Los tacatás, arneses y saltadores se han popularizado como herramientas para acompañar a los bebés en sus primeros pasos. Sin embargo, estudios y profesionales del desarrollo infantil desaconsejan su uso debido a los efectos negativos que pueden tener en el aprendizaje motor y la postura del bebé.
El Movimiento Libre y el Aprendizaje Motor
El movimiento libre es esencial para el aprendizaje motor. A través del ensayo y error, los bebés desarrollan habilidades importantes, como la fuerza muscular, el equilibrio y la coordinación. Sin embargo, los dispositivos como tacatás y arneses pueden restringir este proceso natural.
Restricción del Movimiento
Los tacatás permiten que los bebés se desplacen sin utilizar correctamente sus músculos y articulaciones, lo que limita la práctica de movimientos esenciales.
Dependencia del Dispositivo
Cuando los bebés pasan mucho tiempo en tacatás o saltadores, pueden desarrollar una dependencia que retrase el aprendizaje de caminar de forma autónoma.
Interrupción del Ensayo-Error
Este proceso es crucial para que los niños aprendan a levantarse tras caer, mejorar su equilibrio y coordinar sus movimientos.
Por ejemplo, en lugar de desarrollar fuerza en sus piernas y tronco al levantarse y mantenerse de pie, el bebé depende del apoyo artificial que le proporciona el tacatá o el arnés.
Impacto en el Desarrollo y la Confianza del Bebé
El desarrollo motor no solo abarca el aprendizaje de habilidades como gatear o caminar, sino que también influye en la confianza y la seguridad del bebé. Al limitar su capacidad de experimentar y explorar, estos dispositivos pueden frenar su progreso y generar frustración.
En Centro Infantia entendemos la importancia de acompañar a los bebés en su desarrollo motor de manera saludable y respetuosa. Nuestro equipo de especialistas en desarrollo infantil puede ayudarte a entender las necesidades únicas de tu bebé y ofrecerte estrategias personalizadas para fomentar su crecimiento.
¿Qué es un Andador?
Los andadores son estructuras rígidas, con un aro exterior, que se sostienen sobre unas patas con ruedas y provistas de un arnés en su interior para colocar al bebé. De esta manera, el niño queda de pie con los pies apoyados en el suelo. El hecho de tener ruedas, hace que los bebés se puedan desplazar con un esfuerzo mínimo.
Otro tipo de andadores de bebé son los de arrastre, es decir, consisten en unas estructuras con ruedas donde el niño se agarra de una barra y los empuja. Esto le proporciona estabilidad cuando empieza a caminar y puede avanzar más fácilmente. En este caso el niño no lleva ningún arnés y ha de ser capaz de mantenerse de pie.
¿Cuándo Empiezan a Andar los Bebés?
La pregunta correcta sería: ¿Cuándo nos preocupa a los pediatras que un bebé no camine solo? El niño empieza a desplazarse con el arrastre, luego con el gateo y, finalmente, cuando su cuerpo está preparado, se pone de pie y empieza a dar sus primeros pasos.
Hasta los dieciocho meses estamos “a tiempo” para dejar que nuestro hijo se desarrolle a su ritmo y camine solo. Si un bebé no camina es que hay algo que se lo impide, que no está maduro y que necesita tiempo.
Esto no quiere decir que los padres no hagamos nada con nuestros hijos… Lo que sí podemos hacer es estimular a que el bebé consiga cada hito del desarrollo: poniéndolo en el suelo para que gatee y jugando muchísimo con él para desarrollar la musculatura que le permitirá caminar. Todos los niños son diferentes en su ritmo de desarrollo y en sus habilidades. Cada uno tiene su tiempo. Todo llega cuando tiene que llegar.
El Peligro de los Andadores de Bebés en Cifras
Las alertas de la Asociación Americana de Pediatría y de la Asociación Española de pediatría sobre el uso de andadores está fundamentada en la gran cantidad de accidentes infantiles que causan cada año. Por ejemplo, en los Estados Unidos, cada año se producen unas 600 lesiones relacionadas con andadores en niños menores de cuatro años.
Desde el punto de vista del desarrollo, fisioterapeutas del Reino Unido afirman que los andadores para bebés han podido causar hasta 4.000 lesiones anuales y que distorsionan la capacidad de los niños en el desarrollo de la capacidad visual y de la marcha, debido a que, mediante su uso, la exploración del entorno no es la correcta.
Países como Canadá han prohibido su uso desde 2004 ya que era la causa más frecuente de traumatismo craneoencefálico en bebés menores de dos años.
