Calculadora de Alcohol y Lactancia Materna: Guía Completa para Madres

El consumo de alcohol durante la lactancia es una preocupación común entre las madres recientes, especialmente en situaciones sociales donde puede surgir la tentación de disfrutar de una bebida alcohólica. El Ministerio de Sanidad de España recomienda evitar el consumo de bebidas alcohólicas durante la lactancia, ya que el alcohol puede pasar a la leche materna y afectar al bebé. La opción más segura para la salud del bebé es la abstinencia total de alcohol durante la lactancia.

El alcohol es una sustancia que se absorbe rápidamente en el torrente sanguíneo y, consecuentemente, en la leche materna. El Ministerio de Sanidad recomienda que no se consuman bebidas alcohólicas durante la lactancia. La Asociación Española de Pediatría (AEP) dice que, aunque el consumo moderado de vino o cerveza no perjudica significativamente la salud de la madre, puede afectar al bebé amamantado. Por ello, es preferible evitarlo.

Un estudio realizado por BCNatal constata que la única dosis segura de consumo de alcohol durante el embarazo y la lactancia es cero. Este estudio revela que el 42% de las gestantes realizan un «consumo social» de alcohol, lo que equivaldría a una copa de vino a la semana. Y constata que solo entre el 2% y el 3% de las mujeres son conscientes de que una sola copa de vino es perjudicial. La cuestión es que el alcohol pasa directamente al feto, donde es tóxico para su tejido neurológico.

Es importante entender que el pecho no es un almacén que guarda una cantidad concreta de leche, sino una fábrica. De la misma manera, a medida que el alcohol vaya desapareciendo de nuestro cuerpo, lo irá haciendo de la leche.

El alcohol consumido pasa rápidamente a la leche materna, en un nivel igual o superior al de la sangre materna, pero también los niveles descienden rápidamente ya que el alcohol no se acumula en la glándula mamaria.

Según la Asociación Española de Pediatría, después de los primeros meses de vida del bebé, cantidades pequeñas y esporádicas son tolerables (una caña de cerveza o un vasito de vino una o 2 veces a la semana) procurando alejarlas de las tomas. No se deben tomar bebidas de alta graduación, como ginebra, licores o whisky.

El mito popular de que un vaso de cerveza al día aumenta la producción de leche no tiene ninguna evidencia científica que lo apoye.

Durante el embarazo, el consumo de alcohol debería ser eliminado, porque afecta al desarrollo del feto y además puede ser causa de aborto espontáneo o muerte fetal. Según la Asociación para Promoción e Investigación científica y cultural de la Lactancia Materna, beber en esta etapa es de riesgo alto.

Existe controversia sobre si el consumo de alcohol se relaciona con una menor duración de la lactancia. “El consumo agudo seda al lactante e inhibe la secreción de oxitocina de la madre y por tanto el reflejo de eyección de la leche, reduciendo la producción de leche entre un 10 y un 25%”.

Hay que evitar dar pecho hasta después de dos horas y media por cada 12 -15 g de alcohol consumidos: un tercio (330 ml), de cerveza 5%, un vaso de 140 ml de vino 11-12% o una copa de 40 ml de licor de 40%.

Recuerda también que durante el periodo de lactancia, el gasto energético es mayor debido a la producción de leche, y debes alimentarte bien, tanto en cuanto a cantidad como en calidad de los alimentos.

En concreto, varía tus aportes de fruta y verdura, carne y pescado, féculas y productos lácteos, sin olvidar tu ración diaria de grasas. Estos son los puntos clave que no debes olvidar en tu dieta durante la lactancia.

