Tras su homenaje a América con "Te llevo en el corazón", Raphael continuó su trayectoria discográfica con proyectos que marcarían un antes y un después en su carrera. En el estudio, Raphael «revisitó» también algunos de sus grandes éxitos con nuevos arreglos y versiones bajo el título «De amor & desamor» y «Mi gran noche». Artísticamente, esta década le regaló uno de los álbumes y giras de las que más orgulloso se siente: Sinphónico. Y, dando un giro de 180 grados, llegó el disco «Infinitos bailes».
En este contexto de reinvención y celebración, surge un álbum que simboliza un nuevo comienzo: "Volver a Nacer". Este trabajo discográfico adquiere un significado especial tras el trasplante de hígado al que fue sometido Raphael, marcando un hito en su vida personal y profesional.
Un Concierto Histórico en el Teatro Real
Qué bien le sienta a Raphael el Teatro Real y cómo le calan a este magno recinto los temas del de Linares, que ha vivido allí una noche apoteósica para su carrera, con un completísimo compendio de la misma, gran oropel sinfónico para sus joyas de la corona y todos los aplausos que se pueda uno imaginar. Encuadrado en el Universal Music Festival, un ciclo que pretende llevar música popular a este escenario, después de hoy parece ésta en realidad una excusa innecesaria para enmarcar un concierto y un encuentro largamente atesorados y hasta inexorables, máxime tras la publicación en otoño de De amor & desamor, un álbum en el que reinterpretó sus temas con la Orquesta Sinfónica de RTVE. Junto a ella, o más bien al frente de ella, dificílmente habrá otro artista que bajo este formato y en este lugar sea capaz de ocupar el trono del Real con el sentido musical y del melodrama necesarios.
Es más, difícilmente el propio Raphael, de 72 años, vivirá otra noche así, otro hito en sus 55 años de experiencia sobre los escenarios haciendo lo que mejor sabe hacer, de él mismo. "Es un placer estar de nuevo aquí en casa, en Madrid, y nada menos que en el Teatro Real", ha dicho ante las 1.700 personas que han cubierto el aforo completo de este inicio de la gira mundial "Sinphonico", grabado para la posteridad en un DVD que se publicará para Navidad y que podrá verse antes en TVE.
El rey del Real Puntual a la cita, a las 21 horas, y vestido de negro riguroso, como siempre, los aplausos le preceden. Comienza con un arranque inusual, "Ahora", la canción que le escribió Enrique Bunbury y que cuenta con unos versos definitorios: "De todo lo que en el mundo / yo he amado / es una canción / un teatro / y a ti". Pronto se hace evidente cuán agradecidas son sus canciones para la ornamentación orquestal, cómo los violines se deslizan y epatan con los rápidos juegos de luces en "Enamorado de la vida", cómo el arpa y el xilófono se hacen presentes en "Provocación", con la que el público ya se suelta a cantar, o cómo la sección de viento hace grande "Mi gran noche" y delicada "Se me va".
En una noche como esta, no podrían faltar las joyas de la corona, bien distribuidas para dinamizar un larguísimo concierto de casi tres horas a gran altura, pese a que en "Digan lo que digan" su voz se haya quedado más bien corta en el único renuncio de la velada. Y qué más da, por otra parte, si la garganta de Raphael no es la que era, observación imprecisa e injusta cuando se le escucha entonar "Yo soy aquel", "Payaso" o una colosal "En carne viva", ya en los bises.
Espectáculo e Interpretación
Sea como fuere, dispone además de otro gran talento, su aptitud para el espectáculo y la interpretación dramática. En "No puedo arrancarte de mí", con su cabalgata instrumental a lomos de los trombones, se impulsa sobre una silla de oficina, mientras en "Sí pero no" vierte un vaso de agua sobre las tablas y con gesto afectado simula abandonarlas con la chaqueta a la espalda. Probablemente le sobre algo de minutaje al largo repertorio, sobre todo en la segunda parte sinfónica, después de interpretar solo con el piano de Juan Petranera "Volveré a nacer" y "Gracias a la vida", de Violeta Parra, únicamente a la guitarra de Juan Guevara.
