El Asombroso Viaje del Feto a Través del Canal de Parto: Etapas y Posiciones Clave

El nacimiento es, sin duda, nuestro primer traumatismo, un evento donde el cuerpo del neonato enfrenta enormes fuerzas de compresión al pasar por un conducto estrecho. Las tensiones músculo-óseas soportadas durante este proceso pueden influir en su bienestar a lo largo de la vida.

En este artículo, exploraremos en detalle las etapas del parto, la importancia de las contracciones y cómo el feto se abre camino a través del canal de parto. También abordaremos el papel crucial de la osteopatía pediátrica en el tratamiento de posibles dolencias post-parto.

Etapas del Parto

El parto es un proceso dinámico y multifacético que se divide en varias etapas clave:

Primera Etapa: Dilatación

Es el intervalo de tiempo que transcurre desde el comienzo de las contracciones de parto hasta la dilatación completa del cuello uterino (10 cm). Es la fase más larga del parto y es cuando se ingresa en el hospital para seguir la evolución.

  • Fase Latente: Se caracteriza por una dilatación lenta del cuello del útero. Su duración es variable; es más larga en mujeres a las que se les induce el parto que en las que tienen partos espontáneos.
  • Fase Activa: Se caracteriza por una dilatación más rápida del cuello uterino y porque las contracciones se vuelven más prolongadas, intensas y frecuentes.

En mujeres primerizas se ha observado que el cuello uterino se borra (se acorta hasta dejar de ser un canal) primero y después se inicia la dilatación.

Segunda Etapa: Expulsión

Es el intervalo de tiempo que transcurre desde la dilatación completa del cuello uterino (10 cm) hasta la expulsión del feto. Es la fase más agotadora.

Se caracteriza por el deseo de empujar que aparece en la madre con cada contracción, debido a un mecanismo reflejo desencadenado por la presión que ejerce la cabeza del feto en la parte baja del abdomen. Durante esta etapa la madre asume un papel más activo; debe aprovechar su deseo de empujar durante las contracciones y descansar tras las mismas.

El momento más crítico es cuando la cabeza del bebé comienza a asomar a través de la vagina.

Tercera Etapa: Alumbramiento

Es el intervalo de tiempo que transcurre desde la expulsión del feto hasta la expulsión de la placenta. La principal complicación de este periodo es la hemorragia, que sigue siendo una causa importante de complicaciones para la madre e incluso de muerte.

En general y en ausencia de complicaciones, se considera que no debe durar más de 30 minutos y a partir de este tiempo se suele intervenir.

Una vez expulsada la placenta y contraído todo el útero se considera que el parto ha terminado.

Las 3 etapas del trabajo de parto

El Papel de las Contracciones

Según explican desde la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO), "para que ocurra el parto es imprescindible que se produzcan contracciones uterinas. Sin esta actividad del útero, el parto no puede producirse y, por este motivo, se considera que el parto se inicia cuando se producen contracciones rítmicas, progresivas en intensidad y duración y dolorosas.

Para considerar que se ha iniciado el parto, las contracciones deben ser, al menos, de mediana intensidad y deben producirse dos o más en el intervalo de 10 minutos.

Otra manera de conocer si se ha iniciado el parto es mediante la exploración del cuello del útero. Con ello es posible conocer si se han producido cambios en él como modificaciones en su consistencia (se vuelve más blando), en su situación (pasa de encontrarse en la parte posterior del canal vaginal a situarse en el centro del conducto vaginal), o en su apertura o dilatación (pasa de encontrarse cerrado, a abrirse uno o más centímetros). Se considera que el parto se ha iniciado si a la exploración se encuentra el cuello blando, acortado en más de un 50% de su longitud inicial y dilatado en más de 2-3 cm".

Las contracciones uterinas sirven para abrir (dilatar) y acortar (borrar) el cuello del útero y para empujar al bebé para que pueda salir a través del canal del parto. Su frecuencia, intensidad y duración se pueden valorar mediante observación y palpación, o mediante monitorización.

Clásicamente se ha considerado que para que el mecanismo de parto fuese adecuado, se precisaban entre 3 y 5 contracciones cada 10 minutos.

Posiciones Fetales y el Canal de Parto

Conforme avanza el embarazo el bebé tiene menos espacio para moverse dentro del útero. Lo habitual es que el bebé se coloque en posición cefálica, que es la más frecuente, en torno a la semana 30.

Dependiendo de la posición en la que se encuentre se podrá intentar un parto vaginal o será necesario programar una cesárea. Esta posición del bebé al nacer constituye la posición más adecuada para dar a luz, ya que facilita el paso del bebé por el canal del parto. El 95% de los partos se producen con el bebé en esta posición.

El canal del parto está formado por la pelvis y los tejidos blandos (cuello del útero, musculatura del suelo pélvico), los cuales ofrecen resistencia al paso del feto a su través.

La pelvis es el “tubo” por donde pasa el bebé, un tubo que no es igual por todas partes, si no que tiene curvaturas y diferentes diámetros. Tiene 4 escalones, denominados planos de Hodge.

A medida que la cabeza va descendiendo por esos escalones, con el consiguiente avance de la dilatación cervical, las mujeres adoptan instintivamente, diferentes posiciones para facilitar o abrir espacios que el bebé ocupa en ese momento. Todas estas posturas son las más habituales, en partos con libertad de movimiento, en función del plano en que se encuentre el bebé.

Tipos de Parto

Existen diferentes tipos de parto, cada uno con sus propias características y enfoques:

  • Parto Natural: Es un parto asistido por personal sanitario que se produce por vía vaginal sin precisar medicamentos, instrumentos o cirugía.
  • Parto en el Agua o Hidroparto: Es una variante del parto natural. Su práctica comenzó en la década de los sesenta y es una alternativa en embarazos que transcurren sin problemas.
  • Parto Ecológico o Humanizado: Comparte la filosofía del parto natural y pretende eliminar algunos de sus inconvenientes. Evita cualquier intervención innecesaria, pero somete al feto a un estricto control mediante monitorización y siguiendo escrupulosamente las normas de asepsia.
  • Parto Médico o Intervenido: Actualmente el control continuo del feto, el manejo prudente del trabajo de parto y la anestesia epidural constituyen las bases del parto médico.
  • Parto Inducido: Parto vaginal con anestesia. Hay mujeres que tienen claro que no quieren sentir dolor durante el parto y piden de antemano que se les anestesie. No obstante, aunque no se haya solicitado anestesia, la mayoría de los hospitales ofrecen la posibilidad de utilizarla en cualquier momento.

Es fundamental recordar que cada parto es único y que la elección del tipo de parto debe ser una decisión informada y consensuada entre la madre y su equipo médico.

La Importancia de la Osteopatía Pediátrica

La osteopatía dedicada al tratamiento de los bebés y niños permite, primero, recuperar rápidamente de sus dolencias y disfunciones a nuestros pacientes y, segundo, evitar con ello las secuelas inevitables que podrían marcar su equilibrio y posterior desarrollo.

Nuestro tratamiento consiste en técnicas manuales craneales muy suaves que actúan sobre la elasticidad y plasticidad craneal. La osteopatía pediátrica utiliza técnicas manuales dulces, apacibles y tremendamente respetuosas, obteniendo cambios profundos dentro del cuerpo del bebé o niño. Utiliza procedimientos hacia un nuevo equilibrio no invasivo pero sumamente eficaces.

Por lo tanto, nuestro consejo consiste en hacer una revisión de osteopatía después del nacimiento de un bebé, con el fin de estudiar estos posibles problemas y liberarlos para un mejor bienestar y desarrollo.

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