Ana Mata, también conocida como Ana Carmen Mata, es una figura política que desde temprana edad mostró un gran interés por el mundo de la política. Sus inicios se remontan a debates con su abuelo, un comunista que representaba la oposición a sus puntos de vista.
Diputación Provincial de Málaga
Inicios y Ascenso Político
Ana Mata ha escalado políticamente desde ser una desconocida nombrada presidenta de Nuevas Generaciones del Partido Popular en Fuengirola hasta su actual cargo de Vicepresidenta Segunda de la Diputación Provincial y Diputada de Igualdad. Licenciada en Derecho, también tiene experiencia como autónoma y empresaria.
Recuerda los esfuerzos de su padre por mantener a sus empleados y estudió mientras trabajaba en la autoescuela familiar, ayudando a su madre cuando la fatalidad la puso al frente de la empresa. Ana Mata renunció a cosas por el que entonces era su novio y luego fue su marido.
La Mujer Detrás de la Política
No le gustan las labores de la casa y pone la lavadora porque no le queda más remedio. Su vicio confesable es el deporte, un tiempo que intenta encajar en su apretada agenda, aunque no siempre es posible.
Quizás de este tema es de lo que menos hablamos en la entrevista, me interesa más conocerla a ella, presentaros a la mujer que hay tras la política que da discursos o aparece en la foto. Podría rescatar unas fotos que tengo de cuando éramos unas crías. Las descubrí hace poco revolviendo en el baúl de los recuerdos. Son unas fotos en blanco y negro en la que aparecemos una enorme pandilla de adolescentes, una noche de verano, en un bar de tantos de los que hay en Fuengirola.
Es por contaros y para que os hagáis una idea de cómo era aquella Ana que empezó en Nuevas Generaciones. No éramos amigas, ella era la hermana mayor de Raquel, que también aparece en la foto y que sí pertenecía a mi círculo más cercano. Las cosas de los pueblos, que al final todo el mundo se conoce.
Orígenes Familiares y Laborales
Mi padre trabajaba en Autoescuelas Gallardo, que fue de las pioneras en Málaga, y empezaron a abrir sucursales en la costa y a mi padre le tocó Fuengirola. Ya se había casado, yo nací en Fuengirola. Ella se incorporó después. Al principio estaba siempre al cuidado de nosotras, aunque siempre iba al negocio, no a echarle una mano a mi padre, pero sí para estar al tanto un poco de lo que pasaba en el negocio.
Cuando nosotras empezamos a ser un poco más independientes, pues yo creo yo tendría nueve años y mi hermana ocho, mi madre empezó a trabajar en la autoescuela con mi padre, dentro de lo que es la oficina y la tramitación, porque llevábamos también cosas de gestoría. A mi padre no le hacía mucha gracia que estuviera ella ahí, pero ella siempre tenía esa inquietud, y sobre todo pensando en montar otra autoescuela y que ella pudiese llevarla. Y así fue, se montó una autoescuela en Mijas y otra en la avenida de Mijas donde ella tenía su parcelita.
A nosotras nos recogía mi padre de las actividades extraescolares en el coche con los alumnos a los que daba clases y nos llevaba a la autoescuela o a casa. Yo había empezado la Universidad, fue un choque importante. Era una carrera que me gustaba, me apasionaba. Siempre tuve en mente estudiar Turismo o Derecho. Para Turismo me tenía que ir fuera, así que opte por Derecho. Al fallecer mi padre tuve que compaginar los estudios con ayudar a mi madre en la autoescuela. Para mi hermana fue un trance tremendo que le afectó mucho. Todo se tambaleó en aquel momento.
Bueno, mi madre tenía conocimiento de lo que era el negocio, mi hermana y yo también, porque mi padre desde muy jóvenes, desde que teníamos catorce años las vacaciones las pasábamos abriendo la oficina a las 3 de la tarde, es decir, se iba el chico de la oficina y nosotras éramos las encargadas de seguir hasta que el chico volvía a las 5. La verdad es que fue un acierto, es como si supiese lo que le esperaba. Fue una adelantada en ese sentido, muy responsable al intentar ayudar a mi padre para que tuviera menos carga en el trabajo, y eso le vino muy bien porque conoció el negocio desde dentro y cuando tuvo que llevarlo ella sola al 100% no fue tan duro.
Compaginaba las dos cosas. Mi hermana quería hacer veterinaria así que se fue a Córdoba, pero se volvió. Raquel en aquella época lo pasó muy mal. Una vez aquí se sacó el título de Graduado Social para llevar el tema de los trámites y los seguros en la autoescuela.
Decisiones Personales y Trayectoria Política
Ana, siempre has sido una persona con la mentalidad muy abierta, sin embargo dices que no estudiaste turismo porque tenías que irte fuera. Sí, bueno y no sólo eso, yo tenía previsto irme un año sabático después de COU a Australia porque además allí tengo familia, en Sídney y en Melbourne, y la idea era estar con mis tíos en Melbourne un año. Yo tenía mucha ilusión, pero se juntaron muchos factores y supongo que es que no me tenía que ir.
