La Casa del Niño: Un Tesoro Arquitectónico y Social en Las Palmas de Gran Canaria

Las Concejalías de Urbanismo y Cultura del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria promovieron la publicación del libro y la exposición 'El Orfanato Azul. La Casa del Niño de Las Palmas de Gran Canaria 1938-1944', que fue presentado en el Museo Castillo de Mata.

El concejal de Urbanismo, Javier Doreste, asistió junto a la autora, Loret Rodríguez Schaefer, y el profesor de arquitectura de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, Oscar Naranjo, al acto de presentación del libro y la posterior inauguración de la exposición de fotografías recogidas en el ejemplar, que se pudo visitar hasta el 12 de marzo.

El libro se centra en La Casa del Niño de la ciudad, un orfanato construido durante la guerra civil y la posguerra española. Javier Doreste ha señalado que “estamos muy satisfechos de haber promovido a través del área de Urbanismo la publicación de un libro que recupera la historia de un edificio de gran interés arquitectónico, social y cultural para la ciudad como La Casa del Niño.

La Casa del Niño se planificó como gran equipamiento social ante la situación de precariedad y necesidad en la que se encontraban muchos niños huérfanos y abandonados en su época, coincidente con la guerra civil, destinándose a la acogida, atención y educación infantil.

En el edificio constituye uno de los máximos exponentes de la arquitectura racionalista en Gran Canaria y está declarado como Bien de Interés Cultural, con categoría de Monumento.

El inmueble denominado "La Casa del Niño", obra del Arquitecto D. Miguel Martín Fernández de la Torre, corresponde a criterios estilísticos encuadrables en la corriente racionalista de la que este arquitecto es uno de sus más representativos. Su trabajo durante los años treinta coloca a las Islas en la vanguardia de la arquitectura europea.

La finca se acomoda a criterios de funcionalidad, estructurándose en dos edificios que corresponden a modelos de composición canónicos de la cultura del movimiento moderno. El complejo se compone de dos edificios similares en planta pero de distinto tamaño, que se disponen desplazados el uno del otro sobre la parcela, formándose así dos ámbitos espaciales distintos que responden a criterios de funcionalidad -separar las zonas dedicadas a niños y a niñas, colocando el pabellón femenino en primer plano y dejando al masculino con su remate en torre, en contacto directo con el desnivel del risco-.

El acceso a este conjunto se realiza desde el Paseo de San José, sobre una plataforma elevada sobre la cota del paseo. Destaca, como cabeza de la composición e hito en el territorio, la torre de 8 plantas donde se situaban las habitaciones de los profesores que, al igual que en el Cabildo Insular, se trata de un hito urbano y paisajístico de referencia y orientación.

Perpendicular a las grandes piezas prismáticas se localizan tres cuerpos que se articulan; son piezas singulares destinadas a salón de actos, capilla y comedor. En el extremo norte, perpendicular a la torre, cerrando el conjunto y el espacio libre a naciente, se encuentra el espacio principal a doble altura, destinado a salón de actos, que presenta cierto carácter monumental, con sus fachadas a norte y sur de bandas verticales y acristaladas separadas por pilastras.

La Casa del Niño se ubicó a las afueras de la Ciudad Histórica, en una ladera de importantes vistas en la antigua Vega agrícola de San José, beneficiándose de los valores paisajísticos de montaña, vega agrícola y vistas al mar.

El estado actual del inmueble es de deterioro y ha sido objeto de actos vandálicos.

El Consejo de Gobierno acordó aprobar el Decreto por el que se declara Bien de Interés Cultural, con categoría de Monumento Bien de Interés Cultural, el inmueble denominado ‘La Casa del Niño’, situado en el arranque de las laderas que bordean la Vega de San José, en Las Palmas de Gran Canaria.

El inmueble fue encargado por la Delegación Provincial de Auxilio Social para la casa cuna; un proyecto que fue desarrollado entre 1938 y 1945, fundándose para ello el Patronato de La Casa del Niño, en 1939; Patronato que sigue siendo el titular de la instalación y en el que se encuentran representados los propietarios iniciales del inmueble, el Estado, el Gobierno autonómico y el Cabildo.

En la fachada del inmueble luce una placa de piedra que el Ayuntamiento de Telde colocó el 4 de julio de 2001, hace ahora 13 años.

Fachada principal de La Casa del Niño.

El Orfanato Azul: Un Enigma Arquitectónico de la Guerra Civil

El imponente edificio de la Casa del Niño, en Las Palmas de Gran Canaria, es una de las obras más enigmáticas mandadas a construir durante la Guerra Civil. Se comenzó en 1938, pero no fue inaugurada hasta 1944. Se trata de una obra racionalista, movimiento que estaba asociado a la expresión de modernidad de La República y proscrita por el régimen franquista.

Pero ¿cómo fue posible construir este proyecto en los primeros años de la Guerra Civil española? era una de las incógnitas que llevó a la filóloga Lorett Rodríguez Schaefer a realizar una investigación titulada El Orfanato azul (en referencia al color del uniforme falangista), sobre esta gran obra que se proyectó como un hospicio donde adoctrinar a los menores, centro de las nuevas “medidas pedagógicas” para los falangistas.

A pesar de que se trata de un tipo de arquitectura ligada a La República, la Casa del Niño guarda una profunda relación con la Italia fascista, “en la que habían proliferado múltiples construcciones modernas de índole social y Educativa”. En realidad, el fascismo estaba centrado en la “formación premilitar de los jóvenes, en su adoctrinamiento político, en los nuevos valores e ideales totalitarios y en su fortalecimiento físico a través del deporte”, explica. Con esas características habían surgido en ese país unos 3.800 centros durante la etapa fascista.

