Uno de los temas que más preocupa a los padres primerizos es la alimentación de su bebé. Nutrir a tu pequeño durante los primeros meses de vida puede resultar algo abrumador y a la vez pueden surgir muchas dudas: ¿Cuánto come un recién nacido?, ¿Leche materna o en fórmula?, ¿con qué frecuencia?, … son algunas de las preguntas que se hacen las familias.
Es normal que al principio no sepas exactamente cuándo tu bebé necesita comer. No debes preocuparte, tu pequeño te dará señales para que entiendas cuándo es el momento de darle el biberón o amamantarlo. La alimentación del recién nacido suele ser uno de los temas donde más dudas surgen en las consultas pediátricas, especialmente entre madres y padres primerizos.
Ya sea leche materna o leche de fórmula, este alimento es esencial para el crecimiento de los recién nacidos. Ofrecérsela a diario garantiza un correcto desarrollo, especialmente crítico a edades tan tempranas. En primer lugar, su alto contenido en calcio fomenta la formación de los huesos. Cuando son muy pequeños, su esqueleto es todavía frágil y debe continuar desarrollándose. La leche permite que sean más resistentes. Además, este alimento contiene triptófano. Se trata de un aminoácido que contribuye a la relajación del pequeño. De la misma forma, también previene la deshidratación de los recién nacidos. Es recomendable basar la alimentación de los primeros 6 meses de vida en leche.
Todos los expertos coinciden en que la leche materna es la más aconsejable para los bebés recién nacidos. Aun así, no siempre es posible dar el pecho a tu bebé. En ese caso, podrás completar su alimentación con leche de iniciación.
La mejor forma de saber qué leche es la más recomendable para tu bebé es consultar con su pediatra. Te ofrecerá consejos e incluso te propondrá las marcas en el mercado que mejor se adapten a las necesidades de tu bebé.
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¿Cuánta leche necesita mi bebé?
Esa es la pregunta del millón… ¿Cuánta leche toma un recién nacido? La realidad es que no existe una única respuesta correcta. La OMS recomienda que las tomas de leche se hagan por demanda del recién nacido. Ahora bien, recuerda que a edades muy tempranas, la capacidad del estómago de los bebés es limitada. De ahí que se sacian con mucha rapidez.
Los recién nacidos tienen un estómago muy pequeñito y únicamente puede ingerir una o dos cucharaditas (cinco a diez ml). Después de la primera semana puede contener cada vez más. Cuando tenga dos meses, necesitará entre 150-180 ml por toma en un período de 24 horas.
Desafortunadamente no existe una fórmula exacta para todos los bebés en cuanto a su alimentación.
La frecuencia con la que tu bebé sea alimentado dependerá de las necesidades que manifieste. A partir de los 6 meses, tu bebé podría pedirte solo 4 tomas diarias.
Para saber si tu bebé tiene hambre fíjate algunos gestos como buscar el pecho girando su cabeza o haciendo movimientos de succión. Algunos también sacan la lengua. Incluso es posible que traten de succionar todo lo que encuentran.
Para saber si tu bebé está saciado, fíjate si tiende a cerrar la boca. También sabrás que ya no necesita comer más cuando aleja la cabeza del pecho o del biberón.
En los primeros días después del nacimiento, el bebé debe mojar de 2 a 3 pañales por día. Después de los primeros 4 a 5 días, el bebé debe mojar al menos 5 a 6 pañales por día. Además, durante los chequeos médicos regulares, su pediatra controlará el peso de su bebé y lo registrará en una tabla de crecimiento. El progreso de tu bebé en la tabla de crecimiento es una forma de saber si está recibiendo suficiente comida.
Cuando ya sabes que tu bebé tiene hambre, es el momento de amamantar al bebé pero ¿Cómo se hace? Durante las primeras 4 y 6 semanas los bebés amamantados generalmente tienen hambre cada dos o tres horas durante todo el día. Esto equivale a unas 8 o 12 tomas por día. Para saber si tu bebé tiene hambre debes estar atento a las señales de tu bebé para organizar las sesiones de lactancia durante el día. Además, tu pediatra seguramente te recomendará que te despiertes por las noches para alimentar a tu bebé durante las primeras semanas.
En cuanto a la relación entre el peso y la cantidad de leche, deberá ser aconsejado también por su pediatra. Muchas mamás tienen esta duda, pero según la Asociación Española de Pediatría, no necesita ingerir ningún otro tipo de líquido durante los 6 primeros meses. No te preocupes si se tratan de meses de mucho calor. Por otra parte, si tu bebe ya tiene más de 6 meses y ya ingiere otro tipo de alimentos después de tomar el pecho, de vez en cuando puedes ofrecerle un poco de agua.
La señal más reconocible del hambre es el llanto, pero, a menudo, cuando el bebé se pone a llorar ya tiene mucha hambre y puede ponerse nervioso, lo que dificulta su alimentación.
Como decíamos, hay que atender a las necesidades concretas de cada bebé y darle de comer a demanda. Los primeros días apenas si toman unos 10 o 15 ml de leche en cada toma, ya que sus estómagos son muy pequeños.
