La historia de Antonio Menéndez Mories, alias "El Niño", es un relato que entrelaza violencia en el fútbol, ideología neonazi y presuntas redes de narcotráfico. Desde sus inicios como líder de grupos ultras hasta su reciente implicación en una operación contra el narcotráfico, la vida de "El Niño Skin" ha estado marcada por la controversia y los encontronazos con la justicia.
Antonio Menéndez Mories, alias El Niño Skin, en una imagen de archivo.
De las Gradas al Crimen Organizado
“Soy del Atlético, me gusta el Madrid y piso las gradas del Bernabéu". Así, sin ningún tipo de filtro, se presentaba en redes sociales Antonio Menéndez Mories. Un peligroso neonazi madrileño, aficionado del Atlético de Madrid, que acabó dando un golpe de estado entre los radicales del Real Madrid.
Menéndez, cuyo círculo cercano lo conforman su hermano Enrique, Daniel Fernández Amor, El Cani, y Javier Oviedo, apodado El Bombero, no tiene nada de niño. Roza los 40 años, luce un cuerpo hipermusculado, lleno de tatuajes de ideología fascista y acumula decenas de antecedentes desde hace una década, cuando se colocó al frente de los hinchas más violentos del Real Madrid, los Ultrasur.
Ultras Sur, la hinchada radical más antigua de España, estaba comandada desde su fundación por José Luis Ochaíta y A. C. Pero una facción llamada Outlaw se rebeló contra los históricos dirigentes. El cabecilla de la revuelta fue Menéndez, pero le acompañaba su guardia pretoriana: el Bombero o el Cani. Lo curioso es que Menéndez no es aficionado al fútbol. Lo aborrece, como había aclarado en sus redes sociales antes de ser cerradas. Había formado parte del Frente Atlético, pero acabó siendo una de las figuras más conocidas de la facción que tomó el poder de la hinchada radical del Real Madrid.
Fue la época en la que el club expulsó a los radicales del estadio porque había perdido el control de estos grupos. En aquella época los más jóvenes se enfrentaron a los veteranos de los Ultrasur por el control de la organización. Curiosamente, Menéndez había sido seguidor del Atlético de Madrid antes de pertenecer a los radicales del Real Madrid. “Él no era de esos que iba al campo a partirse la cara a cada partido, aparecía por el Bernabéu cuando había citas importantes. Tenía otro estatus, es muy respetado en los grupos nazis”, explica una fuente policial. Un conflicto que, junto a la decisión de Florentino Pérez de echar a los ultras del estadio, supuso el (aparente) fin de Ultras Sur.
Primeros Delitos y Acusaciones
El nombre de Antonio Menéndez Mories sale a la palestra en los medios por primera vez el 9 de noviembre de 2013. Para entonces, él ya tenía antecedentes por apuñalamiento o posesión ilegal de armas. 'Niño Skin' había abandonado la hinchada del Atlético de Madrid y se había pasado a la del Real Madrid para intentar derrocar a los históricos dirigentes, A. C.
El equipo blanco jugaba ese día en su estadio contra la Real Sociedad. Este grupo de rebeldes, ya bajo el nombre de su nueva facción "Outlaw Madriz" se metió en el bar Drakkar (sede de los Ultras Sur, situada en la calle Marceliano Santamaría) y la emprendió a golpes contra todo lo que se movía. Una brutal pelea que fue el principio del fin de Ultras Sur. El histórico Ochaíta dejó el grupo que él mismo había fundado y montó una nueva facción llamada Veteranos, otro grupo ultra con mucho menos poder en el estadio. A. C. también se echó a un lado. Ya había tenido incidentes con ellos previamente, en el funeral de la mujer de un ultra donde se encontraron miembros de ambas facciones enfrentadas.
Menéndez fue detenido en febrero de 2015. Tenía entonces 28 reseñas policiales y se le imputaban infinidad de cargos: robo con fuerza, quebrantamiento de condena, extorsión, delito contra la salud pública y usurpación de funciones. Se hacían pasar por guardias civiles para asaltar a sus víctimas. 'Niño Skin' también tiene dos reseñas policiales por homicidio doloso. El último, en marzo de 2013 en en Vigo (Pontevedra) por la Policía Nacional, por haber asestado varias puñaladas a unos jóvenes con una navaja de 8 cms a la salida de un bar. El primero, mucho más antiguo, en mayo de 2003 por la Guardia Civil, por un doble homicidio en Madrid. Sus compinches en casi todas sus andanzas eran los otros nuevos miembros de Ultras Sur.