El equilibrio está en la variedad. Es una tontería doblar la cantidad de tus comidas porque das el pecho y hablar de alimentos exclusivos para la lactancia. Come según el hambre que tengas y lo que te apetezca, dejando de lado tu peso. El consumo energético que conlleva la lactancia materna te ayudará a recuperar poco a poco la línea sin necesidad de dietas. Basta con mantener una alimentación que apueste en cantidades suficientes por:

  • Verduras y frutas en cada comida, por las vitaminas, minerales y fibras, indispensables para tu dinamismo.
  • Féculas, en forma de pasta, arroz, pan integral, legumbres o cereales, por la energía que aportan. Consumir en cada comida en pequeñas cantidades.
  • Proteínas: 2 porciones/día de carne, pescado o huevos.
  • 3 o 4 porciones/día de queso, leche, yogur y queso blanco, ya que contienen calcio, que va bien para tus huesos y los de tu hijo.
  • Materias grasas de origen variado (aceite de oliva, aceite de girasol, mantequilla, margarina, etc.), ya que algunas de ellas aportan Omega 3 y Omega 6, indispensables para el desarrollo neurológico del bebé, y también aportan otras vitaminas importantes como la A y la D.
  • Frutos secos (como higos, almendras o nueces), por su aporte de magnesio.

Y, finalmente, no olvides nunca beber como mínimo 1,5 litros de agua al día.

Recuerda también que hay que apostar por alimentos de temporada repletos de nutrientes.

Para el bebé, conviene evitar el alcohol, ya que el alcohol que tomas pasa directamente a tu leche, por lo que puede perjudicar al desarrollo del bebé. Debe eliminarse (en la medida de lo posible) durante todo el periodo de lactancia. Si te has tomado una copa de cava para celebrar el nacimiento de tu bebé, no sufras y espera unas horas antes de alimentarlo.

Es cierto que es complicado en muchas ocasiones introducir en la dieta a diario todos los alimentos recomendados, pero puedes apoyarte en los suplementos específicos para la lactancia para evitar cualquier posible carencia. Recuerda que el suplemento recomendado de manera universal durante la lactancia son los 200 mcg de yodo.

Un año más llegó el verano y, por supuesto, el calor. Es una época del año muy deseada por todos, ya que la asociamos a vacaciones, playa, piscina, relax, días más largos, encuentros con amigos y familia… Y también es una época especial en cuanto a alimentación se refiere. Solemos cambiar los hábitos adquiridos durante el resto del año. Si estás en periodo de lactancia materna, debes tener precaución al cambiar estos hábitos y asegurarte de seguir realizando una dieta apropiada también en verano. Sabemos que la leche humana es la fuente más completa y adecuada de nutrientes para un recién nacido. Pero para que lleguen la leche convenientemente, la mamá debe ingerirlos. Por tanto, las situaciones de carencia de estos nutrientes podrían afectar a la composición del "oro líquido".

Es época de ensaladas, de gazpacho y salmorejo, de fruta fresca. Elige verduras de hoja verde para tus ensaladas, muy ricas en nutrientes esenciales, como el ácido fólico. Ahora sí que apetece consumir esas cinco raciones de frutas y verduras al día. Recuerda que en la variedad esta la virtud, y que debes introducir alimentos de todos los grupos en tu dieta, para que sea realmente variada, y en las cantidades adecuadas, para que esta sea también equilibrada.

Consume verduras variadas, frutos secos, huevo, carne magra, pescado blanco y azul, lácteos, legumbres, cereales. Como hemos dicho antes, las tan apetecibles ensaladas de verano ofrecen muchas posibilidades para introducir estos grupos de alimentos de una forma apetecible, sana y muy variada. Y no olvides aliñarla con aceite de oliva virgen extra. ¡Pura salud!

La mujer lactante debe consumir, al menos dos litros y medio de agua al día, y en verano se torna aún más imprescindible, ya que las pérdidas de agua a través del sudor son mayores, y se necesita mucho líquido para producir leche en cantidad adecuada.

¿Qué hago para tener mucha leche?

Si el bebé toma el pecho correctamente y vacía cada vez el o los pechos, tu producción de leche estará al máximo nivel. Otro aspecto importante para la producción de leche es descansar entre toma y toma (¡ordenar la casa puede esperar!), así como confiar en ti misma y en tu pequeño. También ayuda beber hasta saciarse, principalmente agua o infusiones compatibles con la lactancia, por ejemplo, de hierbaluisa o jengibre.