Suerte que entonces, antes de ser arrastrado por la densidad de algunos cortes, aparecen otros más rumbosos y vitales como "Estuve enamorado", la vibrante "Detenedla ya" o un "Maravilloso corazón" bien cargado de swing, en el que por unos instantes ocupa la dirección de la orquesta del maestro Rubén Díez. Lo mejor, como cabía esperar, llega al final, después de "En carne viva" -desgarradora-, "Escándalo" -una fiesta-, "Ámame" o "Qué sabe nadie".
"Os voy a echar muchísimo de menos, aunque voy a seguir viéndoles siempre que quieran, aunque solo sea para decirnos eso que sabemos muy bien", ha dicho finalmente como introducción a la imprescindible "Como yo te amo", eso sí, después de que le hurtaran la otra gran joya, "Yo soy aquel", que se ha quedado en el tintero pese a figurar en el repertorio previsto.
Al rey Raphael ahora le espera "un largo periplo por muchas orquestas del mundo", como ha anticipado sobre esta gira que seguirá en los próximos días por Almería (28 de agosto), Linares (29 de agosto) y Huelva (3 de septiembre). Después de medio siglo de actividad musical, siempre en primera línea, se quedan cortos los adjetivos para definir a este niño de Linares que ha sabido envejecer como nadie.
Un Legado Inigualable
Ícono social de los 60, artista respetado en los 70, referencia obligada en los 80… y así hasta este siglo XXI. Miguel Rafael Martos Sánchez nació en Linares el 5 de mayo de 1943, siendo el tercero de cuatro hermanos. Al año siguiente, su padre, ferrallista de la construcción, hace el petate y la familia se viene a Madrid, concretamente a la calle Carolinas, esquina a Bravo Murillo. De allí serían desahuciados e irían a vivir al barrio de Carabanchel.
A los cinco años ya canta en un coro escolar y en 1953 representa a España en un concurso europeo de escolanías infantiles, que se celebró en Salzburgo, del que resulta vencedor. Pasan los años y el niño que asombraba a todos cambia su voz y su estilo. Jamás ha dudado que la canción iba a ser su vida. Son años de rock y twist, pero también de canción melódica y copla. A finales de 1960 se inscribe en la escuela del maestro Gordillo, adonde también acuden las futuras Rocío Durcal y Massiel.
Su profesor enseguida vaticina: “Esto que haces tú, no lo hace nadie. Si al público le gusta no habrá dinero suficiente para pagarte. Si no, tendrás que buscar otro camino”. Gana concursos radiofónicos y canta por las tardes en un modesto local llamado La Galera. Gracias a los esfuerzos de su mentor, en 1961 aparece por primera vez en televisión. Consigue una audición para el sello Philips. Aquella ph que había visto en la marquesina de entrada de la marca iba a quedar incorporada a su nombre, que ya sería para los restos, Raphael.
Incluso para darle internacionalidad en las primeras portadas de sus discos aparecía con una diéresis encima de la e. Las oficinas de la discográfica estaban en el Paseo de las Delicias y, aunque parece ser que no estuvo muy fino en la prueba, salió de allí con un contrato bajo el brazo. Paco Gordillo, hijo de su maestro iba a ser su primer representante y se ocupó, de común acuerdo con Philips, de lanzar a Raphael en Benidorm.
Inicios Musicales y Primeros Éxitos
Aparece su primer EP: “Tu Cupido / Inmensidad / Te Voy a Contar mi Vida / Perdona, Otelo” (Philips, 1962), que tendrá una fría acogida. En este primer disco las cuatro canciones están compuestas por su amigo Manuel Alejandro. Pero pronto va a destapar el tarro de las esencias. Se buscaba urgentemente un cantante para ir a Benidorm. Se presentan al casting Víctor Ponti, Maribel Llaudes y Raphael, siendo elegido. Hasta cuatro canciones inscribió en el Festival, logrando algo que nunca volvería a repetirse: copar los tres primeros premios de Benidorm 62. Por este orden: “Llevan”, “Quisiera” y “Cada cual”.
