Miguel Bosé: El Significado Detrás de la Letra de "Nena" y Otros Éxitos

Este viernes salió a la luz Historia secreta de mis mejores canciones (Espasa), el nuevo libro de Miguel Bosé en el que el cantante desvela lo que había detrás de algunos de sus títulos más conocidos o con más éxito. Desde su primer gran éxito, Linda (escrito por Facchinetti, Negrini, y Escolar, y traducido del italiano original), allá por en 1977, pasando por Bandido o Los chicos no lloran, a Bajo el signo de Caín y otros muchos.

Además de la letra de cada tema, el artista explica por qué y cómo le llegó la inspiración. Las composiciones de Bosé son la historia de sus amores, de sus diferentes opciones sexuales a lo largo del tiempo.

Miguel Bosé en 2016.

Amores y Pasiones en las Canciones de Miguel Bosé

En la canción Lento cuenta una pasión con una mujer escultural: "Cuando la escribí estaba teniendo una aventura amorosa con una mujer de insoportable belleza, misma edad, tal vez algo mayor, dueña de un cuerpo de proporciones insultantes. Una diosa dorada amazónica. Nunca estuve enamorado de ella, lo juro, pero sí garantizo haber estado encoñado. Nunca más exacta fue la expresión.

En Nena describe otro amor tórrido con una costarricense: "Aquel amor, hecho de corazón y carne, de promesas y mentiras, y de caprichos, duró algunos años. En Amapola, Bosé habla abiertamente de la heroína, el opio y la morfina, de la esclavitud que provoca. "La droga lo es todo para su adicto", advierte el cantante.

En No encuentro un momento para olvidar, dedica su letra a una pasión renunciada con otro hombre, "que mientras duró, fue una de las más inolvidables que jamás tuve", relata. "Pocos fueron los días que pasamos fuera de aquella cama, no había tregua, no hubo descanso, nos respirábamos el aire el uno al otro.

El último texto de estas sorprendentes confesiones íntimas, referido a la canción Estaré, lo dedica Miguel Bosé a sus hijos Tadeo y Diego: "En el instante en que recibes un hijo se abre frente a ti un jardín de emociones totalmente nuevo. A partir de ese momento estás dispuesto a todo. A matar y a morir. Un hijo es esa nueva parte de ti que nunca pensaste se fuese a partir. Y cuando crezca dará igual que te niegue: lleva tus manos plasmadas en las suyas, que te mienta o se mienta", reflexiona Bosé.

Estaré, dice, "es un legado, un pacto, un testamento", confiesa. "Es el mapa del tesoro, es el amor de un padre por sus hijos. Gracias la vida.

En Historia secreta de mis mejores canciones, Bosé descifra la intención de sus letras y muestra fotografías inéditas y portadas de sus discos, a la vez que invita a escuchar sus canciones a través de códigos QR para acompañar la lectura.

"Me temo que este libro va a romper muchas ilusiones. También historias arraigadas desde hace tiempo. Lo siento. No es mi intención ni la de este recopilatorio. "Si se rompen sueños o caéis en decepción, no me echéis la culpa. Hubieseis podido perfectamente saltar la página y quedaros como estabais", ha advertido también.

Si en Nena le hizo un regalo a Giannina Facio (67), el tema Amiga está consagrado a Cecilia, una de las mejores voces españolas fallecida en accidente automovilístico el 2 de agosto de 1976.

Los accidentes automovilísticos pueden tener consecuencias fatales.

Para él, la canción más profunda y sentida que ha compuesto fue Amiga ya que estaba inspirada en la mirada, la dulzura y la inteligencia de Cecilia. Cierto es que Gómez-Escobar la escribió para intentar consolarse, sin ninguna ambición comercial, hasta que Miguel Bosé le pidió que se la cediera para cantarla ya que también estaba apenado por la muerte de Cecilia. A pesar de su juventud, ambos habían forjado una estrecha amistad.

