Alergia a la Soja en Lactantes: Información Esencial

El tema de las alergias e intolerancias alimentarias es un motivo frecuente de consulta porque suele crearnos mucha inseguridad, sobre todo en el caso de los bebés. Y es que la mayor parte de las alergias suelen aparecer durante los dos primeros años de vida.

La soja no es un alimento típico de la dieta mediterránea. Tampoco tiene una introducción enorme en nuestra sociedad, pero no podemos obviar que hay una tendencia creciente hacia el consumo de productos basados en esta leguminosa, como el tofu. Mientras para cualquier persona que sigue una dieta vegetariana la soja es una fuente de proteína vegetal más, para algunas personas, la soja es un alérgeno.

En la actualidad, la incidencia de esta alergia ronda el 0,4% de la población pediátrica. La incorporación de más alimentos basados en la soja, como el tofu, o la propia presencia de la salsa de soja en muchas casas ha multiplicado los casos de alergia a la soja.

¿Qué es la Alergia a la Soja?

La alergia a la soja es una reacción anormal a la proteína de soja y a los productos de soja. La pauta de esta alergia es similar a la alergia a los frutos secos. “Consiste en una reacción adversa mediada por la inmunoglobulina E (IgE). Los primeros pueden ser más o menos leves.

Es importante diferenciar entre sensibilización y alergia. La sensibilización es una respuesta inmunitaria que sigue al contacto con un alérgeno y que se traduce por la presencia de IgE tisular, que nos positivizará las pruebas cutáneas (prick-test) y la IgE plasmática específica para ese alimento (CAP/RAST). Tras un nuevo contacto con el alérgeno, el niño puede no presentar síntomas clínicos, reflejando una sensibilización al alimento. En cambio, si presenta clínica, nos encontraremos ante una verdadera alergia alimentaria. La sensibilización a alimentos es más frecuente que la alergia.

La alergia a la soja no es igual a la intolerancia a la soja, aunque el tratamiento es el mismo: dieta de exclusión.

Síntomas de la Alergia a la Soja

Normalmente aparece en la infancia alrededor de los tres meses de vida y persiste durante la edad adulta. Las manifestaciones clínicas de la alergia a la soja son similares a las alergias a otras legumbres. Abarcan desde síndrome de alergia oral, urticaria, angioedema, rinitis, crisis asmáticas y anafilaxia.

Las reacciones alérgicas aparecen en las dos horas siguientes a la ingestión del alimento, normalmente en los primeros 30-60 minutos. La clínica más frecuente en la edad pediátrica es la afectación cutánea, con urticaria-angioedema, seguida de las reacciones localizadas en la mucosa oral y faríngea, que se manifiestan con prurito local (síndrome de alergia oral), especialmente frecuentes en adolescentes con alergia a alimentos vegetales asociada o no a alergia al polen. En tercer lugar en frecuencia, aparece la clínica digestiva con: vómitos, dolor abdominal y diarrea. La afectación respiratoria es en forma de rinitis y broncoespasmo.

La anafilaxia se define como la afectación de dos o más órganos simultáneamente. Es una reacción de hipersensibilidad grave que pone en riesgo la vida. Los síntomas respiratorios graves aislados (afonía, tos repetitiva, dificultad para hablar, sibilantes) en relación a la ingesta de un alimento sospechoso, deben tratarse también como una anafilaxia. Esta suele ser la causa de la muerte en reacciones por alimentos de desenlace fatal.

Ante la más mínima sospecha - como una dermatitis en el lactante - Segurola sugiere a los padres acudir al especialista. El objetivo no es otro que descartar otras alergias que se manifiestan de un modo similar. “En muchas ocasiones, esta alergia está asociada a otros alimentos, sobre todo a las legumbres. El 14% de los bebés lactantes con alergia a la proteína de la soja, también lo son a la de la leche. En esos casos se puede considerar el empleo de una fórmula con proteína altamente hidrolizada en lugar de una fórmula de soja.

Diagnóstico de la Alergia a la Soja

Todo lo anterior hace imprescindible ser muy estrictos con el diagnóstico. En las pruebas para determinar el alcance de la alergia, lo habitual es comprobar si existen otras alergias no alimentarias que suelen asociarse a la soja. “Se ha comprobado que existe alergia cruzada de la soja con algunos pólenes, como del abedul", apostilla.

