Anemia en Embarazadas: Causas, Tratamiento y Prevención según la OMS

La anemia durante el embarazo es un problema de salud pública mundial que afecta a un elevado porcentaje de mujeres, tanto en países desarrollados como en países en vías de desarrollo. Es crucial entender las causas, tratamientos y medidas preventivas para asegurar la salud tanto de la madre como del bebé. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ofrece recomendaciones específicas para abordar este problema.

¿Qué es la Anemia?

La anemia se define como una concentración insuficiente de eritrocitos maduros circulantes en la sangre. La OMS la define, en términos de salud pública, como una concentración de hemoglobina < 2 desviaciones estándar de la media de la población, lo que corresponde a una concentración de hemoglobina en mujeres jóvenes < 11 g/dl y en niños, < 12 g/dl.

La hemoglobina es una proteína presente en los glóbulos rojos que transporta el oxígeno desde los pulmones hacia el resto del cuerpo. Una disminución en su número o funcionamiento puede provocar una sensación de cansancio o fatiga persistente.

Síntomas Comunes de la Anemia

  • Fatiga y debilidad
  • Palidez (encías, uñas, párpados inferiores)
  • Disnea (dificultad para respirar)
  • Taquicardia (ritmo cardíaco acelerado)
  • Mareos y dolor de cabeza
  • Intolerancia al frío
  • Alteraciones del apetito y pérdida de peso

Causas de la Anemia en Embarazadas

Las principales causas de anemia por deficiencia de folatos se pueden dividir en cuatro grandes grupos: por aporte dietético insuficiente, por aumento de los requerimientos, por defectos de su absorción o interacción con fármacos.

La principal causa de deficiencia de ácido fólico es la ingesta insuficiente, propio de ancianos mal alimentados, jóvenes sometidos a tratamientos de adelgazamiento, personas indigentes y alcohólicos crónicos. Pero también se ven afectadas todas aquellas personas que presentan un aumento de las necesidades por causas fisiológicas (embarazo, lactancia, infancia y adolescencia), y por causas patológicas como los estados de hemólisis crónica, pacientes tratados con antagonistas del ácido fólico, personas con dietas "inadecuadas", pacientes con VIH o determinadas enfermedades hematológicas.

La principal causa de aumento de los requerimientos de folatos durante el embarazo es el incremento de la eritropoyesis materna o formación de eritrocitos, que produce un aumento de las necesidades de ácido fólico entre 5 a 10 veces, y es que la deficiencia de folatos es una de las causas más frecuentes de anemia durante la gestación. Durante los dos últimos trimestres de embarazo el volumen de eritrocitos total aumenta entre 20 a un 30%.

Además, la anemia ferropénica es la segunda enfermedad nutricional más importante, con una extensión mundial; afecta a varios grupos de riesgo, principalmente mujeres jóvenes y niños, y puede producir importantes disfunciones en órganos y sistemas del organismo.

Tipos de Anemia

  • Anemia Ferropénica: Causada por la falta de hierro, esencial para la producción de hemoglobina.
  • Anemia Megaloblástica: Producida por deficiencia de vitamina B12 o ácido fólico.
  • Anemia Hemolítica: Los glóbulos rojos son destruidos más rápido de lo que la médula ósea puede reemplazarlos.
  • Anemia Aplásica: La médula ósea no puede producir suficientes glóbulos rojos.
  • Anemia por Enfermedades Crónicas: Ocurre en personas con enfermedades de larga duración como VIH, lupus, artritis reumatoide, insuficiencia renal o cáncer.

Diagnóstico de la Anemia en el Embarazo

El diagnóstico durante el embarazo de anemia como consecuencia de la deficiencia de folatos es difícil, debido a la situación de "anemia fisiológica" por aumento del volumen plasmático y por la disminución de los niveles de folato sérico y eritrocitario durante la gestación.

La Cromatografía liquida de alta eficacia (HPLC) es una de las metodologías más utilizadas para la determinación de ácido fólico, siendo fiable y rápida ya que permite analizar varios tipos de folatos. No obstante, presenta varios inconvenientes, el principal, aunque no el único, es su elevado coste.

Por otra parte, aunque facilita la detección de diferentes moléculas, no es capaz de señalar adecuadamente las que son eficaces, lo que no permite conocer con precisión su biodisponibilidad.

Para reducir el efecto de estos inconvenientes, en los últimos años se han descrito diversos métodos microbiológicos basados en la incapacidad de algunas bacterias de sintetizar estas sustancias, siendo imprescindibles para su desarrollo. El principio en el que se basan, pues, es conceptualmente simple: a mayor concentración de vitamina en el alimento, mayor capacidad de crecimiento microbiano.

Del mismo modo, permite determinar la biodisponibilidad de las diferentes formas, es decir, las reducidas, oxidadas, tratadas térmicamente, etc. De entre los diferentes microorganismos, una especie se ha mostrado especialmente sensible a la falta de folatos, Enterobacter hirae, por lo que puede ser empleado como indicador de la presencia de este nutriente esencial.

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Tratamiento de la Anemia en Embarazadas

El manejo efectivo de la anemia requiere un enfoque integral que tenga en cuenta la causa subyacente, la gravedad de la condición y el estado general de salud del paciente. El objetivo principal del tratamiento de la anemia es aumentar la cantidad de oxígeno que la sangre puede llevar al cuerpo.

