Cuando hablamos de lactancia materna, es común centrarnos en el bebé, sin embargo, la lactancia materna supone un sobreesfuerzo para el organismo de la mujer. La lactancia materna es uno de los vínculos más poderosos entre madre e hijo.
Además de ser una fuente óptima de nutrientes, la leche materna es un refuerzo inestimable de protección inmunológica. La leche materna es mucho más que alimento: es la primera vacuna que recibe un bebé. Contiene una amplia gama de sustancias inmunológicas que protegen al recién nacido de infecciones, y preparan su cuerpo para crecer sano.
Beneficios de la Lactancia Materna para la Madre
Diversos estudios han demostrado que las mujeres que dan el pecho tienen un menor riesgo de desarrollar ciertas enfermedades inflamatorias e inmunológicas.
- Menor riesgo de cáncer de mama y ovario: Cuanto más prolongada sea la lactancia, menor es el riesgo.
- Previene enfermedades crónicas como la diabetes tipo 2: Las mujeres que amamantan durante un periodo prolongado tienen un riesgo significativamente menor de desarrollar diabetes después del embarazo. Durante la lactancia, el cuerpo utiliza glucosa de manera más eficiente para producir leche, lo que ayuda a mejorar la sensibilidad a la insulina y a regular los niveles de azúcar en sangre y a una correcta bajada de peso.
- Recuperación inmunológica tras el parto: Durante el embarazo, el cuerpo materno adopta una especie de "pausa" en la actividad normal del sistema inmune, para no rechazar al bebé, que es genéticamente distinto. En el posparto, el organismo debe volver a un estado de defensa activa.
Durante el embarazo, el cuerpo materno realiza un trabajo increíble de adaptación inmunológica para proteger a la madre y al feto. Amamantar no es un proceso pasivo. Requiere que el organismo materno mantenga una producción constante de defensas que pasan a la leche para proteger al bebé.
Riesgos y Consideraciones
La lactancia materna supone un sobreesfuerzo para el organismo de la mujer. Por eso es importante qué comer cuando das el pecho, qué vitaminas y minerales son necesarios y qué alimentos evitar.
- Cansancio e inmunosupresión por desgaste: Amamantar requiere una gran cantidad de energía. Si la madre no se alimenta correctamente, no descansa lo suficiente o atraviesa una situación de estrés constante, puede experimentar una bajada de defensas.
- Mayor susceptibilidad a mastitis e infecciones locales: Dar el pecho, sobre todo en sus primeras etapas, puede dar lugar a grietas en los pezones o una obstrucción de los conductos mamarios. Si no se tratan a tiempo, pueden aparecer infecciones como la mastitis, que puede ser muy dolorosa y provocar síntomas como enrojecimiento, hinchazón, sensación de calor en la zona afectada, fiebre y malestar general. Aunque muchas mastitis pueden resolverse con medidas sencillas, en algunos casos la infección puede agravarse rápidamente si no se trata a tiempo.
- Enfermedades autoinmunes preexistentes: En mujeres con enfermedades autoinmunes (como lupus, artritis reumatoide o enfermedad de Crohn), la lactancia puede mejorar la sintomatología, pero otros empeorarla. Por ello, es esencial consultar con el equipo médico para valorar cada situación de forma individual.
Recomendaciones para una Lactancia Materna Saludable
Para mantener una buena salud durante la lactancia, es fundamental:
- Alimentación rica en nutrientes: Vitaminas, antioxidantes, proteínas y grasas saludables son esenciales.
- Descanso adecuado: Dormir bien es un desafío con un recién nacido, pero incluso pequeñas siestas ayudan a la regeneración inmunológica.
- Hidratación constante: La producción de leche requiere grandes cantidades de agua.
El Agua en el Embarazo y la Lactancia
El agua es esencial en cualquier periodo de nuestra vida y mantenerse hidratados es fundamental para el correcto funcionamiento de nuestro organismo. No obstante, el aporte de agua adquiere mayor importancia durante ciertos periodos como son el embarazo y la lactancia.