El diagnóstico de precisión en alergia alimentaria es importante, no solo para prevenir reacciones adversas, sino también para evitar dietas innecesarias que puedan alterar el desarrollo nutricional y el crecimiento del niño. En primer lugar, mediante la anamnesis se debe conocer: qué alimentos están implicados, el tiempo de latencia entre la ingesta y el inicio de los síntomas, la cantidad de alimento ingerido, en qué forma estaba cocinado o si era crudo y si se ha tomado en ocasiones posteriores. Hay que investigar la presencia de cofactores, como la toma de fármacos o un proceso infeccioso intercurrente. Pueden ser útiles los diarios dietéticos.

En la exploración física se buscarán marcadores de atopia, como presencia de rinoconjuntivitis, asma o dermatitis atópica. Se deben recoger informes de urgencias para valorar las reacciones acaecidas y tratamientos que el niño ha precisado.

Pruebas Diagnósticas

  • Pruebas cutáneas (prick-test) con extractos estandarizados de la proteína y sus fracciones proteicas, con el alimento en fresco o cocinado (prick by prick).
  • En el laboratorio se puede determinar IgE total e IgE específica al alimento y sus fracciones proteicas.
  • El desarrollo de la biología molecular ha permitido la detección simultánea de IgE dirigidas a los diferentes componentes de más de 100 alérgenos procedentes de unas 50 fuentes alergénicas; por ejemplo, las proteínas del huevo son la suma de ovoalbúmina, ovomucoide, lisozima, etc.

El uso del diagnóstico por componentes está especialmente indicado en aquellos pacientes cuyo diagnóstico sea complejo, ya sea por la gravedad de las reacciones, la dificultad para identificar el alérgeno implicado o la presencia de múltiples alimentos sospechosos.

La prueba cutánea en prick es el método de elección para demostrar una sensibilización mediada por IgE a la soja. El personal sanitario realiza un leve pinchazo a la piel y la exponen a pequeñas cantidades de las proteínas de soja.

Provocación Oral

Es el patrón oro para confirmar o descartar el diagnóstico de alergia a un alimento. Debe realizarse siempre en un centro hospitalario que disponga del personal entrenado y los recursos adecuados para poder realizar una reanimación cardiovascular. La provocación oral se puede realizar de forma abierta administrando el alimento, a ciego simple o a doble ciego controlado con placebo.

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Manejo y Tratamiento de la Alergia a la Soja

El único tratamiento eficaz, una vez realizado el diagnóstico de alergia alimentaria a la soja consiste en evitar la soja de la dieta. Y si es una alergia más grave hay que valorar si evitar el contacto o la exposición a vapore de cocción.

La dieta de evitación es un reto para los alérgicos y sus familias, ya que supone la vigilancia continua, la revisión del etiquetado de cualquier alimento procesado y verificar la composición de las comidas que se realizan fuera de casa. La información sobre alérgenos presentes en los alimentos está regulada por la Unión Europea.

Se exige, de forma obligatoria, que se identifiquen tanto en la industria como en la restauración 14 alérgenos que cubren una buena parte de los alérgenos alimentarios: cacahuete, moluscos, lácteos, mostaza, sésamo, altramuces, huevo, gluten, pescado, crustáceos, frutos de cascara, apio, dióxido de azufre, sulfitos y soja.

El tratamiento de las reacciones alérgicas es farmacológico. Las manifestaciones de urticaria-angioedema, digestivas o de rinoconjuntivitis se tratan con antihistamínicos orales. Todo el personal sanitario debe estar entrenado en el reconocimiento de una reacción anafiláctica y en la administración de adrenalina. Todos los niños y sus cuidadores, incluidos maestros y monitores de comedor, deben recibir educación sanitaria y tener un plan de acción por escrito para saber cómo actuar.

Inmunoterapia Oral (ITO)

En los últimos años, la inmunoterapia oral a alimentos (ITO) ha demostrado gran eficacia. Es potencialmente un tratamiento curativo que puede incrementar la cantidad de alimento tolerado por el paciente, previniendo los síntomas alérgicos y reduciendo el riesgo de una reacción anafiláctica potencialmente grave con riesgo vital.

La ITO es un tratamiento activo que consiste en la administración de dosis progresivamente crecientes del alimento que produce la reacción alérgica, para reducir los síntomas frente a su exposición natural, es decir, conseguir la desensibilización y, si es posible, la tolerancia permanente del alimento. Actualmente, se realiza ITO a huevo y leche en la práctica habitual, y se está en fases menos avanzadas para avellana, cacahuete y melocotón.

Alergia a la Soja y Dieta Vegana

Cuando una persona que lleva una alimentación omnívora se ve obligada a eliminar la soja de su dieta, "no tiene por qué experimentar ningún tipo de deficiencia nutricional", apunta el experto. Las dificultades aparecen cuando, el paciente con alergia es vegano. En este caso, la solución pasa por "realizar una dieta controlada, que incluya combinaciones de legumbres distintas a la soja y otras fuentes proteicas de origen vegetal, como los cereales y/o tubérculos (por ejemplo, las patatas) para conseguir un óptimo balance nutricional.

