El abandono, ya sea de nuestros padres, pareja, en la infancia o incluso de la sociedad, deja una herida profunda. Es importante tener en cuenta que el abandono no solo se manifiesta por una ausencia física; el más común es la falta de autenticidad emocional, caracterizada por desinterés, apatía y frialdad. Esta sensación de vacío afecta a personas de todas las edades, especialmente a los niños.
Se dice que para entender el abandono, uno debe experimentarlo. Las consecuencias psicológicas de una vivencia temprana de abandono suelen ser graves, y el sentimiento puede originarse de muchas maneras. Por ejemplo, la pérdida del empleo puede generar una sensación de abandono y desorientación.
Sufrir algún tipo de abandono en la infancia es algo muy determinante, tanto que los expertos comentan que es como un segundo nacimiento. A la hora de hablar de consecuencias asociadas a una dimensión psicológica traumática, es importante tener en cuenta que existe mucha variabilidad. No todas las personas asumen y expresan el dolor de la misma manera.
Consecuencias del Abandono en la Infancia
- Dificultades para establecer relaciones estables en la edad adulta.
- Problemas de codependencia o necesidad de aprobación y reconocimiento.
- Tendencia a dar demasiado de sí mismos, sintiendo que no reciben lo mismo a cambio.
- Experimentar "reminiscencias emocionales".
- Estado constante de hipervigilancia.
Las primeras relaciones o vínculos afectivos son los que sientan también las bases del desarrollo psicosocial del bebé y su futura salud mental. Cuando el niño dispone de manera continua de un adulto que le proteja, se identifique con sus necesidades y que sepa proporcionarle una respuesta sensible y coherente, establecerá con este un apego seguro, imprescindible para la salud mental y para un adecuado desarrollo personal y social.
Su experiencia de relación con quienes establece el apego crea representaciones mentales que “actúan como factores organizativos” del psiquismo con influencia decisiva en el desarrollo de la personalidad. Por otra parte, el cerebro humano no está completamente desarrollado al nacer, sino que crece y expresa su máximo potencial de manera intensa en los primeros años de vida.
Cuando los padres responden a las necesidades del bebé, participan en procesos biológicos importantes como el intercambio relacional de persona a persona ‒lo que genera opiáceos a través de la maduración del sistema nervioso‒, la respuesta al estrés y el desarrollo de la corteza orbifrontal. Es en esta última donde se alojarán las capacidades de almacenar información, refrenar impulsos y controlar emociones. Este desarrollo se lleva a cabo después del nacimiento, comenzando su proceso de maduración desde los primeros días en adelante.
Síntomas de la Dependencia Emocional
La dependencia emocional es un patrón de comportamiento en el cual una persona se vuelve excesivamente dependiente de otra. La persona que experimenta dependencia emocional a menudo siente una necesidad abrumadora de estar cerca de la persona de la que depende, de buscar su aprobación para todo. Los sentimientos de bienestar y de autoestima dependen de esa otra persona.
- Necesidad constante de aprobación.
- Miedo a la soledad.
- Inseguridad y dificultad para tomar decisiones.
- Sacrificio personal.
- Autoestima baja.
- Sobrevalorar las cualidades de la pareja.
- Celos y posesividad.
- Comportamientos sumisos.
- Pérdida del yo.
La dependencia emocional suele tener sus bases en la infancia, como es el hecho de tener una historia de carencia afectiva, abandonos o rechazos. También se da una baja autoestima.
Cuando una persona experimenta dependencia emocional de su pareja, siente una necesidad constante de estar cerca de su ser querido y controlar su vida. Cuando no puede estar físicamente presente, recurre de manera obsesiva al teléfono u otras formas de comunicación para mantener el contacto. Esta dependencia puede llegar a ser abrumadora y puede ser difícil para la persona dependiente aceptar que su pareja necesita su propio espacio.
Puesto que la persona dependiente tiende a idealizar a su pareja, es frecuente que adopte un papel de subordinación. Debido al temor constante de que la relación llegue a su fin, el individuo dependiente actúa de manera sumisa y, en ocasiones, puede llegar a aceptar humillaciones por parte de su pareja.
