Beneficios y Riesgos de Tomar Leche Durante la Lactancia

La leche es una de las mejores aliadas para la alimentación de la madre, no solo durante el embarazo, sino también durante la etapa de lactancia. Los lácteos nos aportan los 3 macronutrientes: carbohidratos en forma de lactosa, grasas y proteínas de alta calidad como es la caseína.

Recientemente se ha publicado un estudio donde se evalúa el impacto de consumir leche en ambas etapas, y las repercusiones que tiene sobre la salud del futuro niño. Efectivamente, la leche contribuye a la salud ósea normal debido a su aporte en calcio, componente esencial de los huesos.

Recomendaciones de Consumo de Lácteos

Las recomendaciones de consumo de productos lácteos y derivados, para una mujer embarazada, son de 3-4 raciones al día. Para una mujer en periodo de lactancia, en cambio, son de hasta 4-6 raciones al día. En el embarazo, las recomendaciones de calcio son de 1.200 mg/día, siendo 200 mg más que en una mujer adulta sana.

Es importante evitar consumir productos lácteos y derivados no pasteurizados, como leche cruda y quesos frescos o de pasta blanda (como Brie o Camembert), si en el etiquetado no dice que estén hechos con leche pasteurizada.

Ventajas de la Lactancia Materna

Las ventajas de la lactancia materna son numerosas tanto para el bebé como para la madre. La Organización Mundial de la Salud recomienda un mínimo de dos años de lactancia materna para todos los bebés: durante los seis primeros meses, lactancia materna exclusiva y, después, acompañando la introducción de los alimentos.

La lactancia materna se asocia con un mejor rendimiento y desarrollo cognitivo, y también con una incidencia y gravedad más bajas de la diarrea, otitis media e infecciones respiratorias.

Para los bebés, la leche materna significa menos enfermedades infecciosas, gastroenteritis, neumonía… así como una disminución del riesgo de obesidad infantil, diabetes tipo 1 y tipo 2, leucemia y el síndrome de muerte súbita del lactante. Para las madres, el hecho de amamantar se asocia con una disminución de la incidencia de cáncer de mama premenopáusico, cáncer de ovario, y menos peso gestacional retenido, diabetes de tipo 2, infarto de miocardio y síndrome metabólico.

En comparación con los niños alimentados con leche de fórmula, los bebés amamantados con leche materna se enfrentan a un riesgo más bajo de enfermedades infecciosas en el primer año de vida. Estas diferencias pueden explicarse por los factores de inmunidad innata (anticuerpos IgA) que tiene la leche materna y que ofrecen protección contra la infección.

Leche Materna vs. Leche de Fórmula

Un estudio británico ponía de manifiesto que las leches de fórmula contienen aluminio, un metal potencialmente perjudicial para el bebé. El contenido de aluminio de una serie de fórmulas para lactantes es particularmente elevado, sobre todo en el caso de los preparados para prematuros y las leches de soja diseñadas para los niños con alergia o intolerancia a la leche de vaca.

La afirmación «Los preparados para lactantes son tan buenos como la leche materna» no es cierta. Los resultados que se han obtenido en los países desarrollados difieren sustancialmente entre quien ha utilizado leche de fórmula y quien ha recurrido a la lactancia materna.

La doctora Imma Pablos, del equipo de pediatría territorial del Alt Penedès lo dice bien claro: «Ya hace un tiempo que se está intentando cambiar la mentalidad de los medios y de toda la sociedad. La lactancia materna o natural no conlleva ningún beneficio ni nutricional ni de ningún tipo a nadie porque es lo que es normal en nuestra especie. El problema es que las leches de fórmula conllevan un riesgo para la salud de todos (del bebé en primer lugar, pero también para la madre, para la sociedad y para el medio ambiente).

Lo más bonito que he oído últimamente −de una psiquiatra infantil y perinatal que también tiene una web: Ibone Olza− es que la lactancia es el sistema del que nos dota la naturaleza para proteger nuestra especie, no solo nutritivamente, sino en la generación del vínculo y el apego, que sería lo que hace que los progenitores cuidemos de nuestras crías por encima de nuestra vida.