Para las anemias causadas por deficiencias de hierro, vitamina B12 o ácido fólico, el tratamiento suele implicar suplementos para reponer los niveles deficientes de estos nutrientes. Los suplementos de hierro son esenciales para la producción de hemoglobina. Además, existen medicamentos que pueden estimular la médula ósea para que produzca más glóbulos rojos.

Las transfusiones de sangre pueden ser una opción de tratamiento para las personas con ciertos tipos de anemia grave. Estas transfusiones implican recibir glóbulos rojos de un donante a través de una vena.

Para las anemias causadas por enfermedades crónicas o condiciones genéticas, el tratamiento se dirige a la enfermedad subyacente.

Una vez que se ha diagnosticado la anemia ferropénica, el tratamiento consiste generalmente en la prescripción de suplementos de hierro por vía oral. La forma más utilizada son los comprimidos de sulfato ferroso, por ser el compuesto que produce menos efectos adversos (dolor abdominal, ardor de estómago, náuseas, diarrea y estreñimiento).

En pacientes con intolerancia al tratamiento oral con hierro o que no responden a él, se procede a la terapia de hierro parenteral. Tradicionalmente se ha evitado la terapia parenteral con hierro, principalmente por los riesgos de shock anafiláctico potencialmente elevados.

Prevención de la Anemia en Embarazadas

Se aconseja que toda mujer embarazada reciba tratamiento con suplementos farmacológicos de ácido fólico o ácido folínico, teniendo en cuenta además, que la deficiencia de folatos se ha asociado a prematuridad, aborto espontáneo, eclampsia, abruptio placentae y defectos del tubo neural.

En algunos estudios, el déficit de folatos en personas mayores de 65 años supera el 40%. En estos casos, está indicada la administración profiláctica de folatos. No obstante, se aconseja la administración de suplementos de folatos, cuando se detecten niveles bajos de fólico eritrocitario.

El tratamiento de forma profiláctica se recomienda además, en todos los pacientes sometidos a gastrectomía total o resección ileal, prematuros de bajo peso, pacientes en hemodiálisis o con nutrición parenteral total que pueden desarrollar anemia megaloblástica aguda, cuando la administración de difenilhidantoína sea necesaria de forma continuada, o en pacientes con artritis reumatoide o psoriasis en tratamiento con metotrexate.

Las recomendaciones diarias de folatos para un individuo adulto son de 400 ìg. Los folatos abundan en espinacas, guisantes, coles, judías, aguacates, naranjas, nueces y almendras. También en cereales, legumbres y algunas vísceras animales como el hígado.

A pesar de que las necesidades de folatos se pueden cubrir a partir de todos estos alimentos, el calor de la cocción, la oxidación o la luz ultravioleta pueden llegar a inactivarlos. Por tanto siempre es preferible el consumo de productos frescos y crudos.

Recomendaciones Dietéticas

La primera línea de defensa -y también de prevención- frente al déficit de hierro es una alimentación equilibrada y consciente. El hierro está presente en muchos alimentos, aunque no todos se absorben igual.

  • Hierro Hemo: Procede de fuentes animales como la carne roja, el pollo o el pescado. Se absorbe con más facilidad.
  • Hierro No Hemo: Presente en las legumbres, las espinacas o los frutos secos. Se absorbe con algo más de dificultad, pero se puede mejorar su absorción combinándolo con alimentos ricos en vitamina C.

Una amplia revisión publicada en la Cochrane Library (2024), que analizó miles de embarazos en distintos países, confirmó que una dieta rica en hierro y el uso adecuado de suplementos reducen de forma significativa la anemia y la deficiencia de hierro durante la gestación.

Consecuencias de la Anemia en el Embarazo

La gravedad de la anemia depende de su causa y la magnitud del déficit de glóbulos rojos o hemoglobina. En casos severos y no tratados, la anemia puede tener consecuencias graves para la salud.

El aumento de los niveles de esta sustancia se considera un factor de riesgo independiente en el desarrollo de enfermedades cardiovasculares. En diferentes estudios llevados a cabo se ha encontrado una relación directa entre niveles altos de homocisteína y patologías de tipo cardiovascular.

Cuando la falta de hierro se mantiene durante demasiado tiempo, puede transformarse en una anemia más intensa. En ese punto, el organismo tiene más dificultad para oxigenar los tejidos, y eso puede afectar al desarrollo del embarazo. Sin embargo, las consecuencias más habituales se sienten en la vida diaria de la madre.

La anemia durante el embarazo aumenta el riesgo de muerte perinatal en la madre y el neonato, además de incrementar el riesgo de mortalidad infantil. Incluso se ha relacionado que la madre tenga anemia ferropénica con un mayor riesgo de depresión posparto y un descenso en la interacción madre-hijo.

Complicaciones de la Deficiencia de Folatos

Los efectos posibles de deficiencia durante el embarazo apuntan a incidencias elevadas de abortos de repetición, anemia megaloblástica de la gestante y de recién nacidos prematuros y de bajo peso, o los llamados defectos del tubo neural que se producen como consecuencia de alteraciones en su configuración física durante la primera etapa del embarazo, y pueden tener lugar a dos niveles: en cerebro (pudiendo dar lugar a una anencefalia o a un encefalocele) y en columna vertebral (espina bífida).

Complicación Descripción
Abortos de repetición Pérdidas recurrentes del embarazo
Anemia megaloblástica Anemia caracterizada por glóbulos rojos grandes e inmaduros
Prematuridad y bajo peso al nacer Nacimiento antes de tiempo y peso inferior al normal
Defectos del tubo neural Malformaciones congénitas del cerebro y la médula espinal

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