Los sacrificios que se pueden hacer por los miembros de la familia han sido una fuente de inspiración para muchas series. Gracias a esa ventaja de poder justificar cualquier actuación con esa coartada familiar.
Alfred Hitchcock, un maestro del suspenso psicológico.
Deseos al Viento (Todo por mi Hijo)
Sinopsis: Joey disfruta de una vida color de rosa con sus padres adoptivos, en un pequeño pueblo. Pero su padre biológico, recién salido de prisión, lo localiza y desea empezar una nueva vida con él y con su madre.
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Your Honor
Todo cambia cuando el día del aniversario de la muerte de su madre, Adam se dirige al lugar de los hechos y se ve envuelto en una persecución con una banda local que finaliza con un brutal accidente de tráfico en el que muere un motorista.
En cambio ya he comentado, el desastre andante que ha sido la actuación de Hunter Doohan, blanda, timorata y completamente desubicada en todo momento. A su lado tenemos a Isaiah Whitlock, Jr, uno de los pocos actores que siempre va a ser recordado por una sola palabra de entre toda su carrera artística, el mítico ‘ Sheeeeeeeeeee-it’ que pronunciaba como un senador corrupto en ‘The Wire’.
El Hijo (2019)
Era un JUEZ INCORRUPTIBLE…y se convirtió en CRIMINAL para salvar a su hijo
El hijo, film argentino estrenado en mayo de 2019, es el sexto largometraje dirigido por Sebastián Schindel, que además se ha destacado como productor, guionista, director de fotografía y montaje, y ha desarrollado mediometrajes desde el año 2001 hasta la fecha.
El filme apuesta nuevamente al papel protagónico de Joaquín Furriel, quien protagonizó en 2015. Lorenzo, un pintor de unos 50 años, reconstruye su vida luego de unos tiempos difíciles, de matrimonio frustrado y pasado olvidado. Se encuentra ansioso por el hijo que tendrá con su nueva mujer, Sigrid.
Una excelente actuación de Furriel, envejecido y desgastado, librado desde el inicio a una suerte de desamparo y confusión, culpable de un delito que resulta difuso en un principio, pero que luego se va componiendo como las piezas de un perfecto puzle. Subyace la culpa. ¿Qué sucedió con ese hijo?
Pero volvamos a la narración, Lorenzo que es artista de la pintura (excelente composición del papel que descarga sobre los lienzos la potencia del enojo que lo atraviesa), se encuentra acusado por un delito. Allí comienza el relato, sin embargo se tendrá que avanzar para comprender los motivos. Solo, sabremos que tiene la orden perimetral de acceso para ver a su hijo y que la razón de este aislamiento se relaciona con el agobio de una enfermedad psiquiátrica, de la cual tampoco entiende cómo se llegó a ese diagnóstico. Todo es confuso y caótico en su memoria. Lo único claro es que quiere ver a su hijo para salvarlo. ¿De qué?
Además del protagonista, otro personaje, el de la esposa Sigrid, aparentemente dócil y sutil, va desentrañando situaciones que, con la ayuda de la nodriza, dará cuenta respecto a la mujer con la que convive y que cada vez más se aleja de lo que parece ser. Todo se complica y profundiza con la llegada de la nodriza. Este personaje turbio, que construirá en paralelo un mundo cerrado (dado que con Sigrid hablan el mismo y propio idioma) desde su llegada a la casa, reforzará el «afuera» de la historia de su personaje principal.
El filme tiene buenos condimentos para constituirse en una obra de intenso suspenso. El trabajo del director resulta sobresaliente, dado que, si bien se transitan ciertas y supuestas inconexiones, siempre se sostiene con fluidez la construcción del relato. Cuidado montaje y muy buena y clara puesta en escena. Se destacan primeros planos con intensidad dramática y suspenso y una banda sonora que juega entre la realidad y la subjetividad del protagonista. Excelente manejo de claros y oscuros, luces y sombras.
A modo de cierre, podemos esbozar que Schindel, recurre a ciertos elementos indiciales que habilitan experiencias que remiten a clásicos psicológicos del cine como lo fue el gran exponente Alfred Hitchcock. Todos hemos vivenciado y no olvidado imágenes y escenas orientadas a provocar ansiedad, miedo o empatía.
Ficha Técnica de "El Hijo"
- Duración: 92 minutos
- Guion: Leonel D'Agostino (Novela: Guillermo Martínez)
- Producción: Buffalo Films
- Fotografía: Guillermo Nieto
- Música: Iván Wyszogrod
- Reparto: Joaquín Furriel, Martina Gusman, Luciano Cáceres, Heidi Toini, Regina Lamm
No sin mi hija
Hasta ahora conocíamos el relato de su madre, llevado al cine. Ahora es ella, que vivió su fuga con 4 años, quien pone voz al drama.
Mapa de Irán con Kurdistán resaltado, región clave en la huida de Mahtob Mahmoody.
Así fue mi vida(...) Se sorprendió bastante cuando supo que yo no había leído No sin mi hija [best seller mundial con millones de ejemplares vendidos]... Pero ¿por qué debería hacerlo?... El tapiz de mi vida comenzó en Texas en 1979, en la cúspide de la Revolución iraní y en medio de un huracán. El día que nací, el 4 de septiembre, la primera plana del Houston Chronicle anunciaba: "David arrasa la costa central de Florida".
