Amamantando Bebés: Información Esencial para una Lactancia Exitosa

La lactancia materna exclusiva es el mejor alimento que se puede ofrecer a un recién nacido o lactante durante los primeros meses de su vida. Toda madre está capacitada para dar el pecho a su hijo/a. Aunque los primeros días pueden ser difíciles tanto para la madre como para el niño, con ganas, ilusión, paciencia y buenos consejos se consigue una lactancia satisfactoria en la mayoría de los casos.

¿Cómo se produce la leche?

Cuando se estimula la areola se segrega en la glándula hipófisis una hormona que se llama prolactina, que como su nombre nos sugiere estimula la producción de leche. Esta es la hormona responsable de que las células de la glándula mamaria produzcan leche. El reflejo de prolactina es muy generoso ya que a mayor estímulo de la areola, se produce mayor cantidad de leche.

La prolactina es una hormona con muchas otras actividades. Es importante recordar que inhibe la ovulación y que se produce más durante la noche.

REFLEJO DE PROLACTINA

¿Cómo toma el niño la leche?

La leche sale del pecho de la mujer de dos formas:

Una, es acción fundamentalmente de la madre, gracias al reflejo de oxitocina: al estimular la areola con la boca, en la hipófisis se produce también oxitocina. Se llama también reflejo de salida de la leche. Esta hormona hace que se contraigan unos músculos (el útero también se contrae), situados alrededor de los alvéolos donde se produce la leche, haciendo que al mismo tiempo miles de gotas salgan a los canalículos de la glándula mamaria (conductos galactóforos) que conducen la leche hasta los senos lactíferos y a través del pezón a la boca del niño.

Muchas mujeres lactantes ante diferentes estímulos como los táctiles en el pezón y la areola, auditivos al llorar el niño o visuales, del bebé, tienen salida espontanea de la leche, goteando de ambos pechos. Algunas mujeres pueden sufrir mas de un reflejo de salida de leche.

REFLEJO DE OXITOCINA

La otra forma en que se saca la leche del pecho es la compresión con la boca del niño de los senos lactíferos, presionándolos de tal forma que sale más leche y de forma más eficaz. La Fisiología de la Succión nos muestra que la boca no chupa. Entre el paladar y la lengua se comprime una parte del pecho que se mantiene dentro de la boca en el que están situados los senos lactíferos.

Al estar dentro de la boca, es difícil ver la areola cuando el niño esta bien agarrado al pecho. Para que esta compresión sea eficaz la boca tiene que estar muy abierta y la lengua tiene que estar por debajo de la areola, de tal forma que si el pezón estuviera fuera de la boca éste se situaría a la altura de la nariz. La presión de la lengua y el paladar y los movimientos ondulatorios de la lengua de delante hacia atrás, hace que la leche salga a través del pezón a la garganta.

La colocación de la boca en el pecho es fundamental.

¿Cómo he de ponerme el bebé al pecho?

Para que esta colocación de la boca sea posible, la postura que la madre y el niño pueden adoptar hay que tenerla en cuenta. Son diversas las posiciones que la madre y el bebé pueden adoptar. Cada madre y su hijo han de buscar aquella posición que más les favorezca. Vamos a hablar de las tres más importantes:

  1. Acostados en la cama
  2. Madre sentada: Niño cogido en brazos/Niño posición rugby
  • Acostados en la cama: la madre se encuentra acostada de lado con su hijo frente a ella recostado sobre el lado contrario. Conseguiremos una mejor colocación de la boca si el bebé está bien pegado a su madre, la cabeza ligeramente tirada hacía atrás con el pezón a la altura de la nariz, de tal forma que al introducir el pecho en la boca este pase rozando el labio superior.
  • En la postura sentada con el niño en brazos (en banderola), la barriga del bebé debe de estar tocando a la de la madre, la cabeza apoyada sobre el tercio inferior de la muñeca, la mano sujetando por la parte alta de la espada entre los omoplatos y apretado hacia la madre, no la madre inclinada hacia delante.
  • Para conseguir una buena colocación en la postura de pelota de rugby, la madre coge el cuerpo del bebé aplicando la barriga de este sobre el costado del lado del pecho que debe mamar, con la otra mano sostendrá la cabeza sin empujarla hacia el pecho. Esta postura es muy práctica en gemelos.

