principales normas arquitectónicas surgidas del Concilio de Trento. Su fachada es monumental y representa un santoral realizado por el escultor Tomás Lleonart. En el centro del crucero se eleva una inmensa cúpula sobre tambor, cuyas pechinas están decoradas con relieves barrocos.

Siglos Posteriores: Transformaciones y Legado

Sobre el cerro de San Miguel, ubicado en la parte sur de la ciudad, se eleva el monasterio que le da nombre. Fue fundado el año 1319 por el rey Jaime II para residencia de beatas dedicadas a la oración. La construcción inicial del monasterio es del siglo XIV pero el actual edificio data del siglo XVIII.

La ciudad vuelve a tener gran protagonismo con los Borbones, una vez finalizada la Guerra de Sucesión. Uno de sus descendientes, D. Jacobo Fitz James Stuart y Ventura Colón de Portugal, Tercer Duque de Llíria y de Jérica, y siendo arzobispo de Valencia D. Andrés Mayoral Alonso de Mella, fomenta la renovación de los edificios religiosos de la ciudad. De este modo se realizan las obras de la ermita de San Vicente (1751-1757), las obras en la iglesia del Monasterio de San Miguel (1756-1774), y la construcción del oratorio de Ntra. Sra. de la Asunción, conocido popularmente como Ca la Virgen María (1759-1764). Entre los años 1750-1760 se construye también la Iglesia de San Francisco y la Capilla de la tercera Orden. En 1759, en el paraje de las fuentes, se recupera la inscripción romana del templo de las Ninfas, publicada en el folleto A los edetanos o hijos de Liria por el ilustre vicario de Llíria D. José Ríos.

Años después, en 1791, bajo el reinado de Carlos IV se inició la construcción del nuevo Almodí. Las últimas realizaciones artísticas y arquitectónicas de la ciudad son dirigidas desde la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos de Valencia, creada en 1768. D. Manuel Camarón Meliá y D.

Llíria: Ciudad de la Música

Llíria es, por méritos propios, «la Ciudad de la Música». Esta denominación y reconocimiento internacionales se deben a la existencia de dos sociedades musicales locales que por medio de sus respectivas bandas y orquestas han conseguido numerosos premios y un gran prestigio internacional. La Banda Primitiva y la Unión Musical son posiblemente, el máximo exponente de la historia reciente de Llíria.

Llíria es sin ninguna duda la ciudad valenciana con más tradición musical, y además alberga uno de los conjuntos arqueológicos y monumentales más significativos de todo el territorio valenciano. Llíria es una ciudad con mucho encanto y a esto hay que sumarle su relevancia internacional como Ciudad de la Música. ¿Quieres saber por qué? ¿De dónde viene este reconocimiento?

Llíria, la capital de El Camp de Túria, es un destino lleno de cultura donde sus tradiciones siguen más vivas que nunca. Este reconocimiento internacional se debe a la existencia de dos sociedades musicales que han conseguido diversos premios y un gran prestigio por todo el mundo, la Banda Primitiva y la Unión Musical. Sin duda, en la Comunitat Valenciana se puede disfrutar del turismo creativo y aquí vemos un ejemplo de ello.

Llíria, ciudad creativa es un lugar en el que podrás disfrutar de la tradición musical mientras conoces parte de la historia de esta localidad. También cuenta con programas educativos para seguir formando a grandes músicos y que no se pierda esta parte tan importante de su cultura.

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