El Enigma del Secuestro y Muerte de Publio Cordón: Un Caso que Conmocionó a España

El 27 de junio de 1995, el empresario Publio Cordón salió a correr como cada mañana y jamás regresó a casa. Lo que parecía una rutina inofensiva se convirtió en el punto de partida de uno de los misterios más escalofriantes de la historia criminal española.

Publio Cordón, empresario español.

Un Secuestro Inesperado

Viernes 12 de septiembre. Eran ya 808 los días que Publio Cordón faltaba de su hogar. 808 días sin ver a su esposa ni a su madre ni a sus hijas ni a su nieto.

La incertidumbre y la angustia estaban presentes en una familia que, después de dos falsas alarmas que aseguraban su puesta en libertad, había decidido mirar hacia delante. Sus vidas habían dado un giro porque alguien debía hacerse cargo del negocio familiar. Pero no era más que un paréntesis.

A pesar de estos pequeños trucos, el domicilio familiar, La Chácara, se había quedado más vacío que nunca, y no sólo porque faltara de él Publio Cordón. La familia había hecho del despacho de Previasa, la aseguradora de la que era accionista mayoritaria, y del sillón presidencial que el patriarca ocupara hasta el secuestro, sus principales decorados.

Tras el secuestro, la reorientación culminó y casi todos en La Chácara se habían convertido en empresarios, incluida Pilar, la madre, que estudió Bellas Artes, había cumplido 61 años y desde los 29 no había hecho otra cosa que ejercer de esposa de Publio y de regazo para sus cinco hijos.

Desde el mismo 27 de junio de 1995, la vida de los Cordón comenzó a regirse por otras reglas. La primera ya está dicha: jamás desconectar. La segunda ha sido, si cabe, guardada con más fidelidad: delante de los demás no se llora.

A sus 82 años, Benita Munilla, viuda desde la Guerra Civil y madre de Publio Cordón, había preferido vivir sola para que sus nietos no la vieran llorar y para que pudiera hablar a sus anchas y en voz alta con su hijo.

Benita y la familia Cordón siempre habían creído que Publio nunca dejó de estar en manos de los GRAPO. Ahora duele recordar los momentos en que más creció la esperanza.

Ninguno de los Cordón olvida que Domitila Díez tuvo palabras para Publio en aquel día y que entonces y antes hubo otros, entre ellos políticos y medios de comunicación, que se olvidaron de que todavía faltaba alguien por regresar a su hogar.

La pasada semana, cuando esta periodista les visitaba, esperaban "un milagro". Que su Virgen del Pilar abriera bien los ojos, o que no los volviera a cerrar. Confían más en ella que en las fuerzas de seguridad.

La Investigación y el Desenlace Trágico

Diecisiete años después, la Guardia Civil ha esclarecido uno de los crímenes más oscuros y misteriosos de la historia de la democracia española. Cordón fue trasladado a Francia tras su secuestro en Zaragoza.

Y una vez en Lyón, la segunda ciudad del país, fue recluido en un armario-zulo de la vivienda localizada. En ese oscuro habitáculo, Cordón pasó unos 15 días con sus noches. En la misma casa francesa, le custodiaban sus captores, que se ocupaban de darle de comer y de que hiciera sus necesidades.

Como ha explicado el ministro del Interior, Jorge Fernández, en el Congreso, fue el 15º o el 16º día cuando el secuestrado consiguió romper la cadena que le separaba del exterior. Los captores debieron escuchar que Cordón estaba tratando de escapar y corrieron para localizarle. Él cayó al suelo desde la primera planta en su huida.

La mala suerte de Cordón -fundador de la aseguradora Previasa y del Grupo Hospitalario Quirón- terminó con aquel accidente mortal. Así, aproximadamente un mes después de que Publio muriera, la familia entregó en París a miembros de los Grupos de Resistencia Antifascista Primero de Octubre (Grapo) 400 millones de pesetas.

Los terroristas han dicho desde entonces "muchas mentiras", como ha confirmado el ministro. Ya que han mantenido la versión de que le pusieron en libertad y fue él el que prefirió huir y desaparecer.

En 2008, Fernando Silva Sande, uno de los terroristas condenados por este caso, ya confesó que él mismo había enterrado al empresario en el monte Ventoux, en el sureste francés. Sin embargo, sus restos no fueron encontrados.

Monte Ventoux, lugar donde se buscó el cuerpo de Publio Cordón.

El Imperio Empresarial en Crisis

Los escoceses no le aguantaron más. Así que dieron un toquecito al castillo de naipes de Publio Cordón y éste se vino abajo. Scottish Widows, la mutua de seguros más antigua de Escocia, el socio que había pagado 6.000 millones de pesetas por un pedazo de su imperio, Previasa, quería irse a toda costa y se deshizo de las acciones (un 40%) que poseía en su filial Previasa Vida.

En esos días, Cordón debía haber presentado las cuentas de la compañía. El acto se había retrasado. Cuadraban mal. La reorganización del grupo, incluida la fusión de tres de sus filiales -La Verdadera Previsora, La Fuencisla y Unión Médica Previsora- en una sóla -Unión Médica La Fuencisla-, la venta de activos y las desinversiones inmobiliarias no habían servido para levantar cabeza. Si 1993 y 1994 fueron malos años, 1995 empezaba peor.

