La ictericia neonatal es un signo clínico caracterizado por la pigmentación amarillenta de la piel y mucosas ocasionada por un aumento del nivel de bilirrubina sérica.
Aunque mayoritariamente se trata de un hecho fisiológico que cursa como un proceso benigno y autolimitado, es importante saber identificar a los RN que pueden desarrollar hiperbilirrubinemia grave o precisar tratamiento inmediato.
La ictericia en el recién nacido es el nombre que recibe el tono amarillento que puede adquirir la piel de muchos bebés.
Pese a que puede asustar a los padres, lo más habitual es que desaparezca sin necesidad de ningún tratamiento al cabo de unas 2 semanas.
¿Qué es la ictericia neonatal?
La ictericia neonatal está causada por un exceso de bilirrubina, que provoca la coloración amarillenta de la piel y de las mucosas.
Como recoge la revista The Lancet, es muy frecuente durante la primera semana de vida de los recién nacidos, llegando a afectar aproximadamente al 60% de ellos, una cifra que se incrementa hasta el 80% en bebés prematuros.
Esto produce ictericia leve, conocida como ictericia fisiológica, que está presente en la mayoría de los bebés y, generalmente, no es perjudicial.
Este tipo de ictericia es más evidente a los 2-4 días tras el parto y puede durar unas 2 semanas hasta que desaparece por sí sola.
Pero la ictericia prolongada puede ser, también, secundaria a una enfermedad hepatobiliar subyacente y debe evaluarse cuidadosamente.
Las causas más frecuentes de ictericia en el periodo neonatal son la ictericia fisiológica y la ictericia por leche materna; y las patologías de mayor relevancia clínica: la incompatibilidad de grupo sanguíneo cuando hay ictericia precoz y la ictericia colestásica en las formas prolongadas.
Por último, la ictericia de aparición tardía, que es aquella que se presenta después de la primera semana de vida.
Las guías clínicas actuales también consideran “la intención de la madre para dar lactancia materna exclusiva” como un factor de riesgo asociado, ante la eventualidad de que un aporte calórico inadecuado por dificultades o retraso en el inicio de la lactancia pueda ser causa de un incremento mayor en los valores de bilirrubina indirecta.
En resumen, la ictericia neonatal es un síntoma clínico que suele indicar que un recién nacido tiene elevados niveles de bilirrubina en sangre.
En la mayoría de los casos no requiere tratamiento, aunque en determinadas situaciones puede ser necesario el ingreso hospitalario para realizar fototerapia.
Esta alteración, haya precisado o no de tratamiento, no suele tener consecuencias para el bebé durante el resto de su vida.
El seguimiento sanitario en los primeros días de vida del bebé es esencial para el control de la ictericia neonatal y en general para la salud del recién nacido, así como para la tranquilidad de la familia.
Síntomas de la ictericia neonatal
Entre los principales síntomas de la ictericia en el bebé se encuentra la coloración amarillenta de la piel y los ojos.
Lo más habitual es que la aparición del color amarillo comience en la cara, pero puede continuar extendiéndose por el pecho, el abdomen, los brazos y las piernas del recién nacido.
A veces no es fácil detectar el cambio de coloración, sobre todo en bebés de piel oscura o con policitemia, y en aquellos con piel clara que parecen “bronceados”.
Si no lo tienes claro, confía en tu intuición.
En caso de duda, siempre es preferible contactar con el profesional de la salud del bebé, especialmente si la ictericia parece empeorar o si el comportamiento del bebé cambia repentinamente.
No obstante, el bebé puede sufrir daño cerebral (kernícterus) si los niveles de bilirrubina suben demasiado.
Por ello, será muy importante controlar al bebé con ictericia para evitar esta situación.
Se debe acudir al médico cuanto antes si el bebé presenta alguno de los siguientes síntomas:
- Ictericia más intensa, que empeora o se extiende.
- Somnolencia, letargo.
- Poco apetito, problemas para alimentarse bien y para aumentar de peso.
- Irritabilidad, el bebé está molesto.
- Llanto intenso y agudo.
