A Nena Lectora de Manuel Rivas: Un Resumen Detallado

"A Nena Lectora" es un cuento de Manuel Rivas que se encuentra dentro de la colección Pequena Memoria, cuyo objetivo es recuperar las voces silenciadas de la historia. La historia nos traslada a la ciudad de A Coruña a principios del siglo XX, un periodo en el que esta ciudad era un faro del pensamiento libertario en Galicia.

En aquel entonces, los ateneos y las bibliotecas de barrio se erigían como la puerta de entrada a la cultura para las clases populares, fomentando la solidaridad obrera y brindando la oportunidad de aprender a leer a aquellos que no habían podido asistir a la escuela. En este contexto, las trabajadoras de las fábricas de tabaco y de cerillas se organizaron para mejorar sus condiciones de vida, tanto en las calles como en los talleres.

Un poderoso símbolo de este movimiento de lucha y esperanza lo encarnan las lectoras que, durante la jornada laboral, leían libros en voz alta a sus compañeras. Esta es la historia de Nonó, la niña lectora, cuya vida está marcada por la precariedad y la esperanza.

Manuel Rivas, autor de A Nena Lectora

La Historia de Nonó

El padre de Nonó se dedica a recoger trapos y otros objetos en los vertederos de A Coruña, mientras que su madre trabaja elaborando cerillas, una labor que afecta su salud debido a las condiciones insalubres de la fábrica. Gracias al esfuerzo y la visión de sus padres, Nonó tiene la oportunidad de asistir a la escuela y aprender a leer.

A partir de ese momento, Nonó descubre que puede ayudar a las compañeras de su madre compartiendo historias mientras trabajan, brindándoles esperanza y abriéndoles las puertas de la cultura. En la historia, Aurora se acercó y abrazó a Nonó, presentándola a su grupo de cigarreras: "Somos mi cuadrilla de cigarreras. Trabajamos juntas en la fábrica. Tú harás que soñemos mientras trabajamos". A partir de ese momento, Nonó asumió su nuevo oficio: el de niña lectora.


Portada del libro "A Nena Lectora"

El Contexto Histórico y Social

La historia de Nonó se desarrolla en un contexto de gran efervescencia social y cultural. A principios del siglo XX, la ciudad de A Coruña era un centro de pensamiento progresista, donde las ideas de libertad e igualdad calaban hondo en la clase obrera. Los ateneos y las bibliotecas de barrio jugaban un papel fundamental en la difusión de la cultura entre las clases populares, proporcionando acceso a la educación y el conocimiento a aquellos que no habían tenido la oportunidad de acceder a ellos.

Las fábricas de tabaco y cerillas, que empleaban a un gran número de mujeres, se convirtieron en focos de organización y lucha obrera. Las trabajadoras se unieron para reclamar mejores condiciones laborales y salariales, y la lectura en las fábricas se convirtió en un símbolo de resistencia y esperanza.

La lectura dentro de las fábricas es el símbolo poderoso de este movimiento de esperanza que se vio truncado a partir de 1936. "A Nena Lectora" es el segundo título de la colección Pequena Memoria, para recuperar las voces silenciadas de la historia.

La Metáfora de las Cerillas

En lugar de cigarros, la madre de Nonó hacía cerillas, una metáfora que encaja con el desarrollo de la historia. La literatura que la niña devora para alargar la vida de su madre, enferma de tuberculosis, termina siendo una fuente de luz literaria y soñadora para el resto de compañeras de trabajo de su progenitora cuando ésta muere.

Es un texto que conecta a los lectores jóvenes con el pasado de la ciudad y con unas figuras anónimas, pero vitales en su pasado. “La historia de A Coruña está marcada por una vanguardia femenina”, apunta Manuel Rivas. La evidencia más clara eran las numerosas trabajadoras de la Fábrica de Tabacos, recordadas en numerosas obras de la época y actuales. Rivas sitúa A Nena Lectora en el entorno en una factoría vecina, una fábrica de cerillas. Lo hace, “no como una tesis sociológica, sino como un cuento”. Sin embargo, realidad y ficción comparten “ese ideal feminista y pionero”. Rivas la resume como “una historia inventada hecha con el acento de la verdad”.

Tanta es la similitud que mantuvo nombres de algunos personajes como los de sus referentes históricos originales, como es el caso del profesor de la escuela Galaica, Constancio. El escritor coruñés, explica que “a través de esta protagonista, Nonó, quería contar el movimiento de emancipación social en el que se hablaba de la conquista del pan”.

No era solo “una emancipación social”, matiza Rivas. También señala la “emancipación cultural, con el valor que se le da al libro”. La obra profundiza más allá de las letras y los dibujos. “Tiene una alquimia propia en la que confluyen los propios personajes”, señala Manuel Rivas. La propia Nonó, la protagonista, es un símbolo de lo fundamentales que son los sueños para el ser humano. El entorno familiar, con el padre trapero que rescata libros y juguetes a los que “les dan una nueva vida”.

El ingenio se convierte en una forma de sobreponerse a “la vida precaria” de aquellas familias coruñesas. “Consiguen la emancipación cultural a través de los cuentos y los libros”, explica el autor coruñés. El mejor ejemplo es la reunión de toda la familia para leer poemas de Curros Enríquez. “Convierten el Cro, cro en una especie de oración laica”, explica Rivas. Y se convierte en verdadero rezo religioso cuando las compañeras de trabajo de la madre en la fábrica de cerillas la repiten ese fragmento del poema Nocturnio en el cementerio de la inhumación.

Conviértete en un Lector Crítico

Las Ilustraciones de Susana Suniaga

Las ilustraciones de Susana Suniaga están cargadas de simbolismo y de detalles sutiles que pretenden situar al lector en el entorno de la trama. Este encargo, reconoce Suniaga, fue un reto para ella. “Al tener un referente histórico y estar ambientado en sitios reales y tener tantos personajes que existieron de verdad” comenta Suniaga. La ilustradora “venía de un estilo más fantasioso y surrealista”. Y encontrarse con un texto como el de este cuento fue un cambio completo.

A la hora de elegir los escenarios que recrear y cómo hacerlo, se inspiró en el viento. “Cuando visité A Coruña por primera vez, el viento fue de las cosas que más impresionó”, recuerda. Lo tomó como referencia y así lo refleja en sus dibujos. “Todo está suspendido, volando, como hojas de papel y de los árboles”, explica. Unos de los escenarios mejor reflejados son el cementerio de San Amaro y la zona de A Gaiteira junto al río Monelos.

Los malos son muy grandes. Esta es la forma que ideó Susana Suniaga para presentar a los personajes agresivos y contrarios a la protagonista, como los guardias que quieren apresar a su hermano, Liberto, o el barco en el que el mismo Liberto se marcha al exilio, escapando de la guerra de Marruecos. En escena de la detención “quería demostrar lo absurdo de la situación, unos guardias buscando a un niño”, señala Suniaga. El barco de la emigración se hace gigante para irrumpir en la casa, inundarla y “llenarla de dolor”. El sufrimiento es otro de los sentimientos que tienen un tratamiento especial. No se ven los rostros en las escenas de más intensidad. “No quería representar con rostros el llanto o la soledad”, dice la ilustradora. Sin las caras, estas escenas querían “generar espacio, vacío y dolor”.

Susana Suniaga, ilustradora de A Nena Lectora

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