Cáncer de Mama y Lactancia Materna: Información Actualizada

El cáncer de mama es el tumor ginecológico más frecuente en la mujer. En 2020, se diagnosticó cáncer de mama a 2,3 millones de mujeres en todo el mundo, lo que lo convierte en uno de los tipos de cáncer más comunes. De hecho, en los países desarrollados, el cáncer de mama es la principal causa de muerte por cáncer en mujeres de 35 a 64 años de edad. Según los estudios, se calcula que una de cada diez mujeres sufrirá cáncer de mama a lo largo de su vida.

El cáncer de mama puede afectar a mujeres de todas las edades, aunque el 25% de estos cánceres se desarrollan antes de los 50 años, por lo que suele aparecer durante la etapa fértil.

Lactancia Materna y Cáncer de Mama: ¿Qué dice la evidencia?

La lactancia materna brinda numerosos beneficios tanto para la madre como para el niño, como la reducción del riesgo de enfermedades infecciosas, la hospitalización por diarrea, infecciones respiratorias y del oído, asma, rinitis alérgica, obesidad, diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares y ciertos tipos de cáncer. Los expertos en salud recomiendan que los bebés tomen solo leche materna durante los primeros seis meses de vida y que continúen tomando leche materna mientras comen otros alimentos durante dos años. La lactancia materna es un tipo de hábito saludable. Según el Código Europeo Contra el Cáncer (CECC), está demostrado que reduce el riesgo de cáncer de la madre frente a quienes no lo hacen. Cuanto más dura la lactancia de una mujer, más protegida está contra el cáncer de mama: el riesgo se reduce en un 4% por cada 12 meses acumulados de lactancia.

Durante la lactancia hay más ciclos anovuladores, es decir en los que el ovario no produce óvulos. Cuando no se ovula se disminuyen los niveles hormonales de estrógenos. La lactancia es una motivación extra para evitar otros tóxicos como alcohol y tabaco.

Si la lactancia materna reduce el riesgo de desarrollar subtipos de cáncer positivo para receptores de hormonas, puede deberse a que no se menstrúa cuando se está amamantando. Las investigaciones sugieren que cuantos menos ciclos menstruales tenga una persona a lo largo de su vida, menor será su riesgo de desarrollar cáncer de mama positivo para receptores de hormonas. Esto se debe a que las hormonas estrógeno y progesterona aumentan en distintos momentos del ciclo, y sus niveles elevados incrementan el riesgo de desarrollar cáncer de mama positivo para receptores de hormonas. La lactancia mantiene bajos los niveles de estrógeno y progesterona.

Además, los componentes de la propia leche materna pueden tener efectos anticancerígenos, como células inmunitarias y anticuerpos que ayudan al sistema inmunitario y pueden ser capaces de eliminar células potencialmente cancerosas de la mama.

El Estudio POSITIVE: Lactancia Materna Después del Cáncer de Mama Hormonosensible

El estudio POSITIVE -coordinado en España por el Grupo SOLTI de investigación clínica en cáncer y por el Grupo GEICAM de Investigación en Cáncer de Mama- ha demostrado que es posible hacer lactancia materna tras padecer un cáncer de mama hormonosensible, y suspender el tratamiento hormonal y conseguir un embarazo. Estos resultados se presentan en el congreso de la Sociedad Europea de Oncología Médica (ESMO) 2024, que se celebra en Barcelona.

Estos datos completan los presentados anteriormente y publicados por una de las revistas científicas con mayor factor de impacto del mundo, New England Journal of Medicine (NEJM), que evidenciaban que pausar la terapia endocrina para poder quedarse embarazadas -bajo control médico y durante un periodo que no superara los dos años- no incrementa el riesgo de recaída a corto plazo en pacientes jóvenes con cáncer de mama hormonosensible. Esto respondía al primer objetivo del estudio.

Un segundo objetivo, cuyos resultados se presentan ahora, era ver si aquellas mujeres que conseguían tener hijos dentro del ensayo podían hacer lactancia materna y en qué circunstancias.

La Dra. Cristina Saura, coordinadora del estudio POSITIVE en España, miembro de la junta directiva de SOLTI y oncóloga de Vall d’Hebron y VHIO, afirma: “De las 518 mujeres que se incluyeron en el estudio POSITIVE, 317 consiguieron tener un hijo y, de ellas, 196 lograron hacer lactancia materna. Esto, en sí, ya es un gran resultado que no se había constatado antes, pero, además, se ha evidenciado que no empeora el pronóstico de estas pacientes. Esto es significativo puesto que el cáncer de mama con receptores hormonales positivos, que es el que hemos evaluado en este estudio, es un subtipo tumoral con el que hay que ser especialmente cautos porque puede presentar un riesgo más elevado de recaída por el aumento de estrógenos durante la gestación. No obstante, y tras un seguimiento limitado por el momento, no hay un mayor índice de recaídas en mujeres que han hecho lactancia materna después de haber conseguido un embarazo. Por supuesto, el seguimiento a largo plazo de estas pacientes será fundamental para corroborar los datos”.