Al hijo de Luis Miguel Dominguín le costó trabajo grabarla en el estudio. Hubo que parar varias veces porque no pudo reprimir las lágrimas. Cecilia tenía tanto futuro que se truncó sin comerlo ni beberlo cerca de Benavente (Zamora) cuando su coche se estrelló contra un carro de bueyes que no tenía puestas las luces traseras.

En el año 1986 Miguel Bosé lanzaba al mercado su octavo álbum, Salamandra. El artista conoció a esta costarricense en una comida en casa de Julio Iglesias, que en aquel momento era su mujer. Según contaba Bosé en su última visita a El Hormiguero, con la que promocionaba su nueva serie, el encuentro con ella fue de lo más surrealista: «Me deja en la terraza delante de la piscina y llega del otro lado una espectacular mujer, se mete en la piscina, nada, al salir dice ‘hola, ¿quién eres tú?’, ‘yo soy Miguel.

Después de la ruptura Miguel Bosé confesaba en el programa de Motos una noticia que algunos fans ya conocían. El fin de la década de los ochenta hizo que muchos artistas españoles replantearan sus carreras. Habían terminado unos años locos, festivos, a veces histriónicos, y los grandes del pop español deseaban mantenerse en primera fila con propuestas diferentes en el inicio de los años noventa.

Tal fue el caso de Miguel Bosé, que el 26 de marzo de 1990, hace treinta y cinco años, puso en circulación Los chicos no lloran, uno de sus mejores álbumes, tanto por las canciones que incluía como por el plantel de invitados.Tres años tardó Bosé en publicar este trabajo desde que viera la luz el anterior, XXX,en 1987.

En el paroxismo ochentero, el madrileño nacido en Panamá se había decantado por una etapa de sofisticación, la cual por un lado le brindaba un aire de posmodernidad acorde a la estética imperante aquellos días y, por otro, lo alejaba drástica y definitivamente de su primera etapa de ídolo de fans. Nada menos que seis discos había publicado en los ochenta, que contenían canciones clásicas como Amante bandido, Sevilla, Nena o Como un lobo.

Fue precisamente el tema Los chicos no lloran el que llegó al número uno de la lista oficial de LOS40 el 8 de septiembre de aquel año. Tenía ritmo de reggae, y su letra, cargada de significado, recuperaba una frase que, según el propio Bosé, hubo de escuchar muchas veces de niño (era un pequeño sensible y frágil), y ahora le daba la vuelta para enfocarla desde un punto de vista de adulto canalla.

Tan importantes como las canciones fueron en ese disco las colaboraciones, en un tiempo en que el hecho de que dos artistas se juntasen para cantar era infrecuente (o al menos no tan habitual como hoy). En Manos vacías invitó a cantar con él a Rafa Sánchez, de La Unión, consiguiendo entre ambos un gran éxito en sus respectivas trayectorias. Para Hojas secas llamó a Mikel Erentxun, mientras que Otro estaba escrita a medias por Bosé y Nacho García Vega, excomponente de Nacha Pop. Cierta camaradería generacional destilaban aquellas colaboraciones.

Aunque no hacía falta, Los chicos no lloran revitalizó la trayectoria de Bosé y logró el objetivo de hacer contar a su creador como importante figura de la música en la naciente década de los noventa. Obtuvo abundantes ventas en todo el mundo y dio lugar a una larga gira que más tarde se publicó como disco con tl título Directo 90.

Amor, sexo, el peso de una paternidad castrante, el antibelicismo y hasta la dieta ayurvédica han sido algunas de las grandes fuentes de inspiración en la carrera de Miguel Bosé, que en su último libro se plantea el reto de desnudar qué motivó algunos de sus más famosos temas.

Entre ellos se encuentra 'Morenamía', incluida en su álbum 'Sereno' (2001), "posiblemente la canción con más alta carga erótica" de su repertorio, sobre un tórrido encuentro con una "musa inspiradora con nombre y apellidos" cuya identidad no se aviene a desvelar.

