Jean-Paul Belmondo: Un Ícono del Cine Francés

El mundo del cine se viste de luto por la muerte de Jean-Paul Belmondo, un rostro icónico y carismático del séptimo arte francés.

Nacido el 9 de abril de 1933 en Neuilly-sur-Seine, un barrio burgués de París, Jean-Paul Belmondo provenía de una familia de artistas con raíces sicilianas y piamontesas. Su padre, Paul Belmondo, fue un destacado escultor, autor de numerosos monumentos públicos en París, y su madre era pintora. En 2018 su figura ilustró el cartel del Festival de Cannes.

Conocido cariñosamente como "Bébel" en el mundo francófono, Belmondo dejó una huella imborrable en la historia del cine. Rodó más de ochenta películas y creó personajes inolvidables, como el icónico Michel Poiccard en 'A bout de souffle'.

Desde joven sintió pasión por el arte, pero también por el deporte. Poco inclinado a los estudios, descubrió su pasión por el boxeo, donde tuvo una corta carrera profesional durante la adolescencia. Esta experiencia le proporcionó un físico atlético y una nariz ligeramente desviada, rasgos que más tarde serían distintivos en su carrera cinematográfica.

Como toda familia decente, la suya deseaba que se aplicara en los estudios, pero ya desde niño prefirió darle al punching ball: el ciclismo, el fútbol y sobre todo el boxeo le interesaban bastante más que las clases en el Liceo.

A los 16 años, Belmondo experimentó una crisis existencial tras un brote de tuberculosis y decidió convertirse en actor. Se matriculó en los cursos de arte dramático impartidos por Raymond Godard y debutó en una gira por los hospitales parisinos con la obra teatral "La Bella Durmiente del Bosque".

En 1951 ingresó en el Conservatorio de París, al mismo tiempo continuaría representando papeles secundarios en el teatro hasta que Jean Luc Godard reparó en él y le dio un papel en 'Charlotte et son Jules'.

Inicios en la Nouvelle Vague

Belmondo debutó en el cine a mediados de los años 50, pero se hizo famoso gracias a la Nouvelle Vague. Su salto a la fama se produjo al trabajar con Jean-Luc Godard en 'Al final de la escapada' (1960).

Con 'Al final de la escapada', Godard puso en pie una astuta operación consistente en adoptar las premisas del cine americano de serie B -blanco y negro; dinamismo formal; policíaco, romance y tragedia; una chica, un chico y un coche- para insuflarle el hálito novedoso que reclamaba una joven generación que engrosaba la línea de salida para liarla parda en el mayo del 68.

Lo más novedoso que contenía llegaba de la mano de Belmondo. Su magnetismo era tal que, si no supiéramos de qué pie cojeaba Godard, pensaríamos que había realizado una película feminista por hacer del hombre el objeto sexual (frente a él la bella Jean Seberg queda prácticamente anulada en ese plano) en plena era de las femmes fatales.

Otro cineasta, Claude Lelouch, aseguraría tiempo después que fue Jean-Paul Belmondo quien inventó a Godard y no al revés, y la idea no nos parece tan descabellada. Actor y director volverían a trabajar juntos cinco años más tarde en Pierrot, el loco, uno de los pocos éxitos comerciales del autor suizo y también una de sus películas más vitales, potenciada por la energía arrolladora del protagonista.

Con su interpretación de Michel Poiccard en 'À bout de souffle', Belmondo representó la figura de un antihéroe provocador y seductor, muy diferente de los estereotipos hollywoodienses en los que se inspiraba el propio Godard.

Aquel gesto de Belmondo de deslizar el dedo pulgar por los labios que realizó en pantalla sería homenajeado en un conocido anuncio de Martini de los años 90.

LA NOUVELLE VAGUE | Historia del Cine

Consagración como Estrella

A partir de entonces, Belmondo comenzó a rodar un gran número de películas, inicialmente con los principales realizadores de la Nouvelle Vague, pero poco a poco pasando al género de la acción y acabó convirtiéndose en el portaestandarte del cine francés.

Convertido en una estrella indiscutible, en los años sesenta Belmondo -ya conocido como “Bebel” en el mundo francófono- se las arregló para compatibilizar los grandes papeles en películas de prestigio con los éxitos de taquilla sin demasiadas pretensiones.

Trabajó con los mejores realizadores de la época, tanto franceses como italianos, y dio el contrapunto a algunas de las actrices más destacadas del momento, como Sophia Loren, Catherine Deneuve, Annie Girardot, Ursula Andress, Anna Karina o Jean Seberg.

Belmondo supo explotar inteligentemente su aspecto y su físico,-se le conoce por algunos "el feo más guapo" o "el héroe del puñetazo y de la persecución rocambolesca"- y siempre se opuso a que le doblaran en las escenas de riesgo en sus películas.

Partidario de darle al público acción y simpatía, rodó más de noventa películas, de las cuales un buen puñado son hoy clásicos del cine, desde la mencionada 'Al final de la escapada' hasta 'Pierrot le Fou' y 'El animal'.

Entre sus películas más valoradas por la crítica en la época estarían Moderato cantabile, de Peter Brook (con Jeanne Moreau) , y Léon Morin, sacerdote, de Jean-Pierre Melville. En esta última interpretaba a un cura rural durante la ocupación nazi de Francia, y hacía totalmente verosímil el hecho de que todas las mujeres del villorrio revolotearan a su alrededor como las polillas en la luz, aportando una dimensión muy carnal a una supuesta historia de toma de conciencia política y espiritual.

