Carl Gustav Jung es una de las figuras más interesantes de la historia de la psicología. Sus audaces teorías han tenido más impacto en la filosofía y en el arte que en la psicología misma o en la psiquiatría. Aun así, también hay conceptos suyos que dejaron una impronta decisiva en las ciencias de la mente.
Nacido en el pequeño pueblo de Kesswil, cerca del lago de Constanza, en el norte de Suiza, Jung creció en un entorno familiar complejo que influyó profundamente en su desarrollo intelectual y emocional. Hijo de Paul Jung, un pastor rural pobre, y Emilie Preiswerk, una mujer melancólica que afirmaba ser visitada por espíritus, Jung experimentó desde temprana edad la influencia de lo religioso y lo místico.
Comencemos por decir que Carl Jung tuvo un hermano mayor que murió poco después de nacer, por lo que sus padres lo amaron mucho. Tanto su abuelo como su bisabuelo habían sido prestigiosos médicos alemanes. Su padre era filólogo, pero abandonó su profesión para convertirse en clérigo. Al final de su vida, poco después de que Jung comenzara a estudiar medicina, llevó sus prédicas a un hospital psiquiátrico.
La madre de Carl Jung era catalogada como una mujer con personalidad disociativa, esto es, alguien que no siempre preservaba el principio de realidad. Por otro lado, el padre le enseñó latín al pequeño Carl cuando tenía tan solo 6 años. Esto le permitió adentrarse y fascinarse con la literatura antigua.
Estudió interno en un colegio y allí fue víctima de los celos de sus compañeros. De esa época datan sus famosos desmayos: cada vez que enfrentaba una fuerte presión social se desmayaba. Era tranquilo y reservado. Prácticamente, no tenía amigos, pero nunca se aburría. Su curiosidad intelectual era insaciable.
En la casa de Carl Jung se hacían sesiones espiritistas con frecuencia. Él mismo presenció un hecho que le causó gran interés: una mesa de nogal se partió por la mitad de repente, ante varios testigos. Este y otros hechos lo motivaron a indagar sobre los llamados “fenómenos ocultos”. Toda su vida mantuvo un pie en la “parapsicología”.
Su Formación y Carrera
Jung asistió a la Universidad en Basilea y se graduó en Medicina en 1900. Tras su formación universitaria, Jung ocupó un puesto en el hospital psiquiátrico Burghölzli de Zúrich, bajo la dirección de Eugen Bleuler, el psiquiatra más importante de Europa en aquella época. Fue contratado en el Hospital Psiquiátrico Burghölzli de Zúrich como asistente de Eugen Bleuler, el hombre que acuñó el término "esquizofrenia". Bleuler lo puso a trabajar en la prueba de asociación de palabras de Galton, y en 1906 publicó Estudios sobre la asociación de palabras, que, según él, proporcionaba pruebas sólidas de la existencia de complejos inconscientes.
Su Relación con Sigmund Freud
La relación entre Sigmund Freud y C.G. Sigmund Freud era casi 20 años mayor que Jung, pero casi inmediatamente ambos se conectaron intensamente. Posteriormente, Freud se referiría a Jung como su aparente heredero, el “príncipe heredero” del psicoanálisis.
Para Jung, la sexualidad no era más que un aspecto de una fuerza vital más amplia, y debajo del inconsciente personal yacía una capa más profunda que contenía toda la herencia psíquica de la humanidad. Si esto significaba pelearse con Freud, que así fuera.
Jung fue el primer presidente de la Asociación Psicoanalítica Internacional en 1910. Tras la ruptura con Freud, Jung experimentó una crisis personal que le hizo cuestionarse su propio significado. En su búsqueda de sentido y volviéndose hacia su interior atestiguó la aparición de una prolífica cantidad de imágenes y símbolos que recogió, pintó y anotó detalladamente en el Libro Rojo.
Publicado: 02 julio, 2022 02:10Última actualización: 01 diciembre, 2022 19:33Carl Jung es una de las figuras más interesantes de la historia de la psicología. Sus audaces teorías han tenido más impacto en la filosofía y en el arte que en la psicología misma o en la psiquiatría. Aun así, también hay conceptos suyos que dejaron una impronta decisiva en las ciencias de la mente.
