Algunos padres se asustan cuando su hijo de repente se empieza a poner amarillo, empezando desde el blanco de los ojos. Sin embargo, la ictericia neonatal no siempre es motivo de preocupación. A continuación, exploraremos en detalle esta condición, sus causas, síntomas y las opciones de tratamiento disponibles.
¿Qué es la ictericia neonatal?
La ictericia es la coloración amarilla de la piel y mucosas. Se debe al aumento de bilirrubina en la sangre. La bilirrubina es la causante de que la piel del bebé se vuelva amarillenta. En algunos casos, los ojos también adquieren esta tonalidad, que en algunos niños está más cercana al naranja.
Se trata de un pigmento amarillo que se elimina por las heces y se origina por la destrucción de los glóbulos rojos. Esta coloración es uno de los componentes de la bilis, que se almacena en la vesícula biliar.
Causas de la Ictericia Neonatal
Muchos recién nacidos suelen sufrir ictericia leve por la destrucción de glóbulos rojos; de hecho, en las primeras semanas de vida, se destruyen muchísimos glóbulos rojos. Estos niveles aumentan por distintas razones, por ejemplo, si se destruyen glóbulos rojos en la sangre, provocando que se libere la bilirrubina.
También puede ocurrir por algún problema de hígado, es decir, que no procesa bien los alimentos, los desechos, etc… Y es que, poco después de nacer, el hígado del niño todavía no es tan productivo como el de un adulto, por eso no puede descomponer la bilirrubina que se produce durante el reciclaje de la sangre, ni expulsarla completamente del cuerpo.
La ictericia neonatal es para algunos padres la primera enfermedad por la que tienen que pasar con sus hijos. Este trastorno suele aparecer en los bebés entre el segundo y el tercer día de vida y desaparece a las dos semanas, ya que en estas semanas el hígado aún está inmaduro y trabaja lento.
Una de las principales causas de la aparición de ictericia en bebés prematuros es el deficiente crecimiento del hígado. La placenta es la encargada de eliminar la bilirrubina cuando el niño está en el útero pero, una vez que ha nacido, el hígado toma el relevo. Si el pequeño tiene alguna afección hepática, el procesamiento del pigmento se realiza más despacio y entonces surgen incidencias.
Podemos distinguir:
- Ictericia fisiológica: el exceso de glóbulos rojos y la inmadurez del hígado hacen que aumente la bilirrubina los primeros días. Es una situación normal y transitoria, si las cifras no son muy altas ni duran muchos días. En los prematuros y en los de bajo peso es aún más frecuente.
- Ictericia precoz por lactancia materna: se debe a una baja ingesta y cierta deshidratación. Cede al aumentar las tomas.
- También algunos bebés alimentados con leche materna pueden presentar una ictericia después de la primera semana. Se debe a sustancias de la leche que aumentan la bilirrubina en la sangre. Se va entre el mes y los 3 meses de vida (ictericia prolongada).
- Ictericia patológica: se debe a una enfermedad.
- Precoz. Aparece en las primeras 24 horas de vida y tarda más en desaparecer (por ejemplo: por incompatibilidad Rh, alteración de los glóbulos rojos, sangrado interno, infecciones, problemas tiroideos, etc).
- Tardía. Cuando dura más de dos semanas y la orina es más oscura y/o de las heces blancas. En este caso puede haber problemas de hígado y vías biliares.
Síntomas de la ictericia neonatal
La principal señal de alerta de ictericia en bebés prematuros es, precisamente, la coloración que toma la piel. Lo habitual es que empiece a aparecer en el rostro y luego en las extremidades inferiores, el pecho y el área del abdomen.
La ictericia fisiológica empieza entre el 2º y 4º día de vida. Primero por los ojos y la cabeza y avanza hacia los pies. Después desaparece en sentido inverso, desde los pies hasta la cabeza, durante las dos primeras semanas de vida.
Se debe consultar al pediatra si:
- Aparece el primer día o se prolonga más allá de los 15 días de vida.
- Va en aumento.
- Tiene dificultad para comer o tiene signos de deshidratación (lengua seca, no orina, ojos hundidos…)
- Presenta irritabilidad, somnolencia excesiva o mal aspecto.