Por su parte, el Dr. Manuel Ruiz Borrego, co-coordinador del estudio POSITIVE en España, miembro de la Junta Directiva de GEICAM y jefe de la unidad de Cáncer de Mama del hospital Virgen del Rocío de Sevilla, añade: “Los hallazgos preliminares del estudio POSITIVE son muy esperanzadores, pues indican que las mujeres con cáncer de mama con receptores hormonales positivos pueden ser madres y amamantar a sus hijos sin un riesgo aparente de recaída. Este resultado no solo refuerza la seguridad de no comprometer el pronóstico de las pacientes, sino que también aporta un alivio psicológico a aquellas que deseen optar por la lactancia materna”.

De las 196 pacientes que consiguieron hacer lactancia materna dentro de POSITIVE, un 66% conseguían hacerlo después de haber pasado por una cirugía conservadora del pecho afectado. De ellas, la mayoría hizo lactancia únicamente a través de la mama que no había sufrido el tumor mientras que un 30% lo hacía con las dos mamas o incluso un 1,5% de las mujeres lo lograban a través del pecho afectado únicamente. Por otro lado, de las pacientes que se habían sometido a una mastectomía (extirpación de todo el pecho afectado por el tumor), 1 de cada 3 conseguían dar el pecho con la otra mama. Así, solo aquellas mujeres que se habían sometido a una mastectomía bilateral (extirpación de los dos pechos durante el tratamiento) tuvieron que renunciar a la posibilidad de amamantar.

Esta evidencia se suma al conocimiento previo aportado por el estudio POSITIVE que demostraba la posibilidad hacer un paréntesis en el tratamiento hormonal -no superior a 2 años- para que las mujeres pudieran intentar quedarse embarazadas cuando su deseo de tener hijos no se hubiera completado antes del inicio del tratamiento oncológico.

El estudio POSITIVE ha incluido a pacientes de 20 países; el 23% de América del Norte, el 16% de Asia/Pacífico y Oriente Medio y el 61% de Europa, de los cuales 72 pacientes proceden de 18 hospitales españoles y han sido reclutados a través de los grupos de investigación SOLTI y GEICAM.

Para examinar el impacto de la pausa de la terapia endocrina con el objetivo de buscar un embarazo, 518 mujeres de 42 años o menos con cáncer de mama de receptores hormonales (RH) positivos que deseaban quedarse embarazadas se incluyeron en el estudio POSITIVE. Antes de pausar su tratamiento, las pacientes habían completado entre 18 y 30 meses de terapia endocrina adyuvante.

Lactancia Materna Después de la Cirugía de Cáncer de Mama

Después de un diagnóstico de cáncer de mama, la lactancia materna puede ser difícil, especialmente después de una mastectomía doble, en la que es imposible. Después de un diagnóstico de cáncer de mama, la lactancia materna puede ser difícil.

La lactancia materna es posible después de una mastectomía subcutánea parcial, pero no después de una mastectomía radical o total, ya que estos procedimientos extirpan todo el tejido mamario y el pezón.

Tras el parto se usan los quimioterápicos que se contraindican durante el embarazo y la lactancia.

  • Conservadora, tumorectomía o cirugía parcial de la mama. Al conservar la mama siempre se asocia radioterapia al tratamiento. Aunque exista tejido mamario en la mama tratada, este no suele generar leche, por el efecto de la radioterapia.
  • Mastectomía o extirpación completa de la mama. La ausencia de tejido mamario, y casi siempre del complejo areola-pezón hacen imposible la lactancia por esa mama. Si el cáncer de mama afectó solo a uno de los lados, la lactancia se puede producir por la mama sana. El tejido se adapta a la necesidad del bebé, compensando la falta de aporte por la otra mama.

Alrededor de un 50% de mujeres cuyo pecho fue irradiado consiguen tener leche en ese pecho y sólo una de cada cuatro logran amamantar del mismo.

Puede ser necesaria la extracción manual o mecánica de leche y la suplementación con fórmula, ya que el pecho irradiado produce menos cantidad de leche, aunque es nutricionalmente adecuada. Aun así, el lactante puede rechazarla por tener más contenido de sodio que la del otro pecho.

