Adormecimiento de Piernas en el Embarazo: Causas y Soluciones

Sentir hormigueo en las piernas es una sensación que muchas personas experimentan en algún momento de su vida. Puede presentarse como un cosquilleo, picazón, adormecimiento o sensación de “alfileres y agujas” y, aunque a veces es temporal, en otras ocasiones puede indicar un problema de salud que requiere atención.

El hormigueo en las piernas es una alteración sensorial que se produce cuando los nervios que transmiten información al cerebro y la médula espinal se ven afectados de manera temporal o permanente.

El hormigueo en las piernas puede tener múltiples orígenes, que van desde posturas incómodas hasta enfermedades crónicas. Cuando el hormigueo es persistente, recurrente o acompañado de otros síntomas, puede estar relacionado con afecciones médicas que afectan los nervios o la circulación.

El tratamiento del hormigueo en las piernas depende de la causa subyacente y de la gravedad de los síntomas. Cuando el hormigueo es persistente, intenso o está asociado a debilidad o pérdida de sensibilidad, es fundamental una evaluación médica especializada.

En muchos casos, es temporal y benigno, como cuando se mantiene una pierna cruzada por mucho tiempo.

Causas del Adormecimiento de Piernas Durante el Embarazo

Durante el embarazo, debido a los grandes cambios que se producen en el cuerpo de la mujer, es posible que aparezcan determinadas molestias. Durante el embarazo, el hormigueo puede aparecer debido a compresión nerviosa o cambios circulatorios y suele ser temporal.

Llega un momento del embarazo en el que la mujer comienza a sentir las piernas muy cansadas. No obstante, esta sensación va aumentando progresivamente según avanza la gestación como consecuencia de que el útero crece, el bebé va aumentando de peso y el volumen de sangre se ha visto incrementado.

Todo esto hace que haya más presión en los vasos sanguíneos de las piernas. Además, la progesterona relaja las paredes musculares de los vasos sanguíneos.

Por ello, la circulación sanguínea se ve más dificultada y se produce esa sensación de pesadez, hormigueo y adormecimiento. Además, se produce retención de líquidos donde la circulación es más lenta, lo que lleva, sobre todo, a hinchazón de pies, tobillos y piernas.

Por su parte, las varices en la zona genital (varices vulvares y perineales) y en las piernas también son frecuentes en el embarazo, por las alteraciones vasculares mencionadas.

No obstante, también pueden producirse calambres en las piernas, especialmente, durante el último trimestre de embarazo. El dolor producido por estas contracciones involuntarias en los músculos de las piernas puede llegar, incluso, a despertar a la embarazada por las noches. Sin embargo, las causas de estos calambres no están del todo claras.

Síndrome de Piernas Inquietas (SPI)

El síndrome de piernas inquietas es un síntoma del embarazo más frecuente de lo que parece, aunque muy desconocido. Al acostarse, la mujer embarazada empieza a notar algunas sensaciones bastante anómalas en sus dos piernas: inquietud, incomodidad, malestar, hormigueo, pinchazos… y siente la necesidad de mover las piernas o de levantarse y caminar. Con esta desazón es difícil conciliar el sueño y dormir bien.

Cuando la embarazada se acuesta por la noche, siente que necesita mover sus piernas o caminar. Por eso, es frecuente que además de sufrir el síndrome de piernas inquietas padezca otros trastornos relacionados con el sueño, como dificultad para coger el sueño y mantenerlo o mala calidad del mismo.

“El factor que más claramente se ha relacionado con el riesgo de padecer esta enfermedad es el déficit de hierro o ferropenia. En las personas que sufren SPI existe un problema en la captación de hierro en determinadas regiones cerebrales, y este hecho se puede ver agravado en circunstancias en que el hierro “general” o sistémico también se encuentra más bajo.

Existen múltiples factores por los que una persona puede tener los niveles de hierro más bajos. El déficit de hierro es más frecuente entre mujeres, ya que la menstruación, el embarazo y la lactancia favorecen las pérdidas de hierro. Los embarazos se consideran un periodo de riesgo para desarrollar o para el empeoramiento de SPI por el déficit de hierro. El riesgo se incrementa a lo largo del embarazo, siendo el más alto en el tercer trimestre.

Diagnóstico del SPI

Normalmente, cuando la mujer cuenta sus síntomas, el neurólogo realiza el diagnóstico. Pero si existen algunas dudas, puede recomendar un electromiograma (no está contraindicado en el embarazo), y un estudio del sueño.

Según nos comenta la Dra. Celia García Malo, tras el parto, “los síntomas del síndrome de piernas inquietas pueden mejorar, pero en algunas mujeres la enfermedad persiste. Por esta estrecha relación con el metabolismo del hierro, es posible que si a lo largo de la vida los niveles de hierro vuelven a bajar puedan reaparecer los síntomas”.

Los síntomas del embarazo pueden ser maravillosos, como sentir las patadas de tu bebé, pero hay síntomas que no te gustan, que te resultan desagradables y antiestéticos, sobre todo cuando te miras al espejo. Por fortuna, la mayoría desaparece tras el parto o la lactancia.