Una de las curiosidades de Carl Jung está en su forma de escribir. Parece como si hubiera escrito para sí mismo, sin la más mínima intención de ser comprendido por otros. Por eso, muchos piensan que varias de sus obras no tenían la intención de ofrecer un discurso coherente, sino que eran el fruto de una mente curiosa que ahondaba en una y otra idea, sin mayor pretensión.
“Los grandes talentos son los más encantadores y con frecuencia los frutos más peligrosos en el árbol de la humanidad. -Carl Jung-La vida de Carl Jung tuvo muchos altos y bajos. Momentos de gran brillo y también épocas de oscuridad. Se le recuerda mucho por su sonada ruptura con Sigmund Freud. También por haber combinado muchos elementos místicos con su propia práctica analítica. Este psicoanalista suizo fue eso y mucho más.
Su incansable labor investigadora, que acompañaba a la dedicación que le exigía su consulta privada en Küsnacht, le llevó al estudio en profundidad de textos gnósticos y alquímicos, mitología y religiones comparadas.
Jung murió el 6 de junio de 1961 en su casa de Küsnacht, en las afueras de Zúrich. El legado de Jung es complejo y, en muchos sentidos, aún no se ha definido por completo.
Su Matrimonio con Emma Rauschenbach e Hijos
Jung se casó con Emma Rauschenbach y permaneció a su lado hasta que ella murió. Tuvieron cinco hijos. Una de ellas, Agatha, se convirtió en médium. Lo cierto es que Carl no fue un esposo ejemplar y también dejó ciertas dudas como analista. Su romance con una de sus pacientes, Sabina Spielrein-Scheftel, fue la comidilla de su círculo durante varios años.
Heredera de una acaudalada saga de industriales suizos, Emma Rauschenbach conoció a Jung a los 17 años. Jung tenía veintiuno, y pertenecía a una rama empobrecida de la poderosa familia Jung; su padre era un oscuro pastor protestante y su madre sufría desordenes mentales (oía voces, tenía visiones, doble personalidad…). Desde el principio de la relación la futura señora Jung conoció de primera mano el trabajo del doctor, ya que, como explica Catherine Clay, “cuando se comprometieron en secreto Emma le ayudaba a escribir sus informes diarios, lo que le permitía aprender algo todos los días. Si estos eran los años iniciales de la carrera de Jung, también eran el comienzo de algo para Emma”. Ya casados, los domingos Jung le contaba la historia y evolución de sus pacientes, “la impresionaba, la entretenía, la mantenía asombrada. Las historias sobre mujeres del asilo la fascinaban”. También la psicoanalizaba y analizaban juntos algunos casos.
Sin embargo, no fue sino en 1909 cuando Emma dejó de ser poco más que una asistente ocasional de Carl para convertirse en una colaboradora de su trabajo. Sabía bastante de psicoanálisis como para proponer y criticar. El problema era el carácter de Jung: narcisista y desequilibrado (ya se ha contado que provenía de una familia con graves problemas de salud mental), resultaba tan atractivo como egoísta. Tuvieron cinco hijos, pero en el curso de su largo matrimonio estuvieron a punto de divorciarse al menos en tres ocasiones, siempre por las infidelidades de Jung con pacientes como María Moltzer, Sabina Spielrein o Antonia Wolff.
Como él mismo le explicó a Freud en una carta del 30 de enero de 1910, creía firmemente que “el prerrequisito de un buen matrimonio es el permiso para ser infiel”. Obviamente, Emma Jung no estaba de acuerdo, así que cada vez que la traición sentimental de su marido le resultaba intolerable, amenazaba con abandonarle primero y divorciarse después. Entonces Jung caía enfermo con dolores de estómago, depresión…. Más aún, cada vez que alguna de sus amantes empezaba a exigir cosas y ponía en peligro su familia, “sufría verdaderos ataques de pánico”.
Delgada, intensa, una antigua paciente enferma de depresión, Toni Wolff, lo cambiaría todo a partir de 1910 al convertirse en su discípula e iniciar un insólito “ménage à trois”. Jung estaba deslumbrado ante su “intelecto notable” y “excelente sensibilidad”. La autora del libro, Catherine Clay, la describe como “un ser extraño, como de otro mundo. Reía en escasas ocasiones, casi nunca sonreía”. Su propia hermana aseguraba que “nunca parecía estar completamente viva y sólo lo lograba gracias a Jung”.
