El Virus Respiratorio Sincitial (VRS) causa infecciones respiratorias frecuentes en bebés y niños pequeños. Aunque suele ser leve, en algunos casos puede provocar bronquiolitis o neumonía. Detectarlo a tiempo y saber cómo actuar es clave para prevenir complicaciones.
Introducción
El virus respiratorio sincitial (VRS) es una de las principales causas de infecciones respiratorias en bebés y niños pequeños, aunque también puede afectar a adultos mayores o personas con enfermedades crónicas. El VRS puede provocar desde un resfriado leve hasta cuadros más graves como bronquiolitis o neumonía, especialmente en lactantes menores de 6 meses, prematuros o personas con problemas pulmonares o cardíacos. Hasta un 70% de todos los niños se infectan por el Virus Respiratorio Sincitial (VRS) durante su primer año de vida y un 22% desarrolla síntomas.
El virus respiratorio sincitial (VRS) es la principal causa de infecciones de vías respiratorias inferiores como la bronquiolitis y neumonía en niños menores de 1 año. En España, este virus provoca el 80% de las bronquiolitis, una infección pulmonar común en bebés y niños pequeños que causa inflamación y congestión en los bronquiolos del pulmón.
¿Qué es el Virus Respiratorio Sincitial (VRS)?
El Virus Respiratorio Sincitial (VRS) es una de las infecciones respiratorias más comunes en los lactantes, aunque su nombre pueda no ser ampliamente conocido. Esta afección, que afecta principalmente a los bebés y niños pequeños, es la principal causa de bronquiolitis y neumonía en los menores de un año. El VRS es un virus que infecta inicialmente las vías respiratorias superiores, causando síntomas similares a un resfriado común. Se estima que un 90% de los bebés contraen este virus antes de cumplir dos años, aunque la mayoría experimenta síntomas leves. Este virus puede sobrevivir hasta 12 horas en superficies y tener un periodo de incubación de 1 a 4 días.
¿Quién puede contagiarse del virus respiratorio sincitial (VRS)?
Cualquier persona puede contagiarse del VRS, aunque los niños mayores y los adultos se defienden mejor contra este virus.
¿Cómo se propaga el virus respiratorio sincitial (VRS)?
El VRS se transmite fácilmente desde una persona infectada a través de las gotitas emitidas al hablar o al toser. El VRS es altamente contagioso y se suele transmitir con más frecuencia en las guarderías y colegios, debido al contacto estrecho entre los niños. Un 33% de los contagios a bebés que aún están en casa, se producen a través de hermanos y/o primos ya escolarizados. De hecho, la incidencia de VRS es casi el doble en niños con hermanos que en hijos únicos.
El VRS presenta alta infectividad, penetra en el organismo mediante las mucosas ocular, nasal o bucal, se transmite por secreciones mediante las manos o fómites donde puede sobrevivir entre 6-12 h. Las gotas de secreciones pueden esparcirse hasta 2 metros.
Síntomas
Los síntomas varían dependiendo de la gravedad de la infección. El cuadro clínico se inicia con síntomas de vías respiratorias altas como rinorrea, estornudos y tos, con o sin fiebre. La dificultad respiratoria de intensidad creciente alcanza su máxima expresividad en 24-48 horas, momento en el que se producen la mayoría de los ingresos hospitalarios, para después mejorar gradualmente.
¿Cómo se manifiesta el virus respiratorio sincitial (VRS) en lactantes?
Los síntomas más frecuentes son parecidos a los del resfriado común: congestión nasal, tos, fiebre, pérdida del apetito, falta de energía.
¿Puede ser grave la infección por el virus respiratorio sincitial (VRS)?
La mayoría de los lactantes con infección por el VRS tendrá síntomas leves, sin afectación de los bronquios ni los pulmones. El VRS puede afectar con mayor gravedad a los lactantes que han nacido prematuros o con determinadas patologías, en los primeros años de vida. Sin embargo, la gran mayoría (98%) de los lactantes con bronquiolitis por el VRS que precisan ingreso en el hospital no tienen ninguna patologías de base, son previamente sanos.
Los menores de 6 meses son los que, sobre todo, se pueden poner muy malos y requerir hospitalización, algunas veces incluso en cuidados intensivos.
Tras un periodo de incubación de 1 a 4 días, la tos seca, los estornudos, la congestión nasal y la otitis pueden ser un indicio de un posible caso de VRS. La infección puede ir más allá y manifestarse en forma de fiebre, falta de apetito, irritabilidad, dificultad para dormir o sueño prolongado.
Signos de alarma:
- Respiración muy rápida o con gran esfuerzo.
- Hundimiento entre costillas o aleteo nasal.
- Color azulado en labios o piel.
- Dificultad para alimentarse o rechaza tomas.
- Apneas (pausas de respiración).
- Mal estado general.
Siempre es mejor pecar de prudentes: si tenéis dudas, consultad con vuestro pediatra.
Conozca cómo proteger a los niños del virus sincicial
Diagnóstico
El diagnóstico se basa en la exploración clínica y en la historia de los síntomas. El diagnóstico precoz ayuda a evitar complicaciones, sobre todo en bebés pequeños. El diagnóstico de la bronquiolitis aguda es fundamentalmente clínico, basado en la anamnesis y en la exploración física.
