La gestación es una de las etapas más emocionantes en la vida de muchas mujeres. Sin embargo, a veces surgen síntomas que pueden complicar esta experiencia. Es crucial conocer estos síntomas y saber cómo actuar. Desde Ototech, expertos en vértigos en Barcelona, te ofrecemos información sobre el vértigo en el embarazo, sus causas y posibles soluciones.
¿Qué es el Vértigo en el Embarazo?
Durante el embarazo, es común sentirse mareada o aturdida de vez en cuando. Los mareos suelen ser más frecuentes al inicio del embarazo y luego, a medida que el organismo se adapta a la gestación, suelen mejorar. Los mareos durante el embarazo son una experiencia común, especialmente en el primer y tercer trimestre. Aunque los mareos en el embarazo pueden resultar incómodos, es importante reconocer que en algunos casos pueden incluso llevar a desvanecimientos, lo que podría representar un riesgo para la futura mamá.
Es frecuente en esta etapa del embarazo. El volumen de sangre ha aumentado considerablemente y el corazón se esfuerza entre un 40-50% más para hacer circular la sangre adicional necesaria, con el objetivo de nutriros a los dos. Los episodios de vértigo son una señal de que debes relajarte y asegurarte de que estás alimentándote correctamente.
Causas del Vértigo en el Embarazo
Los vértigos en el embarazo son diferentes a los que se pueden experimentar en otro momento de la vida. En otros casos, están relacionados con trastornos del oído interno, pero durante la gestación se asocia a desequilibrios del sistema circulatorio.
Por eso, los vértigos durante el embarazo son más frecuentes en el primer trimestre, ya que es cuando el organismo tiene que adaptarse a las nuevas necesidades que supone la gestación. Ten en cuenta que se incrementa tanto el volumen sanguíneo como la frecuencia cardíaca y la respiratoria.
Todo lo que hemos comentado se une a una tensión arterial baja, algo que aumenta la sensación de mareo o de vértigo. Además, en las primeras semanas del embarazo también es frecuente que se desequilibren los niveles de glucosa en sangre o que la mujer se deshidrate, sobre todo en los meses más cálidos.
Como has visto, no se trata de un solo factor, sino son varios los que influyen en la aparición de los vértigos durante la gestación. Es cierto que es una dolencia que en principio solo resulta incómoda, pero también puede poner en peligro tu integridad si te mareas y te golpeas. Además, para muchas mujeres es limitante, ya que tienen miedo a salir solas o incluso a estar sin compañía en casa porque temen caerse.
Cambios en el Sistema Cardiovascular
Durante el embarazo, el sistema cardiovascular tiene que hacer muchos cambios para adaptarse al aumento del volumen de sangre necesario para mantener al bebé. El volumen de sangre del organismo aumenta hasta un 40 o 50 % y para compensarlo el corazón bombea más sangre por minuto y también aumentan las pulsaciones.
Presión Arterial Baja
Durante el embarazo se reduce la presión sanguínea lo que provoca tener la tensión baja. También ocurre que, al estar mucho tiempo de pie, se acumula sangre en las extremidades inferiores, y eso reduce la tensión. La vena cava inferior se comprime al tumbarnos boca arriba y eso también ayuda a reducir la tensión. Y, por supuesto, si no nos hidratamos correctamente corremos el riesgo también de que nuestra tensión se reduzca considerablemente.
Disminución transitoria de la presión sanguínea relacionada con lo anteriormente expuesto, pero también con otros factores, como con el acúmulo de sangre en los miembros inferiores (al estar mucho tiempo de pie), con la compresión de la vena cava cava inferior al tumbarse la embarazada boca arriba, o con la deshidratación, si la gestante no ingiere suficientes líquidos. Ocurre con mucha frecuencia al levantarse de la cama o de un asiento.
Niveles de Azúcar en Sangre
Otra de las posibles causas del mareo en estos trimestres son las hipoglucemias o bajadas de azúcar en sangre. Durante el embarazo hay que intentar mantener estables los niveles de azúcar en sangre.
Anemia
La anemia (menor cantidad de glóbulos rojos para transportar oxígeno al cerebro y otros órganos) es habitual en muchas embarazadas favoreciendo la aparición de mareos y desmayos.
Compresión de la Vena Cava
Al final del segundo trimestre y durante el tercer trimestre del embarazo además de la bajada de tensión arterial y las hipoglucemias se suma otro factor que puede provocar mareos en la mamá embarazada: la compresión que el útero hace en la vena cava y que se puede producir cuando una embarazada reposa tumbada boca arriba totalmente.
Deshidratación
Si no se ingiere la cantidad adecuada de líquidos, puede aparecer deshidratación (sobre todo si hacer calor y se practica ejercicio) que también favorece los mareos. Por lo tanto, se aconseja comer y beber poco pero muchas veces al día en lugar de hacer grandes comidas.
Hiperosmia
Además, la hiperosimia u olfato hipersensible también puede generar estos mareos en el embarazo. Muchas mujeres desarrollan una sensibilidad olfativa aumentada debido a la gran producción y secreción de estrógenos, lo que puede provocar aversiones a ciertos olores y desencadenar náuseas.
¿Debes Ir al Médico si Sufres Vértigos en el Embarazo?
