'La Maternal', el segundo largometraje de la directora zaragozana Pilar Palomero, es una historia sobre la fortaleza, la valentía y la superación, pero también sobre la incomunicación, el miedo y el abandono.
La película, una producción de Inicia Films y Bteam Prods, fue rodada en diferentes localizaciones alrededor de Monegros (Aragón), Barcelona y alrededores.
En esta ocasión, la cineasta aborda la historia de una joven de 14 años embarazada (Carla Quílez) que llega a un centro de acogida para madres adolescentes, donde aprende a ser madre y a convivir con sus compañeras.
Un reto vital que la obligará a conocerse mejor para comprender el mundo que la rodea, incluida la inestable y compleja relación con su madre.
El resto del reparto está integrado por Ángela Cervantes (Penélope), Jordan Dummes (Efraín), Pepe Lorente (Chispas), Olga Hueso (Asun) y Rubén Martínez (Rubén).
Un total de 165 largometrajes aspiran a los premios Goya 2023, cuyas nominaciones finales se conocerán el 1 de diciembre. Entre estas películas, está 'La maternal', de Pilar Palomero, que, tras su exitoso paso por el Festival de San Sebastián, garantizamos que estará muy presente en los 'cabezones' del cine español.
Por lo pronto, ya está preseleccionada a 13 galardones: Mejor película, Mejor dirección, Mejor guion original, Mejor actor de reparto, Mejor actriz de reparto, Mejor dirección de producción, Mejor dirección de fotografía, Mejor montaje, Mejor dirección artística, Mejor diseño de vestuario, Mejor maquillaje y peluquería, Mejor sonido y Mejores efectos especiales.
Con su primer largometraje, 'Las niñas', Pilar Palomero se llevó en 2021 nada menos que cuatro Goya, entre ellos el de Mejor película y el de Mejor director novel.
También se llevó el de Mejor guion y es que, si algo sabe la directora aragonesa, es adentrarse en el mundo, la mirada y la sensibilidad de las niñas adolescentes.
Si en 'Las niñas' nos hablaba de la solidaridad entre mujeres, en 'La maternal', que se estrena hoy en los cines españoles, no se despega demasiado de este tema.
Vuelve a tratar sobre la 'tribu', pero en este caso no en términos de amistad (que también) sino de la tribu que hace falta para criar a un niño. En este caso, el hijo de Carla (Carla Quílez), una adolescente de 14 años, una joven rebelde.
Carla vive en un viejo restaurante de carretera en las afueras de un pueblo con su joven madre soltera (impresionante Ángela Cervantes) mientras falta a clase y pasa las horas con su amigo Efraín (Jordan Ángel Dumes).
Cuando la asistenta social se da cuenta de que está embarazada de cinco meses, Carla ingresa en 'La Maternal', un centro para madres menores de edad donde comparte su día a día con otras jóvenes como ella.
Juntas con sus bebés, se enfrentarán a este nuevo mundo de adultos para el que no les ha dado tiempo a prepararse.
La película nace en una experiencia real de Pilar Palomero, tal y como ella misma cuenta: "Hace unos años tuve la posibilidad de conocer de primera mano un centro de acogida para madres adolescentes.
Una reunión con el director del centro dio paso a charlas largas y emotivas con mujeres que, ya desde su mirada adulta, me contaron cómo había sido para ellas vivir una maternidad precoz.
De esas conversaciones surgió 'La Maternal', una película que trata sobre la complejidad de ser adolescente y madre al mismo tiempo; un retrato luminoso y oscuro, alegre y doloroso, tierno y duro, en el que sobre todo me gustaría transmitir la fuerza, la heroica resiliencia y la inagotable perseverancia de María, Sheila, Estel, Jamila, Claudia y todas las mujeres que han inspirado esta historia".
'La maternal' no es una película que sentimentaliza en ningún momento la situación que presenta.
Juega con un reparto 'amateur' sorprendente, aportando su protagonista, Carla Quílez, una intensidad emocional que engancha desde el principio, a pesar de no ser especialmente simpática.
No es para nada una película cómica aunque tiene momentos para la bondad y la sonrisa.
La relación de Carla con su madre soltera pasan en apenas segundos de la relación de hermanas al más puro infierno (¿hay algo más real que eso?), pero cuando la trasladan al centro de acogida su perspectiva sobre la adolescencia cambia al relacionarse con las demás residentes, interpretadas por madres jóvenes de la vida real que aportan sus propias experiencias.
¿Cuáles son las posibilidades de la infancia de una menor de 14 años que decide tener un hijo, alejada del seno familiar?
Pues pocas, porque Carla ya se ha convertido en madre.
A partir de una documentación muy pegada al terreno y un aquilatado guion que trabajó durante el confinamiento, Pilar Palomero se adentra en la realidad de las madres adolescentes.
