La maniobra de Hamilton es una de las técnicas de inducción del parto más empleadas a nivel mundial. Seguro que has escuchado este tipo de maniobra que se puede realizar al final del parto y no llegas a entender si es algo rutinario, seguro o necesario y en qué consiste exactamente. Considerada una opción más natural en comparación con la administración de medicamentos, esta técnica sigue siendo un método invasivo que ha generado cierta polémica.
A continuación, te explicamos en detalle en qué consiste la maniobra de Hamilton, cuándo se recomienda su aplicación, y cuáles son los riesgos asociados, para que puedas tomar una decisión informada. Lo importante de esta maniobra es entender cuándo y por qué se indicada, qué riesgos tiene y qué es lo que cabe esperar una vez ha sido realizada.
🤞🏼😰 Maniobra de HAMILTON: Qué es ¿DUELE? ¿Tiene Riesgos? ¿Me pondré de parto?
¿En qué consiste la Maniobra de Hamilton?
La maniobra de Hamilton también es conocida como separación de membranas. La SEGO la define como un "método mecánico para inducir el parto", y se realiza en consulta por parte de la matrona o el ginecólogo. Se trata de un procedimiento mecánico diseñado para estimular el útero, promoviendo la liberación natural de prostaglandinas.
Estas hormonas preparan el cuello uterino para el parto, facilitando su dilatación. El procedimiento consiste en la separación manual de las membranas amnióticas de las paredes del útero. Este proceso, realizado a través de un tacto vaginal por un ginecólogo o matrona, implica la inserción del dedo índice en el canal uterino, seguido de movimientos circulares suaves para desprender las membranas. Es una intervención ambulatoria, rápida y no requiere preparación previa.
¿Cuándo está indicada la Maniobra de Hamilton?
Esta técnica se sugiere cuando es necesario inducir el parto por razones médicas que podrían afectar a la madre o al bebé, como la diabetes mal controlada, preeclampsia, o insuficiencia placentaria. También se recomienda en mujeres que han alcanzado las 40 semanas de gestación sin señales de contracciones.
Es importante que la maniobra se realice después de la semana 39 de gestación, cuando el bebé está completamente formado. Además, se requiere que la bolsa amniótica esté intacta y que el cuello uterino esté blando y dilatado al menos un centímetro. Para evaluar la madurez cervical y aumentar las probabilidades de éxito, se sugiere realizar previamente el *test de Bishop*, una herramienta que ayuda a valorar la viabilidad del parto.
Si la maniobra de Hamilton es efectiva, el parto suele iniciarse entre 24 y 48 horas después del procedimiento. Sin embargo, esto varía según el estado de madurez cervical. En algunos casos, la técnica puede no ser efectiva, lo que podría llevar a una segunda maniobra o a una inducción farmacológica.
Lo importante es tener en cuenta que no debe realizarse de manera rutinaria e indiscriminada a todas las gestantes a término, ya que su indicación depende de varios factores: Embarazo a término (>37 semanas de gestación). Individualizando siempre cada caso clínico. La finalidad de esta maniobra es desencadenar el parto, deben darse las condiciones clínicas que justifiquen o hagan necesario finalizar la gestación en un periodo de tiempo razonablemente corto.
No estaría indicada si necesitamos que la gestación necesite terminar de una manera rápida por una urgencia médica; como por ejemplo si tenemos bebés con distrés respiratorio, urgencia materna como sangrado, entre otros. La maniobra debe realizarse con un cérvix favorable, es decir, que el cuello del útero esté blando. En resumen, la maniobra de Hamilton debe realizarse en un embarazo a término, bajo criterio médico que justifique finalizar la gestación y únicamente cuando las condiciones del cuello uterino sean favorables a la dilatación.
¿Qué riesgos tiene la Maniobra de Hamilton?
Como todo procedimiento médico, la maniobra de Hamilton conlleva ciertos riesgos. El más común es un ligero sangrado debido a la rotura de capilares sanguíneos en el cuello uterino.
Otros riesgos incluyen:
- Rotura prematura de la bolsa amniótica y pérdida de líquido amniótico.
- Riesgo de infección tras romperse la barrera protectora del bebé.
- Contracciones excesivas, intensas y dolorosas.
- Expulsión temprana del tapón mucoso.
- Desprendimiento parcial de la placenta.
El procedimiento puede ser molesto, con incomodidad o dolor leve a moderado que podría durar varias horas después de la intervención. Entre los riesgos más frecuentes se encuentra un leve sangrado durante las 24 horas siguientes a la maniobra. Se trata de un manchado completamente normal, y salvo que vaya a más o no desaparezca, no necesario acudir a urgencias. El riesgo de hemorragia es muy bajo.
La propia maniobra puede resultar algo molesta, por eso es importante que la embarazada se encuentre relajada y que la maniobra se realice cuando las condiciones sean favorables y el cuello del útero esté algo borrado permitiendo así la entrada de un dedo sin provocar tanta molestia.
¿Cuándo se desaconseja recurrir a la Maniobra de Hamilton?
No se recomienda realizar la maniobra de Hamilton en embarazos que cursan con normalidad y que no han superado las 40 semanas. Tampoco es aconsejable si el cuello uterino no ha comenzado a dilatarse, está demasiado rígido o en una posición alta. Adicionalmente, no debe realizarse en casos de placenta previa o inserción baja, sangrado vaginal activo, puntuaciones bajas en el test de Bishop, o antecedentes de cirugías uterinas complicadas.
Nunca deberá realizarse si la placenta es previa los resultados del estreptococo beta-hemolítico grupo B, gonococo o chlamydias sean positivos.
Consentimiento Informado
La maniobra de Hamilton, aunque no es muy complicada, requiere el consentimiento informado de la mujer. Según la legislación vigente sobre autonomía del paciente, la gestante debe ser plenamente informada sobre el procedimiento, sus riesgos, consecuencias de no realizarlo, y las alternativas disponibles. Solo después de recibir esta información, la mujer puede otorgar su consentimiento, ya sea de manera oral o escrita.
Siempre que se realice una técnica obstétrica debemos primero informar a la paciente para poder recibir dicho consentimiento. Informar no equivale a decir simplemente "te voy a realizar una maniobra para desencadenar el parto, ¿de acuerdo?", porque dicho así es probable que cualquier madre responda que sí sin tener toda la información en su mano. "Informar a la mujer es tomarse tiempo en explicarle en qué consiste la maniobra, qué pretendemos con ello, qué consecuencias tiene y por supuesto comentarle que puede resultarle molesto. Y luego dejar que ella decida".
El problema que estamos encontrando es que, al final de la gestación, se hacen tactos vaginales sin ninguna justificación médica y es ahí donde estamos encontrando la realización de esta maniobra por rutina sin consentimiento de las mujeres. Es aquí cuando las mujeres refieren “me exploró y me hizo muchísimo daño, estuve 24 horas con manchado y no me explicaron qué me hicieron y si esto era normal o no”.
Si te encuentras en la recta final de tu embarazo y el médico o matrona te dicen que van a realizarte la maniobra de Hamilton, siempre aconsejamos que pidas que te informen con todo detalle, tanto de su procedimiento y sus consecuencias, como del motivo por el que te recomiendan hacerla. Aclara todas las dudas que puedan surgirte al respecto, y después toma la decisión que mejor consideres en consenso con el profesional que te atiende.⠀⠀⠀⠀
En definitiva, se trata de una técnica ampliamente utilizada para inducir el parto de manera natural, pero no está exenta de riesgos.