Por un lado a mi tío de Australia le detectan un cáncer. Por otro a mi novio, a Joaquín, tampoco le hacía gracia y aunque yo pensaba que podíamos llevar la relación a distancia, que era temporal, él me dijo que si me iba la relación se terminaba. Así que dejé a un lado lo de irme a Australia y entre en la Universidad. ¿Cuántos años estuviste de novia con Joaquín? Muchos años. Estuvimos juntos en total más de 20 años.
Creo que venimos cada uno a cumplir una función en la vida, y yo desde muy pequeñita era una entrometida en la política. Y cuando digo muy pequeñita es que podría tener 8 años. Iba a la casa de mi abuelo materno que era muy político, era comunista, y recuerdo que él decía: «Ya viene la Margaret Thatcher, ya viene la abogadilla». Para mi abuelo Carrillo era lo más. Y yo decía: «Pero abuelo, si ese es una mala persona”. Mientras mis primos jugaban yo me sentaba a discutir con mi abuelo, me encantaba que me contara la historia de las persecuciones que hubo, de la Guerra Civil, porqué se tuvo que ir su hermano fuera, o por qué fueron perseguidos por el Régimen Franquista.
Pero yo lo que veía, y más conforme iba creciendo, era que mi padre trabajaba muchísimo, que era un autónomo, que trabajaba todos los días, que no tenía vacaciones, que daba de trabajar a otras personas, a otros profesores que estaban asalariados con él, y que ellos sí que tenían todos los privilegios pero mi padre ninguno. Recuerdo que le decía a mi abuelo: «Mira, abuelo, yo te digo una cosa, el comunismo está muy bien en la teoría, pero en la práctica no es así”. La empresa de mi padre era muy pequeñita, pero tenía que sustentar esa empresa y pagar los sueldos a final de mes hubiese ido bien o no.
Mi madre ha pasado por toda las facetas, es decir, era de UCD porque Adolfo Suarez era muy guapo, llegó Felipe González y le gustó porque era más de izquierda quizá que de derechas, hasta que vivió la realidad en sus carnes. La vida de un autónomo era complicada, y por aquel entonces el Partido Socialista no estaba ayudando en nada a los que estaban sacando adelante una pequeña empresa, que al final son los que sacan adelante al país. Discutíamos mucho. Hablábamos, y al final siempre me daba la razón.
Mi padre, sin embargo, no era partidario de hablar de política y menos en público. Decía que a la autoescuela tenía que venir todo el mundo votase a lo que votase y que si decíamos lo que pensábamos podía perjudicar al negocio. Pues, cuando empecé a salir con Joaquín ya tenía esa inquietud de participar en política, ya en el instituto era muy activa. Además, yo creo que estábamos en una etapa también importante de España. Eran los últimos coletazos de Felipe González con todo el tema de corrupción, la financiación ilegal del partido socialista y ahí ya me indigné totalmente, y decidí afiliarme.
Su padre tenía contacto con la gente del Partido Popular que estaban en el ayuntamiento . Así que fuimos los dos a afiliarnos. La sede era un cuartucho pequeñito y allí estaba Esperanza Oña tomando complementos vitamínicos porque llevaba un ritmo desenfrenado, y ese fue mi primer contacto con el Partido Popular. Luego empecé a darle la lata al que era concejal de juventud de Fuengirola, Cristóbal Calvo, con que yo quería hacer cosas. Muy pesada, pero le vino bien porque, claro, él tenía su responsabilidad como Concejal, con lo que llevar Nuevas Generaciones y la Concejalía no era muy fácil.
Así que cuando fue a hacer la estructuración de la nueva ejecutiva de Nuevas Generaciones le ofreció a el que era mi novio, a Joaquín, ser el presidente . Y Joaquín dijo que él no quería eso. Y entonces me ofrecí voluntaria. Me hicieron presidenta de Fuengirola y creo que he sido la presidenta de Nuevas Generaciones que más tiempo ha tardado en irse del cargo en España.
Desafíos y Logros en la Política
Pues muy mal. Ha habido un momento que se hablaba de corrupción en todos los partidos y eso ha hecho que la gente deje de creer en la política y que se nos denosté a los políticos. Se nos mete a todos en el mismo saco. Como todo en la vida hay políticos buenos y políticos malos, hay corruptos y gente honrada, pero al final lo malo y lo negativo siempre suena más.
Yo con Esperanza Oña al principio no coincidía, de hecho yo creo que ella me conoce a través de una entrevista que me hicieron en un periódico. Había un periodista que le gustaba mucho meter los dedos y me hizo una entrevista, yo tendría veintitrés años. Empezó a hacerme una serie de preguntas como que si legalizaría la droga, si quitaría el servicio militar obligatorio y varias cosas más de ese estilo. Cuando la publicó, el titular era: «La presidenta de Nuevas Generaciones aspira a ser la alcaldesa de Fuengirola”. Me había preguntado si me gustaría ser alcaldesa, y le había contestado que siendo de Fuengirola y amando a mi pueblo el máximo orgullo que puede tener una persona es representar a su municipio. Y de ahí sacó el titular.
