Facundo Cabral: Un Legado Musical y Literario Inolvidable

En el corazón de Buenos Aires, como diría el maestro Facundo Cabral, es donde comienza esta semblanza de un artista carismático, un gigante en la música y la literatura.

A pesar de los problemas de agenda que impidieron su visita a España para un programa de televisión, su deseo por pisar suelo español era innegable. "Son doce años sin pisar suelo español y tengo deseos por volver a España, muchísimos. A España le debo tantas cosas que regresar es una forma de agradecer toda la gratitud que siento por tu país y por sus gentes," afirmó Cabral.

Un Recorrido por su Vida

Hagamos un breve recorrido por su apasionante historia. ¿Cómo recordaba a Sara, su madre? "Hay personas que, en devenir de su existencia, resultan totalmente inolvidables; recuerda que, elegí a Sara como madre, por la misma razón por la que Dios la eligió como hija; nunca usó agenda porque hacía lo que amaba y, eso, se lo recordaba el corazón; es decir, se dedicó sólo a vivir y no le quedó tiempo para otra cosa. Ella caminó solita, con siete hijos e hizo miles de kilómetros caminando de pueblo en pueblo. Un prodigio de mujer de la que tanto aprendí."

Facundo Cabral se consideraba un payador, improvisando sobre el escenario. "Yo soy, lo que podríamos decir, un payador; mi madre ya lo era. Improviso sobre el escenario y, puedo asegurarte que, todas mis canciones nacieron al amparo de lo que el público me iba demandado." A este respecto podría decirte que, por ejemplo, NOY SOY DE AQUÍ nació una noche de inspiración en el mismo escenario en donde actuaba; unos días más tarde, en otra ciudad, me la reclamaron y, se me había olvidado. Pero, bendición del cielo, en aquella actuación mía, tras la misma, se me presentó un señor en camerino y me entregó una cinta grabada que, el día anterior, cuando canté la canción, la habían grabado y, de ese modo, la recuperé para siempre.

La Suite Cabral y la Canción de Cuna

Mucha gente desconoce que Cabral escribió bellísimas piezas musicales, como la SUITE CABRAL o CANCIÓN DE CUNA. "Eso fueron momentos de inspiración que, en cualquier noche, tuvo Dios la gentileza de inspirarme para dejar, como tantas otras cosas que hice, ese legado musical."

¿Para quién cantaba Facundo Cabral? "Ante todo, para mí. Mi madre, que componía algunas canciones a mi lado decía que, si la música que escribo te gusta, será maravillosa; y si no te gusta, seguirá siendo maravillosa."

¿Qué Cabral era el más auténtico, el cantor protesta o el que armonizaba al mundo? "Como diría Sara, ni antes era tan malo para que no viniera nadie a verme; ni ahora soy tan bueno para que todos me presten su atención. Recuerdo que, en los inicios de mi carrera, mis canciones, tenían la virtud o el defecto de dividir; y eso no era bueno, de ahí las situaciones con las que muchas veces me vi envuelto; más tarde, supe cambiar para armonizar todos los corazones del mundo y, a partir de ahí, me llegó el éxito. Era yo el equivocado, nunca los demás; ellos, hicieron lo que debían; era yo el que fallaba, de ahí que, cuando me di cuenta, supe reflexionar a tiempo y, aquí me tenés."

Para Cabral, el amor lo era todo. "Cuando existe el amor, ciertamente, no caben las barreras. No puedo creer a nadie cuando dice que, el trabajo, por decir algo, le aparta del ser amado. Cuando uno está enamorado lo deja todo; la pobreza, la riqueza, el trabajo, la ciudad, los amigos; todo se deja por el más bendito amor. Quién no es capaz de renunciar a todo por el amor, en realidad, no está enamorado."

Sobre las cárceles, Cabral afirmaba que la verdadera prisión no es física. "Yo estuve en una cárcel cuando era muy joven y, puedo confesar que, la cárcel no es algo físico. Allí dentro supe aprender las maravillas de la literatura y, de alguna manera, a saber discernir entre el bien y el mal. Pasados los años, he ido comprendiendo que, en realidad, gran parte de la humanidad vive encarcelada; el que vive con la mujer a que no ama, por supuesto, está encarcelado; aquel que trabaja en algo que detesta, imagina que prisionero vive. De la cárcel, como tal, se puede salir; yo salí, ahora bien, de donde no se puede salir en de las cárceles a que te he referido."