Una mujer embarazada va a necesitar una mayor ingesta de agua, al igual que durante la lactancia, debido a los cambios fisiológicos que se producen en su cuerpo en estas etapas tan especiales de la vida. Una mujer con un índice de masa corporal (IMC) entre 18,5 y 24,9 antes de la gestación (en el rango considerado como normopeso), debe aumentar entre 11,5 y 16 kilos en el embarazo. De este peso que gana la mujer con la gestación, gran parte es agua (alrededor de dos terceras partes).
Esto se debe a que, en el embarazo, el volumen sanguíneo aumenta. De esta manera, se permite la vascularización de la placenta sin comprometer que la sangre llegue a los demás órganos de la embarazada. Además, el agua es necesaria para la producción del líquido amniótico que protege al feto, sin olvidar que la placenta o el mismo bebé en desarrollo tienen un gran contenido de agua.
¿Cuánta agua beber en el embarazo?
La recomendación más extendida es que la mujer aumente durante el embarazo, a los 2 litros diarios de agua recomendados, otros 300 ml adicionales. Sin embargo, esta recomendación es muy general. Hay que tener en cuenta que factores como un clima cálido o la actividad física aumentan la pérdida de agua y, por tanto, los requerimientos serían mayores, sin olvidar que la pérdida por sudoración está incrementada durante el embarazo.
Por otro lado, los vómitos tan comunes en el primer trimestre de embarazo contribuyen a que la mujer pierda más agua, lo que puede agravarse si la embarazada reduce la ingesta de agua por las náuseas. Además, en la hiperémesis gravídica (náuseas y vómitos constantes en el embarazo) hay riesgo de deshidratación grave y la mujer debe acudir antes de que esto ocurra al especialista.
Es importante promover el consumo de agua para hidratarse durante el embarazo y no sustituirlo por bebidas azucaradas que pueden llevar a un aumento excesivo de peso en la gestación. No obstante, las frutas y las verduras con alto contenido en agua sí que deben formar parte de la dieta saludable de la embarazada y, además, contribuyen al aporte de agua. Finalmente, lo más recomendable es beber toda esta cantidad de agua poco a poco e, incluso, beber estos pequeños sorbos antes de tener sed.
Beneficios de beber agua en el embarazo
Mantenerse correctamente hidratada en el embarazo ayuda a mantener el equilibrio en el líquido amniótico, reduciendo el riesgo de padecer oligohidramnios (poco líquido amniótico). Además, también disminuye el riesgo de padecer infecciones urinarias y, junto a una dieta rica en fibra, el adecuado aporte de agua podría aliviar el estreñimiento típico del embarazo y, con ello, prevenir la aparición de hemorroides. No obstante, la ingesta de agua también podría ayudar a aliviar la retención de líquidos y la hinchazón de tobillos que conlleva y es beneficiosa para mantener la hidratación y elasticidad de la piel, previniendo así la aparición de estrías.
Beber agua en la lactancia
No solo es importante cuidar la hidratación durante el embarazo, sino también después de haber dado a luz. Durante la lactancia, y teniendo en cuenta que más de un 85% de la leche materna es agua, es importante el correcto aporte de agua para compensar la pérdida por la producción de leche.
La recomendación, a modo general, es añadir 700 ml diarios de agua adicionales a la ingesta recomendada de 2 litros. El motivo es que, si bien aumenta de manera progresiva, a los seis meses de lactancia materna exclusiva una mujer produce unos 780 ml al día de leche. Esto puede variar, por ejemplo, si la mujer está amamantando a gemelos o mellizos, lo que supone una mayor pérdida de agua para la madre.
De igual modo, la actividad física y vivir en un clima cálido son factores a tener en cuenta, ya que aumentan los requerimientos de agua de la mujer. No obstante, durante la lactancia y, en concreto, en el momento de amamantar al bebé, es habitual que la mujer experimente sensación de sed. Por ello, un buen consejo es que la mujer tenga cerca un vaso de agua cuando vaya a dar el pecho al bebé, para favorecer la ingesta y evitar la deshidratación.