Si al niño se le presiona la cabeza para acercarlo al pecho en todas las posiciones, puede ocurrir que se tire hacia atrás por el reflejo que tienen los recién nacidos y dar la sensación de rechazo del pecho. Al acercar al bebé al pecho de la madre debería tener el pezón a la altura de la nariz del niño y entrar en la boca cerca del labio superior.

¿Cómo sabremos que está bien cogido al pecho?

Una vez en la postura y la colocación de la boca adecuadas, la mama sabe que está bien cogido/a y sacando leche porque no nota la mínima molestia en el pecho y el ritmo de movimiento de la boca que siente la madre es al principio rápido y cuando se produce el reflejo de la oxitocina la boca se llena de leche, los movimientos de la boca se hacen más lentos y amplios con salvas de 6 á 10 y reposo entre ellas.

Podemos oír al tragar y ver como al mamar menea las mandíbulas ampliamente con lo que se le pueden mover las orejas.

Nuestra pareja puede ayudarnos observando como damos de mamar y controlando una serie de signos de buena colocación. Con sus referencias podemos conseguir que se mejore el agarre al pecho.

¿Cuándo y cuanto tiempo debe de mamar?

El pecho no tiene horario. Al igual que con los adultos no hay normas aplicables a todo el mundo. Cada individuo tiene unos hábitos y modelos que van siguiendo. Posiblemente, si el niño/a está bien cogido en un período entre 10 y 30 minutos soltará el pecho quedando dormido.

Es natural que al principio pida de mamar cada hora y media a dos horas y posteriormente estos intervalos podrían ir espaciándose. Si el/la niño/a quieren mamar en todo momento y no se sueltan nunca del pecho habría que valorar la posición del niño, sobre todo si la madre tiene molestias en el pezón, cuando mama. Durante el primer mes el bebé debe de mamar por lo menos 6-8 veces al día.

Como aumentar la produccion de leche materna

¿Cómo sabemos que tiene bastante?

Hay muchas formas de controlarlo. Si un niño mama bien tiene períodos de vigilia con frecuencia y demuestra un desarrollo neurológico y actividad normales.

Ante la angustia materna más frecuente de ¿si tendré suficiente?, la mejor forma de analizarlo es viendo el número de pipis que hace el niño y la consistencia de las deposiciones: Si un bebe hace 4 - 6 pipis al día y sus cacas son blandas y amarillentas toma toda la leche que le hace falta. «On no n’hi ha no raija».

El peso es otra variable a controlar que angustia mucho a los padres. Aunque es una medida importante, hay que recordar que es una variable de distribución normal en la población, es decir, que hay valores medios y valores extremos que no hay que tildar de patológicos ya que solo son niños que debemos controlar más intensamente y valorar su progreso.

Adecuar las tablas que estamos utilizando actualmente para valorar y comparar a los niños ya que están realizadas para niños alimentados fundamentalmente con lactancia artificial. Es el «médico» el que ha de valorar el peso como uno de los muchos parámetros clínicos y pruebas exploratorias que sirven para evaluar el bienestar del niño/a. El peso no es el único.

De todas formas la mejor manera de saber si el bebé tiene hambre es colocarlo al pecho. Si continua mamando es que aún necesita más.

¿Tengo poca leche?

Esta es una pregunta muy frecuente entre las madres, sobre todo si las espectativas de tener un niño «ideal» (come cada 4 horas, esta activo, duerme bien, no llora, engorda y crece según el mejor de los percentiles….. etc.) no se cumplen.

Ya hemos visto como saber si tiene bastante. Si cumple esos requisitos, aunque tenga poca leche no hay que preocuparse.