Esto se tradujo en dos nuevos extended play, que aparecerán al mismo tiempo y con numeración correlativa: “Llevan” (Philips, 1962); “Quisiera” (Philips, 1962). Tras el memorable triunfo festivalero, Raphael exige un contrato más beneficioso. Philips se niega y tiene la fortuna que el sello francés Barclay, distribuido en España por Columbia, comprara su carta de libertad. Allí graba un solo disco y pasa un año de semiostracismo, que está a punto de costarle su recién iniciada carrera. Hace la primera gira por España con una memorable actuación en Gijón.
En 1964, Hispavox se hace con el contrato de Raphael. En esta operación tendrá mucho que ver el director artístico de la marca, Waldo de los Ríos. El primer disco para Hispavox contiene la canción “Los hombres lloran también”, que será su primer hit. En julio de 1965 participará en el Festival de La Granja, un evento organizado por el General Franco, comenzando su fama de imagen del régimen del dictador, un sambenito que le acompañará toda su vida. El 3 de noviembre de ese mismo año alquila el Teatro de la Zarzuela y da un recital. Un gesto inusitado con el que pierde dinero, pero con el que adquiere la vitola de estrella.
Con los temas de ese recital aparecerá su primer LP: “Raphael” (Hispavox, 1965) del que se extraerán varios EP exitosos. Por entonces no existían listas oficiales de ventas, pero sin duda alguna fue el disco más vendido durante muchas semanas. Termina el año cantando como gran estrella en el Festival de Navidad, que organiza Carmen Polo de Franco en el Teatro de la Zarzuela. La elite social con abrigos de visón se rifa al Niño de Linares.
Consolidación y Éxito Internacional
Trabajando a destajo, prepara su segundo LP “Canta…Raphael” (Hispavox, 1965), seguramente el mejor de su extensa trayectoria. Contiene dos canciones que meses más tarde llegarán al número 1 encabezando respectivos EP: “Cuando Tú no Estás” (Hispavox, 1966) y el eurovisivo “Yo Soy Aquél” (Hispavox, 1966). Es seleccionado para ir a Eurovisión con la canción de Manuel Alejandro “Yo soy aquél”. Aquello tuvo tintes épicos. Era la patria española la que mandaba su mejor guerrero a luchar en Europa, a Luxemburgo para ser más concretos. El tema es una de las mejores baladas de nuestra historia.
Ocupó el séptimo puesto, pero convenció hasta el punto de ser grabada en media docena de idiomas y de propiciar actuaciones históricas y algo histéricas en el London Palladium y el Olympia de Paris, entre otras salas y platós televisivos europeos. Por supuesto el cine también llamó a su puerta y Raphael protagonizó su primera película (antes había hecho breves papelitos en alguna otra). Se hace difícil entender hoy lo que Raphael significó en aquella España franquista del desarrollismo y los cacareados 25 años de paz. Desde luego, trascendía lo musical o artístico.
Se crearon centenares de clubes de fans en todo el país que se terminaron por agrupar en una federación con centenares de miles de afiliados, más bien de afiliadas. Sus películas eran acontecimientos locales en los pueblos españoles. Representaba el triunfo de lo español ante lo europeo. Su voz y su cara eran habituales en telediarios y una nube de reporteros y fans le seguían allá donde fuera. Raphael y Manuel Benítez (El Cordobés) eran los iconos de la vida española.
Postales, discos, colecciones de cromos, revistas exclusivas, películas realizadas a mayor gloria del cantante patrio. De hecho, decir en determinados ambientes que no te gustaba Raphael, era casi un ejercicio sospechoso y antipatriótico. No todo eran flores. Cada una de sus canciones era en directo convertida en una representación teatral con temblores, calculada desmesura gestual y una entrega al público fuera de toda duda. Alardes que se sustentaban en una magnífica voz.