En las madres que debido al tratamiento (mastectomía) solo disponen de un seno para amamantar, la lactancia puede suponer un desafío emocional y físico, debido a la presión añadida que supone querer ofrecer lactancia materna exclusiva a sus bebés. La frustración de no poder lograr la lactancia materna exclusiva puede agravar aún más la carga emocional de estas madres.

Entre los desafíos físicos de amamantar con un solo seno se incluyen la dificultad para encontrar una posición cómoda para el bebé, la dificultad para agarrarlo y la producción irregular de leche.

Estos desafíos pueden abordarse con la ayuda de especialistas en lactancia, quienes pueden ofrecer orientación sobre las técnicas de amamantamiento y sugerir herramientas, como extractores de leche y protectores de pezones, para facilitar el proceso.

En los casos de diagnóstico durante el embarazo, suelen pautarse fármacos para completar el tratamiento nada más pasar el nacimiento.

Si necesita medicamentos como el tamoxifeno, se desaconseja la lactancia. Los oncólogos pueden permitirla durante unos meses, e instaurar el tratamiento más tarde.

Si el diagnóstico es de malignidad, se valora cada caso para decidir si es pertinente suspender la lactancia a partir de ese momento. Hay pruebas del estudio del cáncer que obligan a mantener a la madre separada del bebé durante más de un día, como la gammagrafía ósea. También pueden ser necesarios fármacos que sean incompatibles con seguir amamantando.

Cuando se diagnostica cáncer de mama en una mujer lactante, los oncólogos pueden permitirla durante unos meses, e instaurar el tratamiento más tarde, esto será una decisión clínica individualizada, aunque por norma general se debe interrumpir la lactancia y emprender el tratamiento definitivo sin demora. Los agentes citotóxicos utilizados en la quimioterapia adyuvante pueden detectarse en pequeñas cantidades en la leche materna y son potencialmente tóxicos para el recién nacido.

Es muy importante respetar los deseos de la mujer, nadie es más o menos madre por amamantar o no a sus hijos. Las mujeres que llegan a la maternidad después de un cáncer de mama, creedme, tienen mucho pasado: incertidumbre, miedo, sensación de frustración.

Además, las restricciones para permitir un embarazo tras un cáncer de mama se han ido acortando en plazos.

Cada vez se diagnostican de cáncer de mama a mujeres más jóvenes, muchas de ellas no han completado su deseo de maternidad.

El Cáncer de Mama Posparto

El cáncer de mama posparto, definido como aquel que se diagnostica hasta 10 años después de haber sido madre, presenta una creciente incidencia y un pronóstico especialmente agresivo comparado con otros tipos de cáncer de mama. Aunque no se dispone de cifras globales específicas para este tumor que aparece en el periodo posparto, su clasificación reciente como categoría distinta y estudios desarrollados en la provincia de Córdoba muestran que el cáncer de mama posparto supone a día de hoy el 60% del cáncer de mama diagnosticado en mujeres menores de 45 años.

Investigaciones recientes, basadas en datos obtenidos de la participación de casi 4.000 mujeres en la encuesta "Cáncer de mama posparto" (cancerdemamaposparto.es) indican que la edad avanzada en el primer parto (a partir de los 35 años) se asocia con un riesgo elevado de desarrollar cáncer de mama después del parto, en comparación con aquellas que tienen su primer parto a una edad más joven; e inciden en la importancia de seguir las recomendaciones de la OMS sobre la duración de la lactancia materna atendiendo al factor protector que ésta ejerce en la madre.

El aumento en la incidencia también se atribuye a cambios en los factores de estilo de vida y posiblemente a una mayor conciencia y mejora en los métodos de diagnóstico.

Ante las dudas existentes dentro de la comunidad científica en torno al cáncer y su relación con el parto y la lactancia, el Grupo de Nuevas Terapias en Cáncer del IMIBIC liderado por el Dr. Juan de la Haba y la Dra.

La Leche Materna y la Detección Precoz del Cáncer de Mama

El cáncer de mama es el tumor más diagnosticado en mujeres embarazadas, lactantes o en etapa de postparto y, por lo general, suele detectarse en estadios avanzados. Bajo esta premisa, un grupo de investigadoras, entre las que se encuentra la Dra. Carolina Ortiz, ha realizado una investigación para la detección de cáncer de mama a partir de leche materna, cuyos resultados compartimos a continuación.

