Seguro que más de una vez has tenido a tu bebé con síntomas gastrointestinales, esto es bastante común y uno de los motivos de consulta más frecuentes en Atención Primaria. Concretamente, en los bebés destacan los cólicos, las regurgitaciones y el estreñimiento.
¿Qué es el Dolor Abdominal?
Es una sensación de molestia, malestar o queja que el niño refiere en la zona entre el pecho y los huesos de la cadera. Contiene varios órganos: estómago, hígado, bazo, páncreas, riñones, apéndice, sistema urinario y reproductor. Es muy frecuente y suele estar relacionado con muchos procesos casi siempre benignos (estreñimiento, gases, diarrea, "nervios"...). Algunas enfermedades que no están localizadas en el abdomen pueden provocar dolor abdominal (anginas, otitis, neumonía...). Al ser una sensación no podemos medirla, debemos de guiarnos por lo que el niño dice, síntomas y los factores acompañantes.
¿Qué Debemos Tener en Cuenta?
- Edad.
- Antecedentes de episodios similares, alimentos consumidos, medicamentos tomados, enfermedades o intervenciones previas, golpes o caídas recientes.
- Tiempo de evolución.
- Modo de presentación: súbito o lento, continuo o intermitente.
- Localización: si es generalizado difuso o más centrado en una zona.
- Características: intensidad y duración.
- Síntomas acompañantes: fiebre, vómitos, deposiciones duras o blandas líquidas, estado general, molestias urinarias o ginecológicas, dolor de cabeza, síntomas respiratorios.
¿Por Qué se Produce?
La causa del dolor puede estar en el abdomen o fuera de él. Según el tiempo de evolución puede distinguirse en:
- Dolor abdominal agudo: es intenso y de corta evolución.
- De causa abdominal: la más frecuente es la gastroenteritis. Se deben descartar traumatismos, invaginación intestinal, y apendicitis.
- De causa extra-abdominal: intoxicaciones, infecciones de otros órganos (neumonía, amigdalitis…), puede tener una causa orgánica o no.
- Dolor abdominal crónico, continuo o intermitente.
- Causa orgánica: reflujo gastroesofágico, úlcera, estreñimiento, celiaquía, alergias alimentarias, enfermedad inflamatoria intestinal, infecciones por parásitos, fármacos.
- Causa funcional: es un dolor real no causado por un problema médico. Puede afectar a la vida diaria y empeorar por estrés.
- Dispepsia funcional: dolor en la parte alta del abdomen, saciedad o sensación de plenitud.
- Intestino irritable: dolor relacionado con la defecación y cambios en la frecuencia y apariencia de las deposiciones.
- Migraña abdominal: dolor intenso alrededor del ombligo, se acompaña de náuseas, vómitos, cefalea, fotofobia, palidez….
- Dolor abdominal funcional no especificado: no puede incluirse en ninguno de los anteriores ni se debe a otra enfermedad.
Cólicos en Bebés
Normalmente puedes identificar los cólicos cuando tu bebé empieza con llanto e irritación. Los cólicos son los episodios de llanto e irritabilidad que tiene el bebé, normalmente durante 2-3 horas, más de 3 días a la semana y ocurren especialmente por la tarde-noche. Los cólicos pueden deberse a que tu bebé tenga dolor abdominal, o también puede estar relacionado con gases, alergias, mayor movimiento intestinal, demasiados estímulos… o incluso estrés que tu bebé puede sentir y haber acumulado a lo largo del día.
Puedes probar a poner a tu bebé en el pecho o arrullarlo en una mantita para calmarlo y darle tranquilidad y seguridad.
En determinadas ocasiones los recién nacidos presentan los denominados cólicos del lactante, que son dolores abdominales. Suelen presentarse a última hora de la tarde y por la noche pero no necesariamente sólo entonces. Con frecuencia son llamados por los padres “gases”. El niño que los presenta se encoje y llora desconsoladamente. Este llanto se diferencia fácilmente de otros que presentan los recién nacidos, por su dificultad para calmarlo, incluso cogiéndole. No existen tratamientos. Desaparecen a lo largo de los tres primeros meses de vida. La aplicación de calor en el abdomen del niño suele ayudar a relajar las contracciones de los músculos intestinales. Para ello basta con coger al niño en brazos de manera que su vientre repose sobre el pecho/vientre de la persona que lo tiene o bocabajo colocando la mano contra su vientre.
Consejos para tratar el cólico del lactante - #CuidaTuSalud Clínico San Cecilio
Regurgitaciones
No hay una causa concreta de las regurgitaciones se suele asociar al aparato digestivo aún inmaduro del bebé. Si tu bebé está bien, no necesita realizar ningún tratamiento.
