Para muchas mujeres, la maternidad es una de las etapas más emocionantes de la vida, llena de expectativas y sueños. Sin embargo, también es común sentir temor ante las posibles complicaciones que puedan surgir durante el embarazo. La mejor manera de prevenir y manejar estas complicaciones es estar informadas y bajo control médico.
Aunque nos cuidemos adecuadamente, a veces pueden presentarse complicaciones. Por ello, es fundamental llevar un control prenatal adecuado para identificar y abordar cualquier problema de forma rápida y efectiva. En este artículo, abordaremos las infecciones más comunes durante el embarazo, sus síntomas, prevención y tratamiento.
Complicaciones Comunes en el Embarazo
Además de las infecciones, existen otras complicaciones que pueden surgir durante el embarazo:
- Preeclampsia: Esta afección puede afectar el funcionamiento de órganos como el hígado y los riñones, poniendo en riesgo tanto a la madre como al feto.
- Diabetes gestacional: Puede llevar a complicaciones para la madre, como hipertensión arterial y aumento de peso excesivo, y aumentar el riesgo de nacimiento prematuro y bebés con peso elevado.
- Anemia gestacional: Puede deberse a una deficiencia de hierro y causar síntomas como fatiga, debilidad y palidez.
- Problemas emocionales: El embarazo también puede estar acompañado de depresión prenatal y posparto, y ansiedad.
Infecciones del Tracto Urinario (ITU) Durante el Embarazo
Las infecciones del tracto urinario (ITU) son bastante comunes durante el embarazo, ocurriendo en un 5-10% de todas las gestaciones. Ciertos cambios que experimenta el cuerpo de la mujer de forma normal en la gestación favorecen la ocurrencia de las ITU y, por tanto, aumenta el riesgo de padecerlas. Estas infecciones pueden cursar sin síntomas, lo que se conoce como bacteriurias asintomáticas, pero también incluye las más conocidas cistitis y la pielonefritis aguda.
De modo general, los microorganismos que causan estas ITU durante el embarazo son los mismos que en la mujer no gestante. Por ello, será importante detectarlas, para poderlas tratar adecuadamente y que no afecten ni a la mujer ni al bebé.
INFECCION URINARIA EN EL EMBARAZO, POR GINECOLOGA DIANA ALVAREZ
Tipos de Infección de Orina en el Embarazo y Síntomas
Se pueden distinguir tres tipos de infección de orina, en función de los síntomas que presenta la embarazada o de la ausencia de ellos. Se trata de la bacteriuria asintomática, la cistitis y la pielonefritis aguda.
Bacteriuria Asintomática
La bacteriuria asintomática es la forma más frecuente de ITU, se produce en un 2-11% de los embarazos. Como su propio nombre indica, se caracteriza por la ausencia de síntomas, pese a que sí hay bacterias en la orina de la mujer.
Aunque no exista sintomatología, detectar las bacteriurias asintomáticas en el embarazo es importante. La gestación puede llevar a que estas bacteriurias asintomáticas se compliquen, dando lugar a pielonefritis aguda en un 30-35% de las ocasiones.
Por este motivo, cuando a la embarazada se le realiza la analítica del primer trimestre, lo recomendable es que se realice también un cultivo de orina para detectar las bacteriurias asintomáticas. Así, si el resultado es positivo, se pondrá un tratamiento antibiótico a la paciente para disminuir la posibilidad de que ocurra una pielonefritis. De igual modo, se realizará un nuevo cultivo de orina post tratamiento para comprobar que ya es negativo y, periódicamente, se realizarán cultivos de control.
Además, el tratamiento de la bacteriuria asintomática podría reducir la tasa de parto pretérmino y de bajo peso al nacer.
Cistitis
Las cistitis ocurren en, aproximadamente, el 1,5% de las gestaciones y aparecen más frecuentemente en el segundo trimestre de embarazo. Estas ITU son bastante reconocibles porque la mujer nota síntomas como:
- Dolor o ardor al orinar.
- Mayor frecuencia de micción.
- Sensación de necesitar orinar urgentemente.
- Dolor en la zona superior del pubis.
- Orina turbia o, incluso, con sangre.
En este caso, debe realizarse un cultivo de orina para confirmar el diagnóstico. Sin embargo, el tratamiento antibiótico puede iniciarse antes de tener los resultados, para evitar que la infección se agrave.
Una vez finalizado el tratamiento, se realizará otro cultivo de orina a los 7-15 días para comprobar que es negativo y, de igual modo, también se realizarán urinocultivos de control.
Pielonefritis Aguda
Se trata de una infección en la que la vía urinaria alta y el riñón se ven afectados, de manera unilateral (más frecuente en el lado derecho) o bilateral. La pielonefritis aguda ocurre en el 1-2% de los embarazos, más comúnmente en aquellas mujeres que han padecido una bacteriuria asintomática, sobre todo, si no se sometieron a ningún tipo de tratamiento o no fue adecuado.
Su aparición suele ser en el segundo o tercer trimestre de gestación, causando síntomas como los siguientes:
- Fiebre.