Ahí fue cuando hablé con Oña y le dije que como presidenta de Nueva Generaciones los estatutos recogían que tenía que estar representada en el comité ejecutivo del Partido Popular. Ahora que hablas de esa entrevista y de ese titular, cuando Esperanza Oña anuncia que tiene que dejar la Alcaldía yo creo que había dos nombres para la sucesión en la mente de mucha gente; una eras tú y la otra Ana Mula.
No, porque siempre he pensado que lo justo es que en los cargos se queden en las personas que los trabajan y Ana Mula se lo ha trabajado durante todo ese tiempo, ha sido siempre la sombra de Esperanza Oña, su persona de confianza, ha estado en la gestión diaria del Ayuntamiento de Fuengirola y ella tenía que ser la alcaldesa, era a la que le correspondía. Además, en Fuengirola hay una normalidad, no es quizá como otros municipios donde sí que existe quizá una rivalidad entre los concejales por llegar al poder.
Y de hecho le dije que si quería, que me pusiese en la lista pero de relleno, iba en el numero quince. Pero pasaron una serie de cosas que salí. Por eso digo muchas veces que creo en el destino. Entré a siete meses de finalizar la legislatura. Sí, entré en Limpieza directamente. Mi hermana se reía, me decía: «Pero si tú eres un desastre en el tema de limpieza ¿cómo lo vas a hacer?”. Pero mis compañeros y los trabajadores sí me tomaron en serio porque creo que soy una persona que cae bien, que escucho a la gente y que la hago partícipe de cualquier decisión y eso lo vieron tanto los encargados como los operarios de limpieza. ¿Te ilusionó que te diera esa concejalía? ¿Cómo es entrar en política de manera activa?
Quizás, como te decía, nunca he tenido esa ambición. Y además he tenido que demostrar que no la tenía. Yo creo que la gente me la presuponía. Siempre me han dicho: «Pues Ana va a llegar muy lejos, pues Ana que va a ser Alcaldesa, es que Ana…» bueno yo nunca he dicho nada, y es verdad que también se supone que los que estamos en política lo que queremos es dar codazos para llegar más alto. Yo llegué a política porque quería cambiar las cosas, quería que la sociedad fuera una sociedad que avanzara de verdad, que se hicieran leyes que beneficiarán a todos, que ayudaran a personas que estaban intentando sacar una empresita adelante, a su familia adelante. Tenía muy presente los sacrificios que había hecho mi padre.
Mucho. Creo que hay dos tipos de personas que quieren acceder al poder, unos que lo hacen por el protagonismo, para su propio beneficio, el poder por el poder y otros por ‘poder hacer’. Sí, efectivamente. Es complicado, sobre todo porque cuando una tiene buena fe, a veces esas cosas no la ve, y quizá ese es mi caso. Parto de que todo el mundo es bueno, y que estamos para mejorar las cosas, que tenemos una oportunidad de oro para poder convertir la sociedad en algo mas positivo.
Normalmente no pienso que hay gente que va mirando por su propio interés, no parto de eso, así que cuando te das cuenta de que hay gente así es duro. Los que hemos trabajado cerca de Esperanza Oña sabemos que es una mujer con las ideas muy claras y determinantes. Para ti, ¿fue un poco una vía de escape poder ser más libre al llegar a la Diputación? Yo nunca me he sentido reprimida al lado de Esperanza por hacer algo que yo quisiera hacer y ella no me permitiese, nunca. Creo que ella ha acogido siempre mis ideas de forma muy razonable, siempre me ha dejado intentar hacer las cosas, también es verdad que no la he defraudado. Pocas veces me he podido equivocar. Con Esperanza llevaba Limpieza, Igualdad y Tercera edad. Y de lo que más orgullosa estoy es del cambio tan importante que dimos en Limpieza.
Entro en Diputación el 2004 en la oposición. En Fuengirola tenía a mi cargo tres concejalías, y la Diputación era como todo un poco caótico. Mi dedicación a Diputación era muy pequeña. En cuanto a que la fiscalización que podía hacer como diputada en la oposición no era quizás la mejor. Pero intentaba estar en diputación cuando tenía que estar, y me vino bien porque aprendí lo que no había que hacer que es lo que hacían los que estaban. Luego he tenido la oportunidad estando en el gobierno de hacer las cosas de otra forma. Cuando entramos, ya formé parte del Gobierno de la Diputación como Vicepresidenta en la primera etapa, así que tengo un margen de maniobra importante también porque tengo la confianza del presidente, de Elías. Me gusta mucho el trabajo de gestión que realizo en Diputación. Nunca me he sentido ni fiscalizada en el Ayuntamiento de Fuengirola ni en Diputación. Quizá en el ayuntamiento de Fuengirola, por...