La Alianza Europea para la Seguridad Infantil no recomienda su uso debido al alto riesgo de lesiones que suponen para los niños e insta a los profesionales sanitarios a que no fomenten el uso de los mismos.
Uso de la andadera para bebé: ¿Qué dicen los especialistas?
Mitos o Falsas Creencias sobre los Andadores para Bebés
- Los bebés aprenderán a andar más deprisa: como hemos dicho antes, cada bebé tiene su propio ritmo y debe estar física y madurativamente preparado para alcanzar cada hito del desarrollo. Además, poner a un bebé en un andador con el afán de que camine sin dejarlo gatear a sus anchas, sería un error, ya que el gateo aporta muchísimos beneficios a corto y largo plazo.
- Los bebés están más entretenidos y seguros mientras realizamos otras tareas: pensar que el andador es seguro porque es una estructura rígida es un error peligroso. La realidad es otra, ya que, con el andador, los bebés se pueden mover más deprisa y su alcance a cosas u objetos es mayor. Esto puede provocar caídas por escaleras, accidentes con estufas, picos de mesas o estructuras con vidrios.
¿Por Qué Son Peligrosos?
Las lesiones que puede provocar a un bebé un andador son potencialmente muy graves, algunas, incluso, pueden provocar el fallecimiento del pequeño:
- Caída por escaleras: es una de las causas más frecuentes de lesiones graves y traumatismo craneoencefálico en algunos países. El riesgo es mayor si no hay barreras de seguridad en las mismas.
- Alcance de objetos potencialmente peligrosos: con el andador los bebés logran tener mayor altura y poder alcanzar objetos que, en situación normal, no cogerían: cables, objetos pesados, comida caliente…
- Envenenamiento: relacionado con el punto anterior, se ha demostrado que los andadores aumentan el riesgo de ingestión de productos tóxicos por el mayor alcance que consigue el niño con el andador, hace que pueda llegar a alcohol, tabaco, medicamentos o productos de limpieza.
- Vuelco: los andadores pueden volcar al cruzar superficies irregulares como umbrales de puertas o alfombras.
- Quemaduras: utilizar el andador en la cocina, en estancias con estufas u otros sistemas de calefacción pueden favorecer quemaduras por contacto con estas superficies calientes. También se pueden producir porque el niño está al alcance de la mesa o cocina y puede volcar recipientes o cazuelas con aceite, sopas o café hirviendo.
Si Todavía Estás Interesado en Comprar un Andador para tu Hijo…
Si a pesar de todo quieres comprar un andador a tu hijo, debes saber que tiene que utilizarse bajo supervisión de un adulto y sólo cuando el gateo esté bien consolidado.
Alternativas a Tacatás, Saltadores y Arneses
Hay materiales que son realmente útiles y beneficiosos para el desarrollo de los niños y bien empleados incluso pueden ayudar a favorecer ciertos aspectos. Pero en cambio, hay otros objetos que fomentan todo lo contrario; perjudican muchos aspectos en el desarrollo del niño e incluso pueden ser peligrosos o dañinos. Así que hoy os voy a hablar de alguno de esos productos como los tacatás, saltadores o arneses que podéis conseguir en el mercado ¿Sorprendidos?
- Tacatá: este objeto es negativo para cualquier niño en su desarrollo.
- No favorece la marcha del bebé, sino que la retrasa.
- No propicia el gateo, acción realmente importante y llena de ventajas para el peque.
- Propicia la posición en puntillas de los pies, ya que la mayoría de los niños lo emplean antes de llegar al suelo con toda la planta, y en un momento aún inmaduro posturalmente, en el que no estiran la pierna y apoyan con la totalidad del pie.
- Saltadores: este objeto se coloca en el marco de las puertas.
- Favorecen que los hombros del niño tiren hacia adelante y esto les haga perder su equilibrio y estabilidad, encontrándose su tronco por delante de sus pies, por lo que si le soltáramos se caería.
Otras alternativas posibles son: fomentar el juego en el suelo, ofreciendo andadores de empujar o correpasillos, que sí que ayudan a ganar estabilidad, coordinación, equilibrio y autonomía en el movimiento.
Ofrecer mucho suelo, actividad y juego sobre una manta de juegos o sobre una alfombra, donde estén protegidos del frío y los golpes y puedan explorar a través de su cuerpo.
El niño debe aprender a dar la mano al adulto para ir a la calle o cuando se lo soliciten, en lugar de ir agarrado sin más opciones.
Las alternativas a esta conducta pueden ser: caminar de una sola mano, bajando nuestra mano a su altura, ofreciéndole así seguridad y estabilidad.