Teniendo en cuenta que los padres son los principales modelos de conducta, cabe destacar que la primera relación afectiva con la que compararán las suyas, será la de sus progenitores. La manera en cómo sus padres interactúan entre sí; se muestran el amor y el cariño; gestionan sus conflictos; etc., se va a convertir de una manera más o menos subconsciente en la guía a seguir en sus relaciones.
Normalmente, las personas que tienen un mal autocencepto de sí mismas, suelen caer en relaciones tóxicas. Por último, es muy común observar cómo las personas que han tenido otras experiencias anteriores, en las que la pareja ha ejercido un alto control sobre ellas, han aprendido a vincularse con el otro de una manera muy sumisa.
La dependencia emocional puede generar un gran deterioro en todos los ámbitos de la persona: individual, pareja, social, familiar, laboral, etc.
Tratamiento para la Carencia Afectiva y la Dependencia Emocional
La herida del abandono debe curarse prestando una especial atención a la autoestima y, por encima de todo, siendo capaces de perdonar, de liberarnos de ese pasado como quien corta el hilo de un globo muy oscuro y lo deja ir. Aunque obviamente, ese es un paso muy difícil de llevar a cabo.
Si te has dado cuenta de que puedes estar experimentando dependencia emocional, debes saber que con apoyo y esfuerzo es posible superarla.
Pasos para superar la dependencia emocional:
- Reconoce el problema: El primer paso para superar la dependencia emocional es reconocer que la tienes. Tomar conciencia de tus patrones de comportamiento es crucial para el cambio. Investiga y aprende más sobre la dependencia emocional.
- Fomenta tu autoestima: Trabaja en mejorar tu autoestima y tu sentido de valía personal. Trata de ser consciente de lo mucho que vales por ti mismo, de lo que eres capaz de hacer y de todo lo que has conseguido solo en la vida.
- Establece límites saludables: Los límites son necesarios en todas las relaciones.
- Aprende a estar solo: Trabaja en tu capacidad para estar solo sin sentirte ansioso o deprimido. Esto implica aprender a disfrutar de tu propia compañía y saber gestionar tus emociones.
- Practica el autocuidado: Además de cuidar tu autoestima, procura alimentarte bien, hacer ejercicio y cuidar tu aspecto.
- Busca relaciones saludables: Trata de establecer relaciones basadas en el respeto mutuo, la comunicación abierta y la igualdad.
- La terapia de desensibilización y reprocesamiento por movimientos oculares (EMDR), es muy eficaz para detectar y transformar recuerdos traumáticos de infancia. Permite a la persona liberar la mente, el cuerpo y abrir su corazón para ofrecerle un adecuado alivio emocional.
- A su vez, los expertos en experiencias traumáticas sugieren la importancia de aprender a comunicar necesidades emocionales.
- Por otro lado, trabajar en el fortalecimiento de la autoestima también es fundamental para sanar esta herida.
- Por último, es importante persistir en el desarrollo de la autoconfianza y la confianza en otros. Permitirnos establecer nuevos lazos con otras personas hará que reconozcamos que las heridas por abandono pueden sanarse gracias al amor que vamos recibiendo a lo largo de la vida.
Algo tan básico y primordial como aprender a cuidar de nosotros mismos, de priorizarnos cada día para desconectarnos poco a poco de la ira y del resentimiento, nos permitirá dejar de ser cautivos de las heridas del ayer. La memoria no puede borrar las tristezas del pasado, pero puede darles calma y sosiego. Todo pasa, aunque haya nubarrones en un determinado espacio de tiempo, el sol vuelve a aparecer.
Intentar hacer siempre lo que los demás desean, o necesitar que tu pareja, padres o tu mejor amigo aprueben y te animen cada vez que tienes que tomar una decisión, son dos síntomas esenciales de la dependencia emocional. Pero hay más.
No cedas ante el control y los celos. Aceptación incondicional: no vale eso de ‘ya cambiará’ o ‘conmigo será diferente’. En pareja, no se está de acuerdo en todo. Tu pareja no es adivina: Comparte lo que necesitas para ayudar al otro a entenderte mejor y a empatizar contigo.
