Juliette Colbert, Marquesa de Barolo: Una Filántropa en el Corazón del Risorgimento Italiano

La historia del Risorgimento italiano está marcada por personajes como Giuseppe Garibaldi, Camillo Conte di Cavour, Vittorio Emanuele II y Giuseppe Mazzini. Mientras estos padres de la patria llevaban a cabo sus proyectos, otros, santos y laicos, luchaban para mejorar la vida de los más desfavorecidos: los pobres, los niños de la calle, los marginados, las prostitutas y los encarcelados.

En este contexto emerge la figura de Juliette Colbert, conocida como Giulia Falletti, la última Marquesa de Barolo. Fue una de las mujeres filántropas más poderosas que conoció el Risorgimento italiano. Noble de origen francés, dedicó su vida al servicio de los más pobres en Turín, donde residía con su marido. Era una mujer inteligente, bondadosa y valiente que consiguió grandes logros en favor de los desheredados, fundando numerosas obras de carácter social en beneficio de las mujeres y las jóvenes más pobres.

Retrato de Giulia Falletti di Barolo

El Papel de las Mujeres en el Risorgimento

La historia de la unidad Italia no solo fue escrita por figuras masculinas. Muchas mujeres apoyaron y favorecieron la construcción del estado nacional italiano desde diferentes perspectivas. Sin embargo, la historia del Risorgimento se ha contado siempre en masculino, olvidando el importante papel que las mujeres tuvieron en el tortuoso y complicado camino de la unificación italiana.

Hoy en día, se han multiplicado los estudios sobre las mujeres que fueron parte activa de aquel proceso. Gracias a estas investigaciones, se han podido rescatar figuras como Anita Garibaldi, Colomba Antonietti, Luisa Battistotti Sassi, Costanza D’Azeglio, Eleonora Fonseca Pimentel, Jessie White Mario, y Cristina Trivulzio di Belgioioso. Estas mujeres lucharon por un bien común: mejorar las condiciones de vida de las mujeres y rescatarlas del anonimato.

A pesar de las condiciones de desigualdad, tuvieron el valor de participar activamente en la construcción de una identidad nacional, conscientes de su situación de desigualdad y de la necesidad de formación. La mujer quedaba encerrada entre las paredes domésticas, no podía hacer donaciones, hipotecas, comprar sin el consenso de su marido. Esta dependencia se mantuvo en el Código Pisanelli desde 1865. La autorización marital sería abolida hasta 1919.

En este clima de desigualdad, Giulia di Barolo llevó a cabo su ingente y desinteresada obra caritativa a favor principalmente de las jóvenes desheredadas.

Infancia y Juventud de Juliette Colbert

Juliette Colbert nace en el Castillo de Maulévriere en el departamento francés de Vandea, el 27 de junio de 1785. Era hija del Marqués Edouard Victurnien-Charles-René Colbert y descendiente de J. B. Colbert, ministro de las finanzas de Luis XIV. Su infancia se vio marcada por el horror de la Revolución francesa. Su madre murió el 14 de julio de 1789, coincidiendo con la toma de la Bastilla, cuando Juliette tenía solo 4 años. Esta dolorosa pérdida será recordada por Juliette en su libro de memorias.

Durante la Revolución francesa, el castillo en el que residía la familia en Vandea se encontraba en una zona de insurrectos. Debido a su parentesco con la corte francesa, sufrió la pérdida de familiares directos en la guillotina y el saqueo de su residencia. Todas las posesiones de la familia fueron confiscadas y se vieron obligados a huir de Francia para poner a salvo sus vidas. Durante algunos años peregrinaron por Holanda y Alemania. Solo con la llegada de Napoleón, Juliette regresó a Francia cuando tenía 18 años y fue nombrada dama de corte por Josefina Beauharnais, la esposa del emperador.

La familia recuperó su castillo de Maulévrier, que había sido incendiado y destruido, e inició su reconstrucción, proporcionando trabajo y comida a la gente más humilde de la zona. En estos años, por voluntad de su padre, recibió una educación marcada por el sentimiento religioso, con la que consiguió una cultura superior a la de las mujeres de su época y de su rango. Se formó en diversas disciplinas: las lenguas y las literaturas, la historia, la geografía y la filosofía.