- Sudoración y escalofríos.
- Náuseas y vómitos.
- Dolor en la lumbar intenso y constante.
- Alteración del estado general de la embarazada.
Debido a su mayor gravedad, la pielonefritis aguda suele requerir que la embarazada sea hospitalizada. Así, podrá realizarse una evaluación por parte del obstetra, los análisis y pruebas necesarias y el inicio del tratamiento antibiótico intravenoso cuanto antes.
Posteriormente, el seguimiento incluye un cultivo de orina después de finalizar con el tratamiento antibiótico, así como de manera periódica (habitualmente cada mes).
Otras Infecciones Comunes
Además de las ITU, las embarazadas son susceptibles a otras infecciones, similares a las que afectan a mujeres no gestantes:
- Infecciones de las vías respiratorias altas (resfriado común, faringitis, rinosinusitis).
- Gastroenteritis (principalmente víricas).
- Infecciones de tejidos blandos.
Infecciones Cervicovaginales
El tracto genital femenino presenta una microbiota en la que predominantemente destacan lactobacilos encargados de mantener el equilibrio y prevenir infecciones. Cuando esta flora se altera, pueden surgir diversas infecciones:
Vaginosis Bacteriana (VB)
La Vaginosis Bacteriana es la causa más común de infección del tracto genital inferior en mujeres embarazadas y no embarazadas. Numerosos estudios han mostrado la relación entre Gardnerella vaginalis con otras bacterias como causantes de VB, como son Lactobacillus -principalmente L.gasseri (13)- Prevotella y anaerobios que incluyen Mobiluncus, Bacteroides, Peptostreptococcus, Fusobacterium, Veillonella y Eubacterium. Mycoplasma hominis, Ureaplasma urealyticum, Streptococcus viridans y Atopobium vaginae también has sido asociados con VB (14).
En Estados Unidos, la tasa de VB en embarazadas es de aproximadamente un 16%, siendo diferente este número según grupo racial: 23% en mujeres afroamericanas, 6% en mujeres asiáticas y 4% en mujeres blancas. En Chile, su prevalencia varía entre 27 y 32% en la población general, cifra que se duplica en mujeres con parto prematuro o enfermedad inflamatoria pélvica (15). La infección puede ser transmitida al feto a través de la placenta, causando en casos extremos la muerte fetal.
Clínica: VB puede ser asintomática en un grupo de pacientes, pero sus manifestaciones clínicas habituales son flujo vaginal anormal, con olor desagradable como a pescado, especialmente después de relaciones sexuales. El flujo se describe como blanco o grisáceo, y puede ir acompañado de ardor miccional o leve prurito alrededor de la vagina.
| Criterios de Amsel (Diagnóstico de VB) | Porcentaje de Pacientes |
|---|---|
| Presencia de Clue cells | - |
| pH vaginal sobre 4,5 | 90% |
| Flujo vaginal homogéneo, blanco grisáceo, delgado | - |
| Whiff test positivo (olor a pescado con KOH) | 70% |
Tratamiento:
- Metronidazol 500mg oral 2 veces/día por 7 días
- Metronidazol 250mg oral 3 veces/día por 7 días
- Clindamicina 300mg oral 2 veces/día por 7 días
Candidiasis Vaginal
La vulvovaginitis por Candida es una de las afecciones vulvovaginales más frecuente. Al menos el 75% de las mujeres referirá un cuadro único de candidiasis vulvovaginal y entre 40 y 45% podrá presentar dos o más episodios en su vida (23). Su agente causal, en el 90% de los casos, corresponde a Candida albicans, (figura 4) en cuadros únicos o recurrentes, existiendo además otras especies menos frecuentes causantes de esta afección (Candida glabrata, Candida parapsilosis y Candida tropicalis). C.albicans es una de las levaduras saprofíticas que puede estar presente en el 25 al 30% de las mujeres sexualmente activas (24), pudiendo actuar como agente patógeno oportunista en circunstancias especiales cuando se compromete la inmunidad o los mecanismos locales de defensa, entre los que destaca diabetes mellitus, embarazo, obesidad, uso reciente de antibióticos o corticoides, así como cualquier tratamiento inmunosupresor. El embarazo por su parte, debido a los cambios hormonales caracterizados por aumento de la producción de estrógenos que producen a su vez mayor concentración de glicógeno vaginal, junto con la supresión de la inmunidad celular, se asocia no solamente con altos índices de colonización, sino que también con altos índices de infección y recurrencias. Como infección propiamente tal, es la segunda después de VB (15% de las embarazadas) y sólo en casos excepcionales puede causar una infección sistémica (pacientes con sepsis o inmunosupresión importante) (25).
Enfermedades Crónicas y Embarazo
Las enfermedades crónicas, como las cardiovasculares, diabetes, enfermedades inmunológicas y respiratorias, pueden complicar el embarazo. Es crucial un seguimiento médico estrecho antes, durante y después del embarazo para minimizar los riesgos tanto para la madre como para el bebé.