Tiempo de espera: el nivel de alcohol en la leche materna alcanza su pico entre 30 y 60 minutos después de la ingesta.

Medicamentos y Lactancia

Cada vez más mujeres amamantan y durante más tiempo. Más del 90% de ellas toman medicamentos durante el periodo de lactancia y el temor a efectos secundarios en el lactante es causa frecuente de supresión de la lactancia. Desaconsejar la lactancia debe basarse en el principio científico del riesgo comprobado que un fármaco tenga en la salud del lactante o de la madre y no en información no referenciada o en prejuicios clínicos.

En la práctica, son muy pocos los fármacos que contraindican la lactancia. Los profesionales sanitarios, con conocimientos básicos de farmacocinética y utilizando buenas guías, podemos asesorar adecuadamente a mujeres que lactan y que deben tomar medicamentos o realizarse exploraciones complementarias.

Algunos medicamentos pueden disminuir la producción láctea por inhibición de la prolactina: alcaloides del ergot, estrógenos, anticolinérgicos (antiespasmódicos o antihistamínicos de primera generación), el uso prolongado de diuréticos, especialmente tiazídicos, el abuso de seudoefedrina, gonadotropinas, antiparkinsonianos precursores de la dopamina y prostaglandinas en la primera semana posparto.

Medicamentos de aplicación ótica no tiene absorción sistémica y muy escasa los de aplicación oftálmica. Muchos fármacos de administración parenteral y algunas de administración oral no se absorben en el intestino, como es el caso de muchos antiácidos, laxantes y antiparasitarios. Los medicamentos inhalados para tratamiento de asma y rinitis (broncodilatadores y corticoides) tienen una absorción sistémica no significativa.

Las moléculas que tienen una elevada fijación a proteínas plasmáticas, superior al 85-90%, tienen dificultades para llegar a leche. El aumento de la ionización y la menor liposolubilidad consecuente de las sustancias ácidas en un plasma discretamente menos ácido (pH 7,4) que la leche (pH 7,1-7,2) dificulta su paso a leche porque las barreras celulares son más permeables a formas no ionizadas más liposolubles. Finalmente, volúmenes de distribución elevados se acompañan de menor paso a leche.

Cuando el lactante toma leche en la que hay una determinada cantidad del fármaco tomado por la madre, debe aún absorberlo en su intestino para que llegue a su circulación. Las sustancias de índole proteica (algunas hormonas, inmunoglobulinas, vacunas, etc.) y ciertos medicamentos que precisan recubrimiento entérico para absorberse, como el omeprazol, cuando llegan a la leche de la madre, carecen de él y son destruidos en el estómago del lactante.

Si son de uso habitual en Pediatría y, mejor aún, en lactantes pequeños o Neonatología, no causarán problema por recibirlos a dosis subterapéuticas a través de la leche de la madre.

Cuando hay publicaciones que informan de la cantidad excretada en leche materna de un medicamento, podemos saber la dosis que recibe un lactante que toma esa leche teniendo en cuenta la concentración del fármaco en leche materna y asumiendo una ingestión diaria de 150ml de leche por kilogramo de peso corporal. Así, multiplicando los miligramos de una sustancia que hay en cada mililitro de leche materna por 150, obtendremos la dosis en mg/kg/día que recibe el lactante.

Se considera seguro cuando la dosis recibida es inferior al 10% de la dosis habitual recomendada para ese medicamento. Si el medicamento no es de uso pediátrico, la comparación se hace con la dosis habitual materna ajustada en mg/kg/día asumiendo un peso medio materno de 60kg.

Diversos factores matizan los datos expuestos hasta ahora. El periodo neonatal y la prematuridad implican mayor riesgo por la peor capacidad de metabolización hepática y el menor aclaramiento renal propio de este periodo. No es lo mismo un lactante pequeño, que depende exclusivamente de la leche de su madre, que uno mayor con diversificación alimentaria. Determinadas anomalías metabólicas (déficit de glucosa 6PD, madres que metabolicen de forma rápida la codeína) pueden hacer que un medicamento tenga más riesgo de causar problemas. Es de menos riesgo la utilización puntual o aguda de una medicación que su uso crónico. Son preferibles los medicamentos de vida media corta.