Estreñimiento
Algo frecuente, y que suele causar gran preocupación a los padres de un bebé es el estreñimiento. En los lactantes, la frecuencia de deposiciones resulta difícil de definir, ya que un mismo niño puede pasar de defecar cuatro veces diarias a hacer deposiciones cada dos días, sin que este hecho tenga ninguna significación patológica. El estreñimiento más frecuente es el que no se debe a una causa orgánica, sino que ocurre por antecedentes familiares (“estreñimiento funcional”). Otra causa pueden ser diversas enfermedades, que entre sus síntomas está el estreñimiento.
El movimiento lento del intestino: los niños van desarrollando la musculatura defecatoria gradualmente. Se recomienda poner unas rutinas a horas fijas tras las comidas, evitar que se aguante las ganas de ir al baño, y ayudando a que vaya sin prisas.
¿Qué se Debe Hacer en Casa?
- Valorar la intensidad, si el niño juega, si desaparece al dormir, le despierta por la noche o le obliga a reposar.
- Deje que el niño haga su actividad normal.
- Observar el número y consistencia de las deposiciones.
- En principio mantener una dieta normal, sin forzar a comer.
- Observar si se asocian otros síntomas: vómitos, fiebre, cambio de color orina o heces.
- No usar medicamentos sin consultar a un pediatra.
- Si el niño se queja de forma habitual de dolor abdominal. principalmente matutino, que no deje de ir al colegio.
¿Cuándo Hay que Ir al Pediatra?
- Cuando el dolor aumenta, empeora con el tiempo despierta al niño por la noche.
- Si se acompaña de vómitos.
- Si las heces son blancas o negras.
- Cuando hay pérdida de peso.
- Si tiene dificultad para tragar.
- Si hay síntomas a otros niveles (dolor articular, tos, molestias al orinar, lesiones en la boca…..)
¿Cuándo se Debe de Acudir a Urgencias?
- Si tiene mal estado general, decaimiento o palidez.
- Si el dolor es continuo, muy localizado ( o en el lado derecho del abdomen), va en aumento y dificulta su actividad normal o el sueño, si el abdomen esta tenso, duro o hinchado.
- Si hay vómitos continuos, verdosos o con sangre, si hay deposiciones negras o con sangre.
- Si se ha operado recientemente del abdomen o ha tenido un traumatismo.
Dolor Abdominal Agudo en Urgencias
Estamos en urgencias con un niño que se queja de dolor de tripa (o abdominal) agudo. Tendrá que ser examinado por especialistas y le harán pruebas diagnósticas si es necesario: analítica de sangre u orina, ecografía abdominal o placa de tórax. El pediatra hará una historia clínica completa y una exploración física de niño para buscar el origen del dolor abdominal agudo. En los niños pequeños es muy difícil explorar el abdomen, por lo que es ideal que los padres intenten tranquilizarles previamente. Además no saben describir ni localizar el dolor. Por eso es más difícil llegar a un diagnóstico.
En caso de dolor abdominal por apendicitis existe irritación del peritoneo lo que provoca el signo del rebote (Blumberg), es decir, duele más al soltar que al presionar. También es importante la auscultación del abdomen. Cuando hay ausencia de ruido puede tratarse de patología quirúrgica, mientras que el aumento de los ruidos es más indicativo de gastroenteritis aguda o de obstrucción intestinal.
En la exploración de genitales se puede observan alteraciones del escroto o hernias incarceradas y testículos inflamados o torsionados. Para empezar, se solicita una analítica de sangre u orina (o ambas), según sea la sospecha. Si se piensa en apendicitis, se pedirá una analítica de sangre para valorar si existen datos sugerentes de infección -como aumento de los glóbulos blancos- y aumento de los marcadores inflamatorios. Cuando se sospecha la existencia de sangrado digestivo, la hemoglobina baja sería una señal de alarma. Aunque si la hemoglobina es normal no excluye el sangrado, pues éste puede haber sido muy reciente. Si se sospecha que pueda ser una hepatitis aguda, se deben solicitar transaminasas. Si se sospecha del tracto urinario, se pedirá analítica de orina en busca de signos de infección o de cálculos renales.
La radiografía simple de abdomen carece de interés en el momento actual y sólo se realiza en contadas ocasiones. En caso de necesitar una prueba de imagen se realizará una ecografía abdominal, que es bastante sensible e inocua. Lo fundamental es llegar al diagnóstico certero para dar con un buen tratamiento.