Cuando mi familia dejó nuestro hogar el 1 de agosto de 1984, yo no tenía razón alguna para sospechar que nuestro viaje sería algo más que unas vacaciones de 15 días con los parientes de mi padre en Irán. Si yo hubiese tenido la sabiduría de la edad, quizá habría tenido, como mi madre, la corazonada de que mi padre estaba poniendo en marcha un plan mucho más siniestro.
Llegué con mis padres a Teherán, la capital de Irán, el 3 de agosto, un mes y un día antes de mi quinto cumpleaños. Lo primero que recuerdo sobre la tierra de mi padre es el hedor de los baños en el aeropuerto internacional de Teherán. Como la mayor parte de mis recuerdos del tiempo que pasamos en Irán, se trata de un fogonazo breve e inconexo.
Entró en la habitación...-Betty, no sé cómo decirte esto. No vamos a volver a casa.... Pasarás tu vida en Irán...-¿Qué estás diciendo? Moody, no puedes hacernos esto. Por favor, no lo hagas -suplicó-. Prometiste que volveríamos a casa al cabo de dos semanas. Lo juraste por el Corán. ¡No puedes hacer esto!
Ese fue el día en que papá se convirtió en un monstruo... Me aferraba a mamá llorando.-Mamá, quiero irme a casa...
Y, un día tras otro, mi padre juraba, entre gritos y puños al aire, que nunca saldríamos de Irán. Sin provocación alguna, se lanzaba en violentas amenazas a mi madre:-Si tocas el teléfono, te mataré... Si sales por esa puerta, te mataré...
Cada vez que oía sus ominosos pasos acercándose a la puerta, el estómago me daba un vuelco y me latía el corazón en los oídos. "¿Y si esta vez no podía evitar que pusiera una inyección a mi madre? -Me preocupaba-. ¿Qué pasaría si hoy mataba a mamá?".
Durante meses, había organizado varios intentos de escape bien intencionados, pero infructuosos. Esa mañana, mientras mamá me llevaba a la parada de autobús, alguien debía recogernos. Pero mi padre, con una de sus rabietas acostumbradas, había decidido llevarme él. Ahora se negaba a irse con la ambulancia... El conductor era, no obstante, insistente y mi padre acabó por acceder de mala gana...
Nuestra guardiana era una mujer amable y no sospechó nada. Para ella, ir a comprar flores era una costumbre establecida. No había razón para dudar... Cuando estacionamos junto al bordillo justo enfrente de la floristería, mamá me indicó con un gesto que saliese del coche.
Había una cabina de teléfonos en la esquina y, tan pronto como fue seguro, mamá giró hacia ella y salió corriendo. Buscaba en el bolsillo un dozari cuando se la di. Agarrándola sin ninguna explicación, la metió de nuevo en la bolsa. Marcó el número habitual y esperó impaciente a que el hombre que nos ayudaba contestase...
Cruzando la ciudad para encontrar al hombre que nos ayudaría, nuestro taxi chocó contra otro vehículo. A la manera auténticamente iraní, ambos conductores salieron de sus coches y comenzaron a discutir. Eso significaba problemas. Sonaban bocinas. Se estaba formando un atasco. Las fuerzas del orden no tardarían en llegar. Mi padre podría haber dado ya la alarma. No podíamos arriesgarnos a que la Policía nos viese. Muy despacio, salimos del coche y nos mezclamos entre la muchedumbre...
La Huida Hacía la Libertad
Otros se habían ofrecido a sacar a mamá del país, pero pasar a una niña era demasiado peligroso. Si nos pillaban, serían ejecutados... Ya habíamos hecho planes. Nos íbamos a casa el viernes, cruzando las montañas hacia Turquía, aunque los picos estaban cubiertos de nieve...
Mamá y yo estamos solas en un establo destartalado, sentadas en el suelo sucio... A mamá le habían dado ropa para que nos cambiásemos. Estábamos en lo alto de la montaña, en territorio kurdo, y debíamos pasar desapercibidas en el entorno...
Oscuridad. Fuera, la capa de hielo crujía bajo nuestros pies. Un hombre ayudó a mamá a subir al lomo desnudo de un caballito. Nerviosamente, esperé a que me pusieran en su regazo. Para mi horror, me tendieron a un extraño, en otro caballo. En silencio, me retorcí, tendiendo mis brazos hacia ella. Quería ir con mamá. No siempre obtenemos lo que queremos...
Se acabó. Esto es lo más lejos que podía viajar con nosotras. Le habían contratado para llevarnos al otro lado de la frontera. Había hecho su trabajo. Ahora, estábamos solas, pero los peligros de nuestro viaje estaban lejos de haber terminado.
En la Frontera Turca
Pasaporte! -reclamaba el vendedor. Estábamos en una estación de autobuses en Van, en el lado turco de la frontera iraní. Mamá parecía desconcertada, tendiendo las manos y ladeando la cabeza fingiendo ignorancia. Necesitábamos dos billetes para Ankara...
Estaba oscuro cuando mamá y yo llegamos a Ankara. Turquía estaba bajo la ley marcial en aquella época y había un estricto toque de queda. Nos apresuramos hacia una fila de taxis aparcados.