En las páginas de su libro recién publicado 'Bosé. Historia secreta de mis canciones' (Espasa) sí descubre cuál era el papel que juega el "café" como motivo protagonista en esta canción "casi porno", un acrónimo -confiesa- de "C de coger, A de amar, F de follar y E de empalar".

Tal y como aparece en estas casi 400 páginas, el sexo ha sido motor recurrente de muchos de sus temas musicales, en los que a menudo ha abordado experiencias personales, como en el bolero 'Lento' o en 'Bambú', que habla de cómo alentó y consumó un ardiente encuentro sexual con una mujer casada y desconocida a solo unos metros de la habitación que ocupaba el marido de esta.

Esta temática, aunque desde una perspectiva ajena, es igualmente el centro de 'Salamandra', que compuso a partir de un relato autobiobráfico de Wilhelmine Schröder-Devrient que le pasó Luis García Berlanga y que habla de una cantante de ópera que bebe semen como bálsamo para su voz y que se entrega a prácticas masoquistas.

El sexo se entremezcla con los sentimientos en 'Nena', que según confiesa habla de la relación "tórrida" con una novia costarricense. No facilita más datos en esta obra, pero por unas declaraciones al diario Corriere Della Sera se trata de Giannina Facio, a la que se refirió ya entonces como el amor de su vida.

De hecho, en 'Historia secreta de mis mejores canciones' destaca que la protagonista de este tema marcó "la vara" con la que midió al resto de sus amantes. "Fueron los años más placenteros, más armoniosos de mi vida", escribe a continuación, antes de concluir con el siguiente mensaje: "Te hecho de menos, Nena... no te olvido".

Es una de las grandes revelaciones del libro, en el que pese a sus palabras iniciales -"Entrad en el maravilloso mundo de mis laberintos y desvelad lo que nadie sabe"- ofrece pocos detalles concretos de las musas de sus canciones, sobre todo mujeres en los episodios más felices o satisfactorios según se desprende en un recuento rápido de los 60 cortes analizados, desde 'Mi libertad' (1977) a 'Estaré' (2016).

No descubre por ejemplo a quién escribió la carta de 'Te amaré', tampoco 'Morir de amor', aunque en este caso sí acompaña el texto de una imagen junto a Nacho Duato. "No corrían buenos tiempos para mi corazón", dice del momento en el que abandona aquella historia de amor y juventud en Manhattan.

Sí confiesa que fue infiel al analizar 'No encuentro un momento pa olvidar', que "nace de la despedida forzosa de una historia de amor que empezó bastante antes que otra". "Solapé dos relaciones", reconoce antes de considerar que romper la primera, "la que tenía más derechos", fue "una mala decisión".

Emparejada con ella, casi al final, aborda los motivos de 'Libre ya de amores', en la que se refiere a la ruptura con Nacho Palau. No da nombres, pero las fechas no dejan lugar a dudas. "Cuenta con exactitud y mucha ironía la liberación que tuve el día que di por acabada la historia más larga de mi vida. Una alegría indescriptible", indica sobre las razones de este corte.

"No dejaba de dar vueltas a lo mucho que fue pospuesto, lo que pudrió mucho lo poco bonito que alcanzaba a recordar", añade al respecto, antes de pasar al último tema publicado, 'Estaré', que está dedicado a sus hijos Tadeo y Diego, "cuando descubres que (ellos) son tu verdadero amor".

En el libro aún caben algunas curiosidades más, como que 'Don Diablo' lo escribió para explicarle a su pequeña sobrina Bimba quién era el demonio y que en 'Super-Supermán' ya cantó sobre la homosexualidad. El artista, que acaba de ser operado de una hernia discal en México, no pudo acudir a Madrid a presentar su último libro, "Historia secreta de mis mejores canciones" (Ed. Espasa), pero igualmente nos ha ayudado a descodificar esas letras tan peculiares.

En todas ellas, indica Bosé, "mi intención es romper moldes, iniciar un nuevo estilo más moderno, audaz, espontáneo y desenfadado" y, sutilmente, recoger momentos muy significativos de su propia existencia.

