Antonio Garamendi Lecanda, nacido en Getxo, Vizcaya, en 1958, es una figura destacada en el mundo empresarial español. Su trayectoria, desde sus raíces vascas hasta la presidencia de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE), es un ejemplo de dedicación y liderazgo. Este artículo explora su vida, su familia y su impacto en el ámbito empresarial.
Garamendi junto a la ministra Yolanda Díaz y los líderes de UGT y CCOO. GTRES
Orígenes y Formación
Proveniente de una familia con una larga tradición empresarial, Garamendi es un vasco en el mejor sentido de la palabra. Su padre, Rafael, presidió la naviera Marítima del Nervión, mientras que su abuelo y bisabuelo fueron arquitectos que construyeron las grandes mansiones de los industriales y empresarios vascos en Vizcaya y Neguri. Aunque estudió Derecho en la Universidad de Deusto, su formación empresarial se nutrió de cuatro generaciones de experiencia familiar.
Desde muy joven, Garamendi ha estado involucrado en diversos ámbitos empresariales: negocios familiares, proyectos propios como pequeñas y medianas empresas, y su participación en consejos de administración de grandes empresas como Red Eléctrica Española, Bankoa, La Equitativa y Tubos Reunidos. Sin embargo, su notoriedad se consolidó a través de su representación en organizaciones empresariales.
Trayectoria Profesional
Garamendi inició su carrera fundando la Asociación Jóvenes Empresarios del País Vasco. En 2018, alcanzó la presidencia de la CEOE, cargo que revalidó con una aplastante mayoría (83%) frente a la candidata catalana Virginia Guinda (13.5%).
El escribidor se atrevería decir que hay dos Garamendis. Uno, el bilbaíno clásico y, otro, el del aprendizaje madrileño que comenzó cuando estuvo presidiendo la Cepyme y ahora como patrón de patrones.
Como en lo de las funciones empresariales representativas, empezó desde muy temprana edad, Antonio Garamendi tuvo ocasión de conocer in situ la fundación de la CEOE que levantaron Ferrer Salat y José María Cuevas. "A Ferret Salat no le conocí, pero guardo un gran recuerdo de ambos; me enseñaron mucho y aprendí mucho de ellos. Y de aquellos dirigentes empresariales de entonces que siempre me animaron cuando yo trabajaba en el País Vasco, sin olvidar al ex ministro Carlos Pérez de Bricio, al banquero (Banesto) José María Aguirregonzalo; Arturo Gil y al presidente de los empresarios vascos José María Vizcaino. De hecho, aun sin conocer personalmente a Ferrer Salat durante mi primer mandato en CEOE puso su nombre a una de las salas de la sede central en Madrid."
"Al final, CEOE, más allá de los sambenitos que algunos nos quieran colgar, no es otra cosa que una herramienta cuya función primordial es sumar positivamente a la sociedad española. Estamos en la sociedad actual de España y somos parte sustancial de la misma; resulta lógico de todo punto que deseamos que se nos reconozca porque en estos años tan difíciles hemos aportado mucho a que esto no se caiga".
Su Agenda
"Mi agenda del día a día es un tanto anárquica, brutal. Los días laborables mi cuartel general está en Madrid, obviamente. Los fines de semana -no todos- procuro ir a Getxo a estar con mi mujer y el resto de la familia. .Es una agenda brutal. La pasada semana estuve en París, en Canarias y en Córdoba. Recientemente estuve con el Papa. A veces es difícil situarse donde te encuentras exactamente", asegura a LOC desde su despacho presidencial de la CEOE, decorado con fotos del Rey Felipe (Garamendi es un habitual de sus viajes de Estado), el Papa y su nieta Mariana. También hay fotos de diferentes escenas con jefes de Estado y mandatarios extranjeros.
Quizá, sin pretenderlo a Garamendi se le nota el poso jesuítico de sus años de formación académica, religiosa y personal.
"¿El Papa Bergoglio? Dicen que no es muy partidario de los empresarios", le comento.
"No saqué esa conclusión precisamente. Dio apoyo a los jóvenes empresarios desde la perspectiva social de la Iglesia. Es compatible el humanismo cristiano y la competitividad. Insistió mucho en el diálogo social, en la preservación del medioambiente... Admiro mucho al Papa Juan Pablo II, que cambió el mundo, casi tanto como al Rey Felipe. Admiración y respeto. El Rey Felipe hace un trabajo magnífico, fundamental en el exterior. Creo representar fielmente la lealtad a la Corona de la totalidad del empresariado español. Siempre está ahí. ¡Es un personaje fantástico que cumple su rol institucional de manera extraordinaria!", sostiene
El presidente Garamendi es la tercera pata que la mayor parte de los mandatarios extranjeros que visitan España tiene como referencia y a los que recibe en el gran caserón de la madrileña calle de Diego de León, sede de la CEOE, desde el colombiano Gustavo Petro al brasileño Lula. "No importa el credo político si en juego hay intereses de las empresas españolas", confiesa.
Antonio Garamendi, como tantos otros, vivió aquello -que no sólo fueron tiros y bombas, sino también acoso y exclusión social, el miedo, la angustia y todo lo que conlleva una actitud totalitaria y liberticida amparada en el miedo
La Familia Garamendi
Antonio Garamendi está casado con María Acha Satrústegui, tía de la modelo Laura Vecino, esposa de Rafael Medina y nuera de Naty Abascal. Tienen tres hijos: Antonio, Gonzalo e Iñigo.
Foro Next IBS - Antonio Garamendi (Resumen)
- Antonio Garamendi Acha: Músico profesional y compositor de bandas sonoras para películas y productos audiovisuales. Está casado con la productora cinematográfica Isabel Delclaux Calvo-Sotelo y es autor de la banda sonora del filme El Comensal. De este matrimonio nació Mariana, la única nieta del presidente de la CEOE.