Las autoridades se habían fijado ya en la mortecina marcha de las empresas de Cordón. De hecho, según ha podido contrastar este diario, la Dirección General de Seguros había sondeado la disponibilidad de un ejecutivo del sector, José Merlo, para que asumiera estas tareas.

La explicación de Previasa es radicalmente distinta. Según José Luis Lanaspa, director general adjunto, los escoceses se marcharon porque no lograron controlar la filial y vendieron su 40 por 100 al holding, en el que mantienen su 13 por ciento, así como su posición minoritaria en el Grupo Quirón. La empresa está sometida a controles exhaustivos, pero no distintos de los que sufren otras sociedades del ramo. La situación -sostiene- es saneada.

Portugal fue el botón de muestra de su obsesión por la conquista del mercado internacional.

En su conversación con este periódico, el portavoz de la familia Cordón, el abogado Ruiz Galbe, sólo veía dos opciones: o seguía retenido o tenía trastornadas sus facultades psíquicas, es decir, que había perdido el juicio. Negaba, además, que el empresario estuviera aquejado de un grave enfermedad.

Los GRAPO hicieron de Francia su centro neurálgico. No es extraño que el empresario fuera trasladado durante su cautiverio a territorio galo. Por ello, la Policía dio crédito a Cuadra Echaendia cuando insistió en mantener que Cordón había sido liberado.

El Legado de un Empresario y el Dolor de una Familia

El cepillo de dientes, la toalla, la cartera de trabajo... todo está en el sitio donde él lo dejó. A la entrada de su casa, frente a la puerta principal y en el centro de una mesa rodeada de bandejitas de plata, los Cordón tienen puesta a la Virgen del Pilar.

Nadie ha recriminado su ceguera transitoria a la Virgen, que sigue puesta donde estaba, como en el mismo sitio siguen estando todos los efectos personales que Publio Cordón no llegó a utilizar aquella mañana: el cepillo de dientes, la espuma de afeitar, las maquinillas desechables y hasta la misma toalla. Todo tal cual él lo dejó en su aseo privado, el que está junto a la habitación, cuando salió a hacer footing con sus perros.

Pilar Muro, la esposa, ha querido que todo siga así. Como esperándole. Listo para el regreso de tal manera que ella sólo tenga que ocuparse de cepillar y guardar la ropa de verano cuando llega el invierno y de cepillar y guardar la de invierno, cuando llega el verano. Y de comprar unos cuantos calzoncillos, que ya compró, porque su marido andaba algo escaso.

También aquí, casi todo sigue como estaba. Salvo el humo de cigarrillo, antes prohibido, y la foto nueva con los trabajadores que escalaron el Moncayo para colocar un lazo azul. Lo demás, lo de siempre: el retrato de Publio Jorge, Publito, el mayor de los cinco hijos de los Cordón; las dos fotos del director general de Previasa estrechando la mano del Rey; la de Pilar, la hija amazona, saltando un obstáculo; la de la familia en pleno, menos Publito, en las Navidades del 94; el poema con caligrafía escolar que dedicó Carmen a su padre en el 85...

Pilar, por ejemplo, tenía ya iglesia pedida y todo dispuesto para casarse unos días después de que fuera secuestrado su padre. "El 22 o el 28 de julio, pero ya ni me acuerdo". Luego hasta en dos ocasiones más fijó fecha para su boda pero tuvo que suspenderla.

Además está el juego de las invocaciones: "Como cuando las primeras Navidades sin él decidí hacer para la cena poularda rellena con queso, su plato preferido, por si aparecía en casa", dice la esposa. La poularda no se terminó aquel día, pero esa decepción fue poca comparada con el fiasco del ragú que terminó en la basura entero.

Pese a los fiascos, y durante todos estos meses, el teléfono ha seguido siendo para todos ellos como el cordón umbilical que proporciona el sustento. Porque ya se sabe que de una llamada llegan casi siempre las noticias.

Lo del teléfono es un mínimo detalle. Desde el mismo 27 de junio de 1995, la vida de los Cordón comenzó a regirse por otras reglas.

La tercera de las reglas la dicta el buen tino, la mera supervivencia física y mental: ser vigilantes con el estado de todos y de cada uno de los demás. "Pilar, come que estás adelgazando demasiado", podría ser su traducción más cabal.

«Siempre me he dado cuenta de la evolución de las cosas antes de que sucedieran», decía Cordón en 1994. En esta ocasión no se ha llegado a tanto.

La familia ha hecho del despacho de Previasa, la aseguradora de la que es accionista mayoritaria, y del sillón presidencial que el patriarca ocupara hasta el secuestro, sus principales decorados.

Hoy, el caso de Publio Cordón sigue siendo un recordatorio de la brutalidad del terrorismo y del impacto devastador que tiene en las familias. Su memoria perdura a través de sus seres queridos y de un legado empresarial que marcó una época.

Cronología del Caso Publio Cordón
Fecha Evento
27 de junio de 1995 Secuestro de Publio Cordón en Zaragoza.
Agosto de 1995 Falsas informaciones sobre su liberación.
Septiembre de 1995 Entrega del rescate a los GRAPO en París.
2008 Confesión de Fernando Silva Sande sobre el entierro de Cordón.
Años posteriores Búsquedas infructuosas del cuerpo en el monte Ventoux.

El misterio del secuestro de Publio Cordón: una desaparición sin respuestas

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