Las dos mujeres compartían a Carl jung de manera más o menos equitativa, cada una con su propio papel. Emma representaba la vida estable, cotidiana. Toni, la pasión, lo oculto, lo prohibido. Quizá para compensar tanto desengaño, tanta traición, o porque jamás se resignó a desempeñar un papel secundario y pastueño, Emma Jung dedicó los años 20 del siglo pasado a dar forma de libro a la investigación de toda su vida en la leyenda del Grial.
El relato novelesco del siglo XII de Chrétien de Toyes sobre Perceval, que le había fascinado desde sus años de estudiante, recorría como un hilo su propia vida. Su libro, La leyenda del grial desde una perspectiva psicológica (Kairós) fue un trabajo académico apoyado en una extensa bibliografía “que iba desde las derivas clásicas y los paralelos orientales hasta la etimología”. Según Clay, “Emma, enfrentando el laberinto de su propia vida con Carl, tratando de comprenderle, utiliza el libro como su propia búsqueda”.
La inesperada muerte de Emma dejó demolido al doctor Jung. En su funeral, se pudo oír: “era muy bondadosa y modesta. Y siempre fue capaz de mantenerse independiente junto a su marido. Era la tierra nutriente en que arraigaba la creatividad [de Jung] y de la cual extraía fuerzas esenciales. De ella emanaba luz. Era capaz de soportar las pesadumbres de la vida y, sobre todo, sabía reconocer y guardar los secretos de los demás”. Era, es, Emma Rauschenbach. Emma Jung.
Legado y Contribuciones
Carl Jung es sinónimo de singularidad y de misterio. Enfrentó con inteligencia a los positivistas de su tiempo y no tuvo miedo de acudir al mito y a elementos del ocultismo para plantear su teoría. Contaremos algunos datos curiosos sobre él.
Una experiencia cercana a la muerteCarl Jung tuvo una experiencia cercana a la muerte en 1944. Ocurrió después de que se fracturó el peroné cuando estaba patinando en el hielo. Al momento de realizarle la cirugía, presentó un paro cardiaco y, según sus palabras, estuvo “a punto de cruzar el umbral”.
Según lo cuenta el propio Jung en su autobiografía, de un momento a otro se vio a sí mismo flotando sobre Ceilán (Sri Lanka). Pudo observarlo todo desde lo alto e incluso percibió la forma esférica de la Tierra. Lo definió como “lo más grandioso y fascinante que he experimentado”.
También tuvo la sensación de reencontrarse con su esencia y la certeza de que iba a acceder a un mayor nivel de comprensión. De repente, vio su cuerpo y a su médico, que tenía la apariencia del dios de la medicina. Le dijo que no era su momento y que debía regresar.
Jung sintió una profunda decepción, que coincidió con su “retorno a la vida”.
Uno de los datos más curiosos de la vida de Carl Jung se dio al momento de su muerte. Ocurrió cuando él tenía 85 años, durante una tarde tranquila en el poblado de Küsnacht, Suiza. Justo al momento de morir, un rayo partió el árbol donde él solía descansar. Así mismo, su amigo Lawrence Van der Post, quien lejos de allí tomaba una siesta, soñó que Carl estaba en un camino y se despedía diciendo “nos veremos”.
Fue nombrado en 1933 presidente de la Sociedad de Medicina y Psicoterapia y comenzó su docencia sobre psicología moderna en la Escuela Técnica Superior de Zürich (ETH). En este año también dio la que sería la primera de sucesivas conferencias en el Círculo Eranos, en Ascona.
Fue investido Dr. honoris causa por la Universidad de Harward, Cambridge y Massachussets (1936), por la Universidad de Calcuta, Universidad de Benarés e Universidad de Allahabad (1938). Se le nombró Dr. honorífico en Oxford tras su participación en el Congreso Médico Internacional de Psicoterapia (1938) y Dr.
En 1944 fue nombrado catedrático numerario de Psicología Médica por la Universidad de Basilea. Poco después, en 1948, se inauguró el Instituto C. G. Jung- Zürich como centro de docencia y formación internacional para futuros psicólogos analistas.