Uno de los productores de la cinta le sugirió a Palomero visitar un centro que acoge a estas mujeres y, cuando lo conoció, la cineasta decidió que ahí había una historia -o, mejor dicho, varias- y que quería contarlas.
Lo que cuenta Palomero es bastante extremo, una maternidad en circunstancias complicadísimas, y eso que -conscientemente- no ha querido explotar el morbo en ningún momento y ha evitado los aspectos más dramáticos de las vidas reales de algunas de las protagonistas.
En la rueda de prensa de presentación de la película en el Festival de San Sebastián varias de las protagonistas reclamaron precisamente esta comprensión.
Pero el mérito de Pilar Palomero no es solo haber encontrado una historia muy potente y poco contada: es saber contarla con un lenguaje cinematográfico sobresaliente.
La cineasta aragonesa dosifica bien lo documental y lo ficticio; el elemento de cine social -con esa crítica a un sistema que muchas veces descarta- con el drama personal e intimista.
Lo logra con su sensibilidad para trabar las relaciones personales, que son el andamiaje donde se apoya el relato. Con el derroche de espontaneidad de las actrices no profesionales al lado del talento arrollador de Carla Quílez.
"Lo peor del embarazo adolescente es el juicio social", decía Pilar Palomero, directora de La Maternal, su segunda película.
En ella se cuenta la historia de Carla, una adolescente de vida complicada y carácter rebelde, que vive con su madre en un ajado restaurante de carretera.
Cuando la asistenta social se da cuenta de que está embarazada de cinco meses, envían a Carla a un centro para madres menores de edad donde comparte su día a día con otras jóvenes como ella.
Allí se enfrenta a un reto vital y emocional, luchando a veces contra sí misma, un proceso en el que aprenderá a ser madre, y sentirse madre, y a convivir respetando a los demás, una de sus asignaturas pendientes.
Pilar Palomero quiso contar la historia de Carla después de conocer a chicas que habían sido madres muy jóvenes y algunas de ellas intervienen en la película, una forma de devolver la confianza y la valentía que todas demostraron con la directora: su autenticidad traspasa la pantalla.
"El proceso de documentación consistió en hablar con ellas, en proponerles quedar a tomar café y dar paseo.
Coincidió con la pandemia y hubo mucha charla por Zoom, por Skype. Ahí vi temas que se repetían en esas conversaciones como las relaciones complejas con las madres, la violencia de género o los abusos”, decía en una entrevista con RNE.
Carla Quilez, la actriz protagonista, vivió el rodaje como una experiencia de vida.
"Me hicieron madurar muchísimo y aprendí de ellas lo que no iba a aprender si no las conocía y me demostraron muchísimo.
La película tiene muchos los momentos que emocionan y tocan el corazón, pero Palomero destaca una. "Hay una escena que para mí es la escena de la película, por la que más he luchado.
Se presentan las compañeras y explican lo que han vivido. La rodamos durante todo el día. Había un silencio en el set súper respetuoso.
Con su primer trabajo, Las niñas, Pilar Palomero irrumpió con fuerza en el cine español. La cinta se llevó cuatro premios Goya, entre ellos a Mejor película.
La maternal recogió el testigo y salió del Festival de cine de San Sebastián con aplausos, excelentes críticas y la Concha de plata para Carla Quílez (ex aequo con Paul Kircher por Le Lycéen).
"No me lo esperaba para nada. Es mi primera experiencia como protagonista de una película y estoy muy contenta de estar aquí.
Quiero agradecer el apoyo de familiares y amigos muy cercanos, pero la película habla de las madres y yo quiero agradecer a mi madre todo lo que hace por mí", dijo muy emocionada al recibir el premio, acompañado de una fuerte ovación.
Le gustaba bailar y compartía sus coreografías en su cuenta de Instagram. Allí la descubrió una persona del equipo producción y no dudaron en llamarla para que se presentase al casting.
Tenía tan solo 13 años y nunca antes había hecho interpretación.
Su prueba gustó mucho, sobre todo a la directora que tuvo claro y deseaba que Carla fuera 'su Carla', la protagonista de esta historia sobre la fortaleza, la valentía, la superación, pero también sobre la incomunicación, el miedo y el abandono.
La película se rodó entre octubre y diciembre de 2021 en lugares de Huesca, Zaragoza y Barcelona. El estreno se hizo esperar y la cinta llegó a los cines en noviembre de 2022.
Carla Quílez no fue la única que se llamó la atención por su interpretación, Ángela Cervantes tuvo excelentes críticas por su papel de Penélope, la madre de Carla, que ha pasado por lo mismo que está pasando ahora su hija.
La actriz, que tenía 28 años cuando rodó la película, borda su personaje de abuela treintañera y este trabajo se reconoció con la nominación a Mejor actriz de reparto en los principales premios: el Goya y el Feroz (ambos se los 'arrebató' Susi Sanchez por Cinco lobitos) y el Gaudí, galardón que sí se llevó a casa.