Aunque existen diferentes formas para detectar esta enfermedad, hasta ahora no se había demostrado que el análisis de la leche materna podría ayudar a detectar el cáncer de mama en fases iniciales. Precisamente este fue el trabajo realizado por un grupo de investigadoras del Vall d’Hebron Instituto de Oncología (VHIO), en Barcelona, liderado por las Dras. Cristina Saura y Ana Vivancos, en el que participaron las Dras. Carolina Ortiz y Miriam Sanso ambas apoyadas por la Asociación Española Contra el Cáncer. Además, la Dra. Ortiz está apoyada por Loterías y Apuestas del Estado, a través de la Asociación.

El proyecto sobre la detección de cáncer de mama a partir de leche materna nació desde la práctica clínica, a partir de una duda que tuvo una paciente, la cual ayudó a que el equipo de investigadoras se preguntara si la leche podría ser una fuente de ADN tumoral.

De esta forma, las doctoras encontraron ADN con las mismas mutaciones que estaban presentes en los tumores analizados. “Nuestro siguiente paso fue entonces analizar y seguir a pacientes de alto riesgo”, indica la Dra. Ortiz.

Así, hicieron seguimiento de mujeres durante el postparto que presentaban riesgo de desarrollar cáncer de mama, lo que las llevó a confirmar que el análisis de las muestras de leche les permitía detectar el ADN tumoral incluso antes que con las mamografías.

En definitiva, las investigadoras demostraron por primera vez que el análisis de la leche materna podría permitir la detección temprana del cáncer de mama y, tal como explica la Dra. Ortiz, la ventaja de los resultados de esta investigación es que “sería una técnica no invasiva y tal vez un diagnóstico más precoz que las pruebas convencionales”.

El estudio para la detección de cáncer de mama a partir de leche materna es “una herramienta potencial en el diagnóstico precoz”, como apunta la Dra. Ortiz. De poder detectar el tumor a través de la leche materna, el diagnóstico podría realizarse de una forma muy poco invasiva para las pacientes.

Mitos Cáncer de Mama: ¿amamantar por un largo período disminuye el riesgo? | UC CHRISTUS

Tipos de Cáncer de Mama y Lactancia Materna

Las investigaciones dejan claro que la lactancia materna reduce el riesgo general de desarrollar cáncer de mama. Pero la lactancia materna puede proteger contra algunos tipos de cáncer de mama más que otros.

La lactancia materna y el cáncer de mama negativo para receptores de hormonas

La lactancia materna es más protectora contra los tipos de cáncer de mama negativos para receptores de hormonas, que suelen ser más agresivos y tienen menos opciones de tratamiento. En una revisión, un análisis descubrió que la lactancia materna reduce las probabilidades de desarrollar cáncer de mama negativo para receptores de hormonas en un 10 %, mientras que, según otro estudio, las probabilidades son de un 22 %.

La lactancia y el cáncer de mama positivo para HER2

Las investigaciones también han descubierto que la lactancia materna reduce el riesgo de desarrollar cáncer de mama positivo para HER2.

La lactancia materna y el cáncer de mama triple negativo

Se necesitan más investigaciones para comprender los efectos de la lactancia materna en el riesgo de desarrollar cáncer de mama triple negativo, pero los estudios que se han realizado sugieren que la lactancia materna también reduce el riesgo de desarrollar este tipo de cáncer de mama, afirma Hoskins.

La lactancia materna y el cáncer de mama positivo para receptores de hormonas

No está tan claro si la lactancia materna reduce el riesgo de desarrollar cáncer de mama positivo para receptores de hormonas. Algunas investigaciones muestran que puede reducir un poco el riesgo, y otras que no lo reduce en absoluto.

La lactancia materna y las mutaciones en el gen BRCA

Algunos factores pueden cambiar la forma en que la lactancia afecta al riesgo de desarrollar cáncer de mama. Las mutaciones en el gen_BRCA1_ aumentan sobre todo el riesgo de desarrollar cáncer de mama triple negativo. Un estudio reveló que las mujeres que presentan una mutación en el gen BRCA1 que dan de mamar durante más de un año presentan entre un 22 % y un 50 % menos de probabilidades de desarrollar cáncer de mama que las que nunca lo hacen. El estudio también descubrió que la lactancia materna no reduce el riesgo de desarrollar cáncer de mama en mujeres que tienen una mutación en el gen BRCA2, que aumenta especialmente el riesgo de desarrollar cáncer de mama positivo para receptores de estrógeno.

Duración de la Lactancia Materna y Riesgo de Cáncer de Mama

“Muchos estudios demuestran que los beneficios se aprecian sobre todo si se ha amamantado durante al menos 12 meses”, afirma Hoskins.

