La pregunta sobre si Tom Cruise se comió la placenta de su hija ha generado controversia y curiosidad. Aclararemos este mito, explorando las creencias y prácticas asociadas a la Cienciología y la placentofagia.
🚨¡CUIDADO! ESTOS SON los BENEFICIOS de COMERTE la PLACENTA | PLACENTOFAGIA | Mr Doctor
El Mito de Tom Cruise y la Placenta
Poco antes del nacimiento de su hija, Tom Cruise comentó a una revista que se comería la placenta, pero más tarde aclaró que era una broma, y que solo lo dijo “por los nutrientes que contiene”.
Esta afirmación causó polémica y llevó a un hospital valenciano en 2005 a negarse a entregar una placenta a una madre reciente, por temor a que fuera para comérsela.
Tom Cruise, fotografiado durante la premier de Misión Imposible 7.
La Cienciología y la Placenta
Es un error pensar que la intención de Cruise formara parte de algún rito de la Iglesia de la Cienciología, con la que comulga el actor. El periodista Pepe Rodriguez, experto en religiones y mitos, aclara que, si bien es cierto que “el parto silencioso [llevado a cabo por la novia del actor] es una práctica habitual en esta iglesia, la placentofagia no encaja en la Cienciología”.
Para entender mejor este contexto, es importante conocer la historia de Jenna Miscavige, sobrina del líder de la Cienciología, David Miscavige. Jenna ha denunciado abusos dentro de la Cienciología y comparte su experiencia para alertar sobre los peligros de este grupo religioso. Según su relato, la Cienciología tiene creencias particulares sobre la inmortalidad y los superpoderes espirituales, pero la placentofagia no figura entre sus prácticas.
¿Qué es la Placentofagia?
La placentofagia es la práctica de comerse la placenta después del parto. La mayoría de los mamíferos la realiza, y hay quien cree que el ser humano está genéticamente preparado para ello, pero que el mecanismo se reprimió al aparecer tabúes adquiridos en la socialización.
Placenta humana.
Placenta Party
Hay hasta un grupo marginal en internet que intercambia experiencias sobre la placentofagia. Hay una comunidad llamada Placenta Party que se comunica por internet y que practica la placentofagia. Su sofisticación llega al punto de ofrecer recetas para cocinarla. El rito consiste en compartir el guiso. Con ello, también evitan dejar rastro de que hay una cría, que siempre es una presa vulnerable.
Otros Rituales y Usos de la Placenta
Además de la placentofagia, existen otros rituales y usos relacionados con la placenta:
- Plantar la placenta bajo un árbol: Se entierra la placenta justo debajo del cepellón de un árbol, que se planta después. Se cree que los nutrientes del tejido ayudan a crecer a la planta, simbolizando la unión de esta nueva vida con la Tierra.
- Pintar con sangre de la placenta: Es curiosa la costumbre de guardar la sangre que contiene esta bolsa natural para pintar con ella cuadros.
- Usos médicos: Las características especiales de su tejido han llevado a la Clínica Universitaria de la Universidad de Navarra a utilizar la placenta en un innovador tratamiento para problemas oftalmológicos.
El árbol de la vida: un ritual para conectar al bebé con la tierra.
Las Penalidades de los Conquistadores del Nuevo Mundo
La travesía hasta llegar a América ya constituía en sí misma una tortura. Los tripulantes viajaban hacinados y en lamentables condiciones higiénicas. Las vituallas con frecuencia escaseaban o se encontraban en pésimo estado. Bartolomé de las Casas narra por ejemplo cómo en la cuarta expedición de Colón, el bizcocho (pan horneado dos o tres veces para lograr que aguantara más tiempo) llegó a tal nivel de podredumbre que los navegantes preferían comer de noche las gachas que se hacían con él para no tener así que ver los gusanos que salían de aquella masa caliente.
Además, los viajes se podían prolongar durante meses, y con la falta de alimentos frescos comenzaron los problemas de escorbuto, enfermedad que se manifestaba con la hinchazón de las encías, así como con la inflamación y endurecimiento de la piel, en especial de las piernas, el rostro y la garganta. Los músculos quedaban rígidos y la boca se ulceraba, lo que impedía al enfermo tragar mientras se le caían los dientes entre un aliento fétido. El cuerpo se llenaba de pústulas por las que manaba sangre como si fuera sudor y el hígado y el bazo se hinchaban, provocando delirios y ataques de ira. Acababan muriendo de inanición, deshidratación, pérdida de sangre y asfixiados, porque los pulmones se iban secando. “Era una muerte lenta y muy dolorosa, y terrible también para los que la contemplaban sin poder hacer nada”, subraya Espino. Pero ese era solo el principio.
Ya en tierra, encontrar alimentos seguía siendo algo en ocasiones muy complicado. “El hambre es lo que más bajas causó, es algo que se menciona de manera recurrente en una gran diversidad de crónicas y relaciones de hechos”, destaca Antonio Espino. La falta de comida fue en algunas situaciones tan severa y acuciante que desembocó en casos de canibalismo. Los miembros de la expedición en Panamá capitaneada por Diego de Nicuesa llegaron primero a comerse la placenta y demás restos del parto de una yegua que parió. Pero, aun así, a diario fallecían hombres de hambre y de sed, y los que aún seguían vivos cuentan que andaban a gatas de tan débiles como estaban. Algunos de ellos, como se recoge en Exploradores del Nuevo Mundo, se comieron el cuerpo hediondo de un indio muerto hacía algún tiempo.
También en la primera expedición a Buenos Aires hubo casos de antropofagia. Francisco de Vilalta, uno de los participantes, relató cómo varios de sus compañeros devoraron las piernas de dos ajusticiados. “Hubo asimismo algunos casos en los que los miembros de las expediciones mataron a indios para comérselos, pero fueron muy pocos casos y muy, muy extremos”, en palabras de Antonio Espino.
A la escasez de alimentos y de agua se sumaba también la falta de medios sanitarios. Bartolomé de las Casas cuenta, por ejemplo, como al quedarse sin hilo empezaron a emplear para coser las heridas cordeles (con el consiguiente dolor para el interesado). Y para cauterizar las heridas, taponarlas y evitar su infección se usaba grasa animal cuando la había, y cuando no grasa de cadáveres humanos.