El tratamiento es proceder a la desinvaginación del intestino para evitar la necrosis por falta de riego sanguíneo. Se suele hacer instilando suero salino o aire por el recto, visualizando el procedimiento con ecografía. Otras causas que precisan tratamiento quirúrgico son la hernia inguinal incarcerada, la diverticulitis, la torsión del testículo o del ovario. Se trata de cirugías urgentes, que se han de realizar preferiblemente antes de 6 horas, en un máximo 12, para evitar la muerte celular y preservar las gónadas.
A veces los dolores son muy inespecíficos y el pediatra le recomendará observación en el domicilio o en el propio hospital, según la sospecha.
El dolor de tripa agudo comienza de forma repentina y suele ser muy molesto. Se presenta frecuentemente en los niños. Habitualmente es producido por causas banales y se resuelve espontáneamente. El dolor de tripa crónico en niños es todavía más frecuente que el dolor abdominal agudo pero en casi el 90% de los casos no se debe a ninguna patología o enfermedad subyacente. Se estima que aproximadamente entre el 13 y 17% de los niños lo van a padecer.
Tipos de Cólicos
La clasificación de los cólicos se basa en su origen, esto permite entender mejor los síntomas y elegir el tratamiento más adecuado para tratarlos. Los 3 tipos de cólicos de los que vamos a ampliarte la información son los siguientes:
- Cólicos digestivos: Se relacionan con la alimentación y el funcionamiento intestinal. Suelen aparecer después de las comidas o durante episodios de ansiedad. A menudo están vinculados a intolerancias alimentarias o a trastornos funcionales como el síndrome del intestino irritable.
- Cólicos menstruales: Son habituales en mujeres jóvenes, pero también pueden afectar a mujeres adultas con desequilibrios hormonales. Aparecen unos días antes o durante la menstruación, y pueden ir acompañados de fatiga, irritabilidad o dolor lumbar. Cuando los cólicos son incapacitantes o cambian de intensidad, conviene consultar con un especialista.
- Cólicos del lactante: Estos episodios de llanto prolongado, sin causa médica aparente, aparecen durante los primeros 3-4 meses de vida de los bebés. Pueden ser provocados, entre otros factores, por tener todavía el sistema digestivo inmaduro o por gases. Aunque no suelen requerir medicación, pueden aliviarse con masajes, cambios en la alimentación materna o medidas de contención física como porteo.
¿Cómo Aliviar los Cólicos en Casa?
La mayoría de los cólicos pueden tratarse en casa si no se acompañan de señales de alarma y sus síntomas no empeoran. Aunque los dolores de barriga son comunes en los niños (representan entre el 5 y el 10 % de todas las visitas al médico o el centro de urgencias), casi nunca son un motivo de preocupación grave. La mayoría de veces, los dolores de barriga se deben a una infección viral y desaparecen en un par de días. Un estudio de la Universidad de Indiana mostró que solo uno o dos de cada cien niños tenían problemas lo suficientemente graves como para requerir tratamiento o cirugía específicos.
Si tu hijo lo sufre, haz que beba agua poco a poco con mucha frecuencia. Identifica los síntomas. Hay algunas señales que debes comunicar al pediatra para que te ayude a determinar las causas. Curiosamente, la intensidad del dolor no es lo más importante. Un niño puede llorar de forma repentina e inconsolable si tiene gases en un asa intestinal. Aunque se retuerza de dolor en el suelo, no tendrá fiebre y no vomitará. Para que se recupere, puedes darle un baño relajante con agua tibia.
Sin embargo, hay síntomas preocupantes que pueden implicar problemas más graves:
- Un patrón de aumento del dolor durante varias horas que provoca que el niño no pueda mantenerse recto, moverse o tocarse la barriga.
- Dolor abdominal asociado a fiebre alta.
- Vómitos, especialmente con sangre o sustancias marrones, verdes y amarillas.
- Abdomen distendido (tenso e hinchado, sobresale más de lo normal).
- Dolor al orinar.
- Sangre o pus en la orina u orina de color marrón oscuro.
- Sangre o pus en las heces.
Si tu hijo tiene alguno de los síntomas anteriores, debes consultar inmediatamente al pediatra.
Si tu peque se despierta por la noche con dolores de barriga recurrentes asociados a la pérdida de peso, puede tener una inflamación crónica o una infección en el intestino. No obstante, si solo se queja en situaciones estresantes (por ejemplo, al ir a una nueva escuela o salir de viaje) y no tiene otros síntomas, simplemente estará somatizando la tensión. El problema radica en la situación y el estado del niño, no en su estómago.