El tratamiento tiene como objetivo trabajar el desapego. Las personas con personalidad dependiente, pueden presentar otros tipos de dependencias asociadas como la adicción a sustancias o al juego; a cosas o a mascotas.
Gestión de la soledad: Es importante que el sujeto pueda exponerse de manera gradual a sus miedos. Uno de los fantasmas más complicado a batir para un dependiente emocional es la soledad.
Buscar ayuda es un un asunto muy personal, y la privacidad es muy importante. Es necesario que las personas se sientan seguras cuando hablan con su terapeuta.
Tabla resumen de síntomas y tratamientos:
| Síntomas | Tratamientos |
|---|---|
| Desconfianza general | Terapia EMDR |
| Descontrol de impulsos | Comunicar necesidades emocionales |
| Falta de desarrollo del lenguaje | Fortalecimiento de la autoestima |
| Ocultar sentimientos | Desarrollo de la autoconfianza |
| Déficit de atención | Establecer nuevos lazos |
| Ansiedad | Autocuidado |
Es preciso cultivar relaciones seguras, emocionalmente estables y equilibradas dentro de la familia, así como el desarrollo de habilidades apropiadas para regular el estrés parental y el del menor de edad.
Desde los estudios de Spitz, conocemos la importancia que tiene en el desarrollo infantil el apego. Para aclarar algunos aspectos de la carencia afectiva en el desarrollo infantil fueron determinantes los estudios de Spira y Sccipa en 54 niños de un orfanato rumano, en los que, utilizando la escala de Bayley, valoraron el desarrollo cognitivo, la motricidad fina y global y la interacción social.
Encontraron que a la edad de 8 meses estos niños institucionalizados tenían una edad de desarrollo de 4,5 meses, y que a los 32 meses la edad mental media era de 18 meses.
Clark et al., en una revisión sistemática más reciente, han podido constatar que, aunque con evidencia científica limitada, la calidez de la madre durante las interacciones con los hijos de 18 y 24 meses, así como a los 10 y 11 años, se asoció con una respuesta cortical prefrontal del niño. La calidez materna proporcionaba un papel especialmente protector en el caso de los niños cuyas madres padecían depresión.
Además, las experiencias de victimización en la infancia tuvieron un efecto exacerbador sobre la depresión, tendencia suicida, adiciones a drogas, ansiedad y otros trastornos mentales en adultos de un amplio rango de edad, independientemente de varios factores demográficos.
Los lazos afectivos firmes basados en la confianza y la seguridad entre los niños y sus padres son una condición previa necesaria para que existan estrategias de crianza eficaces, que puedan reforzar los esfuerzos de socialización de los menores.
Por tanto, un padre que no se preocupa lo suficiente por un niño o no disfruta y fomenta una relación cercana, o que mantiene con él una relación ambivalente en el terreno emocional, tampoco controlará adecuadamente el comportamiento y el estado afectivo del niño.
Como en otros factores determinantes, también aquí lo son las carencias afectivas ligadas a la distorsión ambiental. Se trata de una carencia que el niño sufre en el ámbito familiar que puede estar mediada por condiciones socioeconómicas difíciles o falta de estimulación sociocultural.
En las situaciones familiares difíciles que a veces se producen durante las complejas relaciones del divorcio/separación o distanciamiento de la pareja, las más perjudicadas son las personas menores de edad.
La depresión anaclítica es un trastorno emocional severo que ocurre en bebés o niños pequeños, generalmente durante los primeros años de vida, como resultado de la privación prolongada del vínculo afectivo con la figura materna o principal cuidador. La depresión anaclítica se caracteriza por una serie de síntomas que incluyen apatía, retraso en el desarrollo y una disminución significativa en la interacción social.
Este trastorno ocurre en un contexto donde el niño experimenta una pérdida prolongada o ausencia de contacto emocional y físico con un cuidador primario. El vínculo afectivo temprano, conocido como apego, es fundamental para el desarrollo físico, emocional y social del niño.