Todo ello, guarda relación estrecha con el uso social e ideológico que se le pretendía dar al nuevo hospicio de Las Palmas de Gran Canaria y mantiene grandes similitudes también desde el punto de vista arquitectónico.

No obstante, en ideología también tiene relación con Alemania, ya que las juventudes hitlerianas hacían lo mismo en campamentos de verano donde los niños, a la vez que hacían deporte, realizaban una instrucción previa al momento de ir al ejército.

Lorett Rodríguez explica que tardó más de un año en recopilar toda la documentación y las fotografías sobre la Casa del Niño, incluso llegó a conseguir algunos de los elementos para su obra en anticuarios de Las Palmas de Gran Canaria. “Es muy difícil encontrar documentación de esa época”, destaca.

No obstante, ya había indagado sobre la figura y obras del arquitecto de esta construcción, Miguel Martín Fernández de La Torre, que desde los años 20 se empapó de esta arquitectura moderna y empezó a probar en la capital grancanaria durante La República con distintas construcciones.

Por ello, insiste en en que “no le haría justicia” que se le ligue al movimiento falangista, ya que ni era afiliado y ni siquiera cobró por realizar este edificio. Antes de ello, ya había implantado esta visión vanguardista en la ciudad con numerosos trabajos.

En realidad, el promotor de este edificio era el gobernador civil de la provincia, Antonio García López, que estaba suscrito a las revistas italianas de corte fascista y que entendía esta obra como “la primera de una serie destinada a convertir a la ciudad en el modelo de la nueva España y en vanguardia de la realización de los postulados del estado nacional sindicalista”.

La arquitectura racionalista es definida por la autora como un movimiento que empieza después de la I Guerra Mundial debido a que en Europa hay una escasez de vivienda.

¿Cómo era posible que este edificio contara casi con la misma financiación que el del Gobierno Civil de la Plaza de La Feria (2,8 millones de pesetas)? tras esa pregunta, la autora se percató de que realmente se había realizado una financiación colectiva, algo muy común en otras obras de la época franquista, y le llamó la atención la existencia de un patronato que tenía el objetivo de gestionar los fondos, y en el que participaba además la Iglesia y la familia del Conde de la Vega Grande.

No solo su arquitecto no cobró por esta obra, sino que la construcción se realizó con supuestas “donaciones” e incluso los propios obreros trabajaron sin cobrar.

Lorett Rodríguez asegura que ha contactado con personas que vivieron en ese orfanato, pero la mayoría lo hicieron en los años 60 y su objeto de estudio finalizaba con la inauguración del centro.

Sí que es cierto que durante el régimen se practicó al adoctrinamiento con estos niños, aunque la autora recuerda que esto ocurrió también en el resto de centros de enseñanza.

El edificio lleva casi 30 años cerrado y con el tiempo se ha ido descomponiendo. En una de sus visitas para la investigación afirma que la aparejadora le aseguró que aunque algunos puntos tienen una presencia desoladora, “la sustancia está bastante bien”. No obstante, sí que es cierto que el edificio no puede continuar otros diez años cerrado porque entonces estaría en la “ruina absoluta”.

Los vecinos del barrio ya han presentado ideas como la de que se convierta en un centro de día para mayores o en una residencia donde se hospeden los familiares que tengan niños ingresados en el Materno.

Niños Robados y el Contexto de la Casa Cuna

“Muchos niños de la Casa Cuna fueron regalados durante décadas, incluso hasta bien entrados los años ochenta. Había vinculaciones con el País Vasco y Levante, sobre todo, Valencia, pero lo dramático de los niños de la Casa Cuna es que eran tratados como mercancía, como objetos. Los que no servían eran devueltos, como si se tratase de material defectuoso.

González Tena viaja esta semana a Tenerife y Gran Canaria para completar un informe sobre niños robados que entregará a la Fiscalía General del Estado en nombre del colectivo Sin Identidad. “No puedo cuantificar cuántos han sido los casos, en todo caso, centenares”, afirma a este periódico.

“El poder, y me refiero al Movimiento Nacional, creía que en Canarias podía hacer lo que quisiera. A Canarias se la maltrató como si fuese un coto privado, y la presencia de los militares en el entramado del tráfico de niños no se da en otros lugares como se da en Canarias.

Regalados, moneda de cambio o entregados a familias para hacerles un favor sin consentimiento de los progenitores. Como ocurrió con Liberia Hernández, que a los ocho años fue dada a un matrimonio de Alcoy (Alicante) para que lo atendiera en su vejez.

El contexto de la Casa Cuna es el de bebés que llegaban a manos de unas religiosas dominicas de la Sagrada Familia, abandonados en unos casos, en otros, pidiendo que se hicieran cargo de la criatura por un tiempo.

Francisco González Tena dará una conferencia este martes en Tenerife ante el movimiento 15M. El miércoles viaja a Gran Canaria invitado por CANARIAS AHORA y la Plataforma de Familiares de los Fusilados de San Lorenzo.

Casa del Niño - Ejemplo de Arquitectura Racionalista en Canarias. Miguel Martin Fernandez de la Torre.

El orfanato de los niños franceses @LaPuertaAlMasAlla. Acompáñanos en esta nueva aventura.

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