"Algún día te mostraré el desierto": Un Diario de Paternidad Valiente y Sincero de Renato Cisneros

El escritor peruano Renato Cisneros aborda la paternidad con una honestidad brutal en su libro "Algún día te mostraré el desierto". Lejos de ser un manual de autoayuda edulcorado, este diario se sumerge en los miedos, las dudas y las transformaciones que implica la llegada de un hijo.

A través de una narrativa transparente y profunda, Cisneros explora la compatibilidad entre la escritura y la crianza, desnudando sus propias inseguridades y la complejidad de los nuevos roles que surgen en el matrimonio.

Un Viaje Íntimo Hacia la Paternidad

Este libro es la historia de un viaje hacia la paternidad, un diario y una carta de amor incondicional de un padre a una hija. Obsesionado con la paternidad, Renato hizo suyo lo que hasta entonces era literatura y psicoanálisis, cuando supo que iba a ser padre. Desde ese momento supo que en el matrimonio surgirían nuevos roles para él y su esposa, y desde ahí sintió la necesidad de escribir con urgencia emocional su historia, sus sentimientos, sus dudas y esperanzas. Cisneros habla como nadie había hablado antes de la relación entre la escritura, la creación en general, y paternidad.

El relato del viaje sin retorno a la paternidad. Un diario que es también una carta de amor a su hija. «Mañana la vida será la misma para millones de personas, pero para mí cambiará radicalmente. Me transformé en padre [...] Ahora, en esta antesala paralizante, veo la paternidad como un traje de gala que no sé si ya traigo puesto o recién voy a probarme, pero que no me quitaré más, aunque me quede apretado o largo.» Para un escritor obsesionado con la paternidad, la noche en la que su esposa le confiesa que ambos serán padres, todo lo que ha sido literatura y psicoanálisis se convierte en pulso y latido.

Escrito con urgencia emocional y gran destreza narrativa, Algún día te mostraré el desierto es el diario de paternidad de Renato Cisneros, pero también una larga carta de amor que se abre paso entre los claroscuros de la inseguridad y las sombras de la depresión para confesar una verdad: el mundo, vasto y luminoso, puede ser también un laberinto árido del que a veces es imposible salir.

En esta obra descubrimos a un Cisneros hijo, padre y niño, que indaga en los miedos, las sombras y en la fascinación. Con él comienza esta emisión de Libros de arena, el espacio literario de Radio 5. Para un escritor obsesionado con la paternidad, la noche en la que su esposa le confiesa que ambos serán padres, todo lo que ha sido literatura y psicoanálisis se convierte en pulso y latido.

¿De qué sirven las palabras, la memoria y la imaginación ante las bellas formas que dibuja la primera ecografía? ¿Cuán inútil ha sido revisitar las historias de abuelas y patriarcas cuando la maternidad se muestra, sin aspavientos, moralmente superior? ¿Y qué consecuencias tendrán en el matrimonio los nuevos roles que él y sus esposa deberán asumir, obligados a la felicidad y quizás incapaces de ella?

Un diario, repleto de realidad, sobre la experiencia paterna, intgeresante para todo aquel que sea o vaya a convertirse en padre. El escritor peruano Renato Cisneros lo tiene claro: Un hijo te salva de la mediocridad. Y a esa conclusión ha llegado tras escribir Algún día te mostraré el desierto.

Todo surgió tras una pregunta: ¿es compatible el oficio de escritor con la tarea mental y físicamente agotadora de criar a un niño? No vayan a pensar que este es un libro de autoayuda, lleno de sentimentalismo y cursilería. Todo lo contrario, es un diario de paternidad valiente.

Un Autor Desnudo Ante Sus Miedos

Cisneros desnuda sus miedos, miedo como no estar preparado, miedo a perder su espacio, miedo a no poder casi ni respirar... Y después de dos años de ser padre, reconoce no tener aún una respuesta clara a lo de si es compatible ser escritor con la paternidad. Emotivo y sincero, tierno y frágil, trasparente y profundo, así es este libro de Renato Cisneros

Sinceramente, he pasado varios días dando vueltas a cómo enfocar esta reseña. Y no ha sido fácil encontrar una manera de hablar de Algún día te enseñaré el desierto. La mayoría de los libros, al menos los que yo he leído, suelen mantener un tono constante independientemente de su calidad. O nos hacen disfrutar o nos sumergen en un estado de malestar. O nos ayudan a evadirnos o nos obligan a reflexionar. No afirmo que todo sea en blanco y negro en literatura, entiéndanme. Afortunadamente, una gran parte de los libros tienen multitud de matices y se conducen a través de varias emociones, pero no es habitual encontrar obras donde una página te haga gracia y la siguiente te pueda resultar dolorosa. Donde una descripción te provoque una inmensa ternura y le siga otra que te acerque a un abismo interior.

Hay una cosa que sí tengo clara sobre Algún día te enseñaré el desierto. El ensayo me ha gustado. Mucho. Todo lo que cuenta me parece muy interesante, tiene un ritmo fantástico y está maravillosamente escrito. A nivel formal no puedo decir mucho más. La complejidad está en cómo plantea cuestiones fundamentales en la vida de cualquier persona con una honestidad a la que no estamos muy acostumbrados. Y creo que esa dificultad mía para hablar sobre este ensayo se debe a ese marasmo de sentimientos contradictorios. Porque siento que Renato Cisneros ha cometido una maniobra literaria casi suicida: abrirse en canal y dejarnos sus vísceras para que hagamos con ellas lo que queramos.