Su infancia y juventud fueron difíciles, marcadas por la pobreza y el trabajo desde temprana edad. "Las injusticias que tuve que vivir; yo no estaba de acuerdo con aquel partido que era mi vida y, de ahí, mi rebelión. Éramos muy pobres y, desde los siete años trabajé como peón golondrina; es decir, de la papa a la uva y, viceversa: una niñez e infancia muy dura que, afortunadamente para mí, pude salir."

El trabajo, según Cabral, no debía ser una maldición. "Por supuesto que, todo aquel que está en lo que no ama, está estafándose a sí mismo y, a su vez, estafando a la sociedad. Si uno trabaja en algo que le apasiona y llena su vida, aunque trabaje dieciocho horas al día, jamás le pesará. Por el contrario, aquel que tenga el trabajo como una condena, aunque lo haga veinte horas, siempre será un desocupado."

¿Se consideraba más cantor o literato? "Yo soy un ser humano que ama al mundo y a sus gentes. Soy una persona que, tras encontrarme con Dios, lo demás, me resultó todo muy sencillo. Digamos que, la literatura es mi amante y, la música mi esposa; les amo a las dos y, en esa tesitura discurre mi vida. Ellas, mi esposa y mi amante se conocen de sobra, y en realidad, he sabido llevarme muy bien con las dos."

Sobre su libro manuscrito, LOS PAPELES DE CABRAL, explicó: "Yo quería que, mis lectores, como tú mismo confiesas, en dicho libro, se llevaran gran parte de mi corazón, de ahí que naciera desde lo más profundo de mí ser, esa feliz idea que tú has apuntado. Entregué, en LOS PAPELES DE CABRAL, mis más bellas ilusiones y, como te digo, jirones de mi corazón. Un libro, por sí mismo, es algo bello y, de mi parte, al escribir de mi puño y letra, al armarlo, quise que fuera todavía más emotivo."

México ocupó un lugar especial en su vida. "México es como mi casa; digamos que, resultó ser el país que me apartó de lo que era mi vagabundeo por el mundo y, entre otros muchos países, me abrió las puertas de España, un país al que amo tanto… Allí llegué en 1972 y, gracias a Jacobo Jabludosky que me dio la chance de mostrarme tal como era, a partir de aquel momento, cambió el signo de mi vida."

Cabral tuvo la oportunidad de conocer a grandes personalidades, incluyendo a Jorge Luis Borges. "Era un hombre genial. Cada vez que yo llegaba a Buenos Aires, por supuesto, iba a su casa para verle; podía haberme ido a las canchas de fútbol pero, me ilusionaba mucho más compartir con Borges que, cada día, me llevaba una bella lección a su lado."

También conoció a la Madre Teresa de Calcuta, de quien recordaba: "Podría contar anécdotas bellísimas de tan singular mujer; ella era una enviada de Dios, de eso no me cabe duda alguna."

Para Cabral, el miedo era el peor dictador. "Sin lugar a dudas, el peor dictador que jamás hayamos conocido. Nacemos esencialmente libres y, por esa bendita razón, debemos de disipar toda clase de miedos en nuestras almas."

La muerte no le asustaba. "No. La muerte es solo un cambio de estadio; un viaje largo, pero nada más; allí iremos todos, por tanto, no caben miedos ni temores."

En sus canciones, evitaba los lamentos. "Un buen día comprendí que, respecto a mis canciones, yo debía de armonizar el corazón de las gentes y, así discurrió mi vida. Yo, por propio pudor, evito cantar lamentos puesto que, mi vida privada y mis problemas, son míos."

Sobre su canción VUELE ABAJO, explicó: "Es una manera de armonizar, como siempre es mi anhelo y, en esta ocasión, si se me permite, Vuele Abajo es un deseo, una ilusión para que, los hombres, a diario, sigamos siendo niños; nada es más bello que retornar a la infancia puesto que, de tal manera, erradicaremos para siempre la maldad y, la bondad, como mejor argumento, adornará nuestras almas."

El éxito le abrumaba. "Me abruma, esa es la verdad."

La vida de Facundo Cabral fue un viaje constante, lleno de experiencias y reflexiones que plasmó en su música y literatura. Su legado perdura como un faro de esperanza e inspiración para las futuras generaciones.

Facundo Cabral - Reflexiones y dibujos

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