Los Secretos de las Canciones Más Famosas de Bosé

Aquí desvelamos lo que ocultan las 13 canciones más míticas de Miguel Bosé, ¿cuál es tu favorita?

  • "Creo en ti": Escrita a sus 16 años cuando sufrió una hepatitis que le mantuvo en cama seis meses, "la canción se refiere a mi fuerza y mi voluntad para darle la vuelta a las cosas más terribles, y al sentimiento positivo", explica.
  • "El hijo del capitán Trueno": Es un intento de reconciliarse con su padre, Luis Miguel Dominguín, aquel hombre con el que sufrió tantos problemas y malentendidos.
  • "Don Diablo": A su sobrina del alma, Bimba, le compuso esta canción cuando, de niña, le tenía miedo al demonio.
  • "Nena": Esta canción tiene nombre y apellidos: Giannina Facio. Miguel conoció a esta actriz costarricense cuando era novia de Julio Iglesias -actualmente está casada con el director Ridley Scott- y vivió con ella un apasionado romance en un ático del hotel Diana de Milán. De ella, cuenta que "mi “nena” era una diva, sofisticada, sexy a morir, divertida como ninguna, astuta como las zorras, rápida como su látigo…".
  • "Morir de amor": En el libro, el artista no menciona a Ana Obregón, uno de sus amores de adolescente, pero sí que recuerda con especial cariño a Nacho Duato, aunque el título de la canción sea "Morir de amor", pues refleja su primer gran fracaso sentimental.
  • "Libre ya de amores": Aunque no nombra a Nacho Palau, el hombre con el que compartió casi 30 años de su vida, Bosé explica que "Libre ya de amores" cuenta "con exactitud y mucha ironía la liberación que tuve el día que di por acabada la historia más larga de mi vida… De inmediato, me sentí vivo de nuevo. El entusiasmo fue desbordante y la alegría devolvió los colores al entorno".
  • "Morena Mía": Para Miguel, ésta es "la canción con más alta carga erótica de mi repertorio. En varios momentos, roza lo porno. Tiene musa inspiradora con nombre, apellidos, dirección y número de teléfono, pero no desvelo sus datos porque hoy es una mujer casada, feliz y con hijos".
  • "No encuentro un momento para olvidar": Amor, desengaño, añoranza y memorias carnales marcan este tema que "nace de la despedida forzosa de una historia de amor que empezó bastante antes que otra. Me di cuenta de que mi corazón no podía estar comprometido en dos historias fuertes. Interrumpí la que comenzó primero. Hoy en día sé que fue una mala decisión".
  • "Cardio": "El tema anunciaba el gran proyecto de mi vida, la paternidad.
  • "Ayurvédico": Dieta vegetariana, infusiones de hierbas y especias, yoga, meditación… inspiran la letra de "Ayurvédico", según Miguel, un homenaje "a la Ayurveda, la ciencia y sabiduría de la vida, que cuida mente, cuerpo y espíritu".
  • "Mi libertad": En esta canción aparece el choque emocional que sintió al regresar a España desde Italia en la época postfranquista, y admite que "fue como una regresión en el tiempo. La libertad fue mi única amiga cuando era un inocente. Mi obsesión era recuperarla y romper con esa España rancia". En las estrofas de este tema también expresa dos de su pasiones de entonces: "Raquel Welch, mi diosa de caderas salvajes, y las mujeres que superaban la treintena". Para Miguel, "hacer todo aquello que estaba prohibido era nuestra libertad, nuestra meta y nuestra cruzada… Dejar atrás la historia de nuestros tarados padres y empezar a vivir la nuestra bajo nuestras reglas y condiciones".
  • "Horizonte de las estrellas": Esta canción habla sobre un suceso poco conocido de su vida, pues es un homenaje a su hermano Juan Lucas, fallecido a los 2 meses de edad. "Se fue sin avisar, se apagó en silencio, y escuché a alguien decir que dejaba esta tierra para convertirse en una estrella del firmamento", explica.
  • "Amapola, bésame": "Habla de los estragos que causan la heroína y sus derivados, el opio y la morfina. ¿Autobiografía o ficción?