Hay periodos de crecimiento (1 1/2 meses, 3 meses….) en los que el niño/a cambia el ritmo de tomas que tenia establecido y pide con más asiduidad. Muchas mujeres ante esta situación y al notar el pecho más blando (no hay que sentir esa hinchazón típica de los primeros días), pueden pensar que no tienen suficiente leche. Esto son fases de crecimiento en las que se debe establecer una adaptación mutua a las mayores necesidades del niña/o.

Si la colocación es buena, al mamar con mas frecuencia, se producirá toda la leche que necesite y posiblemente se volverá luego a la frecuencia habitual.

¿Cómo tener más leche?

Como hemos comentado antes, cuanto más se estimula y vacía el pecho, más leche produce. Si queremos producir más leche, pongamos al bebe a mamar. Si la posición es correcta satisfará todas sus necesidades a su tiempo.

Creemos que no existen alimentos galactogogos para dar más leche, aunque algunas mujeres refieren mayor cantidad de leche al comer tal o cual cosa. El aspecto psicológico puede jugar un papel muy importante en estos casos. En algunos fármacos se ha visto un efecto secundario de producir prolactina y en ocasiones se han utilizado para producir mas leche.

En ocasiones se decía que es necesario tomar mucha leche y mucho liquido para producir mas leche. En realidad hay que saber que la falta de líquidos (no tiene por que ser precisamente leche), podría producir una menor cantidad de leche, pero el tomar más líquidos de los que necesita no van a producir más cantidad de leche. Es el niño quien regula la producción de leche.

¿En que situaciones no puedo dar de mamar a mi hija/o?

Amamantar es un derecho de la mujer así como lo es del niño el ser amamantado por su madre. Si no se quiere ejercer ese derecho es una razón de no dar de mamar.

En ocasiones la falta o la inadecuada información impiden a la madre y al niño de ese derecho. Son raras las contraindicaciones médicas de la lactancia. Algunas enfermedades congénitas como la galactosemia lo son. La infección por HIV (SIDA) en países desarrollados y mientras no se disponga de más datos científicos también es una contraindicación.

NO SON CONTRAINDICACIÓN de la Lactancia Materna las mastitis, la ictericia del niño, la mayoría de enfermedades de la madre y en su caso la toma de la mayor parte de medicamentos.

La consulta con los prospectos de una gran parte de medicamentos podrían llevar a muchas angustias y erróneamente a dejar la lactancia o suspender el tratamiento. Consulte a su pediatra Ante la duda respecto a algún medicamento y la lactancia en el servicio de Urgencias disponemos de la información actualizada sobre los medicamentos y su administración en la madre lactante.

¿Le he de dar agua ahora que hace calor?

El componente fundamental de la leche humana es agua. Se ha comprobado que aún en climas tropicales y desérticos aquellas/os niñas/os que toman leche materna no tienen problemas de falta de líquidos. No es necesario en nuestro clima administrar ningún liquido al bebé ni aun de recién nacido a no ser que alguna razón médica lo indique. Estas son muy escasas.

¿Hasta cuando he de amamantarlo?

La decisión de amamantar es de la madre. Ella y su hija/o han de decidir hasta cuando. No hay límites a la duración de la lactancia.

La leche, en general, es considerada por todos los nutricionistas como un alimento muy completo. Si esta leche es humana y de su madre, aún es más importante para el pequeño.

Los etólogos (científicos que estudian e investigan en la evolución de las especies animales) cifran en tres o cuatro años el tiempo idóneo de lactancia de la especie humana. Son muchas las personas que a partir de esta fecha dejan de tomar leche porque en su intestino les falta la encima que digiere la lactosa (azúcar de la leche).

La Asociación Americana de Pediatría recomienda que la lactancia materna sea exclusiva los 6 primeros meses de vida y junto con otros alimentos por lo menos un año. Luego mientras la madre y el niño quieran.

La OMS en su asamblea de mayo de 2001 recomendó que la lactancia fuera exclusiva los primeros seis meses y luego por lo menos dos años.

Todo es posible y hay que pensar que lo mejor es lo que podemos hacer. En amamantar a las/os niñas/os, cuanto más: mejor.