Pero puede que no tengas que hacerlo durante tanto tiempo para reducir el riesgo de desarrollar cáncer de mama. Por ejemplo, un pequeño estudio de mujeres con diagnóstico de cáncer de mama reveló que un mínimo de tres meses de lactancia materna estaba relacionado con una edad más tardía al momento del diagnóstico. Esto sugiere que la lactancia materna durante al menos tres meses tiene un efecto protector contra el cáncer de mama. Sin embargo, debido al diseño del estudio, no está claro si puede detener por completo la formación del cáncer de mama.

En general, cuanto más tiempo se da de mamar, más se reduce el riesgo de desarrollar cáncer de mama. La lactancia materna como única alimentación durante los primeros seis meses o más puede reducir el riesgo de desarrollar cáncer de mama en mayor medida que la alimentación con papillas.

La lactancia materna prolongada contribuye a reducir el aumento de peso a largo plazo y a recuperar rápidamente el peso de antes de quedarse embarazada.

Edad de la Madre y Lactancia Materna

No se ha investigado mucho si la edad a la que se da de mamar influye en la reducción del riesgo de desarrollar cáncer de mama, afirma Hoskins. La evidencia existente es contradictoria. Algunos estudios concluyen que la edad no importa, y otros que no dar de mamar hasta una edad más avanzada aumenta el riesgo de desarrollar cáncer de mama en comparación con la lactancia a una edad más temprana.

Los científicos sí saben que tener un primer embarazo a término a una edad más temprana reduce el riesgo de desarrollar cáncer de mama en comparación con hacerlo a una edad más avanzada. Las personas que dan a luz por primera vez cuando tienen más de 30 años presentan un mayor riesgo de desarrollar cáncer de mama que las que nunca dan a luz. Debido a los efectos hormonales relacionados con el embarazo, la lactancia materna a una edad más temprana en comparación con una edad más avanzada puede tener efectos beneficiosos similares, afirma Hoskins.

Apoyo y Recursos para la Lactancia Materna

Dar de mamar es bueno tanto para la salud de la madre como para la del bebé, pero a muchas personas les resulta muy difícil. Hay muchos recursos disponibles en internet para ayudarte a dar de mamar, incluidos consejos sobre posiciones y cómo conseguir un buen agarre. Si tienes muchos problemas, puedes recurrir a algún especialista en lactancia.

Si tienes problemas con la lactancia por cualquier motivo, no estás sola. Y si la lactancia materna no es posible o factible para ti, no pasa nada. Debes hacer lo que sea mejor para ti y tu familia, y recuerda que lo mejor es alimentar, aunque no sea con la leche materna.

Alternativas y Recomendaciones

Hay otras formas de reducir el riesgo de desarrollar cáncer de mama además de la lactancia. La OMS y UNICEF recomiendan la lactancia materna desde el momento del nacimiento y de manera exclusiva durante los primeros 6 meses de vida, lo cual significa que no se les daría otros alimentos ni líquidos.

En España, según el Instituto Nacional de Estadística (INE), la tasa de lactancia materna exclusiva a los 6 meses es del 28,53% y la tasa de lactancia mixta es del 18,42%. Es decir, que la tasa de mujeres que llegan a amamantar a los 6 meses (solo pecho o pecho y biberón) es del 46,95%, casi la mitad.

Existen diferentes obstáculos para la lactancia materna en las primeras semanas, sobre todo por la poca ganancia de peso del bebé, dolor durante la lactancia, llanto o sensación de falta de leche. Además, una vez en casa, los primeros días pueden surgir dificultades y algunas mujeres no encuentran apoyo en el sistema sanitario. Más adelante, a partir de los 4 meses, los abandonos están relacionados con la incorporación de la madre al trabajo.

Conciliación y Bancos de Leche Materna

La lactancia materna es un derecho de las mujeres para su mejor salud y también la de los niños y niñas. Como se ha señalado, una de las principales causas de no amamantar es la difícil conciliación con el trabajo. Por eso, una de las alternativas que se ha visto que es más efectiva para la conciliación es crear un banco de leche en casa.

Es tan sencillo como extraer leche materna que no se va a utilizar en ese momento y almacenarla para dársela al bebé en otro momento.

La extracción de la leche materna debe hacerse con higiene. Es importante lavar con agua y jabón tus manos y el extractor o sacaleches, a ser posible esterilizándolo. Recuerda cerrar bien el envase y anotar en el envase la fecha de la extracción, para utilizar primero la más antigua. Si has extraído mucha cantidad, es mejor dividirla y congelarla en envases individuales de una sola toma (unos 50 o 60cc, en función de la toma del bebé), así no desperdiciarás lo que sobre. Y recuerda que la leche descongelada, como los alimentos, no debe volver a congelarse.

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