En 1957 Jung comenzó su autobiografía Recuerdos, sueños y pensamientos, con la ayuda de su secretaria Aniela Jaffé. “Mi vida es la historia de una autorrealización de lo inconsciente. Todo lo que se encuentra en lo inconsciente quiere acontecer y así también la personalidad desea liberarse de sus inconscientes limitaciones y condiciones para vivirse a sí misma y desarrollarse como un todo. Para describir este proceso, no puedo utilizar el método científico puesto que no puedo considerarme a mí mismo como un problema científico a desentrañar… Así que hoy en mi octogésimo tercer año de vida me he propuesto contar el mito de ésta.
Podría sin embargo tan sólo relatar algunas consideraciones o sólo contar historias, fueran o no ciertas, ése no es el problema. La pregunta es: ¿es éste mi cuento?, ¿es ésta mi verdad?La vida siempre se me ha parecido a una planta que vive de su rizoma. Su auténtica vida es invisible, yace en el rizoma. Lo que es visible sobre la tierra apenas dura un verano, y luego se marchita. Una aparición efímera. Si nos paramos a pensar en el infinito acaecer y perecer de la vida y las culturas, nos embarga un sentimiento de absoluta nimiedad. Sin embargo nunca he perdido la sensación de que algo vive y perdura tras el eterno cambio.
Carl G. Su incesante actividad investigadora fue configurando los ensayos que finalmente llegaron a componer los veinte volúmenes de su obra completa. La primera edición fue publicada en inglés en 1953 (Bollingen Series, Nueva York). En alemán la obra completa apareció como tal en 1960 con su primer tomo el volumen XVI (La práctica de la Psicoterapia volumen XVI) con motivo de su octogésimo quinto cumpleaños, fecha en la que fue nombrado hijo predilecto de la ciudad de Küsnacht- Zürich.
Este copioso ensayo de Sonu Shamdasani es fundamental para conocer la biografía vital e intelectual de Jung . De entre los muchos aspectos que trata destacaría dos: la recuperación que hace el psicólogo suizo de nuestra parte animal, y la psicología de masas ... a la que se refiere para explicar muchos de los males del siglo XX. Para Jung el proceso cultural consistía en la «progresiva doma de lo animal que hay en el hombre» . Pero esa «domesticación» no podía realizarse sin una rebelión de la «naturaleza animal». Toda esta convulsión se había incrementado tras la revolución industrial de la segunda mitad del XIX. El éxodo de los pueblos a las ciudades, el abandono de la naturaleza, el proletariado esclavizado, el naciente ateísmo, había provocado el colapso de las energías afectivas .
Sus audaces teorías han tenido más impacto en la filosofía y en el arte que en la psicología misma o en la psiquiatría. Aun así, también hay conceptos suyos que dejaron una impronta decisiva en las ciencias de la mente.
Una de las curiosidades de Carl Jung está en su forma de escribir. Parece como si hubiera escrito para sí mismo, sin la más mínima intención de ser comprendido por otros. Por eso, muchos piensan que varias de sus obras no tenían la intención de ofrecer un discurso coherente, sino que eran el fruto de una mente curiosa que ahondaba en una y otra idea, sin mayor pretensión.
Se le relaciona a menudo con Sigmund Freud, de quien fuera colaborador en sus comienzos. Jung fue un pionero de la psicología profunda y uno de los estudiosos de esta disciplina más ampliamente leídos en el siglo xx. Su abordaje teórico y clínico enfatizó la conexión funcional entre la estructura de la psique y la de sus productos, es decir, sus manifestaciones culturales.
Jung no fue el primero en dedicarse al estudio de la actividad onírica. No obstante, sus contribuciones al análisis de los sueños fueron extensas y altamente influyentes. Escribió una prolífica obra. Aunque durante la mayor parte de su vida centró su trabajo en la formulación de teorías psicológicas y en la práctica clínica, también incursionó en otros campos de las humanidades, desde el estudio comparativo de las religiones, la filosofía y la sociología hasta la crítica del arte y la literatura.
A través del proceso de individuación, Jung muestra que las elecciones alineadas con quien realmente somos abren puertas a una vida más auténtica y significativa.