Por fortuna, la gestación es una época en la que las mujeres están muy controladas a nivel médico. Es importante que comentes a tu ginecólogo si tienes vértigos o cualquier otra alteración. Además, si tu estado es preocupante, no dudes en acudir a los servicios de urgencia para que puedan controlar lo que te está sucediendo.
Además, este profesional controlará a lo largo de todo el embarazo tus niveles de hierro, ya que la anemia contribuye a que aparezcan vértigos o mareos a lo largo de la gestación.
No olvides que los mareos, si vienen acompañados de otros síntomas, pueden ser especialmente preocupantes. Por ejemplo, si te duele el abdomen o tienes pérdidas de sangre, puede significar que la placenta está baja, que se está desprendiendo o que se trata de un embarazo ectópico. Sin olvidar que en la parte final de la gestación si aparece junto con palpitaciones, dolor intenso de cabeza o visión borrosa puede ser señal de preeclampsia.
¿Qué Puedes Hacer Para Evitar el Vértigo en el Embarazo?
Una vez que conoces qué es el vértigo en el embarazo, seguro que te interesa saber cómo puedes evitar en la medida de lo posible su aparición. Estos consejos te serán de ayuda:
- Acostarse de lado: En los dos últimos trimestres intenta acostarte sobre el lado izquierdo para favorecer la circulación. En el segundo y tercer trimestre del embarazo, el útero en crecimiento puede enlentecer el paso de sangre de las piernas hacia el corazón. Este paso de sangre se realiza sobre todo por la vena cava inferior que está situada justo entre el útero y la columna vertebral. Por lo tanto si nos acostamos sobre la espalda se comprime esta vena y enlenteciendo más la circulación de sangre y favoreciendo la aparición de mareos.
- Evitar cambios bruscos: Intenta levantarte despacio y evita cualquier movimiento brusco. Es habitual que con los cambios de posición bruscos el sistema cardiovascular no pueda adaptarse suficientemente rápido.
- Evitar estar mucho tiempo de pie: Trata de no permanecer mucho tiempo de pie, sobre todo sin moverte. Si permanecemos mucho rato de pie, la sangre se acumula en los pies y las piernas empeorando el retorno venoso. Si no es posible sentarse, se aconseja mover los pies y las piernas mientras se está de pie para favorecer la circulación.
- Evitar el calor: No estés mucho tiempo en lugares muy calurosos. Evita exponerte a altas temperaturas, sobre todo en verano. Evita entrar en lugares abarrotados de gente o espacios cerrados y con poca ventilación.
- Ejercicio moderado: Es bueno hacer ejercicio de forma moderada a diario para que tu circulación sanguínea sea mejor. El exceso de ejercicio o la ansiedad pueden provocar un aumento de la frecuencia cardíaca e hiperventilación (respiración rápida y profunda) que facilitan los desmayos.
- Hidratación adecuada: Bebe al menos dos litros y medio de agua cada día, no esperes a tener sed, ya que se siente al empezar a estar deshidratado. Asegurarse de beber suficiente agua a lo largo del día es crucial para evitar la deshidratación y reducir el riesgo de mareos.
- Dieta equilibrada: Lleva una dieta sana, variada y equilibrada. Además, come con frecuencia para evitar que bajen tus niveles de azúcar en sangre. Comer regularidad, mejor pequeñas cantidades, pero más veces al día. Si no se come lo suficiente, pueden bajar los niveles de azúcar (hipoglucemia) y provocar mareos y desmayos. Por lo tanto, se aconseja comer y beber poco pero muchas veces al día en lugar de hacer grandes comidas.
- Alimentación rica en hierro: Tener una alimentación rica en hierro. La anemia (menor cantidad de glóbulos rojos para transportar oxígeno al cerebro y otros órganos) es habitual en muchas embarazadas favoreciendo la aparición de mareos y desmayos.
- Descanso adecuado: Aunque parezca un cliché, necesitas descansar bien.
Si estás en el tercer trimestre y de repente sientes que te da vueltas la cabeza o esa incómoda sensación de desmayo, ¡tranquila! No estás sola. Es la época de la revolución hormonal. Tu cuerpo se está adaptando, y por eso son comunes las náuseas, los bajones de azúcar y un agotamiento intenso.
Tu cuerpo encuentra algo de estabilidad. ¡Aquí se intensifica la cosa! El bebé está grande y los mareos pueden ser más frecuentes y fuertes, con sensación de vértigo o desmayo. Las causas más típicas son: compresión de la vena cava, anemia o deshidratación.
El tercer trimestre es cuando más molestias se concentran.
Tabla Resumen de Causas y Soluciones
| Causa | Solución |
|---|---|
| Compresión de la vena cava | Evita tumbarte boca arriba, duerme sobre tu lado izquierdo. |
| Anemia | Asegúrate de tener una alimentación rica en hierro. |
| Deshidratación | Bebe al menos dos litros y medio de agua cada día. |
| Hipo glucemia | Come pequeño pero frecuente: cada 2-3 horas. Evita bajones de azúcar. |
| Fatiga | Descansa: la fatiga empeora los mareos. |
Combatir las náuseas durante el embarazo
El vértigo durante el embarazo es un síntoma frecuente, pero no tiene por qué ser preocupante. Eso sí, debes comentárselo a tu médico y seguir todas sus recomendaciones al respecto.