¿Cuándo he de dar algo más que la leche?

Como hemos dicho antes la OMS y las sociedades pediátricas no recomiendan más que leche materna durante los 6 primeros meses. Posiblemente, antes de esa fecha, administrar algún otro alimento no tiene ningún beneficio en el desarrollo y la salud del niño.

La Academia Americana de Pediatría sugiere que el niño está listo para tomar otros alimentos cuando:

  1. Es capaz de estar sentado por sí solo
  2. Pierde el reflejo de extrusión (reflejo que tienen los lactantes pequeños evitando con la lengua que entren cosas distintas de la leche)
  3. Muestra interés por la comida de los adultos
  4. Saben mostrar hambre y saciedad con sus gestos.

¿Qué debe de tomar además de la leche?

Las recomendaciones actuales de la ESPGAN (Sociedad Europea de Gastroenterología y Nutrición Pediátricas) datan de 1982. Se daban unas recomendaciones muy flexibles y no dar nada antes de los 4 meses y podían no tomar nada mas allá de los 6 en algunos casos.

La forma de introducir los nuevos alimentos, que alimentos introducir, y cuándo, están muy determinadas por la cultura de cada área. Puede ser muy normal introducir las frutas en nuestro país en primer lugar, ya que tenemos una gran variedad de ellas y están al alcance de todos, mientras que, en los países nórdicos, las papillas de cereales son más habituales como primera alimentación complementaria.

La alimentación que debe recibir el lactante es complementaria. Esto significa que además de la leche que está tomando debe de recibir algún otro alimento. Así las frutas, los cereales o lo que se administre al niña/o no será supliendo una toma de leche sino además de ella.

El lactante debe ir tomando nuevas cosas progresivamente de una en una, esperando una semana antes de introducir una nueva para que al año tenga una alimentación similar a la del resto de la familia. La leche es un alimento que como hemos dicho antes no debe de faltar de su dieta por lo menos hasta los 3 años.

¿Qué he de comer para amamantar?

Siempre se habían puesto condiciones a la mujer sobre lo que debía y podía comer para amamantar a un bebe. En realidad esas recomendaciones intentaban generalizar una acción que es muy diferente en cada una de las personas.

No es verdad que la mujer deba que beber leche de vaca para producir mas leche. La idea de tener que llenar los depósitos es una imagen ridícula. Ningún otro mamífero toma leche para amamantar a sus crías y la calidad de esta es perfecta. El riesgo de la ingesta excesiva de leche está en que se puede provocar en el bebe alergias a las proteínas de la leche de vaca a través de su madre.

No es verdad que necesite comer por dos. Para producir suficiente leche y de la mejor calidad la mujer que amamanta necesita solo 500 calorías extras. El resto de la energía para producir la leche la obtiene de los depósitos grasos que ha ido haciendo durante el embarazo («Cartucheras»). Cuando la madre come lo necesario, el bebé actúa como el mejor de los modernos aparatos de liposucción.

No hay alimentos prohibidos. Es posible que al tomar algunos alimentos el olor de la madre y de su leche varíen lo que puede hacer que el bebé en un primer momento note algo extraño e incluso rechace el pecho. Los niños que han tomado pecho se habitúan de esta forma a los olores y sabores de otros alimentos por lo que luego, en general, los aceptan mucho mejor .

¿Qué datos se deberían recoger en la historia clínica para valorar adecuadamente la lactancia materna?

Para poder prestar un apoyo eficaz al inicio de la lactancia materna o durante la misma, es necesario, como en cualquier otro proceso asistencial, obtener una historia clínica y realizar una exploración. Por ello es importante conocer qué datos de la anamnesis son importantes y cómo recogerlos de forma respetuosa.

Las guías recomiendan valorar la lactancia materna en cada visita o en los períodos de tiempo clave. Para comprobar que la lactancia se instaura adecuadamente es necesario observar y valorar las tomas durante la estancia en el hospital. Generalmente, esta observación se realiza de forma no sistematizada, por lo que se utilizan criterios subjetivos con una amplia variabilidad entre observadores, lo que dificulta el diagnóstico de los posibles problemas y, por tanto, su adecuado tratamiento.