Todo esto hacía que sus galas fueran las más cotizadas, pues pocas veces defraudaba. Durante varios inviernos el cantante ofreció tandas de recitales en Madrid sin escatimar gastos. Orquestas de treinta músicos, ballet y, un año, hasta una docena de bongoseros le acompañaron. Sus gestos y dicción fueron escudriñados e imitados por cómicos y cantantes. Cuando extendía su brazo derecho hacia el cielo, impeliendo a su mano un cierto sentido giratorio, no faltaba quien decía: “Ya está cantando el robabombillas”.
Eurovisión y Expansión Internacional
En los siguientes dos años va a encadenar los triunfos en España y su nombre va a hacerse un hueco cada vez mayor en el mercado sudamericano. Tras la afrenta de Luxemburgo, que aún escocía, los capitostes del Ministerio de Información y TVE -venían a ser más o menos los mismos- deciden que Raphael debe acudir de nuevo a Eurovisión con otro tema de Manuel Alejandro, “Hablemos del amor”. Viajó a Viena, donde alcanzó la sexta posición en la misma edición que ganó Sandie Shaw con sus “Marionetas en la cuerda”.
Esta segunda participación propició un nuevo número 1 de ventas para su EP “Eurovisión 67” (Hispavox) y sirvió de perfecto altavoz para su película “Al Ponerse el Sol” (Mario Camus, 1967). Viaja a Argentina para rodar una película producida allí, que aquí en España se titularía finalmente “Digan lo que Digan” (Mario Camus, 1967). De este film van a salir un LP decente “BSO Digan lo que Digan” (Hispavox, 1969) y un extraordinario EP: “Digan lo que Digan” (La Voz de su Amo, 1967).
Estas grabaciones argentinas para EMI-La Voz de su Amo le trajeron problemas, pues fue demandado por Hispavox, con quien tenía contrato. En aquellos tiempos, Raphael emprende su particular conquista americana. No se conforma con abrirse paso en el mercado sudamericano, sino que debuta con llenazo de público en el Madison Square Garden en 1967 y aparece por primera vez en el Ed Sullivan Show, al que volverá en numerosas ocasiones. Al año siguiente actúa en lugares tan remotos como Japón o Rusia.
En ese tiempo, su discográfica de siempre, evidentemente enfadada con la actitud de su cantante estrella, pone toda la carne en el asador y publica “El Disco de Oro de Raphael. Vol 1” (Hispavox, 1968). Un disco que realmente recoge lo más granado hasta ese momento. Esta recopilación tendrá continuidad con “El Disco de Oro de Raphael. Vol 2” (Hispavox, 1973). Continúan sus apariciones en la gran pantalla con un par de películas que pretenden mostrar, siquiera en la ficción, las dos caras opuestas de la supuesta personalidad del cantante.
La nueva década de los 70 no sienta demasiado bien al cantante. Un cierto hartazgo del público tras casi una década de discos y la eclosión de valores emergentes, entre los que destacan poderosamente Julio Iglesias y Camilo Sesto, amenazan su espacio natural. Así las cosas, Raphael se prodiga en Europa y América, especialmente en México. Pero su vida va a cambiar de forma importante. El 14 de julio de 1972, en la romántica Venecia, se casa en secreto con Natalia Figueroa, periodista, realizadora de televisión e hija del marqués de Santo Floro.
La prensa, airada por haber quedado al margen del enlace, carga contra la pareja. Se llega a hablar abiertamente de montaje publicitario. El incansable artista va a seguir grabando álbumes con temas escritos para él y con clásicos hispanomaericanos, pero las ventas en España van a decrecer. El personaje ha devorado ya al cantante y muchas veces sus interpretaciones son imitaciones de sí mismo. En 1975 va a tener su propio programa de música y entrevistas en TVE: “El Mundo de Raphael” que apenas cubre cinco entregas antes de desaparecer.