En cuanto al bebé, la leche materna cubre todos sus requerimientos durante los primeros seis meses de vida, por lo que en este periodo no es necesario ni recomendable ofrecerle agua.
😱El Agua NO es Suficiente😱 La clave de la Hidratación SALUDABLE en el EMBARAZO, por Ginecóloga Diana
Posiciones para Amamantar
En esta guía, elaborada por nuestras matronas expertas, encontrarás los primeros pasos, posturas y consejos. En los primeros días, es conveniente realizar entre 8 y 12 tomas. Estas son algunas de las posiciones más comunes:
- Posición Semirrecostada: Situarse en posición semirecostada, con la espalda bien apoyada, y colocar al bebé de frente entre los pechos, permitiendo que se desplace por sí solo hasta encontrar el pezón. Esta postura aprovecha los reflejos primitivos del recién nacido, como el de búsqueda y gateo, facilitando un agarre espontáneo y profundo. Es especialmente útil si el bebé tiene dificultades para prenderse correctamente, si nació por cesárea, o si la madre experimenta dolor al sentarse. La gravedad favorece un acoplamiento suave del bebé al pecho y disminuye la presión sobre el periné, siendo una opción ideal en el postparto inmediato.
- Posición de Cuna o Brazada: Coloque al bebé en posición horizontal frente al pecho, apoyando su cabeza en el antebrazo de la madre, del mismo lado del pecho que se ofrece. La mano del mismo brazo debe sostener la espalda del lactante con suavidad, asegurando que el cuerpo del bebé esté alineado desde la cabeza hasta los pies. Esta posición es una de las más comunes y naturales para muchas madres, especialmente a partir del primer mes, cuando el bebé tiene mayor control cefálico. Es importante que el bebé esté bien girado hacia la madre, con la barriga frente a su cuerpo, para evitar torsiones del cuello que dificulten un buen agarre.
- Posición de Balón de Fútbol Americano: Esta postura, también conocida como “posición de balón de fútbol americano”, resulta especialmente útil tras una cesárea, ya que el peso del bebé no recae sobre el abdomen. Es muy adecuada si la madre tiene pechos grandes, si amamanta a gemelos simultáneamente, o si el bebé es prematuro o presenta bajo tono muscular. Para realizarla, la madre debe colocar el cuerpo del bebé a lo largo de su costado, con las piernas hacia atrás, alrededor de su cintura, y su cabeza sostenida en la mano o el antebrazo. El bebé debe estar a la altura del pecho y facing hacia él, con el cuello ligeramente extendido. Un cojín firme bajo el brazo puede aportar estabilidad y reducir la tensión en hombros y muñeca.
- Posición Acostada de Lado: Acuéstese de lado, preferentemente sobre una superficie firme, y coloque al bebé también de lado, frente a usted, con la cabeza a la altura del pecho. El bebé debe estar completamente girado hacia el cuerpo de la madre, con la nariz alineada con el pezón. Esta postura es especialmente beneficiosa si la madre se está recuperando de una episiotomía o de una cesárea, ya que evita el esfuerzo de sentarse o cargar peso.
- Posición de Bailarina o Danza: Esta posición combina el control de la cabeza del bebé con una buena visualización del acoplamiento al pecho. La madre sujeta al bebé con el brazo contrario al pecho que ofrece: por ejemplo, si da de mamar con el pecho izquierdo, utiliza el brazo derecho para sostener al bebé. La mano sostiene la cabeza y el cuello del bebé por la base, permitiendo guiarlo suavemente hacia el pezón. Esta técnica es especialmente útil cuando el bebé tiene dificultades para prenderse, succión débil, o necesita corrección postural. También es recomendada en los primeros días de vida del bebé, mientras madre e hijo aún están aprendiendo a coordinar la lactancia.