- Gonzalo Garamendi Acha: Especialista en Derecho Fiscal y Tributario que trabaja en una gran multinacional.
- Iñigo Garamendi Acha: Siguió los pasos de sus ancestros, montando y dirigiendo sus propias empresas, trabajando para sí mismo y para la empresa familiar.
"Mis hijos, tanto en lo profesional como en lo personal, saben que no pueden perder sus referencias vitales, aunque me siguen lo razonable. Provienen de una saga con cuatro generaciones de empresarios, y también los de su madre", asegura. Y presume (como buen bilbaíno) de que nunca ha cotizado en el régimen general de la Seguridad Social; "Toda la vida sigo cotizando como autónomo, es decir, me pago yo mi Seguridad Social".
Una de sus obsesiones es no perder las referencias humanas, personales y geográficas. Es un vasco, de Neguri, orgulloso de serlo, que entronca directamente con su sentimiento español, "imprescindible, indefectible y necesario... faltaría más".
El presidente de la CEOE con el Rey en Zarzuela en 2018. GTRES
Aficiones y Pasiones
En sus aficiones, Garamendi se mantiene fiel al modelo del burgués acomodado del País Vasco. Le apasiona navegar y disfruta de los montes vizcaínos. La música es otra de sus grandes pasiones; toca el piano y formó parte de una banda de pop-rock llamada Bakeder en sus años jóvenes.
La filósofos del Renacimiento dejaron escrito que un ser humano no es cabal hasta que no es capaz de demostrar en los fogones sus habilidades. A Garamendi le gusta la buena mesa y si dispone de tiempo está presto a demostrar que podría haberse ganado bien la vida como aquellos paisanos vascos que se han convertido en celebrities millonarias a base de guisos y recetas como Arguiñano, Arzak y tantos otros.
Las pochas con caza son alguna de sus especialidades, pasando por todo tipo de pescados al horno o la sal. "Cocinar, cocinar... cocino todo tipo de especialidades", subraya orondo sobre una tradición que también entronca con la herencia familiar. ¿Quién dijo que los fogones son cosa exclusiva de mujeres?
Legado y Reconocimiento
Su presidente ha alcanzado una notoriedad del que sus precursores al frente de la patronal carecían, hasta le piden selfies por la calle, cosa que podría parecer rara en un representante empresarial. En este sentido, Garamendi tiene la tesis de que es "fundamental que la sociedad y los españoles en su conjunto nos vean como personas normales, que nos la jugamos también por ellos y por su bienestar. Si no hay empresa, no hay empleo y sin empleo, no hay nada", sostiene.
Admirador de Rafa Nadal ("un ejemplo para todos y en todo, es una figura irrepetible"), Antonio se levanta a las 7,30 de la mañana, su director de comunicación le informa de cómo viene la prensa mientras se toma el primer café y contesta a las llamadas urgentes. Duerme una media de 5 horas y suele cambiar impresiones en temas clave con sus empresarios top, donde figuran Amancio Ortega, Juan Roig, el murciano Fuertes (El Pozo), Escarrer, Barceló, Hidalgo y un largo etcétera. "Son empresarios de raza, como tantos otros. No hay más secreto que el trabajo, la humildad, el esfuerzo, asumir riesgos y la determinación a la hora de alcanzar los objetivos.
Entiende el presidente que el "milagro de España es tener estos empresarios que han coadyuvado a dar la vuelta a una situación difícil y colocar al país en el lugar que le corresponde en el mundo empresarial europeo y mundial".
Su primer mandato al frente de CEOE no ha sido fácil. "Hubo que aprender de la pandemia (teletrabajo, algo novedoso), pero nos reforzamos como "empresa", hoy tenemos 55 organizaciones integradas más y más presencia en la sociedad. Ahora viene otro periodo complicado, nuevo, repleto de incertidumbres y posiblemente choques. Mi legado tiene que reflejar la modernización de la CEOE, intentamos cambiarlo todo, incluida la presencia de la mujer (50% en las direcciones y 65% en la plantilla), dar respuesta a las demandas de los tiempos, valores como la transparencia y la participación de los asociados desde la base", señala.
Años de Plomo
En el recuerdo del patrón de patrones no se han borrado aquellos años terribles del terrorismo etarra en su tierra natal (45 empresarios fueron asesinados por los comandos de ETA). "Con 10 años viví aquella inmensa tragedia; ahora estamos mejor pero no deberíamos olvidar; los poderes del Estado y la sociedad en su conjunto debe poner a las víctimas en el lugar que reclaman. Hubo muchos asesinatos, sí, pero también muchísimas personas que tuvieron que exiliarse de su propia tierra y muchos empresarios que tuvieron que iniciar sus proyectos en lugares diferentes a los suyos", recuerda.
Antonio Garamendi, como tantos otros, vivió aquello -que no sólo fueron tiros y bombas, sino también acoso y exclusión social, el miedo, la angustia y todo lo que conlleva una actitud totalitaria y liberticida amparada en el miedo- que perseguía a los empleadores, incluso a profesionales reputados que el poder institucional vasco ha tardado en reconocer cuatro décadas. ¿Cómo pudo ocurrir algo así en una sociedad opulenta como era la vasca? "Es un problema muy complejo cuyos principales interrogantes tendrá que responder la propia Historia. Sin duda, fue algo terrible, que no hay que olvidar para no repetir. Los empresarios antes y ahora creo que estuvieron mayoritariamente del lado bueno de la Historia y sufrieron como pocos aquella barbarie", concluye.
