La tos puede ser un síntoma común de un resfriado, pero la tos nerviosa, también conocida como tos seca, es diferente. Se caracteriza por ser repetitiva, irritante y sin flema, y puede ser muy molesta. Este tipo de tos es provocado por causas nerviosas o emocionales, y en ocasiones, lo que se muestra como tos seca es una reacción somática a ciertas situaciones de estrés o desequilibrio emocional.
La tos nerviosa, o psicógena, no representa un peligro para la salud, aunque puede tener consecuencias a nivel emocional. Las características de esta tos es que es seca y ronca, y con el pasar del tiempo puede afectar las cuerdas vocales y la laringe.
Tipos de tos nerviosa
- Tos nerviosa puntual: Puede darse en un momento de nervios, por ejemplo, a la hora de exponer o dar una charla en público.
- Tos recurrente: El origen de la tos nerviosa que se presenta en el plano físico se origina en el plano psicológico o mental.
Un hecho traumático puede alterar nuestro sistema nervioso en algún momento, por ejemplo, cuando las personas se encuentran bajo mucha presión o sometidos a un exceso de estrés durante un largo tiempo donde se genera el detonante de la tos.
Causas de la tos nerviosa
La tos nerviosa, a diferencia de la tos seca común, tiene un contenido psicosomático. Para eliminarla, no basta con calmarla, sino que también hay que tratar el componente nervioso, de ahí el nombre. La tos nerviosa es, por lo tanto, una molestia que puede aparecer cuando estamos estresados, pero también cuando dejamos de estarlo y nos relajamos.
Para identificar una de las principales características de la tos nerviosa, y que la diferencia de la tos seca, hay que prestar atención a las causas fisiológicas. Fuera de la relevancia de este hecho, la tos nerviosa se presenta con la misma mecánica que la tos seca, provocando irritación de las vías respiratorias superiores y dolor de garganta. La tos nerviosa puede presentarse tanto en adultos como en niños.
Síntomas de la tos nerviosa
En principio, la tos nerviosa se manifiesta por dos síntomas:
- Tos con la que no hay mocos ni tampoco flemas.
- Tos poco constante que puede aparecer un día y desaparecer esa misma noche para volver a aparecer días más tarde.
La tos seca o nerviosa no presenta dolor ni molestias, aunque si puede irritar las vías respiratorias cuando se tose mucho.
Diagnóstico de la tos nerviosa
Al tener la sospecha de los síntomas de tos nerviosa la persona puede ser sometida a una serie de pruebas. Realizar estas pruebas permiten excluir todas las demás causas de tos crónica, cáncer de pulmón o asma bronquial. La tos nerviosa a nivel físico se manifiesta de igual forma que la tos seca convencional.
Tratamientos para la tos nerviosa
En este caso, al tratarse de una patología producida por el estrés o los nervios, es muy importante, tras aliviar los síntomas, ir a las causas y cuidarnos del estrés y los nervios, ya que sino la tos nerviosa puede volver.
Tratar el nerviosismo o estrés
Podríamos decir que la tos nerviosa es más un síntoma del estrés o nerviosismo, que una patología en sí. Y como siempre es importante tratar desde el origen cualquier malestar o manifestación del cuerpo.
Normalmente cuando hablamos de estrés nos referimos a los momentos en los que sufrimos presión laboral, familiar, emocional… O lo que es lo mismo, cuando tenemos problemas financieros, estamos muy ocupados… Es algo que está muy presente en nuestro día a día y la mejor forma de evitarlo y superarlo es trabajar para ello con unos pasos muy sencillos:
- Bajar el ritmo de vida: quizás sea el paso más difícil de lograr, pero en la medida de lo posible debemos intentarlo. Para ello podemos delegar, repartir tareas, bajar las expectativas, fijarnos metas asequibles…
- Practicar relajación, meditación o cualquier técnica que nos ayude a una buena respiración y a equilibrar nuestro estado de ánimo. Incluso puede ser hacer deporte.
- Compartir con otras personas la situación que se está viviendo evitará que nos sintamos solos y hará que verbalicemos lo que nos ocurre.
- Dieta adecuada con:
- Vitaminas del grupo B para el sistema nervioso. Levadura de cerveza, cereales de grano entero, pescado, legumbres...
- Vitamina C para fortalecer el sistema inmunológico (grosella negra, perejil, pimiento rojo, kiwi, brócoli…).
- Magnesio, potasio y calcio para mantener el ritmo cardíaco (aguacate, frutos secos, salmón, chía…).
- Cuidar nuestra salud intestinal, donde muchas veces van a parar los nervios y el estrés. De hecho, se dice que el estómago es nuestro segundo cerebro.
- Aceite esencial de lavanda o zen que ponemos poner en un difusor o sino echar unas gotitas en la almohada.
Debemos tener en cuenta que cuando algo no va bien nuestro cuerpo nos avisa y que cualquier momento es bueno para empezar a cuidarnos.
Una actividad que puede ayudar a mejorar el estado de ánimo es la práctica del ejercicio. Por último, otro tratamiento para la tos psicógena es la psicoterapia. Sin embargo, este tratamiento se puede realizar solo después de un diagnóstico que por lo general dura varias semanas o meses.
Productos para calmar los síntomas
Para calmar los síntomas, se pueden adquirir productos que ayudarán a eliminar la tos cuando se produzca. Se trata principalmente de jarabes para la tos:
- Santasapina de A. Vogel: A base de productos 100% naturales, ayuda a dilatar las vías respiratorias aliviando la garganta de la tos y cualquier picor.
- Grintuss de Aboca: Existe en formato jarabe, para adultos y niños, en cápsulas y en tisanas, todos con la miel como componente principal, además de otros complejos moleculares encargados de aliviar y calmar la garganta.
- Aromaforce de Pranarom: Lo podemos tomar en pastillas, spray nasal o jarabe, también con miel y aceites esenciales para suavizar y calmar la garganta.