El dolor abdominal acompañado de un sarpullido similar a un hematoma en las nalgas o las piernas puede deberse a una afección llamada púrpura de Henoch-Schönlein. Quizás no hayas oído hablar nunca de ella, pero es muy común. Nadie sabe con certeza cuál es la causa, pero parece estar relacionada con una infección bacteriana o viral. La inflamación de los vasos sanguíneos más pequeños puede provocar sangrado en la piel, los intestinos y los riñones. Aunque no pondrá en peligro la vida de tu hijo, el pediatra querrá supervisarle de cerca durante varios días.
La sensibilidad a los alimentos, sobre todo la intolerancia a la lactosa, puede causar calambres y gases. Suele ser más común si hay algún familiar con problemas para digerir los lácteos. Si crees que este es el problema, elimina la leche y los productos lácteos (o cualquier alimento que pueda desencadenarla) durante una semana. Si los síntomas desaparecen, vuelve a introducirlos. Si vuelven a aparecer, consulta al médico para eliminar los lácteos de la dieta de tu peque y obtener calcio suficiente de otras fuentes.
Quizás no sepas que la faringitis estreptocócica puede ir acompañada de fiebre y dolores de barriga en lugar de dolor de garganta. A veces, se ha diagnosticado una infección por estreptococos a un niño que se creía que tenía apendicitis. Las infecciones de orina y la neumonía también pueden causar dolor abdominal. El pediatra solicitará análisis de orina y radiografías de tórax si no puede determinar las causas de los dolores de barriga. Aunque la principal preocupación sea el estómago, pregunta a tu hijo si siente molestias en otras zonas.
Recuerda, si crees que tu hijo está muy enfermo, consulta al médico, incluso si no puedes señalar nada específico.
Causas Infecciosas del Dolor Abdominal
El dolor de barriga aparece cuando virus, parásitos o bacterias dañan las células de la membrana mucosa del intestino. Normalmente, esta membrana absorbe líquidos; pero cuando está dañada no puede hacerlo con la misma efectividad. La diarrea causa pérdida de líquido y sales. Los niños están más expuestos a pérdidas de líquido que los adultos; cuanto más pequeños, más pronto se deshidratan. Los vómitos pueden causar dificultades para mantener el líquido que se consume. Los niños pequeños pueden empeorar si pierden más líquidos de los que ingieren. Los vómitos y la diarrea son los síntomas más comunes en niños con dolor de barriga causados por virus. Casi siempre, la enfermedad es inocua y desaparece en un par de días. Habitualmente los síntomas aparecen de repente, un par de días después del contagio, y desaparecen al cabo de unos días. La diarrea se puede alargar incluso una semana. Son más comunes en invierno, cuando se pasan más horas en espacios cerrados.
Si tiene vómitos y no retiene líquidos y, además, presenta diarrea fuerte, ya que hay riesgo de una deshidratación grave. Los niños necesitan líquidos. Deben beber con frecuencia. Lo pueden hacer poco a poco, en pequeñas cantidades administradas con una cucharilla o un biberón. De vez en cuando, hay que ofrecerles agua. Evita las bebidas demasiado dulces como gaseosas o zumos fuertes. Tampoco son convenientes las bebidas de dieta, puesto que aunque no tienen azúcar, pueden contener otros productos que provoquen diarrea. Si el niño no quiere beber, puedes probar a darle polos de hielo. Si está tomando el pecho o el biberón, tiene que seguir tomándolos, pero con más frecuencia, aunque vomite. Una jeringa especial para medicamentos es una buena solución para la rehidratación oral. Si los vómitos son continuados, necesita tomar dos cucharaditas de líquido cada cinco minutos, lo que equivale a unos 10 ml. Las soluciones orales contienen cantidades adecuadas de sales y azúcares que ayudan a recuperar el equilibrio hídrico del cuerpo. Cuando los niños vomitan mucho y tienen diarrea grave, es recomendable que tomen este tipo de preparados.
Cuando quiera empezar a comer es mejor que coma alimentos normales. A menudo, la causa del dolor de barriga es una infección viral que se contagia fácilmente.
Resumen de Cuándo Preocuparse por el Dolor Abdominal en Bebés
| Síntoma | Nivel de Preocupación | Recomendación |
|---|---|---|
| Llanto inconsolable (cólicos) | Moderado | Intentar calmar al bebé, consultar al pediatra si persiste. |
| Regurgitaciones frecuentes | Bajo (si el bebé está bien) | Observar al bebé, no suele requerir tratamiento. |
| Estreñimiento | Moderado | Establecer rutinas, consultar al pediatra si persiste. |
| Dolor intenso, persistente | Alto | Acudir a urgencias. |
| Vómitos con sangre/verdes | Alto | Acudir a urgencias. |
| Heces con sangre/negras | Alto | Acudir a urgencias. |
| Decaimiento, palidez | Alto | Acudir a urgencias. |