Renacimiento en los Años 80 y 90
Otro en su lugar se habría retirado a disfrutar de un dinero y un prestigio ganados a ley. Pero eso es para los otros. En los últimos 70 se toma un respiro relativo y durante un tiempo vive en México, donde rodará el culebrón “Donde termina el camino”. Va a entrar con fuerzas renovadas en la nueva década y en enero de 1980 publica “Y Sigo mi Camino” (Hispavox, 1980) que contenía la canción “Como yo te amo”, que rivalizó con la versión que Rocío Jurado había grabado el año anterior.
Después vendrían otros títulos históricos salpicados en los LP que de forma incansable fabricaba. Canciones que vuelven a ponerlo en los mejores puestos y que sobre todo en singles se venden la mar de bien. “Qué Sabe Nadie” (Hispavox, 1981) y “En Carne Viva / Se me Va” (Hispavox, 1981) consiguen el milagro de lograr su regreso a la primera línea. Pero las buenas ventas de todos estos discos van a palidecer al lado de las de su doble LP recopilatorio “Ayer, Hoy y Siempre” (Hispavox, 1982) que entre ese año y los siguientes va a vender cincuenta millones de ejemplares en todo el mundo, convirtiéndose en su disco más vendido.
Como el oro y el platino se habían quedado pobres para reconocer esa astronómica cifra, se ideó el llamado Disco de Uranio, que tan solo Raphael y más tarde Michel Jackson y Queen conseguirían. Los mediados de los 80 vienen marcados por el nombre de un compositor: José Luis Perales, que va a componer para Raphael dos LP completos. El segundo de ellos, “Yo Sigo Siendo Aquel” (Hispavox, 1985), servirá para conmemorar las bodas de plata con la música de este ídolo de multitudes.
Y para multitud la que se congregó ese mismo año en el acto apoteósico de este 25º aniversario en un concierto celebrado en el Santiago Bernabéu. Las rosas de aquel año mágico también trajeron espinas y el cantante comienza a tener serios problemas hepáticos que se irán agudizando con el tiempo y que le mantendrán en algunos momentos fuera de actividad.
En 1987, tras casi un cuarto de siglo en Hispavox, decide cambiar de aires discográficos y ficha por CBS, que pronto iba a ser absorbida por Epic y algo después, a su vez, por Sony. En esta marca seguirá publicando LP y CD, algunos de ellos escasamente conocidos en nuestro país. En uno de esos discos, concretamente dentro de “Ave Fénix” (Sony, 1992) iba a aparecer su canción “Escándalo”, que relanzaría su carrera y lo iba a popularizar entre una nueva generación de fans.
En 2000 volverá al trajín diario de los escenarios, poniendo en escena el musical Dr. Jekyll y Mr. El incombustible Raphael seguirá siendo mirando adelante con discos que evidencian una cierta pérdida de recursos, pero que también denotan una sabiduría de gurú de la canción. Las nuevas generaciones (más que hablar de sus hijos casi habría que hacerlo de sus nietos) van a descubrirle y se ganará el respeto y admiración de las sucesivas hornadas de cantantes.
En 2003 tras su casi milagrosa recuperación, otro se habría quedado en caso a sopitas y buen vino. Él no, él se metería en un estudio de grabación para salir con “De Vuelta” (EMI, 2003) bajo el brazo. En el otoño de 2006, tras publicar “Cerca de Ti” (EMI, 2006) se embarca en una gira mundial, que se extenderá y ocupará buena parte del siguiente año. Una vez finalizada, sacará “Raphael, 50 Años Después” (EMI, 2009), un triple CD grabado en directo en la Plaza de Toros de las Ventas con el que conmemora sus bodas de oro con la música.
No termina aquí la inacabable discografía de este cantante por encima de todas las épocas y modas. La lista de reconocimientos y galardones es casi tan larga como la de su discografía y le han llovido los homenajes en estos últimos años. Solo voy a citar dos por su alto significado. Raphael es el hilo conductor de un determinado tipo de música y nadie como él ha agotado recon sobrenombres y adjetivos.
Finalmente, tengo que agradecer a ese coleccionista apasionado y generoso llamado Mijas y a la modélica web de los fans del cantante la cantidad de material y datos proporcionados.