Las radiografías, tomografías computarizadas y resonancias magnéticas, con o sin contrastes (contrastes yodados o compuestos de gadolinio), son compatibles con la lactancia. Las exploraciones con contraste radiactivos (gammagrafías) obligan a suspender la lactancia durante el tiempo que dure el radionúclido en el cuerpo de la madre y su periodo de semidesintegración, extrayendo la leche para desecharla. Es aconsejable acumular reservas de leche extraída previamente para administrarla al bebé durante ese periodo.

Dónde Consultar

Aunque algunos laboratorios farmacéuticos están haciendo un esfuerzo para informar verazmente sobre la compatibilidad de medicamentos en la lactancia, en sus fichas técnicas, en especial desde las últimas recomendaciones de la Food and Drug Administration, aún no es la tónica habitual.

Normalmente, ni el prospecto ni la ficha técnica ni el Vademecum nos van a ser de utilidad. Podemos obtener información fidedigna de 3 maneras:

  1. En la página PubMed de la US National Library of Medicine (www.pubmed.com) con la estrategia de búsqueda (breastfeeding or breast feeding or milk or lactation or colostrum or prolactin) and fármaco, siendo fármaco el nombre en inglés del fármaco a investigar. Obtendremos los resúmenes y eventualmente el texto completo de las publicaciones que hay acerca de ese medicamento en relación con la lactancia materna.
  2. e-lactancia.org En esta página, basada en trabajos publicados, obtenemos directamente una ficha con la clasificación de riesgo del fármaco consultado, junto con un comentario-resumen breve de la bibliografía al respecto, el grupo terapéutico del fármaco, sus marcas más habituales, las alternativas más seguras posibles, los datos farmacocinéticos disponibles (peso molecular, porcentaje de fijación a proteínas plasmáticas, índice leche/plasma, volumen de distribución, tiempo máximo, semivida de eliminación, dosis teórica recibida y relativa respecto a madre o habitual pediátrica) y el listado de referencias bibliográficas con acceso al resumen o texto completo. Se trata de una página en español (con versión inglesa también), que permite una consulta rápida y que ofrece la posibilidad de profundizar, valorando la farmacocinética y leyendo la bibliografía. Es de uso gratuito y compatible con todos los sistemas operativos de ordenadores, tabletas y teléfonos móviles.

¿Puedo tomar ALCOHOL aunque este AMAMANTANDO? | ¿Qué hago? Lactancia y alcohol 🥂​🎄​

Como sabéis, e-lactancia.org es una página web de referencia para conocer la compatibilidad entre medicamentos y otras sustancias y situaciones con la lactancia materna. “Aunque el alcohol, sea del tipo que sea, no es saludable, la leche materna con algo de alcohol es mejor para la salud infantil que la leche artificial. No es el caso si se produce un consumo agudo de alcohol y justo después se da el pecho, ya que ello puede provocar coma y convulsiones en el lactante si mama.

Queda claro que el alcohol durante el embarazo está totalmente desaconsejado. Durante la lactancia, el mejor aliado es la prudencia. A más pequeño sea tu bebé, más cuidado debes tener. A medida que crecen -pese a que hay que continuar siendo precavidas- si quieres tomar alcohol de manera esporádica, el riesgo para tu bebé es mucho menor.

Podéis encontrar más información sobre este tema dentro de nuestra app gratuita LactApp, disponible para descargar en Android y iPhone.

Tiempos de Espera Recomendados
Bebida Alcohólica Cantidad Tiempo de Espera Aproximado
Cerveza (5% alcohol) 330 ml 2.5 horas
Vino (12% alcohol) 140 ml 2.5 horas
Licor (40% alcohol) 40 ml 2.5 horas

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