El actor cerró la década con un fracaso a medias, La sirena del Mississippi, de Truffaut, otra tragedia sobre un hombre que se entrega a los tejemanejes de una mujer fatal (Catherine Deneuve, estupenda) a la que no puede evitar amar. Una de las películas más lúcidas sobre el amour fou, auténtica advertencia acerca de los peligros del enamoramiento, no fue sin embargo especialmente apreciada por el público.

Tras este y algún otro fiasco, y descartada la idea de montárselo a lo grande en el cine americano, encadenó en los 70 y los 80 los vehículos al servicio de su estatus de rey de la taquilla nacional. Comenzó la racha con Borsalino (1970) , que lo unía con el otro bello revientataquillas galo, Alain Delon. No se salió con la suya. También se hizo famosa la escena en la que ambos aparecen en traje de baño , compitiendo manifiestamente en esculturalidad de torso. Por el contrario resultó un fracaso Stavisky (1974) , de Alain Resnais, una de sus mejores películas, donde aportaba un matiz melancólico al personaje del caradura de altos vuelos.

En 1989 conseguiría su único premio César (el Oscar francés) por la crepuscular El impero del león, de Claude Lelouch.

Rivalidad con Alain Delon

El gran rival de Belmondo en el icono del dandy seductor del cine francés fue Alain Delon, con quien trabajó en la cinta de gángsters 'Borsalino' (1970). Juntos rodaron, por ejemplo, ‘Borsalino’ (1970)... hasta salieron en bañador en una escena para ‘demostrar’ cuál de ellos era el más ‘cachas’.

Pese a que Delon gozaba de un atractivo físico mayor que Belmondo, éste supo cautivar al público por su gran simpatía y su autenticidad, diferente a lo que los espectadores estaban acostumbrados dentro del mundo del cine.

Vida Personal

En sus tiempos de estudiante de teatro inició una relación con la bailarina Élodie Constant, con la que a los 21 años se casó y tuvo a su hija Patricia (después llegarían otros dos vástagos, Florence y Paul) . En 1965, en el set de rodaje de Las tribulaciones de un chino en China , conoció a la actriz suiza Ursula Andress que, tras emerger del mar portando un bikini blanco y un cuchillo en 007 contra el Dr. No, se había convertido en la diosa erótica de la generación del pickup. Ambos mitos sexuales iniciaron una relación que duró hasta 1972.

Según el propio Bebel contaría, la pareja se rompió cuando, borracho a su regreso de presenciar un combate de boxeo, se encontró la puerta del domicilio cerrada y, bajo la creencia de que ella le estaba siendo infiel, trepó con una escalera de mano hasta la ventana del dormitorio. Una resuelta Andress optó entonces por empujar la escalera.

Belmondo se curó las heridas emocionales -parece ser que las físicas no fueron gran cosa- junto a otra belleza europea, la italiana Laura Antonelli, con la que compartió casi una década. Los tiempos de bling-bling ochentero pertenecieron a Carlos Sotto-Mayor, que contra lo que su nombre sugiere no es un señor, sino una explosiva actriz brasileña. Después vendría la corista Natty Tardivel, con la que tuvo otra hija, Stella, y con la que se casó en 2002 para divorciarse seis años más tarde. Su última pareja conocida fue la belga Barbara Gandolfi, exconcursante del reality televisivo picantón La isla de la tentación 40 años más joven que él. Tras cuatro años a su lado, y con gran escándalo, se descubrió que Gandolfi le había estafado al menos 200.000 euros, por lo que fue condenada a una multa y nueve meses de prisión.

Últimos Años

A partir de los años 80 tuvo menos presencia en el cine y trabajó sobre todo en el teatro. En 1989 recibe el 'César' del mejor actor en su personaje en 'Itinéraire d'un enfant gâté' ('Itinerario de un niño consentido').

Pocas cosas memorables hizo después Belmondo en el cine, si exceptuamos su emocionante participación en Las cien y una noches, de Agnès Varda en 1995.

En 2001 sufrió un ictus que mermó sus capacidades físicas y durante siete años se apartó de las cámaras. Su último largometraje, Un homme et son chien (2008) , de Francis Huster, era una superficial puesta al día del clásico neorrealista Umberto D., de Vittorio de Sica.

Desde entonces, a principios del 2000, problemas de salud le obligaron a retirarse del cine y de los focos, exceptuando su participación en la película 'Un homme et son chien' (Un hombre y su perro) de Francis Husterde 2009.

En 2016, recibió el 'León de Oro de Honor' en el Festival de Venecia, un reconocimiento a su trayectoria cinematográfica. Allí, aseguró que solo mira hacia delante. "No pienso jamás en el pasado".

«Estaba muy cansado desde hace un tiempo. Se ha apagado tranquilamente», ha explicado su abogada, Michel Godest.

Filmografía Selecta

Año Título Director
1960 Al final de la escapada (À bout de souffle) Jean-Luc Godard
1960 Dos mujeres (La ciociara) Vittorio De Sica
1965 Pierrot el loco (Pierrot le Fou) Jean-Luc Godard
1970 Borsalino Jacques Deray
1981 El profesional (Le Professionnel) Georges Lautner

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