Junto los dos últimos fue detenido en 2015 por una supuesta extorsión a un vecino de Vallecas en un Burger King. A él, le arrestaron en el aeropuerto de Madrid cuando volvía de hacerse operaciones de cirugía estética en Colombia. Le condujeron al hospital para unas curas y de ahí a Soto del Real. Ese mismo año, aceptó una condena de dos años de prisión y 10.000 euros de compensación por apuñalar a un hombre en Vigo con una navaja de ocho centímetros. A Menéndez no le gustó que la víctima se dirigiera a las amigas con las que había salido de marcha por la ciudad gallega y le espetó “mira lo que tengo” antes de clavársela y salir huyendo.
Menéndez fue detenido en 2015 por tráfico de anabolizantes y extorsión. Un tipo obsesionado con su físico, fue interceptado en el aeropuerto de Barajas cuando regresaba de Colombia de someterse a una operación de cirugía estética. En 2017, con Ultras Sur fuera del panorama futbolístico, volvió a aparecer el nombre de Menéndez en los medios: él y otros miembros de la hinchada radical del Madrid habrían protagonizado, presuntamente, una multitudinaria pelea en la puerta del Bar Zurich de la Plaza Cataluña (Barcelona) tras una de las muchas manifestaciones que se desarrollaron en la capital catalana esos días por temas políticos.
Implicación en el Narcotráfico
Antonio Menéndez Mories ha estado implicado en la denominada 'Operación Aguila-Frazen'. Una golpe contra el narcotráfico completado por la Benemérita y la UCO. Cuenta la Guardia Civil que lo que han desmantelado un entramado delincuencial especializado en tráfico de drogas y blanqueo de capitales. En total eran cuatro organizaciones delictivas "perfectamente estructuradas" que funcionaban de manera independiente y que se encargaban de distribuir cocaína en Madrid, Bilbao, Valladolid, Toledo, Zaragoza y Salamanca. Han sido detenidas 27 personas. Es sólo el último episodio del amplio historial delictivo de Menéndez.
En mayo del año pasado fue detenido por una pelea entre Ultras Sur y los radicales del Celta de Vigo antes de un encuentro disputado por ambos equipos en la ciudad gallega. La Policía Nacional le acusó entonces de varios delitos de lesiones, uno de ellos agravado, y daños intencionados en un establecimiento de hostelería. Un año antes, en el verano de 2021, fue detenido en otra operación conjunta de Guardia Civil y Policía Nacional contra el tráfico de drogas. En aquella operación, llamada Águila-Frazen, se descubrió que lideraba una organización que distribuía en España grandes volúmenes de cocaína. El caso se instruye desde entonces en la Audiencia Nacional.
Los agentes que le vigilan de cerca también cuentan que sus viajes a México son “frecuentes”. Justo antes del inicio del estado de alarma, en una fiesta que se realizó en Ifema, fue arrestado por protagonizar una reyerta y agredir a los vigilantes de seguridad. Siempre acompañado de su círculo más cercano, todos de aspecto anabolizado y misma ideología. Y durante la pandemia tampoco ha estado relajado. Ha sido identificado en varias ocasiones en fiestas ilegales, una de ellas en mayo de 2020 en Vallecas, en la que encontraron a medio centenar de personas. La policía sospecha que él era uno de los promotores de las mismas. No se pierde una, también fue uno de los que se dedicó a tirar sillazos el día de la Hispanidad de 2017 en Barcelona en unos brutales disturbios protagonizados por grupos radicales y la policía le identificó en el homenaje a la División Azul en febrero de 2020 que está en el punto de mira de la Fiscalía de Madrid por un posible delito de odio.
La Guardia Civil y la Policía Nacional registraron este martes una mansión de La Finca relacionada con el presunto cabecilla de una organización criminal dedicada al tráfico de estupefacientes. Las actuaciones se enmarcaron en un dispositivo conjunto bautizado con el nombre de operación Walnut que se ha saldado por ahora con la detención de casi una decena de implicados, según han confirmado a El Confidencial fuentes próximas al caso.
La vivienda registrada pertenece a Antonio Menéndez, más conocido con el alias de Niño Skin, un histórico delincuente con numerosos antecedentes por violencia en el fútbol y tráfico de drogas. Agentes de la Guardia Civil y la Policía Nacional lo acusan ahora de forma parte de una trama dedicada a mover grandes cantidades de cocaína y que contaba con ramificaciones internacionales. Entre los detenidos hay individuos procedentes de diferentes países. El dispositivo fue dirigido por un juzgado de la provincia de Valencia, responsable del procedimiento. Aunque el grueso de las actuaciones se desarrolló en la Comunidad Valenciana, también se efectuaron registros en la Comunidad de Madrid, como el que se desarrolló en La Finca.
Operación policial relacionada con Antonio Menéndez Mories.