- Si tiene fiebre.
- Orinas muy oscuras o deposiciones blancas.
Otros síntomas de la bilirrubina alta en bebés figuran el cansancio y la somnolencia, los vómitos, la falta de apetito, la dificultad para ganar peso y el llanto intenso y hasta apneas. Las heces son claras y la orina oscura.
👶⚠️ICTERICIA EN EL RECIÉN NACIDO ¿QUÉ HACER CUANDO EL BEBÉ ESTÁ AMARILLO? || Baby Suite by Pau
Diagnóstico de la Ictericia Neonatal
El protocolo habitual de los hospitales marca la realización de análisis de sangre a los pequeños que llegan al mundo en las horas siguientes al alumbramiento. Gracias a estas pruebas, se puede saber si un niño tiene unos niveles de bilirrubina anormales.
Generalmente, no es necesario realizar pruebas adicionales. Debe ser controlado por el pediatra. En algunos casos, se tendrá que hacer un análisis de sangre para determinar los niveles de bilirrubina. Se harán otras pruebas si se sospecha una enfermedad.
Algunos centros tienen un 'bilirrubinómetro transcutáneo'. Permite medir con una luz las cifras de bilirrubina a través de la piel. No es fiable en las primeras 24 horas de vida, prematuros, cuando las cifras son muy altas ni durante el tratamiento con fototerapia.
Tratamiento de la Ictericia Neonatal
El tratamiento consiste en vigilar al bebé y asegurarse de que está bien hidratado. No os preocupéis, porque hay solución: de hecho, la más leve, desaparece sola. La leche materna también puede acelerar este proceso.
Es muy importante que esté bien hidratado y alimentado. Los bebés alimentados con lactancia materna deben continuar con ella. En los casos leves, que son la mayoría, se puede recomendar que el recién nacido esté en una zona de la casa bien iluminada (luz solar). No exponer directamente al sol para evitar quemaduras. La luz facilita la degradación de la bilirrubina, y se eliminará por la orina. Seguimiento por el pediatra de atención primaria.
Si está causada por una alimentación insuficiente, vale con darle el pecho más a menudo y corregir la postura. Si la coloración no es tan fuerte, es suficiente colocar al bebé cerca de un ventana para que le dé luz, ésta acelerará la eliminación de la bilirrubina.
En algunas ocasiones, se recurre a la fototerapia para acelerar la recuperación. Si la ictericia es más intensa o no desaparece, se suele aplicar fototerapia, un tratamiento que consiste en exponer al bebé a una lámpara de luz ultravioleta que se encarga de transformar la bilirrubina en biliverdina, una sustancia que el organismo sí puede desechar. Solo si esto no funcionase, es cuando se realiza la exanguinotransfusión, pero ¡tranquilos!
Cuando las cifras de bilirrubina son altas habrá que ingresar al recién nacido. El tratamiento es la fototerapia. Se pone al bebé desnudo bajo una lámpara o sobre un colchón de luz ultravioleta que facilita la eliminación del exceso de bilirrubina en la piel. Así se evita el daño neurológico que se pudiera producir. Para evitar que esta luz dañe la retina, se le colocarán protectores oculares. No hay porque suspender la lactancia materna.
Si hay alguna enfermedad de base (ictericia patológica) se tratará la causa además de la ictericia. En estos casos, a veces la fototerapia no es suficiente y hay que realizar una exanguinotransfusión. Consiste en sacar sangre a través de la vena umbilical y reemplazarla con sangre de un donante compatible.
La siguiente tabla resume los tratamientos según la gravedad de la ictericia:
| Nivel de Ictericia | Tratamiento |
|---|---|
| Leve | Aumentar la frecuencia de alimentación, exposición a luz indirecta |
| Moderada | Fototerapia |
| Grave | Exanguinotransfusión |
Prevención de la Ictericia Neonatal
Acudir a los controles de embarazo para poder detectar de forma precoz los casos de incompatibilidad Rh o grupo sanguíneo ABO. Autorizar la administración de vitamina K antes del alta hospitalaria. Amamantar al recién nacido entre 8-12 veces al día durante los primeros días.