- Posición de Extracción Manual con Apoyo: Es una postura avanzada indicada cuando el bebé presenta condiciones que afectan su tono muscular o coordinación, como hipotonía, síndrome de Down o reflujo gastroesofágico. Con una mano, la madre sujeta el pecho en forma de U, utilizando los dedos para estabilizar también la mandíbula y mentón del bebé, mientras el pulgar sostiene la mejilla. La otra mano se encarga de sostener el cuerpo del bebé desde la espalda o la base de la cabeza. Esta posición permite un control máximo del agarre y facilita una succión más eficiente en bebés con desafíos neuromotores.
Otros Consejos Útiles
- No es necesario lavar el pecho antes de cada toma; una ducha diaria es suficiente.
- Una buena técnica de agarre previene grietas y dolor, facilita el vaciamiento del pecho y estimula la producción de leche. Si aparecen grietas es señal de un mal enganche, por lo que conviene cambiar la postura del bebé.
- Para prevenir la congestión mamaria es importante ofrecer el pecho con más frecuencia. Si tras la toma el pecho sigue congestionado, puede extraerse leche para aliviar molestias y aplicar paños fríos.
Alimentación Complementaria
La introducción de la alimentación complementaria es una fuente de nuevas experiencias para el niño (olores, sabores, texturas...), no sólo es importante la variedad, calidad y cantidad de los alimentos sino también dónde, cómo y quién alimenta al niño. Durante el segundo año de vida el niño/a se irá incorporando progresivamente a la dieta familiar, los padres y los hermanos mayores serán sus referencias, por lo que es importante que toda la familia siga una dieta saludable. Este puede ser un buen momento para valorar y mejorar, en caso de que sea necesario, los hábitos alimentarios de toda la familia.
El Uso del Biberón y el Chupete
- Sí, es posible alimentar al bebé con leche materna utilizando un biberón, especialmente si extraes tu leche con un sacaleches. Esto puede ser útil si necesitas volver al trabajo, descansar durante algunas tomas o compartir la alimentación con otra persona. Es importante asegurarte de que el bebé mantenga una buena técnica de succión para no interferir con la lactancia directa del pecho.
- El uso del chupete puede coexistir con la lactancia materna, pero se aconseja esperar a que esta esté bien establecida, generalmente a partir de las 3-4 semanas.
Medicamentos y Lactancia
Aunque muchas medicinas son compatible con la lactancia materna, si durante este período necesita tomar algún medicamento. Es recomendable usarlas bajo la orientación de una matrona o especialista en lactancia, ya que un uso prolongado o incorrecto puede afectar la transferencia de leche o la producción.
Consideraciones Adicionales
- Higiene Bucal: La leche materna no es por sí sola una causa de caries. De hecho, contiene componentes que protegen contra bacterias. Sin embargo, si el bebé ya tiene dientes y hay una higiene bucal deficiente, las tomas nocturnas frecuentes sin limpieza posterior pueden aumentar el riesgo. Por eso, una vez que empiecen a salir los primeros dientes, es importante limpiar suavemente la boca del bebé, incluso si todavía se alimenta exclusivamente al pecho.
- Menstruación y Lactancia: Sí, puedes seguir dando el pecho con total normalidad cuando vuelva tu menstruación. Algunas madres notan una ligera disminución en la producción de leche o que el bebé se muestra algo inquieto durante esos días, debido a los cambios hormonales. Estos efectos son temporales y no afectan la calidad de la leche ni su seguridad para el bebé.
- Colecho: Según la Asociación Española de Pediatría, los lactantes deben dormir en su cuna, boca arriba, cerca de la cama de sus padre. Sin embargo, el colecho está contraindicado para menores de tres mese de edad, con prematuridad o bajo peso. Tampoco en aquellos casos en los que los padres consuman tabaco, alcohol o dorgas, o en situaciones de cansancio extremo.
La lactancia materna es la mejor forma de alimentar a los niños y niñas en las primeras etapas de su vida, presentando innumerables ventajas para la salud física y emocional tanto del lactante como de la madre.