La guía PSBC recomienda realizar la evaluación de la madre y del niño mediante observación y entrevista en períodos de tiempo claves (Grado A), indicando que se debe valorar a la madre, al niño y cómo se acoplan ambos para permitir la lactancia materna. En la estrategia IHAN para los hospitales se especifica que la observación de una toma completa es esencial para comprobar que existe una adecuada transferencia láctea y diagnosticar la causa de las dificultades, si las hubiese, por lo que debe ser realizada por un profesional cualificado en la primera toma.

Posteriormente, se realizarán evaluaciones todas las veces que sea necesario. También se señala que la evaluación de la toma debe ser estandarizada, quedar registrada y valorar la postura, el agarre y los signos de transferencia eficaz de leche. En cuanto a los centros de salud, se señala que la observación de una toma completa es esencial para comprobar que existe una adecuada transferencia láctea y para diagnosticar la causa de las dificultades si las hubiese, por lo que debe ser realizada por un profesional cualificado en la primera visita al centro de salud.

Por otro lado, se han identificado varias RS sobre la utilidad clínica y propiedades psicométricas de las herramientas de evaluación de la lactancia materna existentes, aunque en una de ellas se describen sólo las herramientas de evaluación de la autoeficacia de la lactancia materna. En referencia a la existencia de herramientas validadas en español, se han identificado tres artículos que estudian la fiabilidad y validez de dos de estos instrumentos.

En cuanto al LATCH, esta herramienta incluye en su evaluación a la madre y al hijo y recoge información referente al agarre del pecho, a una deglución audible, el tipo de pezón, la comodidad y la ausencia de dolor, así como si se precisa ayuda externa en el mantenimiento de la posición. Se caracteriza por su sencillez y similitud con los aspectos que los profesionales suelen tener en cuenta a la hora de valorar la lactancia materna, y permite identificar mujeres con riesgo de abandono de la lactancia. Sin embargo, existe controversia sobre la fiabilidad y validez de esta herramienta.

De todos los aspectos que se evalúan con el LATCH hay dos que no mejoran durante la estancia hospitalaria: el tipo de pezón y la comodidad o confort. En un trabajo reciente realizado en Italia, se estudió la relación entre la puntuación obtenida a las 24 horas tras el parto y la lactancia mixta al alta médica, determinándose además los puntos de corte que podrían identificar mujeres con mayor riesgo de lactancia materna no exclusiva al alta hospitalaria. Se observó que en las 299 diadas incluidas en el estudio el ratio de lactancia mixta se relacionaba de forma inversa con la puntuación del LATCH, siendo mayor la puntuación obtenida por madres con lactancia exclusiva versus madres con lactancia mixta (7,6 vs 6,9).

Existen diferentes herramientas estandarizadas que pueden ser utilizadas para valorar una toma, como la propuesta por OMS o de UNICEF, o las escalas LATCH, IBFAT, MBA, aunque todavía son escasas las pruebas disponibles sobre su fiabilidad o validez.

Factibilidad: entre los profesionales sanitarios, inicialmente puede haber dificultades para utilizar estas herramientas, aunque éstas deberían desaparecer cuando se estandarice su uso. Por lo tanto, se considera que la utilización de una herramienta estandarizada a la hora de realizar la observación de una toma puede ayudar a los profesionales sanitarios a tener en cuenta todos los aspectos importantes relacionados con el amamantamiento.

Tabla resumen de la evaluación de la lactancia materna

Criterio Descripción
Agarre El bebé abarca el pezón y parte de la areola, con la boca bien abierta.
Deglución Se escucha el sonido de la deglución durante la toma.
Tipo de pezón Evaluar la forma del pezón para identificar posibles dificultades.
Comodidad La madre no experimenta dolor durante la toma.
Ayuda externa Evaluar si la madre necesita ayuda para mantener la posición o el agarre.

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