Uno de los aspectos que más preocupa a una mujer durante su embarazo es cómo crece su bebé. Por eso, es muy importante acudir a las citas con el especialista para comprobar que todo se desarrolla como se espera y, sobre todo, que el bebé está creciendo con el peso y la altura adecuada a su semana de gestación. Será el médico quien te indicará si el bebé se desarrolla de forma adecuada y si hay algún problema.
Aún así, será importante que tú tengas ciertas nociones básicas para que conozcas lo que te está contando el especialista. De esta manera, podrás sentirte más segura con los resultados y sabrás si las cosas están yendo bien y, sobre todo, qué es lo que debes esperar de cada semana de embarazo. Eso sí, no debes obsesionarte con la salud de tu pequeño, ya que esto no te ayudará y hará que el embarazo, en vez de ser una etapa bonita, se convierta en un momento estresante.
La primera semana del séptimo mes de embarazo corresponde a la semana 25. Por tanto, esta semana forma parte del tercer trimestre de embarazo.
En la semana 25, el pequeño tendrá 22 cm de largo y pesará más de 700 gramos. Además, su sistema visual ya habrá madurado y podrá abrir los ojos y podrá oírte.
El seguimiento del tamaño y peso del feto por semanas es una parte muy importante del cuidado prenatal. Proporciona información valiosa sobre la salud y el desarrollo del bebé pero siempre hay que tener presente que las cifras son aproximadas y cada embarazo es único.
Cambios en el feto a las 25 semanas
Los principales cambios del feto en la semana 25 de embarazo son que empiezan a endurecerse los núcleos de osificación situados en el interior de los huesos. Por tanto, su esqueleto se vuelve más consistente.
Si pudieras verlo ahora, detectarías ya sus cejas y sus pestañas, que comienzan a salir. Ante un estímulo que lo sobresalte, como un sonido fuerte, lo verías incluso parpadear, lo que muestra que su oído ya va percibiendo sonidos dentro de ti.
La piel del bebé está arrugada y su cabeza se irá cubriendo de pelo, aunque no será el pelo definitivo con el que nacerá.
Semana 25 de embarazo: ¿qué hace el bebé y qué cambios ocurren?
¿Qué cambios ocurren en la madre?
El bebé continúa creciendo rápidamente y, por ello, también lo hace la barriga en la semana 25 de embarazo. La altura del fondo uterino, es decir, la distancia entre el pubis y el útero ronda los 25 cm.
A medida que avanza el embarazo cambia el centro de gravedad del cuerpo de la futura mamá, se sitúa más hacia delante para que pueda caminar sin problemas. Además, hay que procurar mantener una buena postura para no padecer de dolor de espalda.
Seguramente la embarazada sentirá en la semana 25 que su cabello está mejor que nuca, más brillante y abundante. Esto es porque durante el embarazo se cae menos cantidad de pelo debido a la acción de las hormonas androgénicas. Por este mismo motivo, puede que haya aumentado la cantidad de vello corporal o incluso aparezca en zonas donde antes no tenías. Una vez haya pasado el parto, el crecimiento del pelo volverá a la normalidad.
Síntomas comunes en la madre en la semana 25 de embarazo
Una de las molestias más repetidas, pasadas las náuseas iniciales, es el reflujo. A medida que van pasando las semanas de embarazo, hay mayor aumento del tamaño uterino. Esto comprime el estómago que, acompañado del aumento de los niveles de progesterona, producen los molestos ardores de estómago.
Otros síntomas comunes en la semana 25 de embarazo son los gases, tanto por la ralentización del tránsito intestinal como por la compresión del intestino. Por esto, se recomienda a las embarazadas evitar la ingesta de comidas pesadas, no tomar bebidas con gas y descansar tras la comida sentada, no recostada.
Además del reflujo y las flatulencias, otras molestias típicas en la semana 25 de embarazo pueden ser el estreñimiento, el cloasma, las estrías, los calambres en las pierdas, las hemorroides, etc. Todos estos síntomas también aparecerán en la semana 25 de un embarazo gemelar.
La progesterona provoca digestiones más lentas y un cierre incompleto de la válvula de entrada al estómago. Por ello, la embarazada puede sentir ardores y reflujo gástrico debido al ascenso de los ácidos estomacales.
En la vigésimo quinta semana de embarazo pueden aparecer las llamadas contracciones de Braxton Hicks. Estas contracciones son distintas a las que suceden antes de dar a luz, ya que son irregulares y no aumentan de intensidad. La embarazada puede sentir un dolor ligero cuando su tripa se pone dura, pero desaparece al poco tiempo.
Cuando se alcanza la semana 25 de embarazo, el feto es capaz de realizar entre 20 y 60 movimientos cada 30 minutos. Por tanto, la futura mamá también sentirá el movimiento fetal incluso por las noches, lo que puede causar dificultar para dormir.
¿Qué hacer en la semana 25 de embarazo?
Si no se ha hecho en la semana 24 de embarazo, sería recomendable realizar la analítica del segundo trimestre antes de la semana 28, así como el cribado de diabetes gestacional.
Además de las pruebas diagnósticas en este momento del embarazo, la futura mamá también deberá tomar algunas precauciones durante la semana 25:
- Beber mucho líquido para ayudar a tener una buena hidratación.
- Practicar técnicas de relajación.
- Evitar el uso de ropa ajustada.
- Caminar con calzado cómodo.
- Tomar infusiones de manzanilla, anís verde o hinojo para reducir los gases, así como infusiones de malavisco para los ardores.
Aparte de todos estos consejos, también se debe evitar largos periodos de estar pie para combatir la aparición de varices. También se aconseja dormir con las pierdas elevadas y practicar ejercicio moderado adaptado al embarazo.
Tabla de crecimiento fetal por semanas
Para estimar el peso fetal, se utilizan diferentes fórmulas que consideran la medida del diámetro biparietal (DBP), la circunferencia del abdomen (CA) y la longitud del fémur (LF). Es importante recordar que se trata de una estimación y el margen de error puede ser de ±15-20%.
Además, la ecografía Doppler proporciona información sobre las características del flujo sanguíneo a través de los vasos, siendo la arteria umbilical y la arteria cerebral media las más estudiadas para el control del bienestar fetal.
