Pie Torcido Hacia Afuera: Causas y Tratamiento

El pie equinovaro, conocido popularmente como pie zambo, se trata de un tipo de malformación, en la mayoría de los casos congénita. El pie aparece flexionado hacia un lado, casi siempre hacia adentro y/o hacia abajo. Se trata de una afección congénita que afecta a los músculos y huesos de los pies, que debe corregirse a tiempo.

¿Qué es el Pie Zambo?

El término zambo, aunque se puede aplicar a cualquier deformidad del pie, se utiliza para definir la malformación que asocia las siguientes deformidades: equino, varo, adducto, cavo y rotación interna de la tibia. Es la deformidad más frecuente del pie, presente en 1-1,5 por cada 1000 recién nacidos vivos. Es más frecuente en varones y, en la mitad de los casos, se presenta en ambos pies.

Tipos de Pie Zambo

  • Pie zambo postural.
  • Pie zambo genético o idiopático.
  • Pie zambo relacionado con alteraciones neurológicas.

Causas del Pie Zambo

El pie zambo o equinovaro es una afección idiopática, es decir, no se conoce su causa aunque se considera que puede deberse a factores genéticos y ambientales. Hay varias teorías:

  • Causas genéticas, hereditarias.
  • Causas mecánicas por poco espacio en el útero durante el embarazo.
  • Asociado a otras enfermedades.
  • Alteración en la estructura de los tejidos blandos o una detención en el crecimiento de los huesos.

Algunos factores que se consideran de riesgo son:

  • Existencia de enfermedades congénitas: Algunas enfermedades congénitas como la espina bífida, que afectan al desarrollo del esqueleto, pueden aumentar las posibilidades de sufrir también un pie zambo.
  • Factores ambientales: Si la madre es fumadora y no deja de fumar durante el embarazo, las posibilidades de sufrir pie zambo y otras enfermedades y deformaciones aumentan considerablemente.
  • Historial familiar: Si existen antecedentes de familiares con pie zambo, hay más probabilidades de que se presente esta patología.
  • Déficit de líquido amniótico: Si durante el embarazo no hay suficiente líquido amniótico protegiendo al feto, hay mayor riesgo de que el futuro bebé sufra enfermedades como el pie zambo.

Diagnóstico del Pie Zambo

El diagnóstico del pie zambo es relativamente sencillo. Se puede apreciar la alteración de la posición del pie a simple vista. De hecho, es posible advertir el pie zambo incluso antes de nacer, al hacer alguna de las ecografías, aunque siempre es necesario esperar al nacimiento para confirmar que se trata de un pie equinovaro y no simplemente de una anomalía postural que se corrige una vez fuera del útero. Con la exploración del recién nacido, el pie tiene la forma característica y no se puede llevar a su posición normal. Es importante ver también si se puede corregir (reductibilidad), que nos dará una idea de la gravedad y las opciones de tratamiento.

Cada vez es más frecuente la sospecha de diagnóstico prenatal por los controles ecográficos habituales del embarazo. Los estudios de imagen no hacen falta para el diagnóstico aunque tienen utilidad para para el seguimiento.

Pie equino, zambo - Qué es, causas y tratamiento

Tratamiento del Pie Zambo

Es fundamental la atención precoz por un traumatólogo ortopeda infantil que inicie el tratamiento en los primeros días de vida. Hay distintas formas de corregir un pie zambo dependiendo de su gravedad, del tipo de deformación y también del momento en el que se inicie el tratamiento.

Método de Ponseti

La técnica de corrección más usada es el Método de Ponseti. En la mayor parte de los pacientes la deformidad se consigue corregir totalmente, siempre que se inicie de forma precoz. Consiste en la colocación de yesos seriados tras una manipulación suave de la deformidad de forma progresiva. Suelen ser necesarios de 3 a 5 cambios de yeso en total, se cambian semanalmente.

La última fase es la corrección del equino. Para ello, se realiza una pequeña cirugía sobre el tendón de Aquiles, con anestesia local y sin necesidad de ingreso hospitalario. Inmediatamente se coloca el último yeso que se suele dejar entre 2-3 semanas.

Mantenimiento Post-Corrección

Una vez conseguida la corrección de la deformidad es necesario mantener la postura correcta para evitar que vuelva a la posición inicial. Para ello, se utilizan férulas abductoras que son unas botitas ligeramente rotadas hacia afuera, con una barra fija de separación entre ellas. Se deben usar las 24 horas del día (menos en el momento del baño) los primeros 3-4 meses y posteriormente solo durante el sueño (siesta y noche) hasta los 4 años de edad.

Cirugía

Si la corrección no llegase a ser completa, habría que valorar una cirugía más tardía en función del grado de rigidez y deformidad del pie. La intervención quirúrgica depende de la gravedad del caso. La técnica quirúrgica dependerá según la gravedad de la patología y la edad del niño. La intervención consiste en el alargamiento del tendón de Aquiles. Tras la cirugía, el paciente podrá irse a casa ese mismo día de la intervención.

Fisioterapia

La fisioterapia es la mayor aliada para tratar y curar el pie varo o pie zambo, tanto en los casos leves como en los graves. En los casos más leves, los médicos pueden recomendar realizar un tratamiento de fisioterapia que incluya una serie de ejercicios de estiramiento y fortalecimiento para mejorar la flexibilidad y la fuerza del pie. Los fisioterapeutas pediátricos suelen utilizar técnicas de movilización suave y estiramientos para corregir las posiciones anormales de los pies. A medida que el bebé comienza a moverse más, los fisioterapeutas pueden recomendar ejercicios de fortalecimiento para los músculos del pie y el tobillo. Los fisioterapeutas también pueden utilizar técnicas de masaje y relajación para aliviar la tensión en los músculos y tejidos blandos del pie.

Complicaciones y Consideraciones Adicionales

Hay que tener en cuenta que, a pesar del aspecto que pueda tener, la deformación del pie en sí no causa dolor ni molestias a la persona que nace con esta afección. Sin embargo, sí pueden surgir complicaciones posteriores si no se trata, tales como artritis, dificultades para caminar (lo cual deriva en problemas de piernas, cadera y espalda por causa de las compensaciones que deben hacerse al andar), así como problemas de autoestima por comparar el aspecto anormal del pie con el de otros.

Si la alteración ocurre solo en un pie, este puede quedar algo más corto de tamaño (1 cm) y la pantorrilla un poco más delgada. Esta leve asimetría no afecta en la marcha ni en la función del pie.

Ejemplo de un Caso Clínico de Pie Zambo

Un paciente de 20 años de edad con antecedentes de pies zambos al nacer y operados hasta en cuatro ocasiones para intentar corregir la deformidad. El principal problema del paciente es la inestabilidad que producen sus pies por su escasa longitud debido a las intervenciones quirúrgicas en busca de un pie lo más neutro y anatómicamente funcional. Además, el paciente posee una dismetría, que genera que el talón derecho prácticamente no contacte con el suelo. Ambos pies tienen una hiperpresión marcada en apófisis estiloides del pie, que es el primer punto de contacto contra el suelo a la hora de caminar.

Se realiza un estudio biomecánico completo, además de una telerradiografía para medir la diferencia de longitud de los miembros inferiores. El tratamiento recomendado para el paciente son unas plantillas personalizadas que compensan el exceso de varo, la dismetría del paciente y descargan la estiloides. Tras utilizar las plantillas, la estabilidad de la marcha es mayor y el propio paciente se encuentra más cómodo y seguro, además ya no siente dolor en la zona externa del pie.

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