Decisión Personal

La decisión de amamantar o alimentar con fórmula es una decisión muy personal. Para muchas mujeres, la decisión de amamantar o alimentar con fórmula se basa en su nivel de comodidad, estilo de vida y las consideraciones médicas específicas que puedan tener. Para las madres que no pueden amamantar o que deciden no hacerlo, la fórmula infantil no es la única alternativa. Y aunque sí hay algunas mujeres que realmente no pueden amamantar, muchas de las que lo piensan, sí pueden. Hay centros con asesores en lactancia que dan apoyo a las madres que lo necesiten.

Revisión Sistemática de los Beneficios Inmunológicos de la Leche Humana

Un estudio de revisión sistemática de María José Aguilar Cordero, Laura Baena García, Antonio Manuel Sánchez López, Rafael Guisado Barrilao, Enrique Hermoso Rodríguez y Norma Mur Villar, destaca la importancia de la leche materna como un fluido cambiante compuesto por lípidos, proteínas, minerales y moléculas inmunes.

La leche materna modifica su composición en función de la edad del bebé, el momento del día, la dieta materna o el grado de plenitud de la glándula mamaria. Estudios recientes apuntan que existe una relación dinámica entre el estado de salud del niño y la composición de la leche de la madre, ya que, incluso, aumenta la producción de anticuerpos ante una infección activa del lactante.

Los resultados de los estudios analizados muestran que la leche materna tiene gran cantidad de componentes inmunológicos que aumentan ante las necesidades del bebé. También ofrece beneficios físicos y psicológicos para la madre y el niño y supone, igualmente, un ahorro económico al disminuir los ingresos hospitalarios de los bebés, puesto que disminuye su morbilidad.

En conclusión, los bebés alimentados con leche materna tienen menos probabilidades de padecer enfermedades gastrointestinales, respiratorias, alérgicas o asma, y también previene la obesidad infantil. Además, la LM tiene efectos beneficiosos para la madre, pues disminuye el riesgo de padecer cáncer de mama, enfermedades cardiovasculares y el síndrome metabólico. Se deben aumentar las tasas de lactancia materna exclusiva, al menos hasta los 6 meses de vida.

A pesar de que se consuman grandes cantidades de frutas y verduras, la mayoría de médicos recomiendan tomar suplementos vitamínicos durante la lactancia. En función de cada mujer y sus necesidades, es posible seguir con las vitaminas prenatales o que el médico recete otros complejos multivitamínicos.

Vitamina/Mineral Beneficios Fuentes
Calcio Esencial para la salud ósea de la madre y el bebé. Lácteos, sardinas, almendras, espinacas, tofu, suplementos.
Vitamina D Ayuda a absorber el calcio, importante para el crecimiento de los huesos. Suplementos.
DHA Crucial en el desarrollo del sistema nervioso del bebé y mejora la salud de la madre. Pescados, mariscos, huevos, suplementos.
Vitaminas A y B Importantes para diversas funciones metabólicas y el desarrollo del bebé. Frutas y verduras.

Es fundamental incrementar el consumo de lácteos durante la lactancia. Así se garantizará un aporte adecuado de calcio. Si la madre no ingiere el suficiente calcio para producir la leche, lo extraerá de sus reservas en los huesos. En cualquier caso, es preferible tomar los lácteos desnatados para poder gozar de sus beneficios sin un exceso de grasa.

Mantener una correcta y adecuada hidratación durante el periodo de lactancia es crucial, ya que asegura la producción de leche diaria. La leche materna está compuesta por un 85-90% de agua. Por este motivo, se aconseja tomar al menos 2 litros (8 vasos) de agua diarios, además de la cantidad de agua que se obtiene del consumo de frutas y verduras.

Uno de los beneficios de la lactancia materna es que ayuda a la mujer a perder peso después de dar a luz. Esto es debido al consumo energético que conlleva la lactancia. Sin embargo, no se aconseja realizar ningún tipo de dieta durante la lactancia para adelgazar y recuperar la talla.

Es cierto que la leche materna es capaz de cubrir las necesidades alimenticias del bebé, aunque la madre no se alimente correctamente. No obstante, si la madre no sigue una alimentación saludable durante la lactancia podría resultar perjudicial para la salud, pues la falta de nutrientes se extraerá de las reservas de la madre.

La lactancia es, junto con el embarazo, una de las etapas de la vida de la mujer con mayor requerimiento nutricional. Por otra parte, una dieta baja en calorías o que incluya alimentos de un sólo grupo puede disminuir la cantidad y la calidad de la leche que se produce.

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