- Cuerpo arqueado hacia atrás.
De este modo, el bebé podrá recibir el tratamiento más adecuado y, así, se podrá evitar la aparición de complicaciones graves.
Causas de la ictericia neonatal
Para hablar de las posibles causas de la ictericia en el recién nacido, es importante distinguir si se trata de ictericia fisiológica o de otro tipo más grave de ictericia.
La ictericia fisiológica es la más común en los recién nacidos y no suele representar un problema grave.
Su principal causa es la inmadurez del hígado del bebé, lo que hace que la eliminación de la bilirrubina no sea tan efectiva.
Por ello, la concentración en sangre de bilirrubina puede elevarse, dando lugar al tono amarillento de la piel.
Además, la vida media de los glóbulos rojos es menor en los recién nacidos que en los adultos, es decir, "viven" menos tiempo, lo que aumenta la producción de bilirrubina.
No obstante, pueden existir otros factores que favorezcan que la ictericia sea más grave. Entre los principales, se encuentra:
- Parto prematuro. La mayor inmadurez hepática hace que la eliminación de la bilirrubina sea aún menos eficiente que si el bebé nace a término. Por otro lado, el bebé prematuro puede que coma en menor cantidad, lo que dificulta la eliminación de bilirrubina en las heces al producirse menos evacuaciones.
- Hematomas. Pueden ocurrir si el parto ha sido complicado y podrían aumentar los niveles de bilirrubina por verse aumentada la degradación de glóbulos rojos.
- Incompatibilidad sanguínea entre madre y bebé, ya que anticuerpos maternos podrían atacar a los glóbulos rojos del bebé y causar su degradación.
- Lactancia materna. Especialmente cuando la lactancia materna no va bien y el bebé no se encuentra suficientemente alimentado e hidratado.
Además, puede haber otras causas de ictericia, como un sangrado interno, una infección, insuficiencia hepática u otras alteraciones.
Si ocurre alguna de estas otras causas, lo habitual es que la ictericia aparezca antes o después que la ictericia fisiológica y puede tener mayor gravedad, por lo que será importante detectarlo a tiempo para evitar complicaciones.
Diagnóstico de la ictericia neonatal
Para diagnosticar la ictericia, el especialista puede observar la apariencia del bebé.
Para detectar el color amarillento en la piel, especialmente en los bebés de piel más oscura, es posible que haga una ligera presión en la nariz o frente del recién nacido y observe el color de la piel inmediatamente tras retirar dicha presión.
Sin embargo, antes de que el bebé sea dado de alta en el hospital, se deberá haber realizado una prueba cutánea (con un sensor) o en sangre para evaluar los niveles de bilirrubina del bebé.
En el caso de que se realice una prueba en piel y el resultado sea elevado, este deberá ser confirmado con una prueba sanguínea.
Por otro lado, es posible que hagan ciertas pruebas adicionales al bebé si se sospecha que existe alguna patología causante de la ictericia.
Tratamiento de la ictericia neonatal
El tratamiento de la ictericia en el bebé va a depender de la causa y de la gravedad.
Si se trata de ictericia fisiológica, lo más habitual es que desaparezca sin necesidad de tratamiento en unas 2 semanas. En caso contrario, se debe consultar con el especialista.
Sin embargo, si el bebé necesita tratamiento, este puede consistir en:
- Aumentar la alimentación. Es posible que el especialista recomiende tomas más frecuentes o suplementación para evitar la deshidratación y favorecer la eliminación de bilirrubina por heces.
- Fototerapia o terapia de luz. El recién nacido permanecerá bajo una luz especial sin ropa (únicamente el pañal y una protección para los ojos). La piel queda expuesta a la luz y esto hace que la bilirrubina se pueda eliminar del organismo con más facilidad.
- Exanguinotransfusión.
Ictericia en el recién nacido ¿Cómo evitar secuelas del aumento de la bilirrubina?
Es el tratamiento más común para la hiperbilirrubinemia en recién nacidos.
El bebé se coloca bajo unas luces especiales que ayudan a descomponer la bilirrubina para que se elimine.