Con La maternal y Las niñas RTVE Play amplía su oferta de cine español, en la que destacan también títulos que han triunfado en el Festival de cine de San Sebastián, como Furtivos, de José Luis Borau, y Una historia de amor, de Jorge Grau. Además, Héctor, de Gracia Querejeta. Y no falta cine internacional: Cómo sobrevivir en un mundo material, La peor persona del mundo, La protegida, El asesino y un clásico, Robin y Marian.
La directora y guionista Pilar Palomero ha comenzado a rodar su segundo largometraje, ‘La maternal’, que protagoniza Ángela Cervantes (‘Chavalas’).
Protagonizada por actrices no profesionales y con Ángela Cervantes en el papel de madre de la protagonista, el guion de ‘La maternal’ se gestó en las Residencias Academia de Cine.
Cuenta la historia de Carla, una adolescente de 14 años y su proceso para aprender a ser madre. El estreno en cines correrá a cargo de Bteam Pictures (Lara P.
Carla es una adolescente que vive en riesgo de exclusión social y que llega embarazada a un centro de acogida de para madres adolescentes.
Allí aprende a ser madre y a convivir con sus compañeras. Carla tiene 14 años y es una joven desafiante y rebelde.
Vive en un viejo restaurante de carretera en las afueras de un pueblo con su joven madre soltera mientras falta a clase y pasa las horas con su amigo Efraín.
Cuando la trabajadora social se da cuenta de que está embarazada de cinco meses, Carla ingresa en ‘La Maternal’, un centro para madres menores de edad donde comparte su día a día con otras jóvenes como ella.
Pilar Palomero, en su segundo largometraje, hace un retrato de la maternidad en la adolescencia.
La productora Valérie Delpierre, que conoce a una educadora social, habló a Palomero del caso de uno de estos casos y, a partir de ahí, la directora fue adentrándose en un mundo completamente desconocido, conociendo a Carol, una de las educadoras sociales que aparece en la película.
Poco a poco la directora fue conociendo a mujeres que o bien habían pasado por esa experiencia o bien la estaban pasando.
Por suerte para nosotros, los espectadores, Pilar Palomero no busca plasmar un grupo de víctimas de la sociedad.
No hay prejuicios en la cinta, y así es como lo debe ver el espectador, sin juzgar ni a la protagonista ni a ninguna de las otras mujeres.
La Maternal es un retrato de un pedazo de nuestro mundo, duro pero tierno, cruel pero en el que hay esperanza. Y, como el mundo real, esta película apenas tiene banda sonora, más allá de la música que puede escuchar la protagonista.
Si hablamos de las intérpretes, tenemos grandes y agradables sorpresas. Por supuesto, destaca la protagonista, una debutante Carla Quílez que descubriera la directora de casting en unos vídeos caseros de ella bailando.
La frescura de Carla y el resto del elenco es uno de los principales atractivos de La Maternal.
Pero lo peor es lo que no se ve, lo que no nos cuenta (directamente) Pilar Palomero.
En resumen, una película necesaria y que todos deberíamos ver, tanto por su carácter social como por sus logros artísticos.
En su segunda película, Pilar Palomero cambia el relato íntimo y autobiográfico, que se proyectaba en el retrato de la sociedad española de los años 90, que proponía en Las niñas (2020), por la crítica social.
La maternal puede ser una película menos personal, ya no juega la baza de la nostalgia sentimental, pero creo que es un paso adelante, un film más sólido y riguroso.
También es mucho más duro, ya que plantea realidades incómodas y no permite la identificación con sus personajes, como sí ocurría en la ópera prima de Palomero.
En La maternal nos encontramos con Carla, una adolescente que se queda embarazada y acaba en un centro de acogida.
La película relata con dureza cómo Carla, que sigue siendo una niña, tiene que enfrentarse a la responsabilidad -no deseada- de tener un bebé en sus brazos.
Para plantear el conflicto, Palomero nos presenta la vida de Carla en un pueblo pequeño; nos dice que su madre es una mujer inmadura, más pendiente de su novio que de su hija; nos muestra que su protagonista falta a clases, siempre está mirando sus redes sociales en la pantalla de su móvil y su única afición es practicar coreografías de música urbana.
En resumidas cuentas, Carla está indefensa ante la vida y se expone a experiencias impropias de su edad: consume porno, alcohol y comete pequeños delitos.
El retrato social es preciso, de veracidad estadística, quizás, un poco manido.
Palomero nos muestra a Carla con todos sus defectos, rebelde ante su situación, pero finalmente, también consciente de ella.
Cuando su madre le pregunta que qué quiere ser de mayor, Carla responde con ironía. Palomero no salva a su personaje ¿Qué futuro puede tener?