Cuando el bebé se alimenta de leche materna no es posible saber la cantidad de leche que ha ingerido, por lo que los padres se guían por las señales antes indicadas para saber si come lo adecuado o no.
Para evitar llenar al bebé y que coma en exceso o acabe regurgitando la leche que le sobra, de nuevo hay que hacer caso a sus señales y parar en cuanto cierre la boca y muestre que no quiere más, aunque haya comido poco.
Para evitarlo, además de darle la cantidad que él pida, es conveniente ofrecerle el biberón de manera similar al pecho y con tetinas de flujo lento para que sea el bebé el que regule la succión y la cantidad de leche que ingiere.
Por lo tanto, si le das el biberón de forma exclusiva a tu bebé, debes darle el biberón cuando él lo pida. No es cierto que debas dárselo cada 3 horas o cada 2 horas los primeros meses y luego cada 3 o 4 horas.
Tampoco es cierto que los bebés alimentados con leche de fórmula para lactantes hagan menos tomas diarias o aguanten más tiempo entre toma y toma.
Es recomendable basar la alimentación de los primeros 6 meses de vida en leche.
Señales de hambre en tu bebé
Lo notarás inquieto: en un primer momento comenzará a moverse. Es una de las primeras señales. Se chupará los dedos, succionará su manita o se lamerá los labios. Empezará a llorar.
- Comenzará a moverse inquieto
- Se chupará los dedos
- Succionará su manita
- Se lamerá los labios
- Empezará a llorar
Consejos adicionales para una alimentación saludable
- Además de cuánta leche toma un recién nacido, es importante que tengas en cuenta cómo alimentarle. Para ello, la higiene es uno de los aspectos más importantes. Retira los restos de leche, ya que este alimento tiende a descomponerse fácilmente y puede afectar a la digestión de tu pequeño.
- ¿Y qué ocurre si tu bebé no termina el biberón? Deséchalo cuando haya acabado. No se recomienda guardar esa pequeña cantidad y ofrecérsela más tarde.
- Por último, no calientes la leche en el microondas, pues no conseguirás atemperar de forma homogénea.
- Para saber si la leche materna está en buen estado, opta por probarla antes. Sabrás que está en mal estado si notas cierto sabor agrio.
¿Tienes más dudas sobre el cuidado de bebés, la higiene o incluso, sobre cómo vestir a tu bebé?
Lactancia mixta: Combinando el pecho y el biberón
La lactancia mixta se da cuando el bebé se alimenta a la vez del pecho materno y del biberón con leche artificial. La lactancia mixta no suele ser la opción inicial elegida por la madre. Habitualmente, cuando el bebé nace, las madres prefieren la lactancia materna exclusiva. Como hemos comentado, cuando nace un bebé los padres suelen elegir la lactancia materna en exclusiva para alimentarle.
En el primer caso, nos encontramos con bebés que necesitan algo más alimento que el producido por su madre. Aunque existe la posibilidad de conseguir que la madre genere mayor cantidad de leche materna, hasta que esta producción se adapta a las necesidades del niño, las familias pueden recurrir a la alimentación complementaria con biberón.
En el segundo caso, incluimos todas las circunstancias de la familia que les conducen a una alimentación mixta: problemas laborales, cansancio de la madre, responsabilidades familiares, sociales, etc., bien porque la lactancia materna exclusiva no va a poder realizarse o porque los padres no desean llevarla a cabo.
Lo más frecuente es que se inicie cuando la madre comienza a trabajar, tras la baja maternal. Por último, existen parejas que optan por la lactancia mixta desde un inicio, porque los dos quieren implicarse en la alimentación del bebé, aunque no es lo más frecuente. En este caso, en los primeros días de vida del recién nacido es necesario el establecimiento de la lactancia materna.
Para conseguirlo, el bebé tiene que realizar tomas al pecho de forma frecuente, para estimular la secreción de leche materna. Si al recién nacido le dan leche de fórmula en estos días, se quedará satisfecho y no querrá tomar pecho en varias horas, por lo que no inducirá la producción de leche de la madre. Como consecuencia, esta genera menos leche y cada vez que el bebé mama se queda más insatisfecho y precisa más leche artificial.
A medida que el bebé coge peso, necesita más alimento. Con la lactancia materna, de manera fisiológica, mama más cantidad y el organismo materno genera mayor cantidad de leche. En el caso de los niños alimentados con lactancia mixta, cuando las necesidades del niño aumentan con el tiempo, es más habitual o más sencillo aumentar la cantidad de leche artificial que se lo ofrece que esperar a que aumente la producción de leche materna.
Por último, debemos de hablar de la denominada relactación, que es el proceso mediante el cual, un bebé que se alimentaba con lactancia mixta pasa a alimentarse con lactancia materna exclusiva. Este proceso se consigue mediante la eliminación progresiva de las tomas o suplementos de leche artificial, favoreciendo que el bebé se enganche de forma más frecuente al pecho. Durante este periodo se debe tener especial cuidado en que las necesidades alimentarias del niño estén cubiertas y que no estemos creando una desnutrición.
La relactación, o lactancia inducida, es el proceso mediante el que se recupera la producción de leche materna después de que haya disminuido o incluso desaparecido.
