Ampollas en el Pezón Durante la Lactancia: Causas, Tratamientos y Prevención

Durante la lactancia materna, especialmente en madres primerizas, pueden surgir diversos obstáculos que, si no se identifican y tratan adecuadamente, pueden derivar en problemas que impidan una lactancia duradera y sin dolor. La presencia de ampollas en el pezón suele ser frecuente en las madres al momento de dar pecho a sus bebés. Por eso hoy te contamos todo lo que debes saber sobre ellas y cómo tratarlas. Durante la lactancia, las ampollas en el pezón suelen ser una molestia importante para las madres. Si bien existen formas de prevenirlas o tratarlas, no todas las mujeres se encuentran interiorizadas sobre ello.

En este artículo, exploraremos todo lo que debes saber sobre las ampollas de leche, para poder disfrutar de este hermoso vínculo entre madre e hijo. ¡Toma nota!

Grietas en los pezones durante la lactancia | Prevención y cómo curarlas

¿Qué son las Ampollas en el Pezón?

Las ampollas de leche, también conocidas como perlas de leche, son lesiones cutáneas de los senos que se ubican en la zona del pezón. Suelen ser pequeñas obstrucciones o quistes llenos de leche. Aunque no provoquen daños significativos, pueden ser incómodas y hasta causar molestias en la madre, lo que acaba por dificultar la alimentación del bebé.

Si bien no son ampollas de leche como tal, tienen este aspecto. Son el resultado de la fricción y del crecimiento de la piel alrededor de los conductos de la leche, lo que genera que una pequeña cantidad de leche materna se retenga por detrás de la ampolla. Por este motivo, lucen de esta forma característica. Suele ser una ampolla como la cabeza de un alfiler, muy redonda, de color nácar o blanca, con bordes definidos, muy superficial y dolorosa cuando el bebé mama. Suele desaparecer de manera natural entre los 15 días y un mes.

En concreto, se tratan de elevaciones transparentes o amarillentas en la piel que son comunes durante la lactancia.

¿Por Qué Aparecen las Ampollas en el Pezón?

En general, las ampollas en los pezones se desarrollan por una lactancia inadecuada. Una de las razones es que el recién nacido succione el pezón de manera muy superficial, lo que genera una presión excesiva en un área específica del seno.

Existen varias razones para la aparición de ampollas:

  • Agarre inadecuado del bebé al pecho: Esta es la causa más común. Al principio nadie está seguro de hacerlo bien. Como te hemos comentado, el dolor es el mejor indicativo. Si no hay dolor, todo va bien.
  • Cuando por diversas razones, aumenta la concentración de bacterias en los conductos galactófogos se produce el llamado biofilm, es decir, la obstrucción de los conductos por aumento bacteriano.
  • La isquemia es la disminución de riego sanguíneo. Este hecho suele producir mucho dolor en el pezón y cambios del color a pálido, rojizo, incluso azul.
  • Estrés: Finalmente es necesario puntualizar que el miedo y el estrés producen un aumento de catecolaminas y noradrenalinas que producen una disminución del flujo sanguíneo en las arterias más pequeñas y, por consiguiente, empeoraría los cuadros anteriormente expuestos.

Cuando el recién nacido no realiza una succión correcta, por mala posición o frenillo lingual corto, la madre presenta mucho dolor en el pezón durante la toma, pero sobre todo tras la toma donde se observa el pezón deformado, como un pintalabios y de color pálido. Después vuelve a su coloración y forma normal.

Características de las ampollas en los pezones por amamantar
Las ampollas de los pezones son de forma irregular y se rompen fácilmente al aplicar un poco de presión sobre ellas. Si bien pueden ser muy notorias, no suelen provocar demasiado dolor.

Formas de Prevenir la Aparición de Ampollas en el Pezón

La aparición del punto de leche o ampolla de leche puede prevenirse con una técnica de amamantamiento correcta y una lactancia frecuente. No obstante, se recomienda antes de comenzar a amamantar colocar una compresa tibia y húmeda sobre el pezón durante 3 minutos. Esto contribuye a desobstruir los conductos galactóforos.

Incluso, se aconseja mantener el área del pezón humectada, para ayudar a reducir el malestar mientras evolucionan las ampollas. La aplicación de un algodón con aceite de oliva o un ungüento con lanolina pueden ser bastantes efectivos y mantienen el área húmeda. Así lo indica un estudio comparativo publicado en la revista Skin Pharmacol and Physiology.

La rotación de la posición para amamantar reduce la probabilidad de generar demasiada fricción y, por lo tanto, a desarrollar ampollas en los pezones. A su vez, evitar prendas de vestir ajustadas o sostenes con aros ayuda a prevenir que los conductos de la leche se obstruyan.

Aquí hay algunos consejos adicionales para prevenir las ampollas en el pezón:

  • Mejora la posición del bebé al pecho. Asegúrate de que el pezón y parte de la areola de tu pecho están dentro de la boca de tu bebé. Él extrae la leche mediante los movimientos de la mandíbula y la lengua, no chupando del pezón. En YouTube encontrarás vídeos que explican cómo colocar al bebé para darle el pecho, aunque siempre será más eficaz que consultes con tu matrona, tu pediatra o un grupo de apoyo a la lactancia.
  • Evita ofrecerle chupetes o biberones hasta que la lactancia esté totalmente establecida. Es la manera de librarse de la “confusión de pezón”.
  • Cuidar la alimentación puede ayudar. En algunas bibliografías recomiendan tomar lecitina durante unos días, dieta rica en vitamina C y D para mejorar el sistema inmunitario y abundante ingesta de líquidos.

