El primer baño puede ser una experiencia maravillosa tanto para la madre como para el bebé. Sin embargo, es común sentirse un poco nervioso o tener dudas sobre cómo realizarlo correctamente. Tener la información necesaria es tan importante como confiar en ti para cuidar a tu bebé de la mejor manera posible.
Cuándo bañar al recién nacido por primera vez
La pauta que da la OMS para bañar al bebé por primera vez es esperar hasta que pasen 24 horas de su nacimiento. Esta indicación no debe preocuparnos como padres, ya que lo esperable es que este primer baño sea realizado por una enfermera de neonatología. Tras el parto, si no hay ninguna complicación, la madre y el bebé pasan 48 horas en el hospital en el caso de partos vaginales sin incidencias.
Si es necesario realizar una cesárea, son 72 horas lo que hay que esperar para ir a casa. Por lo tanto, el primer baño tiene lugar en el hospital mientras la madre se está recuperando del parto.
Cada unidad neonatal tiene sus propios protocolos, así que dependerá del hospital en el que nazca el bebé cuándo se le bañe. Eso sí, la tendencia general es retrasar el momento del primer baño, acercándose a esas 24 horas que marca la OMS. Aunque esto es algo reciente, ya que hace no tanto se podía llegar a bañar al recién nacido pocas horas después de su llegada al mundo.
La Organización Mundial de la Salud ha decidido retrasar el primer baño hasta que pasen 24 horas por motivos tan importantes como estos:
- Al nacer, la piel del bebé esta cubierta por el vernix caseoso, una substancia muy beneficiosa que le ofrece hidratación.
- Sobre todo, tiene una función antibacteriana que protege al bebé de infecciones habituales en los recién nacidos, como la piodermitis.
- Por otro lado, las primeras horas de vida del bebé son importantes a la hora de crear un vínculo con su madre gracias al piel con piel, que refuerza el apego sano entre ambos.
- Además, ese tiempo es esencial para establecer la lactancia materna y para que el bebé se alimente con el nutritivo calostro.
El bebé nace cubierto de una substancia que protege su piel.
Preparativos para el baño
Se debe procurar que la habitación no esté fría, porque el bebé aún no regula bien su temperatura corporal. “Ha de realizarse en una estancia que esté a una temperatura entre 20 y 25ºC y el agua ha de estar entre 34 y 37ºC”, afirma Carolina González-González.
Antes de desvestir al bebé, ten a mano todo lo necesario:
- La bañera con el agua lista.
- La toalla extendida.
- El pañal limpio.
- La ropa.
- El gel (si lo usas).
- La esponja.
Frecuencia y duración del baño
El baño no tiene por qué ser diario, basta con realizarlo con una frecuencia de 2 o 3 veces a la semana. El baño debe ser breve, menor de cinco minutos.
No existe una frecuencia obligatoria para el baño. Las recomendaciones varían desde bañarlo todos los días hasta hacerlo solo dos veces por semana. Lo más importante es observar qué funciona mejor para tu hijo.
De hecho, hay pediatras que señalan que los baños diarios pueden provocar sequedad en la piel del bebé, ya que es muy fina y delicada. La única zona que debe limpiarse a diario es la del pañal.
Cuando introduces el baño en bañera, puede ser un momento breve para limpiar o convertirse en un rato de relajación y juegos, dependiendo de la edad del bebé.
CÓMO y Cuándo BAÑAR A UN bebé RECIÉN NACIDO 🌊 (paso a paso) El primer baño del bebé
Cómo bañar al bebé paso a paso
Hasta que cae el cordón umbilical, los baños del recién nacido son delicados y sin inmersión en agua. Se realiza con una esponja humedecida en agua a la que añadimos un poco de jabón para bebés, junto a un barreñito o palangana para ir aclarando la esponja y poder retirar el jabón del cuerpo. Se recomienda que el agua esté a 37ºC y la habitación tenga una temperatura de entre 20 y 25ºC. Pon al bebé sobre una toalla, pasa con suavidad la esponja por todo el cuerpo y sécalo con un toalla. Hazlo sin frotar y prestando atención a los pliegues de la piel, para que no queden restos de humedad. Para meterlo en la bañera hay que esperar a que se le caiga el cordón umbilical.
- Desviste al bebé con calma: Háblale, mírale a los ojos, dile lo que vas a hacer.
- Introduce al bebé en el agua: Cuando tengas todo listo y el agua a la temperatura correcta, introduce al bebé de forma lenta y suave. Sostén siempre su cabeza y cuello con una mano mientras usas la otra para guiar su cuerpo.
- Lava al bebé con suavidad: Comienza por limpiar la carita del bebé con una toalla suave o un algodón húmedo. Luego, procede a lavar el cuerpo con movimientos suaves, comenzando por las áreas que más se ensucian, como los pliegues del cuello, las axilas y la zona del pañal. Es importante no frotar la piel del bebé con fuerza; en su lugar, utiliza movimientos suaves y circulares. Cuando llegues a la cabeza, puedes usar un champú suave para bebés.
- Saca al bebé y sécale bien: Saca al bebé con cuidado, manteniendo siempre la cabeza apoyada, y envuélvelo enseguida en la toalla o capa de baño. Seca con toques suaves, sin frotar. Pon especial atención en los pliegues (cuello, ingles, axilas) y en la zona del cordón si aún no se ha caído.
- Vístelo con calma: Después, coloca el pañal limpio y vístelo con calma.
Cuidado del cordón umbilical
Uno de los aspectos más delicados y que más preocupan es la limpieza del cordón umbilical. Procura que no se humedezca durante los baños de esponja, porque se puede retrasar el secado (y caída), además de favorecer el riesgo de infección.
Aunque siempre se aconseja mantenerlo seco, el cordón puede mojarse sin problema durante la limpieza. De hecho, es fundamental mantenerlo limpio para evitar infecciones.
El cordón puede tardar unos diez días en caerse, y mientras tanto deberá limpiarse a diario según las indicaciones del médico, matrona o enfermera neonatal.
Pasado el tiempo recomendado para el pinzamiento tardío del cordón umbilical, se recomienda el clampaje con una pinza de cierre sin apertura o con dos ligaduras, para después cortarlo con un instrumento estéril.
Otros cuidados importantes
- Mocosidad: Los bebés suelen tener mucha mucosidad. No están resfriados, simplemente se debe a que sus vías respiratorias son más estrechas y se taponan con facilidad.
- Legañas: Los bebés tienen muchas legañas y es muy frecuente que se despierten con los ojos pegados, completamente sellados por ellas. No es nada importante, pero se deben retirar con mucho cuidado. Y sobre todo nunca intentar abrírselos en seco. Lava su carita con gasas humedecidas en suero fisiológico, utilizando una para cada ojo.
- Piel: En los primeros días no es necesario echarle cremas. Si el bebé tiene la piel muy seca o presenta irritaciones, puedes aplicar una crema o aceite hidratante para bebés.
Tabla de temperaturas recomendadas
| Aspecto | Temperatura |
|---|---|
| Habitación | 20-25ºC |
| Agua | 34-37ºC |
Conclusión
En resumen, el baño del bebé es mucho más que una tarea higiénica; es una oportunidad para conectar con él, calmarlo y proporcionarle un ambiente relajante. Siguiendo estos consejos, puedes asegurarte de que el baño sea seguro, cómodo y placentero para tu pequeño. Recuerda que cada bebé es único, por lo que es importante observar sus señales y ajustar el baño según sus necesidades.