Se debe realizar una exploración completa por aparatos, prestando especial atención al estado de hidratación y a los signos de dificultad respiratoria. En la auscultación pulmonar predomina la espiración alargada, sibilancias, subcrepitantes e incluso zonas de hipoventilación. No se recomienda realizar Rx de tórax de rutina en los pacientes con bronquiolitis aguda típica ya que no existe una adecuada correlación entre los hallazgos radiológicos y la gravedad de la enfermedad.
No se recomienda la realización sistemática de una prueba de detección de virus en la valoración de los pacientes con bronquiolitis aguda, porque no modifica su tratamiento. La determinación del antígeno del VRS en muestra de exudado nasofaríngeo puede tener interés epidemiológico y permite establecer medidas de aislamiento.
Tratamiento
Actualmente, esta infección no tiene un tratamiento antiviral disponible. El tratamiento es únicamente sintomático: lavados nasales, hidratación adecuada, antitérmicos si hay fiebre. No existen medicamentos que curen la bronquiolitis. El manejo se centra en aliviar los síntomas y mantener al bebé cómodo.
El tratamiento es fundamentalmente en medidas de soporte. No se deben utilizar antibióticos de forma rutinaria en la bronquiolitis aguda ya que el principal agente causal es el VRS. En el ámbito hospitalario, igualmente, la monitorización ha de ser minuciosa.
Medidas de soporte:
- Lavados nasales frecuentes con suero fisiológico.
- Mantener al niño bien hidratado.
- Ofrecer tomas más pequeñas y frecuentes si es lactante.
- Mantener el cuerpo un poco incorporado para respirar mejor.
Nebulización con suero salino hipertónico (SSH 3%): se utiliza tanto en la urgencia como en pacientes ingresados. Favorece el aclaramiento de las secreciones mucosas mostrando efectos beneficiosos. Broncodilatadores: no se recomienda su uso de forma sistemática.
La fisioterapia respiratoria también ha demostrado ser muy útil en pacientes seleccionados. En el hospital, cuando es necesario, se administra oxígeno y soporte respiratorio. Los antibióticos no son útiles ya que se trata de un virus, no una bacteria.
Prevención
El VRS es altamente contagioso. En bebés de riesgo, la prevención y el seguimiento cercano son claves para evitar complicaciones. Mantener la lactancia materna más de 4 meses ofrece mayor protección contra las infecciones respiratorias de vías bajas. Se recomienda evitar la exposición al tabaco.
Se están desarrollando vacunas contra el VRS, pero actualmente ninguna está autorizada para su uso. El palivizumab es un anticuerpo que se ha producido para prevenir la infección por VRS pero no se utiliza de forma rutinaria en todos los niños ya que no ha demostrado reducir la estancia hospitalaria, los requerimientos de oxígeno o ventilación mecánica ni la mortalidad. Se administra una vez al mes como una inyección intramuscular para los niños que están en mayor riesgo de enfermedades graves causadas por el VSR.
La inmunización pasiva mediante anticuerpos monoclonales es una de las principales herramientas de prevención. El palivizumab, un anticuerpo monoclonal aprobado desde 1998, se ha utilizado de forma restrictiva en niños con un riesgo elevado de desarrollar una enfermedad grave por VRS. Recientemente, las estrategias de inmunización se han ampliado, buscando proteger a una población infantil más extensa. La aprobación de nuevos anticuerpos monoclonales de acción prolongada, como el nirsevimab, ha supuesto un avance significativo.
Medidas preventivas:
- Lavado de manos frecuente.
- Evitar exponer al bebé a personas resfriadas.
- Ventilar la casa.
El Niservimab, no es una vacuna como tal, se trata de anticuerpos monoclonales, es decir, se les administra vía intramuscular a los bebés los anticuerpos específicos que lucharán contra el VRS y no tendrá el organismo que generar esa inmunidad como así ocurre con las vacunas habituales. En este caso administramos los anticuerpos directamente. En estos momentos en España, el Niservimab está financiado en los menores de un año sin factores de riesgo y en los menores de dos años con factores de riesgo graves (inmunodeficiencias, enfermedad pulmonar grave, cardiopatías hemodinámicamente inestables, etc.). Se pone en temporada de VSR para protegerlos de la enfermedad grave, siguiendo las recomendaciones del Ministerio de Sanidad y de la AEP. Tened en cuenta que la temporada en España empieza en octubre coincidiendo con la llegada del frío y la vuelta al cole.
En todos los casos en los que esté indicado este medicamento es suficiente con la administración de una sola dosis para la temporada de otoño-invierno 2023/2024. Para la campaña 2023-2024 este fármaco no estará disponible en farmacias.
Administración de Nirsevimab:
- Sí, se puede administrar conjuntamente con vacunas del calendario en lugares anatómicos diferentes, en este caso en la zona exterior del muslo (vasto externo) separadas unos 2,5 cm.
La campaña 2025-26 concluirá con los nacidos hasta el 31 de marzo de 2026. Los lactantes nacidos en los últimos días de marzo de 2026, tendrán hasta el 5 de abril de 2026 para poder inmunizarse con nirsevimab.