Con el cantante recuperándose de una operación de hernia discal y, por tanto, con la promoción paralizada, ya está disponible «Bosé. Historia secreta de mis mejores canciones», un «alimento» para fans.

Ha entrado ya en las librerías Bosé. Historia secreta de mis mejores canciones (Espasa), el segundo volumen firmado por Miguel Bosé. El primero, El hijo del Capitán Trueno, una autobiografía parcial (desde su nacimiento hasta el momento de su primera aparición televisiva), funcionó como un tiro y se ha comercializado, incluso, en Italia, país de origen de su madre, la ya fallecida actriz Lucía Bosé. Es comprensible que eso haya animado al artista, y al sello que lo editó, a poner en el mercado una nueva pieza, la cual ofrece una valiosa información sobre las paradas más reseñables de un poderoso sendero musical con una extensión de casi medio siglo.

Estamos ante un libro de hechuras robustas, con un tamaño algo mayor al estándar, tapa dura, papel de calidad, mucha foto pintona y una letra que hace innecesario el uso de gafas. Todo ello lo delata como un alimento ideal para fans, y esa es una excelente noticia. Porque con el anterior sus fieles se sintieron decepcionados, puesto que buscaron información del Bosé estrella en vano, y de ahí que esta nueva entrega se interprete en parte como una reparación de aquel vacío.

A lo largo de casi 400 páginas de fácil digestión, Miguel hace un ejercicio aparentemente confesional en un intento de desvelar el significado de 60 canciones de las que, al menos, un tercio forman parte de la mejor producción del pop español de las cuatro últimas décadas. Advierte en una nota introductoria que aunque lo que cuenta es la verdadera historia de esas canciones, debe prevalecer lo que cada uno de los oyentes haya imaginado de ellas.

Y si hay algo que chirría es que aún hoy, cuando el misterio de Bosé es menos misterioso que nunca, porque lo que tanto tiempo mantuvo en secreto acabó cobrando cuerpo de primera plana a su pesar, el músico se empecine en seguir jugando al escondite y coqueteando con la ambigüedad. Así, nos habla de su antigua «pasión» por Raquel Welch (integrada en el texto de «Mi libertad)», su «diosa de caderas salvajes», y de lo que le despertaban «las mujeres pasando la treintena». O de aquella «novia costarricense, con la que tuve una relación tórrida. Rompimos queriéndonos mucho. Después de ella, todas las mujeres que fueron entrando en mi vida, incluso las más maravillosas, las más bellas, las más brillantes, fueron medidas por una vara que dejó el listón muy alto» («Nena»).

Pero el fragmento más delirante e impúdico del libro se encuentra en «Bambú», canción que Bosé especifica que está basada en hechos reales y sus personajes no son ficticios (lo cual no significa que ocurriera tal cual). La historia parece una fantasía a lo «Cincuenta sombras de Grey», y recrea unos días en la Toscana con motivo de una boda en la que el protagonista (Bosé) acudió como testigo del novio.

Creo que en este libro nada es casual. Que Miguel se ha escondido (como siempre), pero que a su manera, con sus guiños, sus claves y sus códigos encriptados, ha mostrado de igual modo aspectos de sí mismo, de su biografía, nunca antes había revelados.

A pesar de las polémicas de los últimos años, a Bosé no debería hacérsele una enmienda a la totalidad. En una España fea, cuando el blanco y negro reinante se resistía a claudicar, él brotó como una flor exótica, azul turquesa, y sólo por eso fue una espléndida noticia. Durante años fue el tío más guapo del mundo del espectáculo español, y en su trayectoria hay discos estimables y muchas hermosas canciones con letras enigmáticas y diferentes a las de cualquier otro colega. Letras que él explica a su modo, claro. Picando por igual de su vida y de su imaginación.

José María Iñigo entrevista a Giannina Faccio

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