La Guardia Civil sostiene que los cuatro grupos que conformaban a organización -bautizados por los agentes como Unai, Automotive, Barrientos y Skin- se dedicaban al blanqueo de capitales a través de la compra venta de automóviles de alta gama y distribuían grandes cantidades de cocaína en Madrid, Toledo, Salamanca, León, Valladolid, Asturias, Vizcaya, Cantabria, Zaragoza y Burgos. Los agentes han solicitado al juez Pedraz, el bloqueo de 203 cuentas bancarias con más de 750.000 euros, 43 inmuebles en España y se han bloqueado 121 vehículos.
El Laberinto Judicial
En este útimo caso de narcotráfico, el magistrado ha considerado su arraigo y su su entrega voluntaria para ponerle en libertad. Fuentes cercanas a Menéndez señalan que “no hay nada” contra él y que solo existen algunas conexiones entre El Niño y otros miembros de la organización.
Sin embargo, casi siempre consigue salir indemne de todos estos encontronazos con la autoridad. La defensa de Menéndez pedirá que se desestimen las acusaciones contra su defendido y, en el caso de que no suceda, su absolución. Pase lo que pase, El Niño ha sumado una nueva cita ante la justicia, aunque esta vez ha sido de forma voluntaria.
Más de media tonelada de cocaína, neonazis, ultras del fútbol, antiguos butroneros, guardias civiles corruptos, montones de denuncias (archivadas) contra los investigadores, colecciones de Rolex y Hublot, millones y millones blanqueados a través de decenas de viviendas… En pleno estado de alarma por el ... Covid. Una de las tramas más alambicadas del narcotráfico y lavado de dinero de los últimos años ya cuenta con 43 procesados, según el auto firmado por el magistrado del Juzgado Central de Instrucción número 5 de la Audiencia Nacional, Santiago Pedraz, al que ha tenido acceso ABC.
El futuro judicial de uno de los presuntos clanes de la droga más importantes de España podría depender del supuesto amor (en realidad inexistente) entre un hombre y una mujer. Ella, la matahari de este relato, el «cebo» según la Guardia Civil, formaría parte, siquiera tangencialmente, de la banda. Él es el principal adversario del grupo criminal desde las filas de los buenos: el jefe de los investigadores. Su grupo de la Guardia Civil, el de Delitos Económicos en Policía Judicial, ha detenido un año antes a la banda del llamado Niño Skin por orden de la Audiencia Nacional: 33 engrilletados, 36 inmuebles bloqueados por valor de 11 millones de euros, 76 vehículos incautados, 239 kilos de coca aprehendidos...
Bravo y su grupo siguen en ese tiempo tirando del hilo, del que salen por ejemplo Borja Villacís, hermano de Begoña, hasta junio pasado vicealcaldesa de Madrid, y Juan Manuel Bajo, ambos hoy imputados judicialmente.
La historia, cinematográfica pero real, y asentada en unas grabaciones de ella a él que podrían dinamitar las causas judiciales en curso, es un juego de espejos que deja las ficciones de Netflix en partidas de parchís, y en el que nada es lo que parece.
Bravo había descubierto, desde los primeros contactos de C. con él, cómo el 23 de septiembre de 2021, apenas unos meses antes de ese primer anzuelo telefónico, la mujer había estado alojada en el Holiday Inn Express de Rivas Vaciamadrid a la vez que Juan Manuel Bajo, uno de los presuntos capos de la mafia del narcotráfico que Bravo, a día de hoy, sigue investigando.
Bajo es un viejo conocido de las fuerzas del orden, tras años de vinculación con los grupos ultra en torno al Real Madrid, donde habría conocido tanto a Borja Villacís como a Antonio Menéndez, el Niño Skin, quien pasó de integrar el Frente Atlético a dar un golpe de estado en Ultras Sur, echando de la cúpula al tradicional Ochaíta -antes de, según el Instituto Armado, comenzar a acercarse al narcotráfico-.
El brigada, en todo caso, cuenta con el completo apoyo de la jerarquía, y de las pruebas: él mismo, antes de cualquiera de las citas con C., trackeó cómo desde una tarjeta de Juan Miguel Bajo se había pedido en otra ocasión comida para la vivienda de C. Mientras, las defensas de los presuntos narcos no dejan de pivotar sobre las dudas en torno a la ejecutoria del brigada para intentar poner en jaque todas sus investigaciones sobre narcotráfico y blanqueo.
Enfrente, alega la Guardia Civil para que el episodio no tenga consecuencias para Bravo, la organización del Niño Skin, que según los agentes «controla a gran parte de los movimientos ultras del fútbol por medio de la organización Outlaw», y arrastra «decenas» de imputaciones por extorsiones, estafas, tráfico de drogas, vuelcos de estupefacientes e incluso homicidio.
Todo pendiente de una causa de enamoramiento e infiltración recíproca -o bien Bravo en la banda de narcos, o bien C. en el corazón de la Guardia Civil- que se instruye, tras enviarla allí Pedraz, en un juzgado de Plaza de Castilla, y donde unos y otros deberán defenderse.
