Vicente Garrido: Biografía de un Criminólogo y Psicólogo Influyente

Vicente Garrido Genovés, nacido en Valencia en 1958, es un reconocido criminólogo y psicólogo que ha dedicado su carrera al estudio del comportamiento criminal y la psicopatía. Su pasión por la criminología y su profundo conocimiento en la materia lo han convertido en un autor de referencia y un experto consultado en diversos medios de comunicación.

Formación y Trayectoria Académica

Garrido se graduó en Criminología en el Instituto de Criminología de la Universidad Complutense de Madrid y se doctoró en Psicología en la Universitat de València. Actualmente, ejerce como profesor asociado de Psicología penal y Educación correccional en esta misma universidad.

Reconocimientos y Colaboraciones

Por su destacada labor en el campo de la criminología, el Ministerio de Justicia le otorgó la Cruz de Sant Raimon de Penyafort en 1999. Además, ha colaborado en casos policiales, dibujando perfiles que han ayudado a la captura de asesinos, como Joaquín Ferrándiz.

Garrido es un colaborador habitual de programas de debate como Informe Semanal, Milenium, Espejo Público o Cuarto Milenio, y también participa como experto en prensa y radio.

Obras Destacadas

Su primera publicación, Técnicas de tratamiento para delincuentes, vio la luz en 1993. A esta le siguieron otras obras de calado social y psicológico, entre las que destacan:

  • Educación Social para delincuentes
  • Diccionario de criminología
  • Amores que matan: acoso y violencia contra las mujeres
  • Antes que sea tarde: Cómo prevenir la tiranía de los hijos

En su obra más reciente, El psicópata integrado en la familia, la empresa y la política (Ariel, 2024), Garrido analiza los principales aspectos de la personalidad psicopática y sus consecuencias en los ámbitos familiar, empresarial y político.

La Psicopatía Según Vicente Garrido

Para Garrido, los psicópatas, cuando se encuentran en lo alto del espectro, son siempre narcisistas. Sin embargo, aquellos que no poseen los rasgos plenos del psicópata son menos capaces de usar la violencia física o lo hacen con menor gravedad.

El psicópata no toma decisiones basándose en principios morales, sino en su capacidad estratégica para conseguir lo que desea. En este sentido, una sociedad que potencia la satisfacción perpetua del deseo propio, dejando al margen todo suelo moral, se presenta como un caldo de cultivo ideal para el psicópata.

El Contexto Social y la Psicopatía

El fenotipo que representa el psicópata permanece estable a lo largo del tiempo. No obstante, el contexto social y cultural en el que nacen estos individuos puede facilitar o dificultar que los rasgos que se poseen de modo innato evolucionen o se desarrollen hasta alcanzar su pleno potencial.

Modelo de los cuatro factores de la psicopatía

Una sociedad que desincentiva los valores solidarios y el lado espiritual de la persona favorece que los psicópatas encuentren más alicientes para explorar las acciones de explotación y abuso para las que están bien preparados.

El Psicópata Integrado y la Sociedad

La sociedad muestra cierta fascinación por el mal, ya sea de alta o baja intensidad. Las construcciones culturales juegan un papel importante a la hora de validar los comportamientos del psicópata integrado no delincuente, que es fuente de infelicidad y de miseria existencial para quienes forman su círculo de relaciones familiares y conocidos.

En muchos sentidos, el psicópata, en cuanto ser amoral y sin vínculos afectivos reales, capaz de transgredir cualquier norma, supone un objeto de gran interés para la sociedad, porque nos muestra a alguien que desafía y se impone por su propia voluntad. Todo aquello que rompe con lo establecido capta de inmediato nuestro interés.

Uno de los rasgos definitorios de nuestro presente es la pérdida de valores y su relación directa con la fragilidad en la preservación de normas morales sobre las que deben desarrollarse las relaciones personales y las instituciones.

La Educación como Herramienta de Prevención

La labor de la familia y los valores que transmite son esenciales. Una infancia "vacunada" contra la psicopatía, en el sentido de que se desincentivan las conductas de explotación y abuso del otro, donde se pone el énfasis en desarrollar el esfuerzo honesto hacia el bien común, cuando sea adulta, no verá con agrado el modo de vida que ofrece el psicópata.

Cuando criamos a los hijos protegiéndoles en exceso, no dejando que lean cosas que puedan "herir su sensibilidad", o evitando que se expongan a contenidos culturales donde aparece la maldad en su varias manifestaciones, estamos haciéndoles vulnerables ante los psicópatas que puedan encontrar en el futuro, porque no sabrán reconocerlos.

Un criminal convencional tiene una carrera delictiva prolongada y ha entrado una o más veces en la cárcel. En la empresa, el psicópata se presenta como líder destructivo en una esfera especialmente complicada para sus víctimas, ya que suelen ser sus empleados.

Las empresas que desalientan la competencia a ultranza y atienden al bienestar emocional de sus empleados son las más preparadas para establecer políticas de transparencia y de actuación que desanimen al psicópata a que actúe como suele, es decir, dividiendo a la plantilla, esparciendo bulos y proyectando fines o medios que atenten contra este modelo empresarial.

El psicópata está con nosotros desde el origen de la humanidad. Por ello, ha florecido en cualquier sistema político, ya sea este una monarquía absoluta, un imperio, una democracia o un país comunista. Desde Calígula hasta Putin y Trump, los psicópatas han regido feudos, naciones e imperios.

La psicopatía corporativa es una adaptación del psicópata a un sistema de mercado que presenta muchas costuras por las que introducir valores y prácticas psicopáticas, como son la explotación y el maltrato de los empleados en pos del beneficio constante y desmesurado. Esa es la razón por la que te puedes encontrar con grandes corporaciones que actúan de forma psicopática, sin que les importen las consecuencias de sus actos.

Debido a su incapacidad para establecer un vínculo afectivo auténtico con los demás, su bagaje emocional en las relaciones es muy limitado. Ello implica que su conversación es superficial y nunca puede ir al núcleo de lo que se discute o habla para quien conversa con él.

El Psicópata en las Relaciones Afectivas y Familiares

Es en las relaciones afectivas y familiares donde el psicópata causa un dolor más íntimo y personal. La credulidad es fundamental para que el psicópata haga posible la convivencia.

Un adúltero persistente tiene una norma moral relativa al compromiso y la pareja muy laxa, de modo tal que no se siente mal por engañar a su esposa, pero esto no significa que no pueda ser un amigo leal, un buen hijo o trabajar con esmero y honestidad. El psicópata es otra cosa.

Un candidato a líder político basa su estrategia en provocar la ansiedad, el miedo y la incertidumbre en su electorado. Sus mensajes son divisivos, en contra de otros, con soflamas populistas y la promesa de soluciones rápidas a problemas complejos. Basará su campaña en el culto a su imagen (alguien con las ideas claras, fuerte, patriota hasta la médula) y no dudará en usar un chivo expiatorio al que culpabilizar de todos los males del país.

Un psicópata integrado rara vez tiene alicientes para cambiar, y no hay que olvidar que la psicopatía es un modo de ser, no es un trastorno que puede ser tratado, como por ejemplo una fobia. Lo que sí que puede ocurrir es que sea menos dañino en la medida en que su salud física o las circunstancias externas le hayan privado de su poder, en todo o en parte. Lo fundamental es que la gente de su entorno lo identifique y neutralice sus recursos para ejercer su poder para la explotación y el abuso de los otros.

El PSICÓPATA INTEGRADO en la sociedad, con Vicente Garrido

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