La costra láctea son pequeñas escamas amarillentas que aparecen en el cuero cabelludo y otras zonas del cuerpo del bebé. Esta costra se debe a la sobreproducción de grasa en la piel. La costra láctea es el nombre que recibe la dermatitis seborreica cuando aparece en el cuero cabelludo de un bebé y provoca escamas de grasa y caspa persistente.
Aunque lleva el nombre «costra láctea», esta condición no está relacionada con la leche o la alimentación del bebé. Esta condición en la piel afecta a muchos bebés recién nacidos pero suele ser inofensiva y no causa molestias ni incomodidad en los bebés, solo afecta a su apariencia física.
La aparición de costra láctea es bastante habitual ya que, según las estadísticas, se da entre el 50 y 60% de los bebés. Además, el momento de aparición de la costra láctea suele ser entre la segunda y la tercera semana tras el alumbramiento. Esta afección de la piel se puede dar hasta los tres años de vida del bebé, pero no es lo habitual. En la mayoría de los bebés, la costra láctea suele desaparecer por sí sola en el transcurso del primer año de vida.
En ocasiones, la costra láctea vuelve a reaparecer en los adultos, aunque lo hace en forma de caspa principalmente.
COSTRA LÁCTEA en los bebés: TIPS para tratarla
¿Qué es la Costra Láctea?
La costra láctea, también conocida como dermatitis seborreica, consiste en la inflamación dérmica como consecuencia del exceso de grasa. Esta dermatitis no es contagiosa, no es una alergia y sobre todo, el bebé no siente ningún dolor a menos que tenga una cantidad considerable, en ese caso podrá sentir un ligero picazón.
Los lugares más frecuentes en los que suele aparecer la costra láctea son el cuero cabelludo, los párpados, los oídos, la nariz o las ingles. En algunos casos se puede extender a la cara, la parte posterior de las orejas, el cuello, el ombligo, las axilas o la ingle, que son los lugares donde hay mayor cantidad de glándulas sebáceas.
Es una enfermedad inflamatoria crónica de la piel muy frecuente que cursa en brotes. La costra láctea, que aparece en la cabeza de algunos recién nacidos en la primera o segunda semana de vida, es la primera manifestación de la dermatitis seborreica.
Causas y Síntomas
La causa de la aparición de dicha costra no se conoce con seguridad. No se sabe con seguridad. Algunos autores apuntan a que podría ser hereditaria, otros hablan del cambio en la alimentación del bebé al nacer. No obstante, no se ha determinado su origen de manera concreta, pero en lo que sí coinciden muchos especialistas, es que no tiene que ver con la leche materna ni la artificial.
Aún no se conocen las causas exactas por las cuales los recién nacidos presentan esta condición, sin embargo, un artículo de la revista especializada Healthy Children’s reveló que, algunos especialistas creen que las hormonas que el bebé recibe de su madre hacia finales del embarazo estimulan en exceso las glándulas sebáceas (productoras de sebo) del bebé y, como resultado, se forma la costra láctea. La madre le transmite al feto durante el embarazo estas hormonas que hace que posteriormente aparezca la costra láctea.
Por lo general, la aparición de la costra láctea en el bebé se asocia al exceso de estimulación de las glándulas sebáceas, lo que provoca una mayor producción de grasa que entra en contacto con los microorganismos de la piel. Se piensa que la costra láctea se forma debido a un aumento en la producción de sebo en las glándulas sebáceas de la piel del bebé. Los factores hormonales maternos transmitidos al bebé durante el embarazo pueden estimular las glándulas sebáceas del recién nacido, lo que conlleva a una producción excesiva de aceite o sebo en la piel.
Otro posible motivo por el que surge la costra láctea es un desajuste en los niveles hormonales de la madre y su posterior transferencia a través de la placenta. Además, la costra láctea también puede relacionarse con las temperaturas extremas.
Mecanismo de formación de la costra láctea:
- Un exceso de sebo: Entre las distintas causas de la aparición de la costra láctea, cabe citar primero el exceso de sebo. El sebo es una sustancia grasa presente de forma natural en la superficie de nuestra piel desde la más tierna infancia. Es secretada por las glándulas sebáceas, que forman parte de la raíz del pelo o del cabello, tanto si ya ha crecido como si no. Es comprensible, pues, que la costra láctea aparezca principalmente en zonas ricas en pelo y, por ende, en glándulas sebáceas, también conocidas como zonas grasas. En el caso de la costra láctea, el sebo es secretado en exceso, produciéndose una hiperseborrea en la superficie de la piel. Este exceso de sebo se debe en parte a las hormonas de la madre que se transmiten al bebé al final del embarazo.
- Proliferación de una levadura: Un entorno rico en sebo favorece la proliferación de levaduras del género Malassezia. Se trata de una familia de levaduras presentes de forma natural en la superficie de la piel. Inofensivas en proporciones normales, estas levaduras se vuelven patógenas cuando se concentran en grandes cantidades.