Mientras los relatos autobiográficos tienden a ensalzar algunos méritos propios y tratar de justificar unos cuantos errores vitales, Renato Cisneros nos cuenta sus miserias sin ninguna clase de complejo y entona el mea culpa de sus propios fracasos personales. Algo que podría resultar autocompasivo sino fuese porque plantea sus propios dilemas como un callejón del que es consciente que no sabe, o no sabía, salir. No achaca sus problemas a la sociedad ni al sistema, dos de nuestros culpables favoritos, sino de su pánico al compromiso y al sentir un palpable fracaso vital. De que la vida que había imaginado como escritor nunca se materializa, de que nada parece ser como quería. Que los años pasan, el autor envejece, todo sigue aparentemente igual y eso le frustra hasta llevarle casi a la parálisis.

Si me atrajo este libro desde el principio es porque describe muy bien los tiempos de confusión que, de un modo u otro, estamos viviendo. Ese cisma existencial que la recesión económica ha creado en nuestra sociedad donde la juventud, totalmente desencantada, se siente a la deriva de la incertidumbre por la caída de las grandes expectativas vitales y la precariedad. Resulta innegable que la incertidumbre se ha apoderado de nuestro espíritu.

La paternidad, supongo que será a causa del machismo histórico, siempre ha quedado relegada a un segundo plano. No solamente a nivel cultural sino también literario. Desde hace unos años, parece que la oposición radical a la idea de la familia por parte de muchas parejas jóvenes está confrontada con ese concepto que algunos llaman la “hipermaternidad”. Por suerte hay cada vez más voces y textos que hablan sobre el tema desde una perspectiva más realista que rehúye de las idealizaciones. Pero uno sabe que tener un hijo exige una dedicación absoluta.

Creo que, en las zonas intermedias, es donde se juega todo en la vida. Y ese es el incómodo lugar donde habitan las contradicciones. Algo que refleja muy bien Renato Cisneros. Como es el sentir un amor infinito hacia esa pequeña persona que duerme adorablemente en su cuna y llegar a desear, en algún momento, que no hubiese nacido. En sentirse culpable por las propias emociones y por tales pensamientos. En verse mucho más frágil que ese bebé desvalido. En el malestar que hay por la necesidad de amar y el vertiginoso abismo interior al que aboca el amor hacia el otro. En confrontar los propios pilares ideológicos considerándose alguien progresista y de mentalidad muy abierta cuando la noticia de que vas a tener una hija desata un torrente de sentimientos conservadores y prejuicios machistas. En aspirar a ser una persona valiente y autosuficiente que, en realidad, necesita de los demás. En pretender ser un adulto cuando se sigue siendo un niño. De aceptar los vacíos de la vida e intentar rellenarlos con cosas que ya sabemos que tampoco nos harán del todo felices.

Aunque el ensayo también nos cuenta momentos divertidos, como esa primera noche en el nuevo apartamento donde el autor es incapaz de dormir y regresa de madrugada a casa de su madre para poder descansar unas horas en su cama de siempre. Pero la obra queda, irremediablemente, impregnada de ese malestar que suele sobrevenir a los efímeros momentos de tranquilidad y certeza vital. Y ahí es donde entra en juego la incomodidad que provoca cierta literatura. En la facilidad para juzgar los errores e irresponsabilidades del otro hasta que las preguntas que surgen de la lectura se vuelven contra uno.

¿Acaso yo habría hecho las cosas mejor?, me preguntaba en las páginas finales cuando todo ese universo personal se iba derrumbando como un castillo de naipes. ¿Es que no he llegado a tener ideas semejantes?, me decía al pensar en algunos de los pasajes más incómodos. Y así hasta darme cuenta de que hice algunas cosas parecidas en determinadas situaciones y veía reflejados a muchos conocidos que han pasado por lo mismo pero nunca llegarán a admitirlo. Como dice Renato Cisneros al final, Algún día te mostraré el desierto es un diario para que Julieta intente entender lo que sucedió cuando sea adulta. Sea cual sea el verdadero motivo de este ensayo, es una obra que te sacude. Al menos, a mí me ha removido las entrañas.

Críticas al Libro

El libro ha recibido elogios por su honestidad y profundidad al abordar la paternidad:

  • Revista Somos (Perú): «Escrito con emoción y ternura [...], nos muestra la fragilidad, el valor, la nostalgia y el amor que puede construirse a partir de una nueva paternidad, más tierna, frágil y sabia.»
  • El Comercio (Perú): «Alcanza una inquietante hondura. Cuenta con sorprendente transparencia su experiencia como padre, una faceta llena de alegrías , miedos, esperanzas e imposibilidades. Y un desafío literario frente a una situación para la que parecen no alcanzar las palabras.»
  • Alberto Fuguet: «En este impresionante libro se desdobla: de hijo pasa a ser padre pero sigue siendo un niño aterrado que indaga en los miedos y en la fascinación de la paternidad, en los costos que conlleva. Esta no-novela brillante es de ese tipo de textos que te remece, te hace pensar, te dan ganas de tomar decisiones. Un diario de vida, una apuesta de no ficción, un libro honesto, que viene de adentro y que se nota urgente, oscuro, aterrador. Pocas veces desde la duda ha brotado tanta verdad.»
  • Gatopardo: «Con dos obras sobre su pasado familiar y una hija pequeña en casa, Cisneros abraza su historia y la utiliza, como diría David Foster Wallace, para "calmar a los perturbados y perturbar a los calmados".»

Además, críticos como Adrián Cordellat y Diana Oliver de El País destacan la profundidad con la que Cisneros aborda la relación entre escritura y paternidad, calificándolo como un "imprescindible para todo aquel que sea o vaya a convertirse en padre".

Renato Cisneros anuncia su libro "Algún día te mostraré el desierto. Diario de paternidad"

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