Desde que Raphael llegó a Madrid desde Colombia -donde iba a debutar con RESinphónico- el 13 de marzo, no se ha movido de su casa para nada. Sin embargo, esto no le impide seguir trabajando y estar en contacto con su equipo. "No tengo ni un momento libre; si no tengo nada que hacer, me lo invento", le ha contado el cantante a Rafa Cano en su primer directo de Instagram con Cadena Dial, a quien le ha contado novedades sobre su 60º aniversario en el mundo de la música, sus días de confinamiento y han hecho un repaso por su discografía.
En este encuentro tan especial, el artista se ha definido, no tanto como incombustible, como le ha hecho saber nuestro compañero de Dial -"No te creas, a veces me canso", ha indicado Raphael-, sino como ilusionante: "Soy una persona llena de ilusión y que le gusta provocar la ilusión en el público y en su entorno".
Esto de Instagram le ha pillado de nuevas al cantante, que no sabía muy bien cómo funcionaba. "Yo trato de aprender de todo y hoy me ha tocado esto de los directos. Una cosa más que sé", ha dicho, esperando que no sea el último instalive al que se apunta.
Cuando Rafa Cano se ha dirigido al artista como alguien que siempre ha sabido reinventarse, poniendo como ejemplo aquella vez en la que actuó en Sonorama 2014, el tenor lírico ha asegurado que "no hay más remedio que renovarse" y que él "siempre he sido una persona muy adelantanda a los tiempos que me ha tocado vivir". Asimismo, lo que realmente le asustaría sería ir hacia atrás y no la modenidad.
Raphael y todos sus fans tienen mucho que celebrar, porque un cantante de su talla no cumple todos los años más de medio siglo en el mundo de la música. "Lo que es extraño es que yo conserve la fuerza y la voz con esta claridad... que es difícil. He tenido mucha suerte en la vida para eso; también me he sabido cuidar mucho y ahora recojo el fruto todo esto".
Haciendo un repaso por su discográfica, Cano le ha enseñado la portada de Maldito Raphael, disco que supuso la gran amistad entre Enrique Bunbury y Raphael. "Grabé la canción Maldito Duende y a los pocos días recibií la carta más maravillosa que me han escrito nunca", ha contado el cantante.
Igualmente, en este viaje por los últimos trabajos de Raphael ambos han hablado de De Vuelta, el disco con el que Raphael volvió a nacer tras su trasplante hígado. "Cuando salí de casa a grabar me iba preguntando en el coche: '¿podré?', porque lo me habían hecho era muy fuerte. Me acuerdo que volví a casa y entré como loco diciendo: '¡He grabado la mitad del disco en una tarde!'
Raphael y el curioso sueldo que percibía con tan solo 3 años | Vida Legado musical | Linea de tiempo
Quiero Vivir: Un Testimonio de Esperanza
Los medios de comunicación anunciaron la grave enfermedad que aquejaba a uno de los ídolos más queridos de España y Latinoamérica: Raphael. Pocos pensaron que el popular cantante fuera a sobrevivir pero, gracias a su empeño vital y al trasplante de hígado al que fue sometido, hoy está completamente curado. Raphael, con la colaboración de Luis del Val, nos ofrece en Quiero vivir un testimonio vital y positivo acompañado de numerosas fotografías, muchas de ellas del álbum personal del cantante.
| Álbum | Año | Descripción |
|---|---|---|
| Raphael | 1965 | Primer LP del artista, incluye temas de su recital en el Teatro de la Zarzuela. |
| Canta... Raphael | 1965 | Considerado uno de los mejores álbumes de su carrera, incluye "Cuando Tú no Estás" y "Yo Soy Aquél". |
| El Disco de Oro de Raphael. Vol 1 | 1968 | Recopilación de sus grandes éxitos hasta ese momento. |
| Ayer, Hoy y Siempre | 1982 | Doble LP recopilatorio que vendió millones de copias en todo el mundo. |
| De Vuelta | 2003 | Álbum que marca su regreso tras su trasplante de hígado. |