¿Es Necesario Acudir al Médico?

Las ampollas en el pezón no suelen ser dolorosas, pero sí incómodas. En general, pueden desaparecer por sí solas, en particular si se continúa amamantando, así lo explica la Asociación Australiana de Lactancia Materna.

Si las ampollas en los pezones no mejoran con los cuidados en el hogar, es importante buscar la opinión de un profesional de la salud, como un consultor de lactancia o un médico. Ellos pueden brindar orientación adicional y evaluar si hay una infección o afección subyacente que requiera tratamiento.

Además, si las ampollas no se resuelven de manera espontánea, el médico indicará las medidas correspondientes para prevenir la obstrucción de los conductos, la mastitis y la congestión mamaria.

¿Es Posible Calmar el Dolor que Provocan?

Las ampollas en el pezón pueden generar una obstrucción o bloqueo en los conductos galactóforos. De hecho, es por ello que se consideran pequeñas obstrucciones o quistes llenos de leche.

Una ampolla dolorosa en el pezón genera pocas ganas de amamantar por parte de la madre. No obstante, es necesario practicar una lactancia frecuente para mantener el suministro de leche materna y contribuir con la desobstrucción de los conductos galactóforos.

Las compresas frías pueden ayudar a aliviar la inflamación y reducir el dolor. Para ello, se pueden utilizar bolsas de hielo en una tela fina para evitar el contacto directo con la piel sensible.

Otras recomendaciones para calmar el dolor incluyen:

  • Continúa con la lactancia materna si puedes.
  • Utiliza una crema, por ejemplo, Bepanthol Pomada Protectora Bebé. Ponles tu propia leche.
  • La aplicación de una bolsa de hielo antes de cada toma es otra medida que reducirá el dolor durante la succión.
  • Es importante mantener los pezones muy limpios y al aire el mayor tiempo posible.

Tratamientos Médicos Específicos

Además de los cuidados generales, existen tratamientos médicos específicos para abordar diversas complicaciones que pueden surgir durante la lactancia:

Candidiasis Mamaria

Si el dolor en el pezón empeora después de dar el pecho y continúa pasada una hora, es posible que tengas una infección por hongos (una micosis o candidiasis). Se trata de un hongo que se presenta de forma natural en ciertas zonas de la piel.

Uno de cada 20 recién nacidos desarrolla una candidiasis oral que puede haberse transmitido por la lactancia materna. Consulta con tu médico o comadrona para confirmar el diagnóstico. Te pueden prescribir una crema antimicótica que deberás aplicarte en ambos pezones y en la boca del bebé, una vez finalizada la toma.

Infecciones Bacterianas

En una tercera parte de los casos, el dolor en los pezones se debe a la bacteria Staphylococcus aureus que vive sobre la piel sin causar daños. Sin embargo, cuando penetra en las grietas del pezón desencadena una inflamación. Pregunta a tu doctor/a o comadrona cuál es el mejor tratamiento. Cremas antibióticas o incluso comprimidos, en casos más graves, suelen ser la solución.

Mastitis

La mastitis es la infección de la glándula mamaria. Las mamas se ponen rojas, calientes y muy dolorosas. Se acompaña de fiebre y malestar general. Aproximadamente 1 de cada 10 mujeres que amamantan desarrolla una mastitis.

Tratamiento: En casos de mastitis puerperal leve y menos de 24-48 horas de evolución, no recomienda el tratamiento antibiótico (ATB) (Grado de recomendación [GR] A)*. En casos de mastitis puerperal que no mejora en 24-48 horas o ante signos de empeoramiento del malestar general se recomienda cefadroxilo oral (1 g cada 12-24 horas, 10-14 días) o cloxacilina oral (500 mg cada 6 horas, 10-14 días) (GR A)*. En mujeres con mastitis puerperal con abceso mamario se recomienda derivación hospitalaria para intervención quirúrgica. Continuar lactancia o incluso aumentar la frecuencia de tomas masajeando la zona afectada en dirección al pezón para asegurar el vaciado máximo de la mama.

Abceso Mamario

Requiere el ingreso en el hospital para drenar en quirófano el absceso. Se administrará tratamiento antibiótico con cloxacilina o vancomicina.

La Importancia del Control Médico Durante la Lactancia

En conclusión, las ampollas en el pezón no suelen ser graves, pero pueden ser molestas y generar dificultades durante la lactancia. De hecho, el dolor de los pezones es un motivo de consulta frecuente en las madres. Corregir la técnica de extracción o amamantamiento es fundamental, ya que de esta manera las ampollas en el pezón sanarán por sí solas en unos pocos días.

En ocasiones, una reacción alérgica o un virus puede provocar ampollas con las que debe tener cuidado al amamantar. Por ende, ante cualquier duda o inquietud, no dude en consultar al médico.

Recuerda que la lactancia no suele ser un camino de rosas y buscar ayuda cuanto antes te ayudará a tomar la decisión que más te convenga, porque para el bebé es importante tu leche, pero aún lo es más que tú estés bien.

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