Importancia del Hierro

Conocer los alimentos ricos en hierro recomendados para embarazadas con anemia e incluirlos en la dieta diaria, puede ayudar a superar el déficit de este mineral, tan frecuente en el embarazo. Toma nota de estas buenas ideas para incluir en tus menús semanales.

Comer alimentos ricos en hierro en el embarazo te ayudará a prevenir la anemia ferrópenica que a menudo sufren las gestantes. El hierro es un nutriente clave que contribuye al desarrollo óptimo del bebé, y muy especialmente durante sus primeros 1000 días de vida.

La falta de hierro en el embarazo y la lactancia tiene consecuencias negativas en la salud de la madre, como la anemia ferropénica.

Cómo Aliviar el Dolor de Piernas en el Embarazo

Pese a que muchas de estas molestias en las piernas de la embarazada desaparecerán semanas después del parto, lo cierto es que hay algunos remedios que se pueden llevar a cabo para intentar aliviarlas durante el embarazo:

  • Realizar ejercicio físico (como natación, pilates o yoga adaptados al embarazo) o caminar, al menos, media hora, para reactivar la circulación sanguínea. Sin embargo, antes de realizar cualquier ejercicio, habrá que tener el consentimiento del médico y se deberán evitar los grandes esfuerzos.
  • Mantener una buena hidratación.
  • Llevar una alimentación saludable, que aporte todos los nutrientes requeridos por la madre y el bebé. La dieta debe contener abundantes frutas, verduras y grasas de tipo saludable. No obstante, será mejor evitar los alimentos muy especiados y el exceso de sal.
  • Evitar un aumento de peso excesivo con la gestación.
  • Antes de acostarse, realizar estiramientos de los músculos de las piernas.
  • Masajear, de abajo a arriba, las piernas con aceites o cremas.
  • No cruzar las piernas y evitar estar durante mucho tiempo de pie. Mantener las piernas en alto el mayor tiempo posible.
  • No utilizar ropa ni calzado ajustado. Mejor utilizar zapatos cómodos y con poco tacón.
  • Ponerse medias de compresión durante el día, que pueden ayudar a favorecer el retorno venoso. Para ello, lo mejor será consultar con el especialista cuáles son las más adecuadas.

Finalmente, es importante recordar que la embarazada no debe nunca automedicarse. Siempre se debe consultar con el especialista antes de tomar cualquier medicamento, especialmente, durante el embarazo.

Además, se debe consultar con el ginecólogo cualquier síntoma que la embarazada dude si se encuentra dentro de lo normal, para que él pueda comprobar que todo está bien.

La hinchazón repentina puede ser un síntoma de preeclampsia cuando se produce junto a tensión alta y secreción de proteínas en la orina (proteinuria). Por otro lado, si las molestias se producen en una sola pierna, que se encuentra dolorida, enrojecida e hinchada, se debe acudir cuanto antes al hospital, ya que puede tratarse de un coágulo sanguíneo.

¿Cómo aliviar el dolor de piernas en el embarazo?

Fisioterapia para Calambres Musculares

Durante el embarazo, muchas mujeres experimentan las incomodidades de los calambres musculares, especialmente en las piernas. Este fenómeno es común debido a los cambios fisiológicos que ocurren durante esta etapa. La buena noticia es que existen soluciones efectivas a través de la fisioterapia para aliviar estos molestos calambres y mejorar el bienestar general.

Lejos de ser un misterio, los calambres en las embarazadas tienen explicaciones fisiológicas muy claras.

Causas de los Calambres

  • Cambios Circulatorios y Presión del Útero: A medida que tu bebé crece, el útero aumenta de tamaño y ejerce una presión considerable sobre los grandes vasos sanguíneos de tus piernas.
  • Fatiga Muscular y Sobrecarga Postural: Tu centro de gravedad cambia, tu espalda se arquea y tus músculos trabajan horas extra para mantenerte estable.
  • Compresión Nerviosa: La misma presión del útero y la retención de líquidos pueden comprimir ciertos nervios. Por ejemplo, una presión sobre el nervio ciático puede provocar un dolor punzante y calambres en la embarazada que se irradian por la pierna, similar a una "falsa ciática".
  • Retención de Líquidos: Durante el embarazo, es normal retener más líquidos para satisfacer las necesidades de tu cuerpo y del bebé.
  • Desequilibrios en Minerales y Deshidratación: Aunque la evidencia científica sigue en estudio, se cree que niveles alterados de minerales como el calcio, el potasio o, sobre todo, el magnesio, pueden influir en la función muscular.

