Aurora: La Bebé Rescatada de la DANA en Valencia Dentro de una Maleta

La noche del 29 de octubre, marcada por la tragedia de la DANA en la Comunidad Valenciana, también dejó una historia de supervivencia y valentía. Aurora, una bebé de apenas un mes de vida, emergió como un símbolo de esperanza tras ser salvada de una situación crítica gracias a la determinación de su madre, su abuela y una joven vecina llamada Azahara. Su historia resuena como un faro de esperanza en medio de la devastación.

Azahara con Aurora en brazos tras el rescate. / Levante-EMV

El Comienzo de la Odisea

Todo comenzó cuando Flor, la madre de Aurora, su abuela de 68 años y la bebé viajaban de regreso a casa tras visitar una zona comercial en Alfafar en medio de las fuertes lluvias. De repente, a la altura del polígono industrial de Paiporta, el agua comenzó a invadir el vehículo. «Tenía que haber reaccionado antes, pero me entró un ataque de pánico», confesó Flor.

Finalmente, logró salir del coche mientras su madre le pasaba a la bebé por el maletero, manteniéndola en alto para evitar que se mojara. Con el agua por la cintura, avanzaron entre la corriente, aferrándose a rejas para no ser arrastradas. Su único pensamiento era poner a salvo a la pequeña. Sin embargo, la situación se volvió insostenible.

Imagen de Aurora en la maleta junto a su abuela / TVE

El Encuentro con Azahara

Fue entonces cuando apareció Azahara, quien volvía a casa tras una sesión en el gimnasio y también había tenido que abandonar su coche atrapado por la corriente. «Vi a un hombre que pedía ayuda porque había mujeres con una bebé en el agua», relató Azahara, quien, sin pensarlo dos veces, trepó por una valla y llegó hasta ellas. En un acto de confianza desesperada, Flor entregó a Aurora a Azahara.

La joven llevó a la bebé a una nave industrial cercana donde encontraron un refugio temporal en una empresa de recambios. Allí, utilizando chaquetas y una maleta, improvisaron un lugar seguro para la niña, preparándose para lo peor mientras el agua seguía subiendo. Una vez que llegaron al polígono, la acomodaron en una maleta: "Le pusimos ropa de una empresa y la arropamos en una maleta para que la madre descansara y para poder movernos un poco”, indica.

Azahara junto a la pequeña Aurora tras ser rescatadas. / Levante-EMV

La Angustiosa Espera y el Rescate

La angustia de la espera terminó cuando escucharon las voces de la Guardia Civil. «Gritaban: ¿Hay alguien? y enseguida respondimos», recordó Flor. Azahara hizo todo lo posible por cuidarla. Le cambió el pañal y la arropó con un trapo y varios abrigos para que no pasara frío. Después la colocó en una maleta, para que quedara acurrucada y se sintiera segura mientras ellos buscaban una vía de escape.

Afuera no había luz, sólo el ruido destructor de todos los elementos que el agua arrastraba a su paso y que chocaban contra farolas, edificios... Muchos muros se venía abajo por la fuerza del caudal. Sólo quedaba mantenerse en alerta, tener esperanza, esperar el "amanecer". Después de dos interminables horas llegó ese momento. Las cinco personas atrapadas escucharon la voz de un guardia civil. respondieron de inmediato y se puso en marcha el operativo de rescate. Aurora fue la primera en ser rescatada. Tras ella, el resto.

Los agentes llevaron a la niña, a su madre y a su abuela hasta el domicilio de un familiar cercano. La imagen del beso que el sargento le dio a la bebé cuando la rescató no se me va a olvidar jamás. “Tuve pánico y mucho miedo”, confiesa.

Reencuentro y Reconocimiento

Después de 20 días, Azahara y el sargento primero Jesús del Río, del puesto principal de Paiporta, han vuelto a encontrarse a las puertas de la misma nave. Ella ríe y llora a la vez. Él bromea: "Tendrás que ir de madrina al bautizo".

«La desesperación que sufrieron fue muy grande. No sabían ni dónde se metían, era verse en una ratonera», explica el sargento. Esa imagen del bebé en una maleta entre prendas de ropa resume toda la angustia de una noche que no tuvo ese mismo final feliz para todos.

«Fue lo más reconfortante de la noche para los que estábamos ahí: sacar a Aurora y ponerla a salvo en casa de la prima de Azahara. Nos dio algo de luz en esa noche tan ‘jodida’ en la que perdimos al compañero Adolfo y a Nieves. No se pudieron salvar, no pudimos salvarlos, más otras 43 personas que no pudimos hacer nada por ellas».

Es importante destacar que la DANA que azotó Valencia el pasado 29 de octubre dejó un rastro de devastación con más de 220 víctimas mortales.

Azahara, visiblemente emocionada, durante el reencuentro con el Guardia Civil que la rescató / TVE

Al igual que la diosa romana de la que recibe su nombre, la historia de Aurora, simboliza el amanecer después de la tragedia vivida esa noche del 29 de octubre. Según le contó, inicialmente al ver las imágenes de gente moviéndose en la oscuridad en el interior de la nave pensaron que habían entrado ladrones.

Pero cuando vieron que los supuestos ‘intrusos’ buscaban un botiquín e iban con una niña tuvieron claro que no se trataba de saqueadores sino de gente que habían entrado buscando refugio huyendo de la crecida del agua. El encargado de la empresa le agredeció su gesto por haber ido a darles una explicación, que por otra parte era innecesaria ya que eran conscientes de lo mal que lo habían pasado esa noche muchas personas.

“Nos dijo que lo importante es que de algún modo la empresa nos había salvado la vida”, apunta. Aunque tanto Flor como y Azahara coinciden en que los verdaderos ángeles de la guarda de Aurora esa noche fueron los guardias civiles que la rescataron.

Azahara confiesa que se le pone la piel de gallina al recordar el beso que el sargento de Paiporta que las rescató le dio en la frente a la pequeña. «Esa imagen no se me va a olvidar jamás, fue tan tierno, la sensación de saber que habían salvado a Aurora», recuerda emocionada Azahara.

DANA VALENCIA | El rescate de un bebé con un helicóptero en Riola | EL PAÍS

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