“Combinando distintos alimentos obtenemos proteínas de alto valor biológico. No obstante, lo ideal es pedir asesoramiento a un dietista-nutricionista sobre el tipo de combinaciones de alimentos idóneas, así como el aporte de las distintas fuentes de proteína vegetal a lo largo del día para evitar carencias. Las personas que siguen una dieta flexitariana o vegetariana con huevos y/o lácteos "no lo tendrían tan complicado como las que siguen una dieta vegana.

Fórmulas de Soja para Lactantes

Disponemos de fórmulas basadas en la proteína de soja desde hace casi 100 años. Desde el primer empleo de la fórmula de soja como sustituto de la leche para el lactante incapaz de tolerar una fórmula basada en proteínas de leche de vaca, la formulación ha cambiado hasta el actual aislado de proteínas de soja.

Pese a las muy limitadas indicaciones para su empleo, las fórmulas basadas en la proteína de soja en Estados Unidos pueden abarcar casi el 25% del mercado de las fórmulas. Este informe revisa las limitadas indicaciones y contraindicaciones de las fórmulas de soja.

Composición de las Fórmulas de Soja

Todas las fórmulas basadas en aislados de proteína de soja actualmente comercializadas carecen de proteína de leche de vaca y de lactosa y aportan 67 kcal/dl. Todas están reforzadas en hierro y cumplen las especificaciones de vitaminas, minerales y electrolitos incluidas en las pautas de la AAP de 2004 para la alimentación de los neonatos a término e impuestas por la US Food and Drug Administration.

La proteína es un aislado de soja con suplementos de L-metionina, L-carnitina y taurina para conseguir un contenido en proteína de 2,45 a 2,8 g/ 100 kcal o de 1,65 a 1,9 g/dl. El contenido en grasa de las fórmulas basadas en la proteína de soja proviene principalmente de aceites vegetales. La cantidad de las grasas específicas varía según el fabricante y suele ser similar a la de la fórmula basada en leche de vaca del fabricante correspondiente. El contenido en grasa oscila entre 5,02 y 5,46 g/100 kcal o entre 3,4 y 3,6 g/dl. Los aceites utilizados son el de soja, palma, girasol, oleína, azafrán y coco. En la actualidad se añaden rutinariamente los ácidos docosahexanoico y araquidónico.

Otras Alergias Alimentarias Comunes en Lactantes

  • Alergia a la proteína de leche de vaca: Suele ser la primera sensibilización que se presenta, entre otras cosas por ser uno de los primeros alimentos que se introducen. En estos casos está indicada la lactancia materna, al menos, los seis primeros meses de vida, y la madre debe evitar el consumo de lácteos, para evitar el paso de proteína láctea a través del pecho. Si no podemos alimentar con leche materna, podemos alimentar a nuestro hijo a partir de leche de fórmula adaptada, como leches hidrolizadas o leches de soja, estas últimas siempre a partir de los 6 meses.
  • Intolerancia a la lactosa: Se recomienda la exclusión total o parcial de la lactosa en la dieta, con el uso de una leche sin lactosa o con bajo contenido (20%lactosa - 80% dextrinomaltosa).
  • Alergia a la proteína de huevo: En el primer año de vida no es raro encontrar niños que además de ser alérgicos a la proteína de la leche de vaca también lo sean a la proteína de huevo. La yema de huevo es la parte menos alérgica y por ello se recomienda su introducción en la dieta a partir de los 9-10meses, mientras que huevo entero no se recomienda hasta pasados los 12 meses. En caso de alergia podemos reemplazar el aporte proteico del huevo por otras proteínas obtenidas de la carne o pescado.
  • Alergia al pescado: En los bebés con antecedentes de alergia alimentaria, debemos introducirlo a partir del año de edad y siempre de forma lenta y progresiva. Como pauta general introduciremos el pescado blanco a partir del noveno mes, y el pescado azul a partir de los 12-15meses. El pescado es fuente de ácidos grasos esenciales omega-3 y, en menor medida omega-6, importante para la prevención de enfermedades cardiovasculares.
  • Alergia a los frutos secos: La alergia más frecuente es a los cacahuetes, y la solución es evitarlos ya que no es un alimento imprescindible para el buen desarrollo de nuestro hijo.

Conclusión

La alergia a la soja en lactantes es un tema que requiere atención y conocimiento. Con un diagnóstico adecuado y un manejo cuidadoso, es posible asegurar una nutrición adecuada y una buena calidad de vida para el bebé.

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