Algunos de los síntomas que puede experimentar el bebé que padece costra láctea son los siguientes:
- Enrojecimiento moderado.
- Picazón.
- Caída del cabello.
Aparte de estos síntomas, se observarán escamas de color amarillento en el bebé. A veces la piel del bebé se agrieta y puede supurar. En estas situaciones, las lesiones se podrían infectar si no se cuidan correctamente.
Tratamiento
El tratamiento de la costra láctea suele incluir métodos suaves para controlar y reducir la aparición de las escamas grasosas en el cuero cabelludo o en otras áreas afectadas. El tratamiento para eliminar la costra láctea es bastante sencillo y se basa en lavar la cabeza del bebé con suavidad mediante un masaje. Después de cada lavado se debe cepillar el cabello del pequeño con un cepillo suave y limpio para no arañar su cuero cabelludo. Todo esto se debe repetir con bastante frecuencia para que sea efectivo.
En el momento del baño, utiliza siempre un gel champú suave, que sea respetuoso con la delicada piel de tu bebé y, sobre todo, que no contenga sulfatos que pueden sensibilizarla y que esté suplementado con aceites naturales.
Si la costra tiene bastante intensidad se puede aplicar antes de cada lavado aceite de almendras o de oliva, por ejemplo, así como algún tipo de vaselina con el objetivo de reblandecerla. 30 minutos antes del baño puedes ablandar la zona. Es bueno el aceite de oliva o de almendras para la costra láctea, ya que ablandan las escamas que aparecen y son más fáciles de eliminar. Sin embargo, es importante seguir las indicaciones del médico puesto que tampoco sería conveniente dejar mucho tiempo el aceite puesto sobre la piel del bebé.
Después del lavado, cepilla suavemente el cuero cabelludo a tu bebé con un cepillo suave o frota con una toalla. No rascar ni intentar eliminar las costras, ya que esto puede irritar la piel del bebé y provocar infecciones. No temas hacer daño al tocar las zonas blandas de la cabeza del bebé, conocidas como fontanelas. Antes y después de aplicar estos cuidados, lávate las manos con agua tibia y jabón.
No obstante, es importante que cualquier producto que se aplique para tratar la costra láctea se haga bajo indicación médica. Es importante resaltar que para ello necesitas una prescripción de tu pediatra, pues un mal uso puede generar irritación en la piel del bebé, por lo que debes utilizarlo en pocas cantidades y enjuagar con abundante agua, no olvides preguntar todas tus dudas al respecto y utilizar los productos de forma responsable.
Si la costra láctea es severa, tal vez el especialista médico recete la administración de un tratamiento a base de corticoides. En general se puede tratar con antifúngicos tópicos y productos que intentan regular la producción de grasa. En cualquier caso y tras el tratamiento, se observará que la costra láctea irá desapareciendo poco a poco y la piel del bebé volverá a la normalidad.
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Remedios Caseros para la Costra Láctea
Como hemos comentado anteriormente, la costra láctea suele desaparecer por sí misma en la mayoría de ocasiones. Pese a ello, existen algunos consejos para ayudar y acompañar a los tratamientos, promoviendo su desaparición más rápido. A continuación, se enumeran algunas de las recomendaciones contra la costra láctea:
- Evitar el estrés.
- Evitar los climas extremos.
- No usar champús agresivos en el bebé.
- Evitar en la medida de lo posible el uso de lociones con mucho alcohol.
- Evitar la falta de sueño o de higiene.
Esta alteración de la piel carece de gravedad y se suele relacionar con la dermatitis atópica, aunque no son lo mismo. En el caso de la dermatitis atópica, las escamas suelen ser más finas y más secas.
La aparición de la costra láctea en el bebé no es un tema preocupante, ni reviste ningún tipo de gravedad para el niño. De todas formas, es aconsejable que ante su aparición se consulte con el especialista.
Preguntas Frecuentes
¿Es lo mismo la costra láctea y la dermatitis seborreica?
Sí. Costra láctea es el término coloquial que hace referencia a la dermatitis seborreica. La manifestación principal de esta dermatitis es la aparición de escamas de color amarillento o blanquecinas y aspecto graso, especialmente en el cuero cabelludo. Sin embargo, la costra láctea también puede surgir en otras zonas como los párpados, las cejas, la frente, etc.
¿A qué edad suele aparecer la costra láctea?
Lo más habitual es que los bebés desarrollen la costra láctea unas dos o tres semanas después del nacimiento. Sin embargo, esta afección de la piel suele desaparecer cuando el bebé tiene un año de vida aproximadamente, aunque es posible que vuelva a surgir en la pubertad.
¿Es bueno el aceite de oliva o de almendras para la costra láctea?
La respuesta es que sí. Los aceites tienen un efecto beneficioso para la dermatitis seborreica, ya que ablandan las escamas que aparecen y son más fáciles de eliminar. Sin embargo, es importante seguir las indicaciones del médico puesto que tampoco sería conveniente dejar mucho tiempo el aceite puesto sobre la piel del bebé.