El Matrimonio con Carlo Tancredi Falletti

En 1802, Napoleón Bonaparte concede la amnistía a todos los nobles que habían emigrado. De esta manera, la familia Colbert regresa a Francia, y la joven Juliette se convierte en dama de corte por deseo del propio Napoleón. Es allí donde, en 1804, se encuentra por primera vez con Carlo Tancredi Falletti, el último descendiente de una de las familias más ricas del Piamonte.

En realidad los dos jóvenes tienen ocasión de encontrarse con asiduidad en los salones aristocráticos y en la Corte Imperial y descubren en seguida importantes afinidades que les unen: una gran cultura, una sensibilidad por los problemas sociales y una firme fe religiosa. Sin embargo, sus personalidades eran opuestas pero ciertamente se complementaban. En París, el 18 de agosto de 1807, tiene lugar el matrimonio con el marqués de Barolo, 4 años mayor que ella. Juliette se convierte así en Giulia y con su marido vivirá una existencia feliz y brillante rica de compromisos políticos y actos sociales.

Durante su estancia en la capital francesa, se relacionan con personajes del mundo de la política y de la cultura, que van a influenciar posteriormente su labor filantrópica. Entre los personajes que ayudan a formar esta conciencia social están el Abad Dupanloup, fundador de la sociedad de San Vincent, la marquesa de Pastoret, promotora de las escuelas infantiles, o el Abad Legris-Duval, comprometido con la recuperación de las jóvenes descarriadas.

Muchas de estas iniciativas fueron llevadas a cabo con posterioridad por el matrimonio Barolo en la ciudad de Turín, a donde se trasladan definitivamente tras la batalla de Leipzig en 1813. Ya en Turín, Giulia comienza a conocer su nueva patria, estudiando su historia, las costumbres e incluso su dialecto, que le sirve para poder contactar con la gente más humilde.

Giulia en Turín: Compromiso Social y Político

Giulia se convierte en seguida en una turinesa más, despertando la simpatía y la estima de sus conciudadanos por su sencillez, sus acciones caritativas y su conversación brillante fruto de su esmerada cultura. Precisamente en los salones de Palazzo Barolo se concentraban gran parte de la aristocracia piamontesa, los hermanos Cavour, los marqueses de Saluzzo, Cesare Balbo, Constanza D’Azeglio, Provana di Collegno, los Condes de Seyssel, así como la intelectualidad de la época entre los que se encontraban literatos de la fama de A. Lamartine, filósofos como Rosmini, prelados como el cardenal Lambruschini o los nuncios pontificios Gizzi, Roberti y Antonucci, los embajadores de Francia, Inglaterra, Austria o España.

Lograba congregar a las personalidades más importantes de la ciudad en el ámbito de la política, de la economía y de la cultura y a pesar de las tendencias políticamente conservadoras de los dueños de la casa, estaba abierto a todo tipo de voces e ideas. El matrimonio no tuvo la fortuna de concebir hijos naturales, pero su vida la dedica a ocuparse de los más pobres y desfavorecidos como si fueran hijos propios.

Mientras tanto, viajan por toda Italia y Europa, principalmente a Bélgica, Francia, Holanda y Alemania, admiran la belleza de los paisajes y las obras artísticas, pero a la vez están atentos a los problemas de su tiempo, visitando las cárceles, las instituciones sociales y educativas para conocer de primera mano las necesidades de los más pobres y marginados.

Carlo y Giulia Falletti di Barolo - Caminos de Santidad Matrimonial ep.13 (Radio María)

En este periodo, la capital piamontesa vive la primera fase de industrialización, lo que significa la llegada de numerosos inmigrantes desde el campo en busca de trabajo. Desgraciadamente, no todos encuentran fortuna, muchos de ellos quedan relegados a la miseria, la delincuencia y la muerte. Este fuerte compromiso social que une al matrimonio lleva a Tancredi a entrar en el mundo de la política, a la que se dedica durante 22 años en diferentes cargos. Entre 1825 y 1927 fue alcalde de Turín, además de Consejero de Estado y secretario de...

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