Tipos de Calambres

  • Calambres en Piernas y Pantorrillas: Son los protagonistas. Suelen aparecer por la noche, despertándote con un dolor agudo y una dureza palpable en el músculo.
  • Calambres y Hormigueo en Manos y Muñecas: Si te despiertas con las manos dormidas, con hormigueo o incluso con dolor y dificultad para cerrar el puño, podrías estar experimentando los efectos del Síndrome del Túnel Carpiano gestacional.
  • Espasmos en la Espalda y Glúteos: A veces, lo que sientes no es un dolor de espalda continuo, sino "pinchazos" o contracciones agudas en la zona lumbar o en el glúteo.
  • Molestias en la zona pélvica y abdominal: Es importante diferenciar los espasmos musculares de las contracciones uterinas.

Tratamientos de Fisioterapia

  • Masaje Descontracturante y Relajante: Para liberar la tensión acumulada en piernas, espalda y cuello.
  • Drenaje Linfático Manual: Si la retención de líquidos es una de las causas de tus calambres, esta técnica suave es increíblemente eficaz.
  • Neurodinamia: Si tus calambres vienen acompañados de hormigueo o sensación de adormecimiento, es muy probable que haya un nervio comprimido. La neurodinamia consiste en una serie de movilizaciones suaves y precisas para "liberar" ese nervio atrapado, devolviéndole su espacio y movilidad.

Síndrome del Túnel Carpiano durante el Embarazo

Algunas embarazadas notan sensación de hormigueo en las manos durante el embarazo. Si es tu caso, no te preocupes, es normal. Si bien la enfermedad del síndrome del túnel carpiano suele asociarse a trabajos que requieren movimientos manuales repetitivos, también puede darse en mujeres embarazadas.

La retención de líquidos propia del embarazo debido al enlentecimiento del retorno venoso vascular puede favorecer la compresión nerviosa principalmente a su paso por el ligamento anular de la muñeca favoreciendo la sensación de hormigueo en las manos, sobre todo por las mañanas tras el descanso nocturno.

Los síntomas pueden incluir falta de sensibilidad, hormigueo, ardor, molestias o dolores apagado en los dedos, la mano, la muñeca e incluso a lo largo del brazo hasta el hombro.

  • Si es posible, es recomendable evitar cualquier actividad que requiera movimientos manuales fuertes y repetitivos.
  • Si el trabajo de la embarazada requiere este tipo de movimiento, es buena idea usar una muñequera.
  • Si trabaja con un ordenador, un teclado ergonómico especial puede ser útil en algunos casos.

Falsa Ciática en Embarazadas

El embarazo es una etapa que va acompañada de grandes cambios en el cuerpo de la mujer. A medida que avanza, se producen cambios hormonales y fisiológicos. La pelvis se ensancha para albergar al bebé, las articulaciones se vuelven más móviles, los ligamentos se estiran, los músculos modifican su longitud y como consecuencia cambia la postura corporal y aumenta la presión en la columna. Todos esos cambios, pueden generar molestias o dolores, como por ejemplo, la ciática o falsa ciática en embarazadas.

Se trata del nervio más grueso de nuestro cuerpo, tiene su origen en la columna vertebral baja, desciende a glúteos, parte posterior del muslo y finaliza con varias ramas en el pie. Una presión o daño de esta estructura, puede provocar dolor, sensación de hormigueo o pinchazos. Hablamos de una falsa ciática, cuando el origen del dolor existe por un compromiso a lo largo de su recorrido, ya sea por el músculo piramidal o la articulación sacroilíaca como consecuencia de los cambios generados durante el embarazo.

Síntomas de la Falsa Ciática

  • Dolor intenso en glúteo, muslo, pantorrillas y en ocasiones hacia el pie
  • Hormigueo irradiado hacia a la pierna
  • Debilidad en las piernas, con frecuencia la dominante
  • Alteraciones de sensibilidad: calambres, quemazón, entumecimiento
  • Dolor en zona lumbar que puede empeorar al toser o estornudar
  • Dolor que se manifiesta al pasar mucho tiempo sentada, al estar de pie y al caminar.

Los síntomas de la ciática pueden manifestarse en cualquier etapa del embarazo, no obstante, es más común a partir del segundo trimestre.

Factores que Predisponen a la Aparición de Ciática

  • Antecedentes de hernia/protrusión discal.
  • Antecedente de dolor lumbar previo al embarazo.
  • Estilo de vida sedentario.
  • Aumento excesivo de peso en el embarazo.

Tratamiento Fisioterapéutico

Es importante establecer un correcto diagnóstico mediante la valoración inicial, ya que se puede confundir con otras alteraciones comunes del embarazo, como el dolor lumbar no especifico, calambres y dolor pélvico. Una vez establecido el diagnostico, se procederá a elaborar el plan de tratamiento. Esta alteración se abordara mediante:

  • Educación postural y ergonómica.
  • Terapia manual para aliviar las molestias (masoterapia, estiramientos, movilizaciones).
  • Ejercicios para fortalecer músculos de la espalda y abdomen.
  • Trabajo de suelo pélvico.

La fisioterapia además de ayudar a aliviar el dolor, se centra en mejorar el bienestar de la madre durante el proceso del embarazo, se trabajará también la movilidad, la fuerza que, a su vez, favorecerá el parto y también ayudará en periodo posparto.

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