Se puede hacer en el hospital o en casa con los equipos adecuados.
Si la ictericia se debe a diferencias en el tipo de sangre entre la madre y el bebé, por ejemplo incompatibilidad ABO, puede ser útil una transfusión intravenosa de una proteína sanguínea que frena la descomposición de los glóbulos rojos.
Puede ayudar a resolver la ictericia.
En casos excepcionales, cuando otros tratamientos no funcionan, se realiza una transfusión de intercambio para reducir la ictericia.
Se extrae una cantidad específica de sangre del bebé y es sustituida por sangre de un donante, lo que permite diluir los niveles de bilirrubina en la sangre del bebé.
Este procedimiento se realiza en la unidad de cuidados intensivos neonatales del hospital, donde el bebé recibe atención especializada.
Como norma general los bebés con ictericia tienen que consumir una cantidad importante de leche (ya sea materna o de fórmula), pues esto genera más deposiciones y con ellas se favorece la eliminación de la bilirrubina.
Aunque no es habitual, en casos agudos de ictericia, el bebé puede llegar a requerir una suplementación de líquidos por vía intravenosa.
En caso de que la ictericia no remita con estos métodos, serán necesarios los siguientes tratamientos:
- Fototerapia: este tratamiento consiste en aplicar sobre la piel del bebé luz blanca o azul, que transforma la bilirrubina en una sustancia más soluble, para que se elimine más fácilmente a través de la orina y de las heces. Para llevar a cabo la fototerapia, se coloca al recién nacido en una incubadora. Se va modificando la posición del bebé para exponer la mayor parte de su cuerpo a la luz. Los ojos, por supuesto van protegidos para evitar que la retina pueda resultar dañada. Es un tratamiento que ofrece muy buenos resultados y que no supone ningún riesgo para la piel.
- Exanguinotransfusión: este tratamiento, a diferencia del anterior, solo se usa en los casos más graves de ictericia, ya que es más invasivo. Consiste en realizar una transfusión y reemplazar la sangre del bebé, que contiene altos niveles de bilirrubina.
| Tiempo de vida del recién nacido | Nivel de bilirrubina total (TSB) |
|---|---|
| Menos de 24 horas de vida | Más de 10 mg/dL |
| De 24 a 48 horas de vida | Más de 15 mg/dL |
| De 49 a 72 horas de vida | Más de 18 mg/dL |
| Más de 72 horas | Más de 20 mg/dL |
Posibles complicaciones asociadas a la ictericia
En la mayoría de los casos, la ictericia es leve y se resuelve sin dejar secuelas.
Sin embargo, si los niveles de bilirrubina en recién nacidos llegan a ser muy altos y no se realiza ningún tratamiento, existe un pequeño riesgo de complicaciones graves.
Por suerte, son poco comunes, especialmente cuando la ictericia se vigila y se trata a tiempo.
- Encefalopatía bilirrubínica aguda. Si la ictericia es grave, la bilirrubina puede pasar al cerebro y dañar las células cerebrales. Esta afección se conoce como encefalopatía bilirrubínica aguda. Un tratamiento adecuado puede ayudar a prevenir secuelas a largo plazo.
- Kernicterus. Es una forma poco común pero grave de daño cerebral que puede darse cuando la encefalopatía bilirrubínica aguda provoca daños permanentes.
Se considera una de las complicaciones más graves de la ictericia y puede provocar:
- Movimientos involuntarios e incontrolados (parálisis cerebral atáxica)
- Mirada hacia arriba permanente
- Pérdida de audición
- Desarrollo anormal del esmalte de los dientes
Aunque el kernicterus suena aterrador, es extremadamente poco común cuando la ictericia se trata de forma adecuada.
Estar en contacto con el profesional de la salud del bebé en caso de duda y acudir a las revisiones puede ayudar a prevenir complicaciones y facilitar la recuperación.
Sea cual sea la forma en la que se presente, la ictericia es un síntoma, pero no debe descuidarse ni infravalorarse.
Por lo tanto, es absolutamente necesario someter al niño a una visita del pediatra, útil para identificar el origen del problema y resolverlo.