Uno de los principales factores de riesgo para desarrollar dependencia emocional es haber tenido una carencia de las figuras materna y paterna en la infancia. En la mayoría de los casos, el motivo es el trabajo de los progenitores, que les obliga a pasar mucho tiempo fuera de casa. El modelo de padre o madre poco cariñoso e invalidador genera unas carencias emocionales que persiguen al hijo durante todo du desarrollo.
Un patrón parental muy típico de las mujeres altamente dependientes es cuando el padre ha sido adicto o alcohólico; o bien, ha presentado algún tipo de problema que no le permitiera estar presente sanamente. En estos casos, las chicas, suelen buscar en su pareja alguien a quién cuidar, asumiendo relaciones en muchos casos disfuncionales, ya que los hombres en los que se fijan suelen tener problemas también. La persona, de una manera inconsciente, trata de salvar a su padre, mediante su pareja, hasta llegar a estados de gran desequilibrio emocional.
Normalmente, las personas que tienen un mal autocencepto de sí mismas, suelen caer en relaciones tóxicas.
El abuso al que muchas de estas chicas han sido sometidas, les afecta en su autoestima, provocando que se vuelva a repetir el patrón en las siguientes relaciones.
Dependencia emocional. | Arun Mansukhani | TEDxMalagueta
Desde que nacemos, los seres humanos sentimos la necesidad de ser cuidados, protegidos, queridos. Y es precisamente la falta de algunos de estos elementos los causantes de que pueda aparecer el llamado síndrome de carencia afectiva.
Podemos definir la carencia afectiva como un escenario, donde la persona que lo padece ha sufrido una ausencia sustancial de afecto (muestras de cariño o de atención, cuidados), pudiendo llegar a generarle importantes problemas de trastorno.
Si extrapolamos esta definición a la parcela infantil, puedes sospechar la complejidad de la situación. Imagina por ejemplo un niño que haya podido sufrir la falta de afecto materno desde su más temprana infancia, la cantidad de potenciales trastornos que pueden aparecérsele: sensaciones de abandono, miedo, inseguridades, depresiones,… Las cuales pueden tender a su reafirmación y continuidad, acrecentándose a medida que pasa el tiempo y desembocando en cuadros psicosomáticos mucho más graves o severos.
Todos los niños, tarde o temprano, son parte de un desarrollo continuo, tanto a nivel físico, como relacional y de personalidad. Desde que somos pequeños estamos necesitados de muestras de amor: besos, palabras tiernas, caricias, etc., que son parte necesaria de cara a conseguir un correcto desarrollo y maduración cerebral.
Si existe una ausencia de dichas muestras afectivas por parte de la madre por ejemplo, el niño podría no llegar a desarrollarse debidamente, perturbando no sólo el aspecto afectivo, sino también el físico y el mental, y provocando sensaciones de soledad y vacío absoluta.
A continuación te vamos a mostrar algunos de los síntomas de carencia afectiva más frecuentes tanto en niños como en adultos, aunque la carencia afectiva en adultos suele desembocar en algunos otros trastornos inclusos más graves.
Generalmente, las personas con síntomas de carencia afectiva:
- Sienten una desconfianza general para con todo y todos.
- Tienen un gran descontrol en sus impulsos, cambios bruscos de conducta y un aumento de la agresividad negativa.
- Presentan una falta de desarrollo en el lenguaje y las habilidades sociales.
- Ocultan sus sentimientos, mostrándose fríos ante casi todas las situaciones.
- Poseen déficit de atención.
- Pueden presentar cuadros de estados de ansiedad.
El desarrollo de los síntomas mencionados anteriormente sin que sean corregidos, puede hacer que el niño crezca y se haga adulto con ellos, extendiéndose como trastornos que pasen a formar parte de su conducta emocional.
Siendo adulto, pasarán a ser problemas mucho más generalizados traducidos bajo síntomas de estado depresivo y cuadros severos de ansiedad, sintiéndose afectado bajo en términos de falta de adaptación, autoestima, seguridad en sí mismo, o inestabilidad en sus relaciones.
